el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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miércoles, 24 de julio de 2024

DEADPOOL & WOLVERINE

Esta debe ser una de las películas más extremas que vi en mi vida. No recuerdo haber visto una película tan violenta, ni una en la que se digan tantas veces las palabras "fuck" y "fuckin´", ni una película tan meta, tan pensada para hablar de las otras películas, de los estudios, de los actores, de las modas, de las tendencias, de la industria, del vínculo entre el cine y los comics de donde salieron estos personajes. Deadpool y Wolverine es un delirio fascinante, donde el argumento no tiene mucho peso (hay villanos copados, pero están ahí para que los héroes tengan contra qué pelear) pero donde el guion (a cargo de un equipo integrado por Ryan Reynolds, Rhett Reese, Paul Wernick, Zeb Wells y Shawn Levy) revela un grado superlativo de compromiso, de análisis, de ganas de meterse en profundidad a reflexionar acerca de lo que pasa con estos relatos y con estos personajes en la pantalla. Los guionistas entienden (y quieren que el espectador también entienda) puntos que van más allá del impacto que generan la machaca, los cameos, los cruces entre realidades, los guiños nostálgicos al que vio chotocientas películas previas... Y explican lo que quieren explicar de la mejor manera posible, que es a través del humor, y de la total falta de pretensiones. Porque en todo momento, tienen como prioridad que te diviertas y te cagues de risa. ¿Es una más de universos alternativos, líneas de tiempo divergentes y tierras paralelas? Sí, pero encarada de otra manera. Básicamente, lo que no siempre funciona cuando se hace en serio, en D&W funciona porque está hecho en joda. Es difícil contar más del argumento sin spoilear, sobre todo para mí, que -como no veo trailers- no tengo idea de cuánto sabe el espectador que sí ve trailers acerca de lo que sucede en la película. Yo fui, como siempre, sin saber un carajo. Sabía que estaban Ryan Reynolds y Hugh Jackman al frente del elenco, y que -por primera vez en casi 25 años- Wolverine lucía un traje superheroico en vez de camperitas, remeras y camisas. Todo lo demás para mí fue sorpresa, y la verdad que a lo largo de los 127 minutos que dura la peli me sorprendí MUCHAS veces más de lo que imaginaba en la previa. No le quiero cagar a nadie ninguna sorpresa, pero vayan preparados para ver muchas cosas imposibles. Mucha sangre, también. Muchas peleas que están al pedo y no hacen avanzar la "trama". Muchos chistes, todos para adultos. Muy buenas actuaciones, de los dos protagonistas y de Emma Corryn y Matthew Mcfayden. Muchos cameos, que no quiero enumerar porque me imagino que forman parte de las sorpresas. Efectos especiales muy logrados, como ya es costumbre en estos tanques de Hollywood. Grandes hits de los ´80 en la banda de sonido, como en las pelis anteriores de Deadpool. Esta vez, felizmente, hay mucho menos espacio para una trama romántica, lo cual hace que el personaje de Vanessa no tenga desarrollo y forme parte del decorado, al igual que un montón de los personajes secundarios que el film acumula durante esos 127 minutos. Pero no está mal, porque todo se sostiene con Wade y Logan, más un par de antagonistas interesantes, que ojalá vuelvan en futuras iteraciones de este u otros universos fílmicos. Deadpool & Wolverine es una película que funciona como bisagra, es el testimonio en "formato aventura" del fin de la "línea FOX" y su absorción por parte de Disney/Marvel. También es un antes y un después para la propia Disney, que hace unos años jamás hubiese puesto un mango en una película con este nivel de mala leche, guarangadas y violencia. Y también para el público que, aún hoy, asocia a los superhéroes con algo para chicos. Esta peli no solo es "para grandes" porque hay infinitos chistes sexuales e infinitos miembros mutilados: también es "para grandes" por lo que decía al principio: es una película MUY pensada, que además invita a pensar. En la posible redención del antihéroe (como las otras dos, e incluso como la gloriosa Logan) y en un montón de otros temas que tienen menos que ver con la dinámica de este tipo de relatos y más con el meta-relato, con los mecanismos que se activan cada vez que alguien decide producir un blockbuster basado en una franquicia que no nació en el cine, sino que viene de otro barrio. Si no acompañaste al mercenario bocón en las dos primeras entregas, recomiendo ver ambas (y Logan) antes de entrar a ver Deadpool & Wolverine. Esto no es exactamente el fin de una trilogía, pero se nutre (entre muchas otras cosas) de lo que sucedió en esas tres películas previas. Si sos fan del Deadpool de los comics, o el Wolverine de los comics, acá vas a descubrir otra faceta mucho más jugada de estos dos personajes. Y si ya te hiciste fan de las pelis de Deadpool, con esta vas a recontra-flashear. Ojalá la disfrutes tanto como la disfruté yo.

