el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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viernes, 25 de noviembre de 2011

25/ 11: INCOGNITO Vol.2


Allá por Marzo de 2010 (para mí, hace como mil años) reseñé el Vol.1 de esta maravillosa serie publicada por el sello Icon, la línea creator-owned de Marvel. Casi todo lo dicho aquella vez coincide con lo que tengo para decir esta, así que recomiendo repasar aquella reseña.
Esta vez, la diferencia más notoria es que hay menos slice of life. Ed Brubaker y Sean Phillips mandan a Zack Overkill, el protagonista de la saga, a tratar de encontrar a otro doble agente, Simon Slaughter, quien se infiltró tiempo atrás en la agrupación terrorista Level 9 y ahora está por asumir el control de la misma. Para que la operación llegue a buen puerto, Zack tiene que aparecer jugando claramente para el lado de los malos, y la trama se centra sobre todo en eso: en la reinserción de Zack en el hampa, su regreso a los tugurios, los prostíbulos, los clubes de pelea clandestinos, las covachas peligrosas donde se juntan los post-humanos que viven por afuera de la ley. Eventualmente llegarán el encuentro con Slaughter y la resolución de otra línea argumental, relacionada con el origen de Zack, muy bien explicado por Brubaker en el tomo anterior. Pero lo que más páginas ocupa, lo que parece interesarle más a los autores es este descenso del protagonista a las profundidades de la ilegalidad, descripto a fondo, sin escatimar momentos sumamente heavies y perturbadores.
Como vimos en el Vol.1, todo funciona tan bien principalmente gracias al gran trabajo que hace Brubaker a la hora de construir al protagonista, un tipo jodido, violento, por momentos malo de verdad, al que el guionista nos muestra en una especie de tránsito involuntario hacia algo así como una persona, si no buena, por lo menos redimible. De la mano de la agencia secreta S.O.S., Zack trata de hacer buena letra, de sublimar sus instintos más corruptos, pero de pronto la orden de arriba es “volvé al lado oscuro y comportate de nuevo como un hijo de mil putas, así nadie sospecha que seguís operando para nosotros”. Y ahí va Zack, no confundido, pero sí con un dilema ético permanente, muy manifiesto y muy interesante.
Estamos ante una historieta de chabones musculosos con superpoderes, pero que no se parece en nada a las típicas epopeyas de héroes contra villanos. Acá la mano viene de keruza, con traiciones impredecibles, runflas malignas, información que se filtra por todos lados y una sensación mucho más de thriller, o de novela de espionaje que del clásico comic de superhéroes.
Buena parte del mérito le corresponde al maestro Sean Phillips que, de nuevo, pela una labor notable, con grandes hallazgos en la narrativa y un trazo fuerte, vigoroso, en el que se cuelan cositas de Kevin Nowlan, Duncan Fegredo y el ídolo de Phillips, el inolvidable Jorge Zaffino. Phillips crea climas densos y ominosos en las escenas tranqui y estalla como una supernova cuando el guión le abre las puertas al kilombo, ya sea por el lado de la machaca (que hay bastante) o en esa especie de orgía, en la que Zack empieza revolcándose con tres yiritos y termina... nah, mejor no te cuento cómo termina. El color está a cargo de Val Staples y es correcto, pero sospecho que esto publicado en blanco y negro tendría prácticamente el mismo atractivo y el mismo impacto que publicado a color.
Difícil engancharse en este segundo tomo de Icognito y entender todo, así que mi recomendación es arrancar cuanto antes con el primer libro. Ed Brubaker y Sean Phillips son una dupla a esta altura insumergible, a la que da gusto seguir en esta rara, oscura y adictiva historia de un ex-supervillano convertido en agente secreto.

