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jueves, 7 de agosto de 2025
ESSENTIAL WEB OF SPIDER-MAN Vol.2
Caí en este masacote de 480 páginas por un capricho: quería tener la saga de Kraven´s Last Hunt en blanco y negro, porque me parecía muy choto el color. Y bueno, acá está, completa y en una versión en la que (para mi gusto) se luce mucho más el trabajo de Mike Zeck y Bob McLeod.
Kraven´s Last Hunt es una marcianada, no solo porque cambia totalmente el tono medio jocoso de las aventuras de Spider-Man. Además es la primera vez que un mismo arco argumental atraviesa los tres títulos que tenía en ese momento el personaje (Amazing, Spectacular y Web), y encima todo a cargo de un mismo equipo autoral. O sea que durante dos meses, los guionistas y dibujantes titulares de Spider-Man se tuvieron que dedicar a otra cosa (o tomarse vacaciones) porque J.M. DeMatteis, Zeck y McLeod les coparon la parada en las tres series regulares. Y esto evidencia algo obvio: Kraven´s Last Hunt es una novela gráfica de 132 páginas, cortada arbitrariamente en seis fetas para aquella publicación original de 1987. Un comic raro, oscuro, no porque haya pasado desapercibido sino porque DeMatteis le imprime un ritmo atípico, una cadencia perturbadora y un cierto vuelo poético muy dark, mucho más cerca de The Killing Joke que del típico arco argumental de Spidey. La referencia a la obra de Alan Moore es inevitable, porque DeMatteis hace con Kraven lo mismo que el Mago de Northampton con el Joker: poner el foco en la motivación de un villano totalmente pasado de rosca y mostrarnos en detalle cómo ésta se convierte en obsesión, y deja atrás los límites de la cordura con resultados truculentos.
Así llega a nuestras manos un relato todo lo heavy que podía ser en 1987 un comic que se distribuía masivamente en kioscos y comiquerías, sin sellitos onda "sugerido para lectores maduros". Hay violencia a raudales, sangre, torturas, desnudos (no explícitos), se habla bastante de canibalismo, un poquito de política, y al final uno de los protagonistas se vuela los sesos con un rifle. Spider-Man no hace chistes, no aparecen ni J. Jonah Jameson ni la Tía May y apenas se mencionan al pasar los sucesos de los arcos argumentales anteriores. Esto que Kraven le hace a Peter, se lo podría haber hecho a cualquier otro héroe de Marvel (a Iron Fist, ponele), y la historia sería básicamente la misma, excepto que el clásico rival de Kraven es Spider-Man, no Iron Fist.
El dibujo de Mike Zeck arranca en un nivel increíble, y -como siempre- con el correr de las páginas se va replegando cada vez más hacia los layouts, y deja el acabado en manos de Bob McLeod, que al principio es apenas el entintador y al final ya tiene que poner mucho más de su cosecha, porque se nota que lo que entrega Zeck es apenas un boceto. La combinación entre ambos funciona muy bien, y abundan las páginas realmente hermosas, con unos claroscuros tremendos, unos climas totalmente siniestros y unas expresiones faciales magníficas.
¿Y qué onda el resto del tomo? Porque además de Kraven´s Last Hunt, acá tenemos 12 números y un Annual de Web of Spider-Man... Bueno, el Annual zafa porque es como una colección de datos, fichas, breves textos sobre los poderes, el equipamiento y los enemigos olvidados de Spidey. La trilogía ambientada en el Reino Unido (que empieza con guiones de David Michelinie pero la termina Jim Shooter) es bastante decente, y se anima a meterse (aunque sea de manera superficial) en el conflicto entre el gobierno de Margaret Thatcher y los rebeldes de Irlanda del Norte. Pero entre el 23 y el 28, tenemos una seguidilla de números MUY malos, donde lo más parecido a un autor es Michelinie revoleando plots para que los desarrollen guionistas de menor calibre. Los nºs 29 y 30 mejoran bastante, cuando James Owsley pone el foco primero en el finado Ned Leeds y después en Richard Fisk, el hijo de Kingpin y Vanessa, que en esta época operaba bajo la identidad de The Rose. El 30, sobre todo, es un acertado pase en limpio de un montón de sucesos ocurridos en arcos previos, vinculados a The Rose, Hobgoblin, Kingpin y demás personajes de las series de Spidey y de Daredevil.
En cuanto a los dibujantes, el arco en el Reino Unido está a cargo de Marc Silvestri, en la época en la que todavía era un dibujante promisorio, al que solo le faltaba encontrar un buen entintador (algo que sucedería cuando pase a Uncanny X-Men, a formar dupla con Dan Green). Y después, hasta que llega Kraven´s Last Hunt, tenemos una sucesión funesta de dibujantes realmente chotos, un descenso a los abismos del horror que se corta cuando aparece Steve Geiger, que no es un genio ni mucho menos, pero sobrevive a dos ordalías jodidas de verdad, a saber: 1) que en un mismo episodio le metan mano a tus lápices CINCO entintadores distintos y 2) que te entinte Vince Colletta. No sé qué fue de la vida de este muchacho, pero acá se esforzó por hacer tolerables los tres numeritos que faltaban para que llegara Mike Zeck a romperla.
En fin, hay que tener bastante estómago para leer comics de Spider-Man de 1986-87. Creo que el primer Essential de Web... me lo compraría solo si lo veo a un precio absurdo, y porque tiene varios episodios escritos por Peter David. Y lo que pasaba en paralelo en Amazing y en Spectacular, la verdad que no me interesa en lo más mínimo. Cuando estaba Roger Stern, ponele que tenían algún atractivo. Pero después, de ahí hasta la época de Paul Jenkins y J.M. Straczynski, lo único que me animo a rescatar son saguitas medio descolgadas como Kraven´s Last Hunt, algún arco de Ann Nocenti o algún Annual que rompa con el esquema habitual.
Nada más, por hoy. Esta tarde se inaugura la FED, así que andaré pululando por ahí. Y en una de esas, mañana también hay reseñas acá en el blog.
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viernes, 2 de junio de 2023
SPIDER-MAN: ACROSS THE SPIDER-VERSE
A más de cuatro años del estreno de Into the Spider-Verse, llega una nueva peli animada con Miles Morales como protagonista... aunque esta vez está bastante repartido el tiempo en pantalla con Spider-Woman (la Gwen Stacy de otro universo).
Una vez más los directores Joaquim Dos Santos, Kemp Powers y Justin K. Thompson elevan a la enésima potencia lo que uno podría esperar de una película animada, incluso habiendo visto la anterior. La onda es triturarte el cráneo y detonarte las retinas con 136 minutos de aventura al palo, matizadas con unas cuantas escenas intimistas, emotivas, en las que los personajes se replantean cosas y se vinculan entre sí de manera muy real y muy humana. ¿No son muchas las escenas tranqui, en las que se habla de lo duro que es crecer, y lo importante que es la familia, la contención y el amor que nos brinda, y todo ese mensaje por momentos sensiblero?. Puede ser. Pero está muy bien compensado con unos momentos hipnóticos en los que la acción no da respiro, y con situaciones bien extremas, que realmente no sabés cómo se pueden llegar a resolver. Si en la primera peli murió Peter Parker (y el Prowler), en esta puede morir cualquiera. Y claro, como la temática tiene que ver con esta especie de moda de explorar multiversos, también puede reaparecer cualquiera, porque son iteraciones de otra realidad paralela, no son los que murieron.
En general, el guion se me hizo muy entretenido. Tiene buenos chistes, tiene diálogos brillantes, guiños sutiles a las pelis del MCU, mucho ritmo, y por supuesto el gancho irresistible de ver a TODAS las versiones de Spider-Man y sus mitos que puedas imaginar, excepto alguna sobre la cual Sony no consiguió los derechos. Nunca te imaginás quién va a ser el villano grosso de la peli, los buenos cobran una chapa infinita tanto cuando entran en acción como cuando para un toque a vincularse entre sí y con su entorno en plan más real. Y te tengo que revelar algo que no sé si cuentan en los trailers y en las notas de promoción de otros medios: la película no termina. O en realidad, termina en un cliffhanger, no se resuelve el 100% de la trama. Hay que ver sí o sí una tercera película, que continuará justo donde se acaba esta, y que ojalá se estrene mañana mismo.
Cuando me tocó reseñar la primera peli, dije que me parecía lo más similar que había visto en mi vida a un comic que cobró vida. Bueno, después de ver la secuela, lo reafirmo más que nunca. Encima un comic en el que la mayoría de las secuencias parecen dibujadas por un genio del lápiz como Kyle Baker. Toda la faz visual es demasiado buena para ser real. Terminás todo babeado, hecho un asco. La referencia a los comics es constante: hay bloques de texto con voz en off, aparecen esos recuadritos en los que los editores te dicen qué revistas tenés que leer para entender de qué están hablando los personajes, aparecen portadas de comic books, y hasta en un momento te dicen "estos sucesos se desarrollan en el Nº Tal de Amazing Spider-Man". Los personajes más importantes, además, vienen de los comics... y están todos. No hace falta ser un erudito en materia del Spider-Verse, pero posta, si te divierte reconocer personajes o estéticas del personaje, que ya viste en comics, dibujos animados, películas o videojuegos, acá te vas a volver loco.
La verdad que, pudiendo hacer películas animadas como esta, no tiene sentido gastar millones en actores que se la creen y efectos especiales carísimos para hacer blockbusters de superhéroes que revienten los cines. Si todas las versiones fílmicas de los personajes de los comics fueran así, yo sería infinitamente más feliz. La animación (en este nivel, no la berretada) te permite conservar intacta la fuerza gráfica de los superhéroes, los trajes colorinches, el trazo de los distintos dibujantes... y además se potencia todo con el sonido y el movimiento, que lógicamente son cosas que al comic no le podemos pedir. Y no tenés el problema de que los actores jóvenes se hagan adultos, o que las actrices envejezcan, o que alguno se vaya al carajo pidiendo cachets imposibles. Lo único choto son los tiempos: más de cuatro años para 136 minutos es mucho tiempo, aunque la calidad sea sublime.
Y bueno, acá está todo: los comics de los ´60 para acá, las series y películas truchas de los ´70 y ´80, los dibujos animados que pasaron con más pena que gloria por los ´90 y los 2000, y todas las bizarreadas vinculadas a Spider-Man que te puedas imaginar. Sí, obvio, el meme también. Acá hay diversión y emoción para toda la familia, conceptos loquísimos, más de un villano interesante y un desborde de onda y de imaginación pocas veces visto. El cine de animación alcanzó su pico máximo, y de la mano de un personajón como es Miles Morales. No hay forma de que sentarse a ver Across the Spider-Verse no eleve grosso tus niveles de alegría y de manija superheroica.
