el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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jueves, 20 de septiembre de 2018

SE TERMINA EL INVIERNO

Pero siguen los horrores del neoliberalismo salvaje al que votaron sus propias víctimas. Por suerte tengo mucho material encanutado, como para que no falten lecturas.
Arranco con el último TPB de The Question, el que recopila los últimos seis episodios de la gloriosa serie regular escrita por Denny O´Neil y dibujada por Denys Cowan. Estos no son precisamente los mejores episodios de la serie, pero como O´Neil está decidido a terminarla, sin dudas pasan cosas importantes. El tema es que lo importante pasa mucho por lo emocional, lo cual está muy bueno, pero a O´Neil se le complica equilibrar eso con la machaca, con una aventura en la que el héroe esté en peligro y tenga alguien contra qué pelear. Hay algunos recursos, algunas ideas para que no resulte tan abrupta esta transición de los conflictos físicos a los dilemas éticos, o las decisiones que tienen que ver con los sentimientos… y algunos funcionan y otros no. El final es impredecible, la vuelta de tuerca que pega Myra en la última página es brillante, pero la previa hacia ese final se estira, con apariciones innecesarias de casi todos los personajes que en algún momento integraron el elenco de la serie, y que tranquilamente podrían no estar ahí para atestiguar esa trágica despedida de Vic Sage y su ciudad natal.
En el medio, O´Neil acierta con el primer unitario (el de la demolición), apunta alto pero pifia con el segundo (el del ex-combatiente) y en el unitario más blandito, con una estructura menos copada, presenta a Harold, el jorobado al que luego desarrollará Alan Grant en los comics de Batman. Después arranca la trilogía que desemboca en el final, y lo hace con un episodio realmente flojo, donde encima tenemos a un entintador suplente (Carlos Garzón) que desluce por completo el trabajo de Denys Cowan. En todo ese arco final, como ya señalé, Vic no revolea una sola patada y Cowan está condenado a dibujar casi 70 páginas donde el grueso de las viñetas nos muestran sólo gente hablando. El episodio del medio, donde aparece un impostor disfrazado de Question, tiene alguna piña y varios tiros, pero poco margen para el lucimiento de este dibujante particularmente dotado para las escenas de acción y las artes marciales.
Lo mejor que tiene el final de The Question es que O´Neil no traiciona el espíritu de la serie. Hasta la última escena, mantiene el esfuerzo por provocar al lector, por invitarlo a pensar en esta relación intrínseca y un tanto perversa entre mantener el orden, la paz y la seguridad de un distrito y la compulsión por resolver los problemas (casi siempre de raigambre social) por la vía de las piñas y las patadas. La que sale mejor parada del dilema es Myra, que cree (como O´Neil, supongo yo) que la solución no está en manos (o puños) de los justicieros, sino de políticos que asuman su responsabilidad y dejen la vida por hacer las cosas bien. En el global de los seis TPBs, The Question se la sigue bancando muy arriba, como testimonio de esa revolución de la segunda mitad de los ´80, en la que el mainstream se pobló de excelentes historietas de autor.
Salto a Argentina, a 2018, cuando Diego Arandojo y Hernán González publican Bela (el terror mundo), una breve novela gráfica de un terror más bien psicológico, aunque no escasea en absoluto la sangre. El guión es muy interesante, está pensado en términos muy visuales, el ritmo al que narra Arandojo te logra poner muy nervioso, el final es muy potente… La verdad que con muy poco texto y muy pocos personajes, la trama logra efectos bastante potentes y bastante inusuales.
La lectura se complica cuando González se deja poseer por los demonios de la tinta. Alcanza con mirar las 10 ó 12 primeras páginas para darnos cuenta de que estamos ante un dibujante de gran virtuosismo, con una solvencia técnica impresionante y un notable vuelo plástico. Pero a partir del segundo tercio de la novela, cuando empiezan a pasar las cosas más espesas, el dibujo de González empieza a naufragar en un océano de tinta. Las manchas negras se convierten en lagunas negras, y en un punto se empieza a hacer difícil lo que debería ser lo más fácil: decodificar qué carajo está pasando en cada viñeta. Las secuencias están bien armadas, la puesta en página ofrece variantes muy atractivas, el clima es el adecuado, pero el dibujo en sí, el aspecto morfológico del dibujo, se hace muy confuso, requiere demasiado esfuerzo por parte del lector, y termina por distraernos de lo más interesante que tiene Bela, que es este conflicto sobrenatural jodido, exasperante.
Con otra estética, quizás incluso con a misma estética que le vimos en Hellhound on my Trail (reseñada el 23/12/17), me parece que González podría haber logrado que la faz gráfica se ensamblara mucho mejor con la propuesta narrativa de Arandojo. Una pena.
Y bueno, nada más por ahora. Sigo leyendo material para volver a postear pronto. Y si el domingo a la tarde no llueve, nos vemos en la Plaza del Lector, en la Fiebre del Libro, la feria que organiza la Biblioteca Nacional acá en Buenos Aires.