lunes, 14 de mayo de 2018

DEADPOOL 2

Sí, pasaron más de dos años desde aquel día en que me fui del cine con las mandíbulas doloridas de tanto reirme y no, en este tiempo no cedí a la tentación de leer comics de Deadpool. Aún sin entrar en ese paco del Noveno Arte, esperaba muy cebado la segunda película del mercenario bocón, simplemente por lo bien que lo pasé con la primera (ver reseña del 04/02/16).
Creo que la segunda me gustó más. De nuevo, lloré de la risa. Pero creo que esta vez está mejor combinada la joda con la trama aventurera, la cual no está exenta de un carácter dramático, jodido, que le permite a los guionistas abordar un tema bastante espeso como es el de… mejor no te lo cuento, por las dudas. Deadpool 2 no se parece a ninguna película de superhéroes, pero abreva mucho más que su antecesora en el enorme potencial del género. Un punto a favor de esta secuela es sin dudas su mayor integración con la franquicia X-Men, que arranca con un monólogo sobre Logan (la peli de 2017) y sigue hasta el final. A las apariciones de Colossus y Negasonic Teenage Warhead se suman Cable (otra vez notable Josh Brolin), Domino (interpretada por Zazie Beetz, una bomba atómica), una formación bizarra de X-Force con personajes tomados de distintas etapas y distintos títulos mutantes, una versión también muy distinta de la original de Russell “Rusty” Collins, más escenas en la mansión que sirve de escuela a Charles Xavier, y dos villanos a los que no pienso nombrar porque en los trailers no los muestran. Uno de ellos está perfecto y quiero que vuelva cuanto antes, sea en Deadpool 3, o en la próxima peli de los X-Men.
A lo largo de dos horas, el director David Leitch mantiene un ritmo frenético. Todo el tiempo pasan cosas impresionantes, sin descuidar el desarrollo del personaje central. Buena parte de la peli consiste en que Deadpool se replantea cosas. Parece que no, que son todos tiros, espadazos y chistes, pero hay mucha introspección, mucha indagación en la psiquis del personaje y en las consecuencias de sus actos y omisiones. No es un guión escrito así nomás, para sacudir al espectador con escenas de alto impacto, barnizadas con una dosis escalofriante de puteadas y chistes de pijas y culos. Hay un dilema moral fuerte (Cable viene del futuro a matar a un pibe de 13 años que décadas más tarde será un villano infinitamente turro), hay vueltas de tuerca impredecibles… La verdad que el trabajo de los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick me resultó ampliamente satisfactorio.
Y los chistes… De nuevo me hicieron doler las mandíbulas, estos hijos de mil putas. No sólo la violencia es graciosa, no sólo hay chistes (como ya dije) de temática sexual, racial, escatológica, religiosa… También hay que manejar una vasta erudición nerd para pescar los chistes referidos a películas, series de TV (de superhéroes y de las otras), música de los ´80 y hasta comics. Obviamente algunos me dejaron totalmente en offside y otros me hicieron partirme al medio a carcajadas. Pero con los que entendí (los de pelis de superhéroes, música ochentosa y comics) me alcanzó y me sobró para aplaudir muy fuerte al final.
En la banda de sonido me encontré con hitazos de A-ha, Pat Benatar, Peter Gabriel, Cher y Air Supply (entre otros), todos muy bien embocados, en los momentos justos. Hay dos cameos increíbles de sendos actores de primera línea, uno de los cuales jamás me vi venir. Y ni bien termina la primera tanda de créditos se viene un epílogo (no es una escena, son varias una atrás de otra) que le pega un último giro magistral a esta película, a la historia de Deadpool en el cine y hasta a la carrera de Ryan Reynolds. No se me ocurre cómo podría ser mejor ese último tramo.
Recomiendo enfáticamente esta película, sobre todo a los que (como yo) no leen comics de Deadpool. Que el prejuicio no les impida disfrutar de este glorioso festival de machaca, humor y guarangadas. Paradójicamente, esta quizás sea la película más comiquera de todas las que intentan trasladar al Séptimo Arte las aventuras de los héroes y heroínas del Noveno. Ah, y no lleven a los pibes. Esta es otra peli bien para adultos, como la anterior de Deadpool y la tercera de Wolverine. Ojalá les guste tanto como me gustó a mí.