Estoy en plena lectura de un libro de muchas páginas. Ni bien lo termine, lo comentamos por acá. Gracias y hasta entonces.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
SPIDER-MAN: NO WAY HOME
Bueno, esta peli ya lleva unos cuantos días en cartel y ya la vio una cantidad grosera de gente en todo el planeta. De hecho ya es el film más visto de todo 2021. Esto quiere decir que, por esta vez, no me voy a morder la lengua a la hora brindar detalles acerca del argumento, de los personajes que aparecen, etc.. Corresponde, entonces, un
SPOILER ALERT
Yo fui al cine (como siempre) sin saber un choto de nada. Nunca me imaginé que iba a ver lo que vi. Sabía que iban a introducir el concepto del Mutiverso, para después explorarlo a fondo en la próxima peli del Dr. Strange, pero no tenía idea de que el núcleo de la trama iba a consistir en hacerse cargo de las cinco películas que hasta hace nada estaban barridas abajo de la alfombra. Porque, no jodamos, el 85% de No Way Home es eso: inventar una sarasa mística para que el Spider-Man actual interactúe con las iteraciones anteriores del personaje en la pantalla grande, y (esto es lo que más me sorprendió) con sus adversarios.
Después hay un 15% que es lo que a mí más me gustó: la derrota de Spider-Man, la forma en la que su vida se hace inviable al punto de tener que perderlo TODO, o casi todo. Un villano que aparentaba tercerón, Mysterio, terminó por detonar un kilombo de proporciones multiversales gracias a su hábil manejo de las fake news y la forma en la que estas desestabilizaron al inexperto Peter Parker. Todo lo que pasa en esta película, que para Peter es una acumulación monumental de frustraciones, pérdidas y pesares, es consecuencia de que (por una vez en la vida) el plan de un villano salió mejor de lo esperado y lo garcó como de arriba de un puente. Literalmente, le arruinó la vida. O sea que si te gusta hinchar por los malos, dedicale una ovación a Mysterio, que –sin aparecer ni 30 segundos en esta cinta- se salió recontra con la suya en su afán por destruir a Spider-Man.
El resto de la aventura está bien. Tiene muchas peleas al pedo, pero se hacen entretenidas. Muchos minutos para el gordito nerd y la flaquita mala onda, por ahí más de los que hacían falta. Bien los chistes, bien los momentos dramáticos, espectaculares las coreografías de las escenas de acción, aunque no tengan demasiado sentido (¿qué carajo hace ahí Sandman? ¿para qué bando juega? ¿cuántas veces cambia de bando? ¿es boludo o se hace?). Obviamente no me cierra que Spidey logre neutralizar más de media película al Doc Strange, pero tanto al principio como al final, el Tordo tiene un rol destacadísimo, cosa que yo tampoco sospechaba por no haber visto trailers ni teasers. La verdad que los 200 palos verdes están bien gastados, en un producto eficaz, donde por ahí se ve mucho más la mano de los productores que la del director Jon Watts, pero que funciona sobre todo para un público de amplia erudición en materia de cine superheroico. Acá Marvel pateó el tablero bien lejos: si ya era una bizarreada tener que mirar 30 películas previas para entender las nuevas, ahora te suman cinco pelis más de las versiones anteriores y las dos de Venom (esta tiene una escena que se complementa con Venom 2, cinta que yo nunca vi). Y por si faltara algo, se mantiene una sintonía muy fina con lo que pasa en las series de Disney +, e incluso en las de Netflix, porque tenemos también una breve escena en la que Charlie Cox vuelve a interpretar a Matt Murdock, para beneplácito de la hinchada.
Si te ponés a hilar fino, hay un montón de cosas prendidas con alfileres, o que no cierran. Y si la onda es irse al carajo con la exploración del Multiverso… ya lo habían hecho antes y mejor en Into the Spider-Verse. Pero esta peli tiene magia (en varios sentidos) y verla en el cine con la gente común (no los periodistas y demás figurettis que se suelen acreditar en las funciones de prensa) tuvo el bonus track de presenciar reacciones, ovaciones y hasta lágrimas de los fans que tenía a mi alrededor. Son 148 minutos con muchísimas emociones, algunos giros argumentales interesantes y un alto nivel en las actuaciones… para contar una historia bastante menor, porque es obvio que al final cada héroe y cada villano se vuelve a su universo y la realidad troncal de lo que llamamos MCU va a quedar más o menos igual… para todos menos para el pobre Peter. Y como a la gente le encantó toda la movida de poner encima de la mesa las iteraciones que estaban barridas abajo de la alfombra, seguramente en la próxima peli del Dr. Strange las sorpresas van a venir por ese lado.
Lo realmente brillante de No Way Home (además de ver cómo un villano de la B le caga la vida a un héroe grosso) es cómo los productores lograron convertir en un plus, en un gancho sumamente atractivo, lo peor que tenía Spider-Man en el cine, que eran los frecuentes reinicios, los cambios de actor, de universo, de origen y hasta de poderes. Eso que durante 20 años fuera un lastre, dos cuatros y un cinco todos de distinto palo, con un pase mágico se convirtió en el ancho de espadas con el 7 y el 6 de idem. Por eso mientras la gilada habla de saturación, agotamiento o colapso de esta Era de Oro de los superhéroes en el cine, Marvel se anima a cantarse “quiero retruco” a sí misma.
Quiero.
viernes, 5 de julio de 2019
SPIDER-MAN: FAR FROM HOME
Nueva entrega del glorioso
Marvel Cinematic Universe y otra vez al cine a ver qué onda. Spider-Man: Far
from Home es como dos películas en una. Por un lado, una clásica comedia
estudiantil de chicos yankis que pasean por Europa, repleta de chistes, muy
dinámica, muy basada en la interacción entre unos personajes pensados no tanto
para generar conflictos sino más bien para disparar situaciones humorísticas.
Algunos son personajes bien de relleno, totalmente unidimensionales, como cuando
aparecía Paolo el Rockero en las películas de los Bañeros, Extermineitors o lo
que poronga inventaran Emilio Disi y sus amigos para chorear en esas
vacaciones. Otros están un poquito más trabajados, como para poder trascender
el paso de comedia básico. En general, todo este aspecto de la peli (casi
omnipresente en la primera hora) se hace llevadero, entretiene sanamente y en
familia, como decía Carlitos Balá.
Por suerte el film de John
Watts tiene dos horas y 9 minutos, o sea que queda tiempo para la aventura, e
incluso para hacerse un poquito cargo de que esta peli es lo más parecido que
vamos a tener a un epílogo a Avengers: Endgame. Y sí, los guionistas tocan el
tema de la gente que estuvo desaparecida casi seis años y volvió de un día para
el otro, sin indagar demasiado en el aspecto más dramático de este sacudón,
pero sin barrerlo abajo de la alfombra (eso seguro va a suceder en la siguiente
fase del MCU).
La faceta aventurera de la
película está muy bien, mantiene el foco muy centrado en Peter Parker, en este
pibe común y corriente al que de pronto le pasaron miles de cosas que le
impiden vivir la vida de un adolescente normal. Está muy presente el legado de
Tony Stark, está muy presente SHIELD, hay un villano al que nunca habíamos
visto en el cine MUY bien transplantado a la pantalla y una cantidad de
peligros impresionante para tener al héroe siempre al filo de lo imposible. Lo
mejor (lejos) es la batalla en Berlín, unos 30 minutos antes del final.
O no, me desdigo y veleteo
al mejor estilo Pichetto: lo mejor es el mensaje que transmite la película.
Básicamente, lo que nos cuenta Spider-Man: Far from Home es que nada es lo que
parece. Todo lo que vemos es, en realidad, lo que creemos ver. Y siempre hay
algo más. Este truco de desorientar al espectador, de hacerle creer cosas que
(luego veremos) no son así, es el leif motiv de la cinta. Desde boludeces como
la relación entre Ned y Betty hasta los giros brutales que pega la película en
las dos escenas post-créditos (absolutamente imprescindibles ambas), todo el
tiempo nos están subrayando que hay una grieta grossa entre la realidad que
nosotros percibimos y la posta. En tiempos de la post-verdad, las fake news y
la manipulación de las imágenes, es un discurso muy interesante, sobre todo si
pensamos que el público mayoritario de la peli son los pibes y pibas menores de
18.
La actuación de Tom
Holland me encanto, Jake Gyllenhaal también tiene un par de momentos
brillantes, Marisa Tomei te inunda la pantalla con buena onda y sensualidad
cada vez que sonríe, Jon Favreau se chorea varios de los momentos más lúcidos
de la peli y Zendaya hace buen uso de la libertad que le dan los guionistas al
no atarla a ningún personaje de los que ya conocemos los fans de la mitología
arácnida creada por Steve Ditko y (el por primera vez ausente en la pantalla)
Stan Lee. Los efectos especiales son demenciales y las escenas que transcurren
en esas “realidades virtuales” que crea el villano para confundir a Spidey son
verdaderas joyas de la cinematografía, despliegues delirantes de una concepción
gráfica, estética y narrativa superlativas, pensados para detonarte los cinco
sentidos como nunca antes. Posta, hay que ser MUY capo para imaginar escenas
así y después plasmarlas en una película.
Spider-Man: Far from Home
venía con la pesada mochila de estrenarse justo después de dos hitos como
fueron Into the Spider-Verse y Endgame, pero la verdad es que sale muy bien
parada. La recomiendo ampliamente, si te gustan las comedias estudiantiles. Si
no, vas a sufrir mucho a la espera de que la peli se encauce hacia la historia
de machaca superheroica, que cuando llega, pega fuerte y emociona. ´Nuff said!
lunes, 7 de enero de 2019
SPIDER-MAN: INTO THE SPIDER-VERSE
Ah, bueno… Pensé que el
cachito que nos mostraron al final de la peli de Venom me había preparado para
lo que iba a ver unos meses más tarde en Into the Spider-Verse, pero lo cierto
es que no. NADA te puede preparar para lo que vas a ver en estos 117 minutos de
magia animada fuera de control. Into the Spider-Verse tuvo tres directores: Bob
Persichetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman, este último co-autor del guión
junto a Phil Lord, y se hizo con 90 millones de dólares, que ya se convirtieron
en casi 300 a medida que la película se estrena en más y más países.