jueves, 15 de septiembre de 2016

VAMOS CON DOS MAS

Nunca había comentado comics de The Question en el blog, porque cuando le empecé ya había leído los primeros cuatro de los seis TPBs que recopilan (casi) toda la maravillosa serie de los ´80, en la que brillaron como nunca Denny O´Neil y Denys Cowan. Ahora le entré al quinto tomo y me queda pendiente conseguir barato el sexto y regalarle las revistitas a un amigo que las tenía en castellano, en la edición de Zinco.
Este es un tomo de transición, es lo que va entre un suceso fundamental para la serie (Myra Fermin gana las elecciones pero su marido le encaja un tiro y la deja al borde de la muerte) y el arco final, que obviamente no te voy a contar, en parte porque lo leí hace mil años y me acuerdo poco y nada. En estos seis episodios, Hub City no tiene autoridades y está más caótica y peligrosa que nunca. Un comisario honesto, Izzy O´Toole, se trata de poner al frente de la lucha contra los violentos y The Question lo va a tratar de ayudar. En el medio va a reaparecer Lady Shiva a tirarle nafta al fuego y cuando Myra revele su plan para retomar el control sobre la ciudad, buenos y malos se mirarán con cara de ¿WTF?!?. Por supuesto de lo que habla O´Neil es de la violencia, y nos invita a preguntarnos si salir a repartir piñas y patadas por la calle sirve o no para acabar con ella.
Además tenemos un unitario 100% fan service (Question vs. Riddler), en el que toda la chapa se la lleva un personaje creado y finiquitado en ese episodio. Y un segundo unitario que gira en torno a “la magia de la historieta”. Los dos están muy bien, aunque el del Riddler lo dibuja Bill Wray, en un estilo que no le sienta para nada bien. Poner a Wray a imitar a Cowan en un estilo cuasi-realista es desaprovecharlo por completo, como tener Direct TV y mirar Canal 7. En los cinco episodios restantes, Cowan se luce en la narrativa, en las escenas de pelea, e incluso sale bien parado de las secuencias superpobladas de diálogos. La tinta de Malcolm Jones III lo tapa un poco, no lo potencia tan bien como lo hacían las de Rick Magyar, pero igual el estilo de Cowan se impone por su propio peso gráfico. No hace falta que te recomiende que leas The Question, no? A esta altura, ya es una obviedad tan irrefutable como la ineptitud de Patricia Bullrich.
Y un día volvío Sento. Uno de los autores clave del comic español de los ´80, un referente de la línea clara valenciana y del estilo atómico, reapareció en 2014 con Un Médico Novato, una novela gráfica basada en hechos reales, que iba a publicar Sins Entido y terminó publicando Salamandra.
Lo único que le puedo criticar a Un Médico Novato es que está demasiado pensada para ganar premios y gustarle a los jurados de concursos y festivales. Es la típica historia de un pibe optimista, copado y laburador, al que de la nada le cae una dictadura que lo mete preso, mientras sus amigos, colegas, parientes, novias, etc., hacen lo que pueden para no ser los próximos en una larga lista de torturados, fusilados o desaparecidos. Sento toma una historia real sucedida en los albores de la Guerra Civil Española y la narra con maestría, virtuosismo y emoción, sin olvidarse nunca de bajar la línea política que garpa en este caso. No se le puede decir ni mu.
Por supuesto, si bien la historia de Pablo es real, el autor le puso su impronta a la (re)construcción de villanos y personajes secundarios y obviamente a la forma en que el relato se construye viñeta a viñeta, con secuencias realmente muy logradas y un laburo titánico en la recreación de la época.
Al dibujo de Sento le pasó algo muy raro: ¡se convirtió en un clon de Marcos Vergara! Si me mostrás este libro sin decirme quién lo dibujó, yo te digo “Es obvio que Marcos Vergara”. Y bueno, si leés este blog hace un tiempo, sabés que me encanta cómo dibuja Vergara. Extraño el trazo del Sento de los ´80, más estilizado, más anguloso, con más masas negras, pero esto me transmitió una calidez que no tenía (por ejemplo) Velvet Nights.
Un Médico Novato es una novela gráfica recontra-solvente, pensada para impactar también en el público que habitualmente no lee historietas pero se copa con las novelas históricas, o con la (aún hoy candente) temática de la Guerra Civil Española. Ojalá esta sea apenas la primera de una larga lista de obras en esta “segunda etapa” de Vicent Llobell (que así se llama Sento) como autor de comics.
La seguimos pronto.