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martes, 21 de julio de 2026
MARTES A LA TARDE
En estos últimos días compré o me llegaron tantos comics que siento más que nunca la presión de leer lo que tengo ahí acumulado, para que los pilones de material pendiente de lectura no me sepulten. Tengo pensado vivir 25 años más, ponele, y supongo que habrá años en los que conseguiré menos material que ahora, y entonces no es un delirio acumular hoy para leer eventualmente. Pero igual está esa sensación inquietante de no querer irme al descenso sin haber leído aunque sea una vez todos los libros y revistas que tengo comprados.
Anoche me bajé un álbum cortito, 48 páginas, pero muy divertido: Donjon Monsters: Quelque Part Ailleurs, otra aventura en el universo de La Mazmorra, escrita como siempre por los genios Joann Sfar y Lewis Trondheim, esta vez con dibujos del gran Guy Delisle. Esta historia, publicada en 2022, tiene la particularidad de que abarca un período extenso de tiempo (más de 20 años en la vida de los personajes) y entonces, si bien su inicio se sitúa en el nivel -79, el final se podría situar tranquilamente en el nivel 9 ó 10. La protagonista es Andrée, una chica seria, aplicada, una verdadera profesional del derecho que acepta trabajar como asistente de un abogado que se propone una tarea quijotesca: defender a los no-muertos que pueblan Necroville (la ciudad-cementerio de Terra Amata). Hay un plan por parte del consejo urbanístico para convertir esos terrenos en una ciudad cheta para la gente de clase alta, y el plan incluye tirar a la mierda las criptas, las bóvedas, las tumbas... y que los muertos, los no-muertos y los vivos que habitan en Necroville desaparezcan sin oponer mayor resistencia. Andrée va a llevar al límite el plan de su jefe, y su compromiso con los nenes muertos (fantasmitas, pequeños ghouls, pequeños zombis) la va a llevar a realizar un sacrificio imposible que la va a transformar en improbable (pero imbatible) heroína. Quelque Part Ailleurs (alguna otra parte) es una historia de resistencia, de amor por el que menos tiene, de dejarlo todo por una causa justa, le pese a quien le pese.
De los personajes "de siempre", el rol más destacado lo tiene el cada vez menos querible Guillaume de la Cour y también hay una breve aparición (sin diálogos) de Horus. Pero claramente el foco está puesto en Andrée, que es la que va a encarnar esta idea de luchar contra todo para demostrar que los planes de los poderosos violan los derechos de los indefensos habitantes de Necroville.
El dibujo de Delisle está bien, no sobresale ni siquiera cuando el color de Walter le agrega una capa extra de magia. La gracia (me parece) es que Delisle está muy asociado con el dibujo humorístico, y diseña a una Andrée decididamente "cute", lo cual contrasta fuertemente con el guion, que tiene sus pinceladas de ternura, tiene (obviamente) sus toques de humor, pero se apoya en una estructura dramática jodida, densa, por momentos muy pendiente del procedimiento judicial y por momentos muy truculenta, con muertes muy violentas, personajes antropófagos y situaciones que van claramente para el lado del terror. No la pongo entre las gemas imprescindibles de Donjon Monsters, pero es una muy buena historia, fuerte, emotiva y con personajes que ojalá vuelvan a aparecer en algún otro momento de la hiper-saga de Trondheim y Sfar.
Me vengo a Argentina, donde este año se publicó Telépata, una historieta escrita por Ricardo Romero (escritor y editor entrerriano, de larga trayectoria en el mundo de la literatura) y dibujada por Julio Azamor. El dibujo es impresionante: Azamor sigue mejorando en cada trabajo y ya está en un nivel destacadísimo, tanto en el manejo del estilo académico-realista, como en el color y en la narrativa. Los personajes son expresivos, las paletas de color y los efectos de iluminación le aportan muchísimo clima a lo que propone Romero desde el guion y el realto gráfico fluye con absoluta claridad, tanto en las páginas donde casi no hay texto como en esas en las que el texto abunda y mucho. Un trabajo absolutamente consagratorio de este capo de la historieta y la animación argentinas.