Sin spoilear demasiado,
digamos que la película cuenta cómo Miles Morales reemplaza a Peter Parker en
el rol de Spider-Man, en un universo que vendría a ser una mezcla entre el de
las tres primeras películas de Sam Raimi y el Universo Ultimate de los comics.
En paralelo con eso, la dimensión donde sucede la gran mayoría de la trama se
ve invadida por otras dimensiones, en un caos de realidades alternativas
generado por un villano y eso abre la puerta para que entren en acción otras
versiones de Spider-Man y entre todos le expliquen a Miles en qué consiste ser
el arácnido favorito de New York.
El principal villano,
Miles y su padre son los personajes mejor trabajados por los guionistas, los
que además de lucirse en escenas de acción y/o chistes, tienen más carnadura,
más profundidad. Y también hay unos cuantos personajes esbozados de modo más
superficial, con brocha más gruesa, que están ahí porque resultan funcionales al
argumento… y seguramente para vender un par de muñecos más. La única
caracterización que no me sedujo fue la de la Tía May, que de la nada acá se
convierte en una especie de Alfred Pennyworth+ Lucius Fox, en un giro
sorprendente pero poco verosímil. De todos modos me queda claro que los
guionistas no están buscando conservar el verosímil, sino contar una aventura
bien zarpada, grandiosa en su planteo y en su alcance, y por supuesto darle
infinita chapa a Miles Morales, quien –ahora sí- está destinado a ser el
Spider-Man definitivo de por lo menos una o dos generaciones.
Como esta es una peli bien
para toda la familia, hay más chistes que en las películas con actores de
Marvel, y todos funcionan muy bien. También hay sutiles toques de ironía, que
nos invitan a pensar qué cosas funcionaron y cuáles no en las distintas
versiones de Spider-Man que conocimos a lo largo de los años, infinitos guiños
a los comiqueros, homenajes a Stan Lee, Steve Ditko, John Romita padre e hijo,
Bill Sienkiewicz, Frank Miller, Erik Larsen, el propio Brian Michael Bendis
(co-creador de Miles), Dan Slott (que fue el que empezó a desarrollar el concepto del "Spider-Verse") y muchos más. Y escenas más tranqui, más intimistas,
pensadas para el desarrollo de los personajes y su entorno. Todo esto con un
ritmo muy logrado, donde nunca te aburrís y donde la comedia nunca desplaza a la
aventura del centro de la escena.
Pero falta lo más
importante, que es el aspecto visual. A ver, te lo digo así, sencillito: al
lado de Into the Spider-Verse, cualquier otra película animada que hayas visto
es uno de esos cartoons de Marvel de los ´60 que hacían Gantray-Lawrence con
dos pesos con cincuenta. Sí, las de Pixar también, las de Miyazaki también,
todas. Acá los 142 animadores de Sony (responsables de películas que no vi,
como Hotel Transilvania, The Emoji Movie, Lluvia de Hamburguesas y las dos
últimas de Los Pitufos) llevaron el cine de animación a otro nivel, a otra
dimensión. Visualmente, parece una película traída del futuro, bajada de un
plato volador. La cinta mezcla todas las técnicas que se te ocurran para
sumergirte en una especie de realidad virtual en la que los fondos son
completamente reales y los personajes… no sé, no lo puedo explicar. Esto es lo
más parecido a un comic que cobró movimiento y sonido que vi en mi vida. Tiene
texturas, sombreados, detalles en el color que sólo había visto en los comics,
efectos loquísimos de iluminación, momentos donde todo es tan real que uno
siente que está viendo una peli con actores, pero en el medio aparecen cosas
que claramente no encajan en esa estética… No me alcanzan las palabras,
realmente.
Into the Spider-Verse es
animación moderna, fresca, revolucionaria, respetuosa y a la vez superadora de
los comics. Es para verla varias veces, en 2-D, en 3-D, en pantalla gigante,
como sea. Ojalá todos los superhéroes que me gustan algún día tengan una película
como esta, con esta onda, este amor a los personajes (y a la ciudad de New
York) y estas ganas de irse al carajo y patear el tablero. Posta, una
genialidad.
miércoles, 5 de julio de 2017
SPIDER-MAN: HOMECOMING
Ni bien terminó la peli, nos miramos con un amigo ya cuarentón y acordamos: “este no es nuestro Spider-Man, es el de la generación que descubrió a los personajes de Marvel a través de las películas”. Pero está muy bien.
De alguna manera, Jon Watts logra convencernos con un Spider-Man que no se parece casi nada al de los comics de Stan Lee. No hay Daily Bugle, no hay J. Jonah Jameson, no hay Mary Jane, no hay Gwen Stacy, no hay Harry ni Norman Osborn, hay poco “canto de amor a New York”, hay cero dilemas de poder y responsabilidad, no hay ni siquiera un flashback al ya muy gastado origen del personaje y la Tía May la verdad que tiene pocos minutos en cámara (aunque bien aprovechados por una Marisa Tomei que nos cerró el orto a los que no le poníamos muchas fichas).
Sin estos clásicos elementos, para llenar 133 minutos de película hay que explotar otra faceta del personaje. Y Homecoming trabaja fuerte (y bien) sobre dos ejes: por un lado, el aspecto del Peter Parker adolescente de 15 años, inserto en una comunidad estudiantil muy orientada al palo científico, lo que hace menos ilógico bizarreadas como que un pibe que no tiene un mango logre producir el fluido arácnido. Del lado del colegio surgen un montón de personajes secundarios, de los cuales el más interesante, el mejor logrado, es Ned, a pesar de que encarna una traición grotesca a la esencia del Peter al que amamos los comiqueros.
El otro aspecto que esta película explora a fondo es eso que vimos brevemente en Civil War: el interés de Tony Stark por encauzar el enorme potencial de Spider-Man y ayudarlo a convertirse en un superhéroe capaz de jugar en Primera y romperla. Tony, Happy y hasta Pepper tienen momentos gloriosos en la peli y le dan a Spidey un muy buen anclaje con el Universo Avengers que se viene desarrollando en el cine desde 2008. Y si tenías miedo de que Homecoming se convirtiera en Iron Man VII… la verdad es que no, que Tony y su entorno tienen peso en la trama, pero el protagonista absoluto, el que crece grosso a lo largo de la pelicula, el que define en los momentos importantes, es Peter.
¿Y qué onda el antagonista? Un giro hiper-shockeante que pega el guión cuando falta media hora para el final hace que el villano levante un vuelo alucinante y pase de ser una mera amenaza a ser prácticamente el némesis definitivo de Spider-Man. No quiero contar nada para no spoilear, y como no vi los trailers, no sé qué tanto mostraron estos acerca del argumento, qué giros son sorpresa y cuáles eran obvios para todo el mundo menos para mí. Revelo un dato que se ve en los afiches: Spidey lucha con el Vulture. Y agrego (sin spoilear nada) que el personaje está muy bien construído, con una buena motivación, planes coherentes y un verosímil sustentando por las pelis anteriores de Marvel, a las que Homecoming les saca un jugo alucinante. También aparecen otros dos villanos menores de Spider-Man, aunque a uno nunca se lo llama por su nom de guerre.
¿Chistes? ¿Sobran, faltan, están bien? Están muy bien, sobre todo porque el guión se juega mucho por la estudiantina y todos sabemos que los adolescentes en plena edad del pavo garantizan una amplia variedad de situaciones cómicas. Y el propio Spidey, ya desde su aparición en Civil War, mostró condiciones para la comedia. ¿La banda de sonido? Nada demasiado espectacular, a años luz de Guardians of the Galaxy, que es la peli que más fuerte apuesta en este rubro. Acá la rompen The Ramones con su Blitzkrieg Bop, A Flock of Seagulls con su Space Age Love Song y no mucho más.
Y último parrafito dedicado a Tom Holland, gran actor, expresivo, gracioso, dinámico, heroico cuando debe serlo, una verdadera promesa que me hizo olvidar muy rápido a Andrew Garfield y a Tobey Maguire. Glorioso verlo en todas esas poses en las que vimos a Spidey dibujado por Steve Ditko, Humberto Ramos o incluso Sal Buscema y asombroso el upgrade de poder que recibe gradualmente el personaje, que maneja en dos horas una gama de recursos que el Peter de los comics tardó… 30 ó 40 años en desarrollar. Ah, las escenas post-créditos… la primera es brillante, le sube aún más la chapa al Vulture (sí, posta, el Vulture tiene muchísima chapa). Y la segunda es un chiste… efectivo, pero que no te cambia nada si te lo perdés.
En síntesis, un peliculón para los chicos que están explorando el Universo Marvel de la mano de las versiones fílmicas, y un entretenimiento más que digno, con aciertos geniales y rupturas extrañas, con poquísimos puntos de contacto con las cinco pelis anteriores de Spidey, para los fans clásicos del personaje.
De alguna manera, Jon Watts logra convencernos con un Spider-Man que no se parece casi nada al de los comics de Stan Lee. No hay Daily Bugle, no hay J. Jonah Jameson, no hay Mary Jane, no hay Gwen Stacy, no hay Harry ni Norman Osborn, hay poco “canto de amor a New York”, hay cero dilemas de poder y responsabilidad, no hay ni siquiera un flashback al ya muy gastado origen del personaje y la Tía May la verdad que tiene pocos minutos en cámara (aunque bien aprovechados por una Marisa Tomei que nos cerró el orto a los que no le poníamos muchas fichas).
Sin estos clásicos elementos, para llenar 133 minutos de película hay que explotar otra faceta del personaje. Y Homecoming trabaja fuerte (y bien) sobre dos ejes: por un lado, el aspecto del Peter Parker adolescente de 15 años, inserto en una comunidad estudiantil muy orientada al palo científico, lo que hace menos ilógico bizarreadas como que un pibe que no tiene un mango logre producir el fluido arácnido. Del lado del colegio surgen un montón de personajes secundarios, de los cuales el más interesante, el mejor logrado, es Ned, a pesar de que encarna una traición grotesca a la esencia del Peter al que amamos los comiqueros.