jueves, 4 de febrero de 2016

DEADPOOL

Nunca fui fan de Deadpool y de hecho si hay un personaje cuyos comics no me interesa leer ni siquiera para ver qué onda, es Deadpool. En su momento me enganché con Deadpool MAX por los autores, pero no termino de entender cómo eso no vendió y venden fortunas todas esas series y miniseries pedorras que protagoniza este personaje cuya popularidad es inversamente proporcional a su calidad.
Aún así, fui a ver el preestreno de la película que se estrena el jueves 11, seguramente porque estoy muy al pedo y me sobraban 108 minutos (y muchos más). Me encontré con una película BRILLANTE, que me hizo mear de la risa desde la secuencia inicial de los títulos hasta la escena que viene al final de los créditos. Los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick encontraron la forma de darle una vuelta de tuerca a la típica película de superhéroes y lograron hacer algo increíble. Acá está TODO lo que en las otras peliculas de superhéroes NO se puede hacer: Deadpool le habla al público, mete chistes acerca de los actores (al pobre Ryan Reynolds lo mata), de la producción, de otras películas de Marvel… El recurso de romper la cuarta pared, llevado al límite. Y además, chistes de negros, de discapacitados, de porongas, todas las guarangadas habidas y por haber, sexo explícito (con minas en bolas), humor negro, slapstick, humor absurdo, gags visuales, infinitas referencias (una más desopilante que otra) a la cultura pop y un nivel de sangre y violencia inusitado en el cine yanki.
El director Tim Miller banca un ritmo tremendo de principio a fin de la cinta, sin descuidar los climas, pero apostando muy fuerte sobre todo a la acción y la machaca. Lo más loco es que, además del festival de las peleas, torturas, decapitaciones y mutilaciones varias, hay una especie de trama dramática e incluso una trama romántica. Hay un conflicto, hay un villano (Ed Skrein), y hay un desarrollo grosso no sólo de Wade Wilson (cuyo origen –el del comic, no esa payasada que vimos en la primera peli de Wolverine- se narra detalladamente) sino también de su novia Vanessa, hermosa atorranta interpretada por Morena Baccarin.
Como contrafigura de Deadpool lo tenemos a Colossus, que será el encargado de tratar de encauzar al mercenario, de llevarlo más cerca de la justicia y el altruismo que de la venganza y el descontrol. Por supuesto fracasará estrepitosamente, pero uno de los logros del guión es que Colossus no se hunda nunca en el pantano del ridículo del que no se vuelve, incluso cuando le toca hacer el rol del “straight” en una comedia delirante donde la chapa se la lleva el “oddball”. Como sidekick de Colossus (protagonista de varias de las mejores escenas de pelea) tenemos a Negasonic Teenage Warhead, una alumna de la escuela de Xavier creada por Grant Morrison en New X-Men, pero bastante cambiada. De todos modos funciona bien en el contexto de la historia.
La banda de sonido es alucinante, los efectos especiales están perfectos y todo el tiempo te sentís adentro de la película, es una montaña rusa de la que no te podés bajar. Lo raro es que no existe en 3-D, en eso Deadpool es una peli “de las de antes”. ¿Te parece que no da para fumarse 108 minutos de un loco de mierda que atraviesa gente con una espada mientras hace chistes de culo, teta y concha? Haceme caso, dale una oportunidad. Olvidate de que es una creación de Rob Liefeld, olvidate de que la peli es de FOX y no de Marvel, olvidate de que los comics son chotos y los fans de Deadpool son subnormales invertebrados… Andá a ver una peli 100% para adultos, que te va a sorprender con una aventura repleta de ritmo, con diálogos gloriosos, garches, mala leche, acción, machaca pasada de rosca y un humor tremendamente efectivo. Prestá atención al cameo de Stan Lee (memorable, aunque no sé si el viejito sabe quién carajo es Deadpool) y quedate hasta el final-final-final de los créditos para una escenita imperdible. Si te gusta la grosería al límite, la vas a amar. Al lado de la peli, Deadpool MAX es una de Anteojito y Antifaz. Esto es un auténtico kilombo, un estallido de alegría, risas y originalidad que no me esperaba en lo más mínimo y que me hizo muy feliz.