Pero antes de seguir, quiero subrayar el principal problema que tiene el libro: lo que Romero y Azamor nos cuentan a lo largo de las primeras 70 ó 75 páginas... ¡es lo mismo que nos cuenta el texto que aparece en la contratapa! ¡Ocho o nueve renglones de texto nos resumen 75 páginas de historieta! Entonces, a medida que pasan las páginas y en la narración gráfica no sucede nada que quienes leímos la contratapa no sepamos que va a suceder, terminamos prestándole atención no a lo que pasa, sino a cómo nos lo cuentan. Y ahí es donde sale a relucir la jerarquía de los autores, porque la historia de Jasper Nummi es mil veces más impactante cuando la narran los textos de Romero y los dibujos de Azamor que en el resumen de la contratapa. En ese extenso segmento podemos disfrutar de la prosa sofisticada, imaginativa, evocativa, de un Romero al que se le nota que no viene de la historieta, pero que se desenvuelve correctamente en este medio. Pero claro, el protagonista es un tipo de unos 70 años, atrapado e inmovilizado en una cápsula con líquidos y cables, que a su vez orbita la Tierra a miles de kilometros. Se supone que la historieta, además de conceptos copados de ciencia ficción, tiene que tener algo de acción y Jasper no está en condiciones de proporcionarla. Y ahí flaquea un poco el guion, en la búsqueda de recursos para que la historieta tenga acción.
Pero lo más raro es que, a unos 40-45 páginas del final, cuando ya está bastante bien explicado quién es Jasper y cómo llegó hasta ahí, los autores ponen en marcha un segundo conflicto... que no se resuelve. En el tramo final nos presentan a más personajes, delinean a nuevos villanos y la historia se va para otro lado. Nunca vemos a Jasper volver a la Tierra, liberarse de esa prisión espacial, o vengarse desde adentro de la cápsula de los que lo dejaron ahí, a la deriva. Ni siquiera vemos el reencuentro con los otros telépatas, cuyos roles crecen (en los flashbacks) en este tercio final del libro. Al final, me queda la sensación de que leí un TPB con los primeros cinco números de una serie regular, pensada para seguir mucho más allá del nº5, y narrada a un ritmo muy lento. Si esto es una introducción al mundo de Telépata, debo decir que me resulta promisoria y atractiva. Si esto es todo lo que hay, debo decir que la falta de un final me resulta una falla gravísima, que no se puede compensar ni siquiera con la estupenda labor de Azamor en el apartado gráfico.
Y hasta acá llegamos. Hay mucho más para leer en la Comiqueando Digital (que se puede descargar por chaucha y palitos en https://comiqueandoshop.blogspot.com) y por supuesto habrá nuevas reseñas muy pronto, acá en el blog. Gracias totales.
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viernes, 27 de noviembre de 2015
27/11: MATASANO
Este es un recopilatorio de historias cortas de Julio Azamor (algunas escritas por J.J. Rovella o por Daniela Fiore), que tiene varios problemas.
Primero, de las 56 páginas del libro, sólo 34 son de historieta. Muy poquito. El resto son ilustraciones, un prólogo de Fernando Ariel García y las infaltables carátulas y páginas en blanco.
Después, el dibujo de Azamor se desluce bastante en este tamaño. Se nota mucho que todas las historietas, e incluso las ilustraciones, estaban pensadas para un formato bastante más grande.
Finalmente, varias historietas y casi todas las ilustraciones fueron realizadas a todo color. El traspaso a blanco, negro y grises no fue demasiado feliz y se pierde mucho del impacto, de la sutileza y hasta de la belleza del trazo de Azamor en ese empaste que no se termina de entender.
En cuanto a las historietas, la primera no la entendí. Son tres páginas, están ambientadas en un mundo post-apocalíptico, pero si me preguntás qué pasa, te tengo que contestar “no sé”.
La segunda tiene apenas dos páginas, sin textos. Es la que da título al libro y está bien, es correcta. Es más una idea visual que narrativa, pero está bien ejecutada.
Después tenemos una adaptación de La Máscara de la Muerte Roja, el famoso cuento de Edgar Allan Poe, muy impactante, con imágenes muy potentes. Lo único decididamente flojo es la tipografía que se usó para los textos.
La Nave de Piedra también tiene esa misma tipografía piantavotos, y es una aventura de corte fantástico también muy jugada al impacto visual. Tiene otro problema además de la tipografía que es el que mencionábamos antes: son páginas con muchas viñetas y al publicarlas en este tamaño se desluce muchísimo el dibujo de Azamor.
Las tres páginas de Tatoo las publicamos a todo color, hace ya unos cuantos años, en un número de Comiqueando. No es exactamente una historia, sino el planteo de una idea (también, más visual que narrativa) que no sé si Azamor y Fiore pudieron desarrollar después en otros trabajos.
DJ es una historia de gore y mala leche, resuelta con un final sorpresa en la última página. No es muy profunda ni muy original, pero el clima está bien logrado y el impacto del final funciona.