El otro aspecto que esta película explora a fondo es eso que vimos brevemente en Civil War: el interés de Tony Stark por encauzar el enorme potencial de Spider-Man y ayudarlo a convertirse en un superhéroe capaz de jugar en Primera y romperla. Tony, Happy y hasta Pepper tienen momentos gloriosos en la peli y le dan a Spidey un muy buen anclaje con el Universo Avengers que se viene desarrollando en el cine desde 2008. Y si tenías miedo de que Homecoming se convirtiera en Iron Man VII… la verdad es que no, que Tony y su entorno tienen peso en la trama, pero el protagonista absoluto, el que crece grosso a lo largo de la pelicula, el que define en los momentos importantes, es Peter.
¿Y qué onda el antagonista? Un giro hiper-shockeante que pega el guión cuando falta media hora para el final hace que el villano levante un vuelo alucinante y pase de ser una mera amenaza a ser prácticamente el némesis definitivo de Spider-Man. No quiero contar nada para no spoilear, y como no vi los trailers, no sé qué tanto mostraron estos acerca del argumento, qué giros son sorpresa y cuáles eran obvios para todo el mundo menos para mí. Revelo un dato que se ve en los afiches: Spidey lucha con el Vulture. Y agrego (sin spoilear nada) que el personaje está muy bien construído, con una buena motivación, planes coherentes y un verosímil sustentando por las pelis anteriores de Marvel, a las que Homecoming les saca un jugo alucinante. También aparecen otros dos villanos menores de Spider-Man, aunque a uno nunca se lo llama por su nom de guerre.
¿Chistes? ¿Sobran, faltan, están bien? Están muy bien, sobre todo porque el guión se juega mucho por la estudiantina y todos sabemos que los adolescentes en plena edad del pavo garantizan una amplia variedad de situaciones cómicas. Y el propio Spidey, ya desde su aparición en Civil War, mostró condiciones para la comedia. ¿La banda de sonido? Nada demasiado espectacular, a años luz de Guardians of the Galaxy, que es la peli que más fuerte apuesta en este rubro. Acá la rompen The Ramones con su Blitzkrieg Bop, A Flock of Seagulls con su Space Age Love Song y no mucho más.
Y último parrafito dedicado a Tom Holland, gran actor, expresivo, gracioso, dinámico, heroico cuando debe serlo, una verdadera promesa que me hizo olvidar muy rápido a Andrew Garfield y a Tobey Maguire. Glorioso verlo en todas esas poses en las que vimos a Spidey dibujado por Steve Ditko, Humberto Ramos o incluso Sal Buscema y asombroso el upgrade de poder que recibe gradualmente el personaje, que maneja en dos horas una gama de recursos que el Peter de los comics tardó… 30 ó 40 años en desarrollar. Ah, las escenas post-créditos… la primera es brillante, le sube aún más la chapa al Vulture (sí, posta, el Vulture tiene muchísima chapa). Y la segunda es un chiste… efectivo, pero que no te cambia nada si te lo perdés.
En síntesis, un peliculón para los chicos que están explorando el Universo Marvel de la mano de las versiones fílmicas, y un entretenimiento más que digno, con aciertos geniales y rupturas extrañas, con poquísimos puntos de contacto con las cinco pelis anteriores de Spidey, para los fans clásicos del personaje.
viernes, 2 de mayo de 2014
02/ 05: THE AMAZING SPIDER-MAN 2
Después de aquella grata sorpresa (reseñada el 03/07/12), Marc Webb reincide con una segunda peli del arácnido, que me gustó bastante más que la primera. Como se estrenó en Argentina hace ya ocho días, esta vez me animo a spoilear.
Lo peor está al principio: esa escena en la que Richard Parker deja de ser el científico brillante para convertirse en un émulo de James Bond y cagarse a piñas con un tipo armado arriba de un avión que se va a pique. Así como en la primera parte el Dr. Parker era el protagonista ausente, acá tiene un montón de escenas importantes, a las que me parece que no hacía falta sumarles el impacto de las peleas. Cuando van dos tercios de esta peli, Peter finalmente logra descifrar los secretos de su padre y uno esperaba que eso tuviera consecuencias más fuertes en la trama. En cambio, las consecuencias se dan sólo en el fuero íntimo de Peter, que ahora entiende un montón de cosas más sobre su pasado y hasta sobre el cambio que experimentó cuando lo picó la araña.
El origen de Electro está contado de un modo exquisito, con una gran actuación por parte de Jaimie Foxx. El rol del villano en la trama consiste básicamente en abastecer a Spidey de un enemigo muy poderoso, con el cual coprotagonizar estremecedoras y grandilocuentes escenas de machaca. Creo que desde el Spidey/ Octopus del segundo film de Sam Raimi que no veía un mano a mano tan atractivo entre dos personajes con superpoderes.
En paralelo a la lucha contra Electro avanza el plot de Norman Osborn, apenas esbozado en la primera parte, que se potencia con la entrada en escena de su hijo Harry (excelente interpretación de Dane DeHaan). Y acá los guionistas pegan OTRO salto al vacío (supongo que para alejarse aún más de la versión de Raimi): Norman muere sin haberse puesto nunca el traje del Green Goblin y será su hijo el que encarne el rol del siniestro némesis de Spider-Man. Con Harry en escena, la película se mete en varios de los recovecos más oscuros de Oscorp, donde ya podemos intuir las futuras apariciones del Doc Ock, el Vulture, Black Cat y el Spider-Slayer.
Por si faltara algo, tenemos la siempre ganchera telenovela entre Peter y Gwen Stacy (Emma Stone deslumbra de nuevo con sus ojos, su voz y su encanto casi alienígena), que –como en los comics- va a terminar muy mal. Pero en el medio, Gwen hace lo que nunca hizo en los comics: ser fundamental para la derrota de uno de los villanos, en este caso de Electro. Eso hace que sea más cruel el final que le depara esta película y que hasta dudes de si realmente la van a boletear o no.
Sally Field la rompe en el rol de la Tía May, a J.J. Jameson esta vez lo nombran pero no lo vemos, y el tercer villano (Rhino) aparece tan poco que no tiene mayor injerencia en una trama donde pasan tantas cosas que no había forma lógica de meterlo en un rol más importante. Por ahí en la próxima, en la que –por como viene la mano- parece que se viene un hiper-villain team-up.
Esta vez Peter se saca menos la máscara, se dejan de hinchar con esa boludez de hacer que la policía lo persiga y nos regalan unas tomas maravillosas de una Manhattan por momentos tan mágica y tan monumental como Asgard en las pelis de Thor. Por supuesto, ni hace falta aclarar que los efectos especiales son alucinantes y que las peleas están brillantemente coreografiadas. Visualmente, esto es todo lo que esperás de una peli de superhéroes y un poco más.
En síntesis, The Amazing Spider-Man 2 no es la gloria, porque tiene algunos desajustes menores en el guión. Pero sin dudas es una película que entretiene, que emociona, que impacta, que sube la apuesta respecto de su antecesora (a la que supera ampliamente) y que además se ve jerarquizada por muy buenas actuaciones. Si sos fan del arácnido, seguro la vas a amar. Y si no, seguro te vas a divertir un par de horas.
Lo peor está al principio: esa escena en la que Richard Parker deja de ser el científico brillante para convertirse en un émulo de James Bond y cagarse a piñas con un tipo armado arriba de un avión que se va a pique. Así como en la primera parte el Dr. Parker era el protagonista ausente, acá tiene un montón de escenas importantes, a las que me parece que no hacía falta sumarles el impacto de las peleas. Cuando van dos tercios de esta peli, Peter finalmente logra descifrar los secretos de su padre y uno esperaba que eso tuviera consecuencias más fuertes en la trama. En cambio, las consecuencias se dan sólo en el fuero íntimo de Peter, que ahora entiende un montón de cosas más sobre su pasado y hasta sobre el cambio que experimentó cuando lo picó la araña.
El origen de Electro está contado de un modo exquisito, con una gran actuación por parte de Jaimie Foxx. El rol del villano en la trama consiste básicamente en abastecer a Spidey de un enemigo muy poderoso, con el cual coprotagonizar estremecedoras y grandilocuentes escenas de machaca. Creo que desde el Spidey/ Octopus del segundo film de Sam Raimi que no veía un mano a mano tan atractivo entre dos personajes con superpoderes.
En paralelo a la lucha contra Electro avanza el plot de Norman Osborn, apenas esbozado en la primera parte, que se potencia con la entrada en escena de su hijo Harry (excelente interpretación de Dane DeHaan). Y acá los guionistas pegan OTRO salto al vacío (supongo que para alejarse aún más de la versión de Raimi): Norman muere sin haberse puesto nunca el traje del Green Goblin y será su hijo el que encarne el rol del siniestro némesis de Spider-Man. Con Harry en escena, la película se mete en varios de los recovecos más oscuros de Oscorp, donde ya podemos intuir las futuras apariciones del Doc Ock, el Vulture, Black Cat y el Spider-Slayer.
Por si faltara algo, tenemos la siempre ganchera telenovela entre Peter y Gwen Stacy (Emma Stone deslumbra de nuevo con sus ojos, su voz y su encanto casi alienígena), que –como en los comics- va a terminar muy mal. Pero en el medio, Gwen hace lo que nunca hizo en los comics: ser fundamental para la derrota de uno de los villanos, en este caso de Electro. Eso hace que sea más cruel el final que le depara esta película y que hasta dudes de si realmente la van a boletear o no.
Sally Field la rompe en el rol de la Tía May, a J.J. Jameson esta vez lo nombran pero no lo vemos, y el tercer villano (Rhino) aparece tan poco que no tiene mayor injerencia en una trama donde pasan tantas cosas que no había forma lógica de meterlo en un rol más importante. Por ahí en la próxima, en la que –por como viene la mano- parece que se viene un hiper-villain team-up.
Esta vez Peter se saca menos la máscara, se dejan de hinchar con esa boludez de hacer que la policía lo persiga y nos regalan unas tomas maravillosas de una Manhattan por momentos tan mágica y tan monumental como Asgard en las pelis de Thor. Por supuesto, ni hace falta aclarar que los efectos especiales son alucinantes y que las peleas están brillantemente coreografiadas. Visualmente, esto es todo lo que esperás de una peli de superhéroes y un poco más.
En síntesis, The Amazing Spider-Man 2 no es la gloria, porque tiene algunos desajustes menores en el guión. Pero sin dudas es una película que entretiene, que emociona, que impacta, que sube la apuesta respecto de su antecesora (a la que supera ampliamente) y que además se ve jerarquizada por muy buenas actuaciones. Si sos fan del arácnido, seguro la vas a amar. Y si no, seguro te vas a divertir un par de horas.
martes, 3 de julio de 2012
03/ 07: THE AMAZING SPIDER-MAN
Ufff... tres películas en lo que va del año! ¿No será mucho? Bueno, guarda con esta reseña que está hasta las manos de spoilers...