martes, 30 de marzo de 2010

30/ 03: INCOGNITO


Volvemos con el imparable Ed Brubaker, esta vez para descubrir una obra que Marvel publicó en su sello Icon, que es el que permite que los autores retengan el control sobre sus creaciones. Incognito, por ahora, es la única historia ambientada en este universo (que va más para el lado del pulp que para el lado de los superhéroes), pero podría ser tranquilamente un comic de WildStorm, o de la línea ABC, o de la nueva línea pulp de DC. La publica Icon simplemente porque Marvel paga mejor.
La temática de Incognito es una especie de contracara muy, muy original de Sleeper, esa otra joya de Brubaker y su socio ideal, el dibujante Sean Phillips. Acá en vez de un héroe infiltrado en el bando de los villanos, tenemos a un ex-villano que trata de reinsertarse en la vida “normal”. Los otros villanos creen que murió junto con su hermano gemelo, pero Zack Overkill ahora es Zack Andersen y, con los poderes inhibidos por unas drogas que le suministra el FBI, trabaja en una oficina y vive una vida gris y mediocre. ¿Cuánto puede aguantar en esa situación un tipo acostumbrado a masacrar, robar y violar a gusto y piaccere? Obviamente, Zack recuperará sus poderes, volverá a enmascararse y los lectores tendremos la respuesta a ese y otros enigmas en un thriller apasionante, lleno de traiciones, manipulaciones, explosiones, sexo, drogas y corrupción.
Detrás de Zack y de los otros personajes con superpoderes hay una historia larga, más de 100 años de background en los que se entrelazan las referencias a los pulps de los años ´30 e incluso a Tom Strong, el héroe de Alan Moore que incorporó esa ficción pre-Superman a un universo y una forma de narrar más cercana a la de los superhéroes. Lo bueno es que Brubaker dosifica perfectamente esa data para no agobiarnos, y aún así cada personaje que entra en escena (ya sea para espiar, ayudar o boletear a Zack) está perfectamente presentado y definido. Con las últimas piezas del rompecabezas en su lugar, todo tiene muchísimo más sentido, pero el guionista acierta al mantener parte de la trama tras los velos del misterio, la conspiración y la mentira acerca del origen del protagonista.
La cantidad de emociones, sensaciones y hasta confusiones que vive Zack en estas 144 páginas es impresionante. Brubaker trata de hacernos sentir en carne propia cada una de ellas y si lo logra, es porque las motivaciones y la forma de pensar de Zack están perfectamente definidas y explicadas. Tanto que, incluso sin hacernos hinchas de este tipo jodido y retorcido, casi todo lo que hace nos parece lógico y justificable. Zack lleva el peligro en las entrañas y tiene el corazón destrozado por la muerte de su hermano, y cuando estás así de jugado, la más mínima chispa puede detonar un arsenal y hacer que todo, incluso las runflas mejor armadas, vuele a la mierda.
El trabajo de Sean Phillips acá es tan grosso como en Sleeper y Criminal. Después de aquellos comienzos erráticos a principios de los ´90 (donde lo vimos estropear algunas historietas muy bien intencionadas), Phillips evolucionó y se empezó a afianzar en un nivel de calidad que lo encontró a principios de este siglo claramente posicionado entre los narradores más sólidos del medio. Acá nos vuelve a impactar con sus dotes para el claroscuro, esos primeros planos que parecen entintados por Kevin Nowlan y los constantes homenajes a su ídolo, el inolvidable Jorge Zaffino. Con su mezcla alquímica entre una especie de slice of life urbana, bastante serie negra y no poca machaca entre chabones y minitas con superpoderes, Incognito es una obra difícil de dibujar, muy demandante para quien tiene a su cargo plasmar todo eso en el papel. Phillips lo hace de taquito, como si fuera una boludez, y además como si le leyera la mente a su compañero. Hay que hacer un esfuerzo para percibir que esta obra tiene dos autores y no uno sólo, a cargo del guión Y el dibujo.
No te pierdas esta gema manchada de sangre. Te va a poner nervioso y te va a sacudir de verdad, como las buenas historietas para lectores exigentes.