Con un libro publicado en Marzo, uno en Abril y uno en Mayo, Diego Agrimbau se convirtió en el protagonista indiscutido (y seguramente involuntario) del primer semestre de 2012, por lo menos en lo que respecta a la edición de autores argentinos. Ahora sacó la adaptación de El Diario de Ana Frank y en Octubre le editan libro nuevo en Francia y el recopilatorio de Cieloalto acá, en Argentina... y todo en editoriales que nunca habían publicado trabajos suyos. Ese es otro indicador del éxito de este autor: no se casa con ninguna editorial... porque casi todas lo convocan!
Fergus, Detective Publicitario es una novela gráfica realizada en 2009 para una editorial francesa que ya no existe, en colaboración con Leonardo Pietro, cómplice de Agrimbau también en Cieloalto. Se trata de una comedia con elementos de thriller y de espionaje, en la que predominan por un lado el clima festivo, exagerado, sin la menor pretensión de realismo (una onda Casanova de Matt Fraction) y por el otro una ambientación absolutamente única, peculiar y sumamente ganchera. Como en muchos de sus trabajos, Agrimbau piensa sus tramas de ciencia-ficción a partir de una idea referida a la ciudad, o al mundo en el que transcurre la historia. Lo vimos en Cieloalto, en La Burbuja de Bertold, en El Gran Lienzo y hasta en esa obra menor que es Planeta Extra: Agrimbau primero te engancha con la ambientación, siempre sugestiva y original, y después con la trama en sí.
El gancho para sumergirse en las páginas de Fergus es, sin dudas, “Esto transcurre en una ciudad donde el marketing y la publicidad dominan todos los aspectos de la vida cotidiana”. Así es como -cuando Agrimbau lo mezcla con logos humanos, barrios enteros hechos de tipografías, publicidad subliminal en los sueños y spam real, no virtual- levanta vuelo un thriller detectivesco bastante trillado. A Fergus lo contratan para encontrar a su amigo Marcel, transformado en logo humano de una gigantesca corporación. Pero los clientes de Fergus quieren encontrar al hombre-logo para hacerlo boleta, porque el tipo es yeta y –sin querer- está arruinando a la empresa a la que simboliza. El protagonista no tiene un pelo de altruista, pero de ahí a entregar a un amigo por un puñado de dólares, hay un abismo.
Fergus, además, tiene otros problemas: el divorcio conflictivo con Ingrid, su ex-esposa (que milita en una célula de resistencia anti- publicidad), y unas horrendas pesadillas, inducidas desde uno de los conglomerados que lo quiere convertir en un spam viviente. Dicho asi, todo parece bastante serio y complejo, pero no. Esto es una gran farsa, un “viva la Pepa” sumamente intenso (porque en 46 páginas pasan un montón de cosas) y por momentos muy gracioso. Yo recuerdo haber leído Fergus en francés, durante una reunión en lo de Diego (en la que –como diría el poeta- “se oían risas y un kilombo de atrás”) y me pareció simpática, pero no cómica. Ahora, con los diálogos 100% argentinos, me reí mucho más.
Y aún así, si no te interesan ni el mundo que habita Fergus ni la trama que lo involucra, te vas a volver loco cuando veas el laburo que hizo Pietro en la faz gráfica de la obra. Las influencias de Pietro son muchas y mezclan a autores argentinos, europeos y yankis. Lo mejor es que no son evidentes. Nada parece “choreado de”. El dibujo de este animalito es un auténtico soplo de aire fresco. Su manejo del color es asombroso, su destreza en la planificación le permite lucirse tanto en las páginas de pocos cuadros (nunca menos de 5) como en las de 10 y sus expresiones faciales y corporales le suman muchísimo a “la actuación” de los personajes. Si me tengo que quedar con una secuencia, me tiro de cabeza a la del sueño limado de Fergus de las páginas 28 a la 30. Ahí Pietro pela chapa de Number One, de bestia fuera de control.
Supongo que cuando a Agrimbau se le ocurrió este universo, pensó –además de esta- varias historias más, que nunca se escribieron ni dibujaron. Una pena, porque es un contexto tan atractivo, tan fértil para cultivar buenas ideas, que uno quiere más historias con esta onda, con Fergus, con Marcel o con quien sea. Lo bueno es que la saga que se llegó a desarrollar para Francia, está editada en Argentina y cualquiera puede acercarse y disfrutarla.
¿Se supone que esto era una crítica? Parece un aviso publicitario... Y bueno, me co-optaron subliminalmente los villanos de la novela gráfica...
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martes, 25 de septiembre de 2012
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