Nueva década, nueva versión fílmica del siempre vigente Spider-Man. ¿Qué andaba mal en la anterior? Digo, aparte del guión de la III, que parece escrito por un Wachiturro lobotomizado... Seguramente la edad del protagonista: a Tobey Maguire se lo veía ya muy grandecito para hacer de héroe adolescente. Eso había que corregirlo, pero ¿hacía falta empezar otra vez de cero?
Probablemente sí, porque está claro que Marc Webb quiere despegar a su Spider-Man lo más posible del de la trilogía de Sam Raimi. Por eso esta peli se centra –de nuevo- en el origen del arácnido y, como en la versión de 2002, hay traiciones groseras al origen que conocemos los fans del comic, todas justificadas en pos de la historia, de des-bizarrear el material sesentoso del que parte el mito y –una vez más- separarse lo más posible de la versión de Raimi. ¿Raimi le daba mucha bola a Mary Jane? Acá ni la nombran. ¿Sus pelis tenían un inmejorable J.J. Jameson? Acá ni se lo nombra. ¿La primera nos mostraba a Peter confrontando con el asesino del Tío Ben? Acá jamás lo encuentra. ¿Raimi le daba cero bola a los padres de Peter? Webb se esfuerza por darle mucha chapa a Richard Parker, el verdadero protagonista ausente de la película. ¿Puteaste a Raimi por los lanzarredes orgánicos? Acá tenés una muy buena versión de cómo Peter los construye de modo mecánico. ¿Raimi apostó fuerte por el Green Goblin y su hijo Harry Osborn? Acá a Harry no lo nombran y a su papá sí, pero no lo vemos nunca, y el que no sabe de comics no tiene ni el más mínimo indicio de que Norman Osborn está destinado a ser el villano más emblemático de Spider-Man.
Las diferencias son tantas que los más ortivas verán a esta versión como un nuevo (y capaz que innecesario) manoseo a la mitología del personaje. Entre tanto sacudón, hay uno que es sumamente fiel a Stan Lee y Steve Ditko: ponerle fichas desde el primer día a Gwen Stacey, por cierto, muy bien interpretada por Emma Stone, una hermosa actriz a la que nunca había visto y cuya voz me produjo zumbidos en la entrepierna. Andrew Garfield, el nuevo Peter Parker, es mucho mejor actor que Tobey Maguire. Su Peter es más intenso, más freak, se lo ve muchísimo más alterado por la picadura de la araña y menos melancólico, con más de esa pasta de humorista que tan bien le queda al Parker de los comics. El resto del elenco está bien, aunque para mi gusto, Rhys Ifans (el Dr. Connors) sobreactúa un toque.
A pesar de que te tenés que fumar de nuevo el origen y bancar una hora hasta que Peter aparece con el traje de Spidey, la película es entretenida. El guión no se cuelga en la trama romántica, no cae en un pozo depresivo cuando muere el Tío Ben y se las ingenia para que todas las peleas estén bien justificadas (además de muy bien coreografiadas y filmadas). La única cagada es ese giro cerca del final, cuando la cana le encaja un balazo a Spidey y, para que llegue a tiempo a la torre de Oscorp, lo terminan por ayudar unos chabones que manejan grúas. Una gilada sin pies ni cabeza, no sé si para mostrar al héroe como un tipo vulnerable, o para reflejar el espíritu solidario que invade a los newyorkinos en tiempos de crisis, o porque a algún tarado le pareció que eso se va a ver bien en un videogame. En vez de generar tensión, o dramatismo, ese recurso me generó fastidio. Eso y el hecho de que Peter se saque la máscara demasiadas veces y cuide poco el secreto de su identidad fue lo único decididamente cuestionable. El resto, se re-banca.
The Amazing Spider-Man tiene machaca, comedia, drama, misterio, unos efectos especiales de la hiper-concha de Dios, buenas actuaciones, una aparición brillante de Stan Lee y muchas secuencias que parecen calcadas de las historietas. Y una re-versión del origen que se caga en los comics de los ´60, en Ultimate Spider-Man y en todas las películas y dibujos animados anteriores y aún así funciona muy dignamente. ¿Será este el Spider-Man definitivo, el que no va a necesitar otra cirugía mayor sin anestesia de acá a 10 o 15 años? Puede ser. Nos vamos a enterar cuando empiecen a aparecer las secuelas (esta peli no hace más que abrir puntas para explorar en infinitas secuelas) y Marc Webb, ya sin la mochila de tener que recontar el origen, se lance a contar la historia que claramente puso a cocinar a fuego lento en esta primera entrega.
Nueva década, nueva versión fílmica del siempre vigente Spider-Man. ¿Qué andaba mal en la anterior? Digo, aparte del guión de la III, que parece escrito por un Wachiturro lobotomizado... Seguramente la edad del protagonista: a Tobey Maguire se lo veía ya muy grandecito para hacer de héroe adolescente. Eso había que corregirlo, pero ¿hacía falta empezar otra vez de cero?
Probablemente sí, porque está claro que Marc Webb quiere despegar a su Spider-Man lo más posible del de la trilogía de Sam Raimi. Por eso esta peli se centra –de nuevo- en el origen del arácnido y, como en la versión de 2002, hay traiciones groseras al origen que conocemos los fans del comic, todas justificadas en pos de la historia, de des-bizarrear el material sesentoso del que parte el mito y –una vez más- separarse lo más posible de la versión de Raimi. ¿Raimi le daba mucha bola a Mary Jane? Acá ni la nombran. ¿Sus pelis tenían un inmejorable J.J. Jameson? Acá ni se lo nombra. ¿La primera nos mostraba a Peter confrontando con el asesino del Tío Ben? Acá jamás lo encuentra. ¿Raimi le daba cero bola a los padres de Peter? Webb se esfuerza por darle mucha chapa a Richard Parker, el verdadero protagonista ausente de la película. ¿Puteaste a Raimi por los lanzarredes orgánicos? Acá tenés una muy buena versión de cómo Peter los construye de modo mecánico. ¿Raimi apostó fuerte por el Green Goblin y su hijo Harry Osborn? Acá a Harry no lo nombran y a su papá sí, pero no lo vemos nunca, y el que no sabe de comics no tiene ni el más mínimo indicio de que Norman Osborn está destinado a ser el villano más emblemático de Spider-Man.
Las diferencias son tantas que los más ortivas verán a esta versión como un nuevo (y capaz que innecesario) manoseo a la mitología del personaje. Entre tanto sacudón, hay uno que es sumamente fiel a Stan Lee y Steve Ditko: ponerle fichas desde el primer día a Gwen Stacey, por cierto, muy bien interpretada por Emma Stone, una hermosa actriz a la que nunca había visto y cuya voz me produjo zumbidos en la entrepierna. Andrew Garfield, el nuevo Peter Parker, es mucho mejor actor que Tobey Maguire. Su Peter es más intenso, más freak, se lo ve muchísimo más alterado por la picadura de la araña y menos melancólico, con más de esa pasta de humorista que tan bien le queda al Parker de los comics. El resto del elenco está bien, aunque para mi gusto, Rhys Ifans (el Dr. Connors) sobreactúa un toque.
A pesar de que te tenés que fumar de nuevo el origen y bancar una hora hasta que Peter aparece con el traje de Spidey, la película es entretenida. El guión no se cuelga en la trama romántica, no cae en un pozo depresivo cuando muere el Tío Ben y se las ingenia para que todas las peleas estén bien justificadas (además de muy bien coreografiadas y filmadas). La única cagada es ese giro cerca del final, cuando la cana le encaja un balazo a Spidey y, para que llegue a tiempo a la torre de Oscorp, lo terminan por ayudar unos chabones que manejan grúas. Una gilada sin pies ni cabeza, no sé si para mostrar al héroe como un tipo vulnerable, o para reflejar el espíritu solidario que invade a los newyorkinos en tiempos de crisis, o porque a algún tarado le pareció que eso se va a ver bien en un videogame. En vez de generar tensión, o dramatismo, ese recurso me generó fastidio. Eso y el hecho de que Peter se saque la máscara demasiadas veces y cuide poco el secreto de su identidad fue lo único decididamente cuestionable. El resto, se re-banca.
The Amazing Spider-Man tiene machaca, comedia, drama, misterio, unos efectos especiales de la hiper-concha de Dios, buenas actuaciones, una aparición brillante de Stan Lee y muchas secuencias que parecen calcadas de las historietas. Y una re-versión del origen que se caga en los comics de los ´60, en Ultimate Spider-Man y en todas las películas y dibujos animados anteriores y aún así funciona muy dignamente. ¿Será este el Spider-Man definitivo, el que no va a necesitar otra cirugía mayor sin anestesia de acá a 10 o 15 años? Puede ser. Nos vamos a enterar cuando empiecen a aparecer las secuelas (esta peli no hace más que abrir puntas para explorar en infinitas secuelas) y Marc Webb, ya sin la mochila de tener que recontar el origen, se lance a contar la historia que claramente puso a cocinar a fuego lento en esta primera entrega.
martes, 26 de julio de 2011
26/ 07: SPIDER-MAN: FAIRY TALES
Nunca en mi vida habría agarrado un comic de C.B. Cebulski si no lo hubiese conocido en persona y descubierto en él a un tipo macanudo, simpático y sincero (en la medida de las posibilidades del cargo que ocupa en una empresa como Marvel). El mismo dijo públicamente que su carrera como coordinador se terminó por su propia ineptitud para esa función, así que decidí ver qué onda el C.B. Cebulski guionista, ya que cada tanto se sienta a escribir comics.
Por otro lado, la premisa del libro es tan fumada que me resultó atractiva: recontar cuatro cuentos o leyendas crossovereadas con los mitos de Spider-Man. Y con dibujantes no muy conocidos, pero de gran nivel. Y dentro de todo, el resultado es satisfactorio. Veamos.
La primera historia reversiona el clásico Caperucita Roja. La protagonista es Mary Jane y Spidey está medio metido a presión. Obviamente cumple el rol del leñador que rescata a Caperucita y a la Tía (digo, la abuela) de las garras del lobo, pero además cobra mucho protagonismo en toda la previa, antes de que Caperucita se meta en problemas. También está metido con forceps J. Jonah Jameson, pero es un personaje al que siempre está bueno reinterpretar. Está bien. Es casi un chiste largo, pero funciona. Y el dibujo es de Ricardo Tercio, un talentosísimo ilustrador portugués, que maneja de taquito la estética de la ilustración de cuentos infantiles pero le logra inyectar la acción y la machaca que requiere el género superheroico.