Y algo muy similar sucede con Inmune, la última historia de la antología: es un relato que gana fuerza y genera clima a través de la acumulación, hasta que en el final llega el remate, que es shockeante, cruel y desbordante de humor negro.
El dibujo de Azamor (como ya vimos en la reseña del 02/09/15) tiene una base de anatomía clásica y realista muy fuerte, con una iluminación bien trabajada, y además muchísima imaginación puesta al servicio de trajes, vehículos y criaturas. En este libro puntual, las historietas que mejor se ven son aquellas en las que Azamor opta por una iluminación más sencilla, sin esfumados ni grises, sino más bien tirado al claroscuro, que es lo que mejor se reproduce en blanco y negro. Con eso en claro, Inmune me parece el trabajo en el que mejor se aprecia el talento de Azamor, en el armado de secuencias, en la variedad de planos, en el laburo de los fondos y –como decía recién- en la técnica de entintado que está muy pensada para el blanco y negro.
Este libro se editó también en Italia con el nombre “Nave di Pietra e Altri Incubi”, en un tamaño más grande, con páginas a color y (sospecho) tipografías más lindas. Si sos MUY fan de Azamor, quizás quieras buscar esa edición para disfrutar mejor del arte de este virtuoso del dibujo.
Primero, de las 56 páginas del libro, sólo 34 son de historieta. Muy poquito. El resto son ilustraciones, un prólogo de Fernando Ariel García y las infaltables carátulas y páginas en blanco.
Después, el dibujo de Azamor se desluce bastante en este tamaño. Se nota mucho que todas las historietas, e incluso las ilustraciones, estaban pensadas para un formato bastante más grande.
Finalmente, varias historietas y casi todas las ilustraciones fueron realizadas a todo color. El traspaso a blanco, negro y grises no fue demasiado feliz y se pierde mucho del impacto, de la sutileza y hasta de la belleza del trazo de Azamor en ese empaste que no se termina de entender.
En cuanto a las historietas, la primera no la entendí. Son tres páginas, están ambientadas en un mundo post-apocalíptico, pero si me preguntás qué pasa, te tengo que contestar “no sé”.
La segunda tiene apenas dos páginas, sin textos. Es la que da título al libro y está bien, es correcta. Es más una idea visual que narrativa, pero está bien ejecutada.
Después tenemos una adaptación de La Máscara de la Muerte Roja, el famoso cuento de Edgar Allan Poe, muy impactante, con imágenes muy potentes. Lo único decididamente flojo es la tipografía que se usó para los textos.
La Nave de Piedra también tiene esa misma tipografía piantavotos, y es una aventura de corte fantástico también muy jugada al impacto visual. Tiene otro problema además de la tipografía que es el que mencionábamos antes: son páginas con muchas viñetas y al publicarlas en este tamaño se desluce muchísimo el dibujo de Azamor.
Las tres páginas de Tatoo las publicamos a todo color, hace ya unos cuantos años, en un número de Comiqueando. No es exactamente una historia, sino el planteo de una idea (también, más visual que narrativa) que no sé si Azamor y Fiore pudieron desarrollar después en otros trabajos.
DJ es una historia de gore y mala leche, resuelta con un final sorpresa en la última página. No es muy profunda ni muy original, pero el clima está bien logrado y el impacto del final funciona.
Y algo muy similar sucede con Inmune, la última historia de la antología: es un relato que gana fuerza y genera clima a través de la acumulación, hasta que en el final llega el remate, que es shockeante, cruel y desbordante de humor negro.
El dibujo de Azamor (como ya vimos en la reseña del 02/09/15) tiene una base de anatomía clásica y realista muy fuerte, con una iluminación bien trabajada, y además muchísima imaginación puesta al servicio de trajes, vehículos y criaturas. En este libro puntual, las historietas que mejor se ven son aquellas en las que Azamor opta por una iluminación más sencilla, sin esfumados ni grises, sino más bien tirado al claroscuro, que es lo que mejor se reproduce en blanco y negro. Con eso en claro, Inmune me parece el trabajo en el que mejor se aprecia el talento de Azamor, en el armado de secuencias, en la variedad de planos, en el laburo de los fondos y –como decía recién- en la técnica de entintado que está muy pensada para el blanco y negro.
Este libro se editó también en Italia con el nombre “Nave di Pietra e Altri Incubi”, en un tamaño más grande, con páginas a color y (sospecho) tipografías más lindas. Si sos MUY fan de Azamor, quizás quieras buscar esa edición para disfrutar mejor del arte de este virtuoso del dibujo.
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