La segunda historieta casi no tiene un conflicto. Cebulski nos cuenta un viaje que emprende Anansi (el dios-araña de la mitología africana) en el que terminará por hacerse amigo de las entidades a las que quería robarles sus poderes. Es un verdadero embole, obvio y predecible, pero se salva del descenso por los majestuosos dibujos del canadiense Niko Henrichon, maestro de los maestros, que te conmueve en cada viñeta con el poder, la frescura y la vitalidad de sus imágenes.
La tercera se basa en una leyenda japonesa que desconozco, y está excelente. Es un manga, hecho y derecho, si no fuera porque es a color. El guión es vibrante y emotivo y el dibujo de Kei Kobayashi es glorioso, con bastante influencia de Yoshitaka Amano, pero con mucho movimiento y mucha intensidad. Impresionante.
Y el cuarto guión es el más lindo, el más redondito, el que mejor integra a Spidey, sus amigos y enemigos al relato original. Acá el bueno de C.B. se despacha con una versión muy divertida de La Cenicienta que los fans de Peter Parker disfrutarán infinitamente. El dibujo está a cargo de Nick Dragotta, esta vez en su faceta de clon perfecto de Mike Allred. Posta, si no te dicen que es Dragotta, creés fervientemente que el dibujante es Allred. Dragotta le copia el estilo al creador de Madman con precisión milimétrica y logra páginas de gran nivel y alto impacto visual, para redondear una historieta sumamente ganchera, que cierra por todos lados.
Y bueno, de una idea muuuy delirante y de un guionista que –en principio- no era garantía de nada más que de depletar las existencias de choripanes en las parrillas de todo Rosario, salieron un par de historietas lindas, entretenidas, con una vuelta de tuerca no super-original pero bastante copada y con cuatro dibujantes de cuatro países distintos que dejaron todo para que el libro se vea bárbaro. No está mal.
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sábado, 16 de abril de 2011
16/04: AMAZING SPIDER-MAN Vol.7
Aguanté todo lo que pude para leer el final de la etapa de J.M. Straczynski y John Romita Jr. en Amazing. Pero estaba todo demasiado interesante como para seguir aguantando. En este tomo (el séptimo de la numeración original) todo concluye al fin, nada puede escapar. De hecho si (como yo) dejás de leer Spider-Man en este número 508, está todo bien, no queda ni un solo plot colgado. O la podés seguir, también, pero te esperan (además del abominable brazuca Mike Deodato y sus impresentables esbirros) unos guiones que desvirtúan mucho de lo bueno que mostró Straczynski hasta acá. Entonces, por ahí es más sano leer el trabajo de la dupla JMS-JRJr como una obra integral, autoconclusiva, que dura siete TPBs y ya está. Lo otro no es exactamente otra serie, pero sí otro enfoque, otra onda y yo tengo serias sospechas de que no me va a gustar. ´Nuff said.
Pero ¿cómo viene el tramo final de esta “obra integral”, de este bienvenido intento por hacer comic de autor en pleno mainstream? Muy entretenido. El tomo arranca con una saguita en dos partes que explora las consecuencias de algo muy grosso que pasó en el tomo anterior y fuerza a Spidey a sellar una alianza nada menos que con Loki. La trama se podría haber resuelto en menos páginas, pero el trabajo de caracterización que hace Straczynski con Loki es brillante, el contrapunto con Peter es exquisito y entonces nadie se queja si en vez de 22 páginas son 44. Le sigue un muy buen episodio autoconclusivo (con mucho y buen desarrollo para Mary Jane) y después sí, el gran final: los tres capítulos en los que nos terminamos de enterar quién es y de qué juega el enigmático Ezekiel.
Ezekiel, más que un personaje, es un recurso. Es la forma que inventa Straczynski para replantear, cuestionar, estudiar desde otra óptica algo que existe hace casi 50 años y que prácticamente nunca fue puesto en crisis: el “accidente” de Peter con la araña radioactiva. Detrás de esa bizarreada (ingenua, inverosímil, sólo entendible en un comic de 1962 que debía presentar a un personaje 100% nuevo en poquísimas páginas), Straczynski propone encontrar mucho más. Y el que termina por explicar todo ese “mucho más” (de modo mucho más original y menos geek que el que te estás imaginando) es Ezekiel. Pero cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía y detrás de este personaje aparentemente bueno pero sumamente misterioso, que tiene todo y se las sabe todas, es lógico que haya alguna matufia medio sórdida. Acá eso sale a la luz y vemos por qué Ezekiel lo fue a buscar a Peter y cuál es la verdadera relación entre este personaje y los poderes arácnidos de nuestro lanzarredes favorito. Las respuestas son impredecibles, pero sumamente coherentes, a tal punto que incluso sirven para explicar por qué en estos últimos años de Amazing casi no vimos desfilar a los villanos clásicos de la serie, sino que esta se pobló de amenazas que iban más para el lado de lo sobrenatural. Por supuesto, cuando la cosa se pone heavy, Peter cobra como en bolsa. Pero jamás lo vemos flaquear: su amor por su mujer y su tía, su sentido del humor (que el autor despliega en unos diálogos alucinantes) y su compromiso con su causa le dan el aguante que necesita para resistir lo imposible. Un ídolo.
Y hablando de ídolos, impresionante el trabajo de John Romita Jr. en esta serie. Secundado por buenos entintadores y un excelente colorista, el hijo ‘e tigre se pone al hombro un comic con muy poca machaca, donde hay que matarse en cada viñeta en la que aparece New York (y son miles) y donde el desfile de personajes nuevos es incesante. Romita se compenetra totalmente con lo que Straczynski quiere contar, le sigue el juego, lo potencia en las secuencias más arriesgadas y termina por redondear una historieta que parece escrita y dibujada por una misma persona, lo cual en un comic tan mainstream como Spider-Man es una proeza jodida de verdad. En el último número que dibuja, Romita amaga con tomarse unas vacaciones y volver. Pero no vuelve nunca, y la serie nunca vuelve al nivel de estos años fundamentales. Straczynski se queda, pero empieza a acumular más penas que glorias, hasta que naufraga en los pantanos del oprobio con esa abyecta bajada de lienzos llamada One More Day, con la que finalmente tira la toalla y se va, no sólo de Spider-Man, sino también de Marvel.
Por suerte nos quedan estos siete TPBs, en los que la dupla probó de todo y todo le salió bien. Si alguna vez te pinta leer buenas historietas de Spidey, esto y lo de Paul Jenkins (previo a la serie que lanza junto a Humberto Ramos) probablemente sea lo mejor que le pasó al arácnido en la era post-Stan Lee.
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lunes, 4 de abril de 2011
04/ 04: AMAZING SPIDER-MAN ULTIMATE COLLECTION Vol.2
Hoy me tocó otro viaje infinito y por suerte lo aproveché para bajarme (entre ida y vuelta) este hiper-TPB con los números 46 al 58 y 500 al 502 de Amazing, que son los que antes se habían recopilado en los TPBs 4 al 6. Ahora me falta leer un sólo tomito más (el 7) y ya termino la excelente etapa de J.M. Straczynski y John Romita Jr. en Spider-Man, con la resolución del plot de Ezekiel, que viene casi desde el principio.
Qué buen invento esto del hiper-TPB. Con la narrativa descomprimida que usan los guionistas actuales, en 16 comic-books pasan las suficientes cosas como para dejarte satisfecho, sin saturar ni aburrirte. Hay lugar para varios arquitos argumentales, para varios episodios autoconclusivos, para ver el desarrollo sutil de algún sub-plot que avanza por las márgenes de las historias centrales… muy rico todo.
En esta etapa de Amazing, Straczynski reparte con muy buen tino la chapa y el protagonismo entre Spider-Man y Peter Parker. Peter ahora es profesor en el secundario, o sea que no aparecen ni el ídolo J.J. Jameson ni el resto de los personajes del diario Bugle. Pero están la Tía May, Mary Jane y algunos alumnos, que también
aportan su dosis de conflictos y de onda. Mucho de lo que le pasa a Peter gira en torno a su relación con Mary Jane, pero aún así el personaje secundario con más peso es Ezekiel, tal vez porque interactúa indistintamente con Peter o con Spidey. Como en casi todos los comics de Straczynski, la machaca está, pero sin demasiado énfasis, siempre en dosis mesuradas. Lo que sobra (y se agradece a full) son los diálogos ingeniosos, los chistes, los retruques. Hay páginas repletas de globos de diálogo, pero cada uno es un verdadero deleite.
Lo más raro de estos 16 números es que los villanos clásicos no aparecen ni a saludar. No te dejes engañar por la portada del libro. Apenas los vemos desfilar en una alucinación astral que tiene Spidey, inducida por el Dr. Strange. Y no porque sea importante, sino porque era el n°500 y daba para que figuraran todos, aunque sea un segundo. Lo cierto es que en estos 16 episodios el arácnido se las ve con los enemigos del Doc Strange, con el Dr.Doom (que no juega exactamente el rol de antagonista), con varios matoncitos sin chapa y con tres villanos nuevos, de los cuales uno sólo, Shathra, tiene algo de onda. Los otros dos, si son barridos abajo de la alfombra por los efectos de la abominable One More Day, me hacen un favor.
Pero los grandes son así, y sin los villanos de siempre y sin los secundarios del Bugle, Straczynski se las ingenia para armar muy buenas historias, dinámicas y novedosas, y sobre todo para que en muchos momentos esto parezca comic de autor. En los resquicios que deja la acción, e incluso durante la acción, Straczynski mete miles de secuencias que ningún otro autor había imaginado antes y que cierran por todos lados.
Todo esto, plasmado gráficamente por uno de los dibujantes que mejor entiende a Spider-Man (de hecho, lo considera su hermano) y que mejor dibuja a la New York del Universo Marvel. Me refiero obviamente a John Romita Jr., el prócer hijo de prócer que estaba en la serie antes de que llegara Straczynski y que será imposible de reemplazar una vez que se vaya. Con buenos coloristas, con las buenas tintas de Scott Hanna, con la solvencia narrativa de siempre, con su hábil equilibrio entre grandilocuencia pochoclera y cotidianeidad de entrecasa, con su increíble manejo de las imposibles poses de Spidey que ningún otro héroe puede reproducir, Romita Jr. no falta a ninguna de las 16 citas y se brinda por completo para que esto que está tan bien escrito, además se vea muy bien.
A los que durante los ´90 puteábamos a Spider-Man y decíamos que era un personaje acabado, Straczynski, Romita Jr. y Paul Jenkins (guionista de la otra serie regular del arácnido) nos cerraron el orto mal, con varios años de gran nivel en los que la lectura de los títulos de Spidey se hizo imprescindible para los fans del buen comic de superhéroes. Otro milagro de la era de Bill Jemas y Joe Quesada al frente de Marvel, y van…
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miércoles, 15 de diciembre de 2010
15/ 12: ULTIMATE MARVEL TEAM-UP
Wow, qué masacote! 16 números y un especial, todo en un sólo hiper-TPB! Pero está piola: por sólo u$ 30 te podés comprar de un saque TODO el Ultimate Marvel Team-Up de Brian Michael Bendis.
Bah, piola hasta por ahí nomás. Los guiones –digámoslo de una vez- no son gran cosa. Está buenísima la trilogía con Punisher y Daredevil y el resto no apesta, pero tampoco aporta demasiado. Incluso confunde, porque acá vemos al Ultimate Spider-Man encontrarse con versiones de los héroes de Marvel que muchas veces no tienen nada que ver con las que veremos después en el Universo Ultimate: los Fantastic Four, el Iron Man, el Hulk que aparecen en estos comics contradicen groseramente a los que después protagonizarán otras series ambientadas en este mismo universo (que, aclaremos, no es el Universo Marvel tradicional). Un par de personajes sí son los mismos: Wolverine, Nick Fury y Black Widow, por ejemplo, respetan a rajatabla las otras apariciones de estos héroes en el Universo Ultimate. Y otros son tan bizarros que no sé si volvieron a aparecer alguna vez…
UMTU, como revista, es floja. No tiene dirección, no hay una trama mayor que englobe a todas esas historias y en varias de ellas no pasa absolutamente nada. Ni siquiera es recomendable como guía del Universo Ultimate, por eso que señalábamos de las versiones contradictorias de algunos personajes (lo cual está perfecto, porque si a la hora de lanzar Ultimate Fantastic Four o Ultimate Iron Man se hubiesen ceñido a las versiones de Bendis, habrían sido unos bofes insostenibles y no los grandes comics que fueron). En todo caso, y si tenés buena onda para regalar, la podés leer como un spin-off divertido de Ultimate Spider-Man (que también la escribía Bendis); y ahí puede andar, porque conserva la excelente caracterización de Peter, Mary Jane, J.J. Jameson y demás secundarios del arácnido que Bendis desarrolló a lo largo de más de 100 episodios de USM. Pero no le pidas que cada historia haga un gran aporte a los mitos de Spider-Man, porque vas al horno.
Lo más grosso, y lo que –por lo menos para mí- hace irresistible a este mamotreto infinito, es la selección de dibujantes que acompañan al verborrágico Bendis: Matt Wagner, Phil Hester, Mike Allred, Bill Sienkiewicz (andá a cambiarte la ropa interior y volvé), John Totleben, Ted McKeever, un par de segundones con onda tipo Rick Mays y Terry Moore, y un par de asesinos seriales más, pero que dibujan poquitas páginas cada uno, como Sean Phillips, Craig Thompson y Dan Brereton. Verás que cuando decía “selección” no exageraba: con estos once salís campeón de lo que quieras, y además tenés para poner en el banco de suplentes a Jim Mahfood, Scott Morse, Jason Pearson y John Romita Padre. O sea que a nivel dibujos esto es pulenta de verdad.
Ahora, si lo tuyo son los guiones, hay un montón de comics del Universo Ultimate que te van a gustar mucho más. En ningún otro vas a disfrutar de la gloria de ver a Hulk dibujado por Hester, o a Sienkiewicz prendido fuego en una saga con el Punisher y Daredevil, ni la genialidad de poner a Totleben a dibujar a Man-Thing. Pero vas a encontrar con toda facilidad (sin ir más lejos, en el USM de Bendis) historias mejor pensadas, con un desarrollo más lógico, donde las apariciones de los distintos personajes no se sienten tan forzadas y donde cada machaca o cada diálogo sirve para que las historias avancen, y no sólo para babearnos con los dibujos. Acá (salvo en la saguita del Punisher y Daredevil) Bendis se jugó al fan service, a mostrar personajes copados en historias intrascendentes, apenas condimentadas con buenos diálogos (casi siempre a cargo de Spidey) y reivindicables sólo por el mega-estelar elenco de artistas, muchos de los cuales dejaron la vida en cada viñeta. Menos mal que lo conseguí muy barato…
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viernes, 19 de noviembre de 2010
19/ 11: SPIDER-MAN: FEVER
¿Se puede hacer comic de autor dentro de una mega-editorial y con los personajes que todo el mundo conoce? Sería algo así como lo mejor de ambos mundos, no? Digo, excepto porque si usás a los personajes conocidos no retenés los derechos sobre tu obra… Pero la respuesta es: a veces. A veces aparecen proyectos limados en donde las editoriales dejan jugar a los artistas con total libertad, y no siempre tienen que ser antologías tipo Bizarro Comics o Strange Tales. En una miniserie de Spider-Man también se puede combinar a personajes emblemáticos y a autores de primera línea con rienda suelta para zarparse y contar lo que tengan ganas.
Esta vez, el afortunado fue el genio inglés Brendan McCarthy, un autor siempre arriesgado, siempre experimental y cuyos primeros coqueteos con el guión los habíamos visto en ese glorioso número de Solo que le publicó hace unos años DC. Ahí McCarthy demostró que, además de holocaustos oculares, puede producir holocaustos mentales, con guiones complejos, sorpredentes, en un punto perturbadores, en una línea no muy apartada de sus mejores trabajos junto a quien durante décadas fuera su guionista de cabecera, el zarpadísimo Peter Milligan. Era obvio que ese Solo iba a traer consecuencias, y acá están: Marvel lo invitó a jugar con sus chiches, con una sóla condición: que apareciera como co-protagonista un héroe de primera línea. Milligan le quería poner todas las fichas al Doctor Strange (porque es un cebado incondicional de Steve Ditko y sus mundos místico-lisérgicos) pero tuvo que reformular la historia para que Spider-Man (el otro hijo de Ditko) compartiera el spotlight con el Doc.
Y si bien se nota que McCarthy no está tan cómodo dibujando a Spidey como al Hechicero Supremo, la historia recontra-funciona. Es simple, es lineal, está apenitas estirada, pero tiene todo para que se lea en forma satisfactoria y –lo más importante- para que se luzca a full el arte de este torbellino de talento, este Amo de las Artes Dibujísticas que pela un conjuro atrás de otro y te hechiza de principio a fin. Básicamente, Spidey cae prisionero de unas arañas-brujas de otra dimensión y Strange va a tratar de rescatarlo. Con ese planteo básico, hay muy buenas secuencias de Peter (no creas que es la típica “chica en peligro que espera que venga el héroe a salvarla”), hay un muy buen trabajo de construcción de los villanos y su mundo, hay personajes secundarios graciosos, y una nueva hechicera (con acento australiano y un dominio notable de la magia de los aborígenes del continente oceánico) que bien podría integrarse al elenco estable del Dr. Strange, si el Doc volviera a tener serie propia y si algún guionista de Marvel se tomara el laburo de leer esta saga. O sea que si te aguantás los diálogos pomposos y faltos de onda que profiere Strange entre conjuro y conjuro, esto se lee con gran placer.
Y la pulenta, por supuesto, es el dibujo. McCarthy siempre fue un Ditko posmoderno, un Ditko que leyó demasiado la Métal Hurlant, y acá lo termina de demostrar. Y no se queda en el homenaje al maestro, sino que se va al carajo y más allá. McCarthy ya era infernal en blanco y negro, o cuando coloreaba con marcadores, lápices y acuarelas. Ahora, desde que descubrió la computadora, se convirtió en una criatura quintaescencial, incomprensible para el ser humano. La diferencia entre el McCarthy pre-photoshop y el actual es más o menos la misma que entre Alec Holland y el Swamp Thing de Rick Veitch. Ahora sí, el genio explota, hace lo que realmente quiere y todo se ve perfecto.
Ojalá Marvel publicara aunque sea UN comic por mes con la calidad y la originalidad de esta obra que termina de consagrar a Brendan McCarthy como un monstruo con voz propia, que sabe limar, que sabe impactar, pero también se banca contar una historia más lineal, más accesible, sin escatimar nada de su fascinante y delirante impronta personal. Y además, cualquier comic en el que el Doctor Strange trata de dialogar con fósforos vivientes, es lo más.
viernes, 23 de julio de 2010
23/ 07: SPIDER-MAN/ DOCTOR OCTOPUS: NEGATIVE EXPOSURE
Corría el año 2004, y como se acercaba el estreno de la maravillosa Spider-Man 2, era un momento justo para que en las bateas hubiese una saguita de Spidey contra el Dr. Octopus, por afuera de las colecciones regulares del arácnido. Así es como Marvel pone en marcha esta mini, escrita por el siempre sorprendente Brian K. Vaughan y dibujada por Staz Johnson.
Johnson (a quien más de uno habrá descubierto durante su paso por la ongoing de Robin) podría ser un buen clon de Mark Bagley y robar tranqui en ese estilo. Pero no. El tipo quiere cagar más alto de lo que le da el culo y fracasa estrepitosamente página por medio, cuando trata de clonar a Bryan Hitch o a Gary Frank, dibujantes que están muy por encima del techo de calidad al que puede aspirar Johnson. Para embarrarla un poquito más, las tintas están a cargo de Danny Miki, un veterano de aquella abominable fosa séptica de los ´90 conocida como Extreme Studios, la factoría en la que los fans lobotomizados de Rob Liefeld trataban de dibujar como su ídolo, o sea, mal. Miki sobre-entinta y recarga el dibujo de Johnson, para tratar de imbuirlo de un realismo que este no puede o no quiere lograr, y ayuda a que visualmente este comic sea apenas tolerable.
Por suerte está Vaughan para llevar la saga a buen puerto. El tipo la hace perfecto: no se tira a la grandilocuente, a la saga que cambie para siempre la relación entre Spidey y el Doc Ock. No quiere hacer el Killing Joke de Spider-Man y subirse a la gloria. Se conforma con contar una historia chiquita, muy humana, pero además muy original, porque explora a fondo un aspecto poco trabajado de Peter Parker que es su habilidad como fotógrafo y la casi inverosímil serie de casualidades que hacen que SIEMPRE sea el fotógrafo del Bugle que lleva al diario las mejores imágenes del trepamuros en combate contra sus enemigos.
Jeff Haight, un fotógrafo más veterano, verdadero amante y conocedor del arte de las lentes y los focos, envidia esta habilidad de Peter y el viejo zorro (o pulpo) de Otto Octavius lo va a manipular para que esto juegue a su favor. Al final, dos losers consumados (Octopus y Haight) se van a enroscar en un juego de egos lastimados, donde cada uno trata de usar al otro en beneficio propio y en detrimento de su rival: el Doc contra Spidey y Haight contra Peter. Por supuesto van a perder, pero Haight va a aprender algo de la cagada que se mandó, mientras que Octopus ya está tan chapita que se quedó muy lejos de la posibilidad de aprender o replantearse algo. La historia es redondita, perfecta, con momentos muy logrados y con ese elemento poco explotado que es la fotografía de Peter como herramienta para conectarlo con Spider-Man y poner en riesgo su secreto.
Vaughan ambienta la historia en la etapa en la que Peter y Mary Jane todavía eran novios, y hasta deja intuir que Gwen todavía está viva. Perfecto. Ese es el Spidey que nos gusta a todos. Por si faltara algo, el guionista de Y the Last Man y Ex-Machina condimenta la saga con algunos chistes excelentes, que hacen absolutamente disfrutables cada escena en la que el arácnido intercambia trompadas con los villanos (en plural, porque también aparecen en roles menores Mysterio y el Vulture). Posta, hay diálogos muy, muy cómicos.
Negative Exposure (Revelado de Negativos, en castellano) es un juego de opuestos muy ingenioso, con la fotografía como tema central, pero también con un muy buen buceo en la psiquis de un personaje clásico (Octopus) y uno nuevo (Jeff Haight) que lo hacen mucho más rico e interesante que el típico comic de machaca pochoclera. El dibujo no está para nada a la altura del guión, pero el guión solito justifica ampliamente la compra y la lectura del tomo. Un grosso, Vaughan.
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sábado, 17 de julio de 2010
17/ 07: SPIDER-MAN AND THE FANTASTIC FOUR: SILVER RAGE
Hasta hace un rato, lo confieso, creía como un boludo que Jeff Parker era el mismo que en los ´90 hacía ese comic de Beavis & Butt-Head magníficamente jodido que editaba Marvel. Eso, sumado a que varios amigos comiqueros me hablaban muy bien de los trabajos actuales de Parker como guionista, me llevaron a leer esta saga. Ahora me doy cuenta de que no, de que el capo que me hacía reir muchísimo con Beavis & Butt-Head era Rick Parker, y que efectivamente, este es mi primer comic de Jeff Parker.
Y la verdad es que me gustó. No es la gloria, no es imprescindible, ni es el antes y después de nada. Pero es una buena historia, con un muy buen ritmo, personajes bien trabajados, un peligro real que genera verdadera tensión (incluso cuando antes de abrir el libro sabés que al final ganan los buenos), una amenaza bien explicada y con matices, como para que no sea una mera machaca de héroes vs. villanos, y algo que en estos días es una virtud cada vez más infrecuente en el comic de superhéroes: Silver Rage dura lo que tiene que durar, se inicia, se desarrolla y se liquida en 90 páginas y está perfecto, hasta ahí daba.
La trama gira en torno del enésimo imperio mega-planetario que se decide a sumar a la Tierra a su lista de mundos colonizados, o sea que se acerca mucho más al tipo de historias que habitualmente se narran en Fantastic Four que a las que suelen involucrar a Spider-Man. Pero el rol de Peter no es menor, ni se lo ve desubicado en el conflicto, porque Parker se las ingenia para que la resolución cobre dos caminos paralelos: uno más de ciencia-ficción, que es donde se lucirá Reed Richards, y uno más de machaca superheroica, donde los resultados llegarán cuando Spidey se integre al grupito de Sue, Ben y Johnny como si hubiesen trabajado juntos toda la vida. Además, la combinación de Ben, Johnny y Peter potencia las instancias de comedia y Parker las aprovecha metiendo muchísimos chistes, algunos buenísimos.
¿Por qué Parker no va a ser nunca un gran guionista de Fantastic Four? Porque no maneja bien a Sue. Sue es el personaje difícil del grupo y sólo los guionistas que la entienden son los que dejan una huella importante en la serie. ¿Por qué Parker tiene todo para ser un gran guionista de Spider-Man? Porque maneja bien a Peter Parker, y sólo los guionistas capaces de escrbir un buen Peter pueden escribir un gran Spider-Man. Los otros personajes destacados de la saga provienen de la mitología del cuarteto (y no, no me refiero a la Mona Jiménez): los Knights de Wundagore, el Dr. Doom y el Impossible Man. Y es con este último con quien mejor se lleva Parker, al punto que redefine y le da un poco más de sentido a la raza Poppupiana, que hasta ahora siempre había sido una especie de chiste que era más gracioso si nadie lo explicaba.
Por el lado del dibujo, tenemos a un grosso que ya no está: el inolvidable Mike Wieringo, autor junto a Mark Waid de muchos números alucinantes de Flash y de una etapa de Fantastic Four a la que los fans veneran, y que yo todavía no empecé a leer. Wieringo dibuja un Spider-Man perfecto, un Dr. Doom espectacular, un Impossible Man brillante y al mejor Thing de todos los tiempos (bue, parejo con los de John Byrne y Carlos Pacheco, así somos más justos). No sé a quién se le ocurrió ponerle como entintadores a Wade Von Grawbadger y Andy Lanning, porque son tipos con estilos muy distintos, que van para un lado distinto al que proponía el querido “Ringo”. Pero cuando abajo hay un dibujo con tanta onda, tanta potencia y tan bien desplegado a lo largo y a lo ancho de la página, el resultado final sigue siendo más que satisfactorio.
Como en las buenas historias del universo de Star Trek, acá tenemos ese raro híbrido al que podemos llamar “pochoclo para nerds”: un dilema moral, un conflicto de escala cósmica que no se soluciona a trompadas (aunque hay muchas) y una resolución en la que el nerd de la física (Reed) y el nerd de la biología (Peter) se complementan para salvar no a una sino a tres civilizaciones. Interesante, divertido y muy, muy bien dibujado por un titán al que vale la pena homenajear hoy y siempre.
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lunes, 8 de marzo de 2010
08/ 03: SPIDER-MAN: REIGN
¿Cómo sería The Dark Knight Returns si cambiáramos a Batman por Spider-Man? Con esa premisa (fumada como pocas) el canadiense Kaare Andrews se mandó esta saga de 2006, que es un obvio homenaje a la que 20 años antes partiera en mil pedazos al comic yanki de la mano de Frank Miller, Klaus Janson y Lynn Varley. Lo más impresionante es cómo Andrews (que había dado sobradas muestras de su versatilidad estilística cuando ilustraba las portadas de Hulk) clona milimétricamente el estilo de Miller y Janson. Los colores de Varley son más difíciles de imitar, pero acá Andrews cuenta con la magia de José Villarrubia (el colorista de Promethea), un as del color digital para el cual no hay imposibles. Lo cierto es que entre los dos reproducen de un modo increíble la fascinante atmósfera visual del Dark Knight.
El homenaje va casi hasta los límites del choreo: sin copiar la narrativa de Miller, Andrews usa de modo muy similar el recurso de mechar los noticieros con la acción (de hecho, el conductor del noticiero se llama Miller Janson, como para que hasta el último subnormal se dé cuenta de para dónde va el homenaje), e incluso el recurso de las secuencias oníricas y los flashbacks, mechados más o menos en los mismos momentos en los que los mechara Miller en el DKR. Incluso acá también hay un viejito hecho mierda que ayuda al héroe a volver a creer en sí mismo como fuerza de la justicia, pero en vez de Alfred se trata de Jonah Jameson, en un giro muy inteligente. El personaje de Jameson tiene muchísimo protagonismo y en varios pasajes se morfa definitivamente la serie.
La trama se parece poco a la del DKR, excepto por el hecho de que acá también el poder político juega para el bando de los malos, pero en términos muy distintos de los que planteara Miller. La aparición de los viejos villanos (gordos y baqueteados) acá es mucho más forzada y hasta innecesaria, puesta sólo para impactar. Dos de ellos juegan roles algo ambiguos, uno resulta ser el verdadero poder detrás del poder (ojo, no el que ustedes intuyen) y el resto apenas es un obstáculo para demorar el accionar de este Peter Parker venido a menos, derrotado y amargado que vuelve en busca de la resurrección.
Por ahí, a primera vista, Peter es lo que menos cierra de todo. O sea, Bruce Wayne es un humano normal y es casi lógico que a cierta edad decida no seguir cagándose a trompadas con los malvivientes en los tejados de Gotham, simplemente porque el físico le dice “pará la moto, negro, que tenés la bati-próstata a la bati-miseria”. Pero Peter tiene superpoderes y los va a tener siempre. Nunca va a dejar de ser infinitamente más ágil y fuerte que casi cualquier otro humano y ni siquiera se le va a acabar el repertorio de chistes malos para hacer engranar a los villanos mientras los surte. Entonces, ¿qué lo lleva a no seguir? ¿Por qué traiciona el famoso mandato del poder y la responsabilidad y se rebaja a envejecer sin la menor dignidad? Andrews ensaya una explicación y está muy bien, resulta emotiva y convincente, aunque no tiene para nada la intensidad psicológica del regreso de Batman, entre otras cosas porque a Peter no le divierte escuchar el ruido que hacen los huesos de los villanos cuando se los quiebra.
Por supuesto hay acción, machaca sanguinolienta, algunos personajes menores queribles y una muy lograda comunión entre el héroe y la ciudad. A su manera, Reign es (como el DKR) una historia de redención, de resistencia y de exorcismo de los propios fantasmas (acá muy palpables) que atormentan al héroe en su etapa crepuscular. Una historia que como tributo es notable (lástima que no se animaron a llamarla The Arach-Knight Returns) pero que además funciona por sí misma, como una aventura dark y al límite de un personaje al que generalmente los guionistas le sacan más jugo cuando agarran para el lado contrario. Un buen primer paso de Andrews en su etapa como autor integral. Veremos qué hace cuando no tenga a mano comics de Miller para chorear…
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