viernes, 21 de marzo de 2014

21/ 03: DEADPOOL MAX Vol.3

Una de cal y otra de mierda. Me acuerdo que el Vol.2 (reseñado el 23/12/12) me había gustado bastante más que el Vol.1 (reseñado el 05/06/12). Parecía que David Lapham y Kyle Baker lograban encauzar esto hacia un final copado, fuerte, interesante más allá de la onda cazadoresca de sexo, puteadas y violencia en joda (y en dosis para nada habituales en el mainstream yanki). Sin embargo, después de aquel supuesto final, alguien en Marvel decidió continuar esta serie, y así salieron los seis números y el especial de Navidad que recopila este TPB. Claramente, acá está lo peor de la serie.
Los chistes son menos zarpados, menos graciosos, la violencia impacta menos, la comedia picaresca repleta de referencias sexuales se hace bastante reiterativa y hasta en un punto sosa, y cuando de nuevo le dicen a Lapham “inventate un final grosso, que cerramos”, no se le ocurre nada ni remotamente parecido a un final grosso. Hay un intento, un engaña-pichanga, pero al final el guionista termina por respetar a rajatabla un status quo que –uno supone- nadie va a usufructuar jamás, porque Marvel no va a volver a prestar a Deadpool a otros autores para que jueguen por afuera de las reglas del universo “titular”.
Por supuesto, no es todo una garcha. Algunos chistes funcionan bien y algunas situaciones tienen esa alquimia finita entre aventura, parodia, descontrol y guarangada sexópata que cuando logra cuajar, se hace muy entretenida. Y lo que más rescato de los guiones: los huevos para decir con total claridad que el villano posta, el más jodido de todos, es la CIA, no los fundamentalistas islámicos, no HYDRA, no Taskmaster. En ese arco final, en el que todos van contra los servicios de inteligencia yankis, casi no hay situaciones atractivas y el argumento hace agua por todos lados. Pero es el tramo en el que Lapham se dedica a caracterizar a “Blind Al”, la directora de la CIA y a la sazón villana principal de la saga, y en ese personaje puntual se nota un laburo muy acertado, muy filoso por parte del guionista.
El otro gesto loable de David Lapham es que en este tramo final de Deadpool MAX se arremanga y dibuja. Primero unas paginitas del especial de Navidad (choto a niveles intragables) y después el último episodio, con el que cierra la serie. Por supuesto siempre es un placer ver dibujar a un tipo que la tiene tan clara y que narra tan bien, aunque estéticamente no tenga nada, pero nada que ver con la impronta gráfica del principal dibujante de la serie (y principal motivo por el cual uno se compró estos brolis), el insumergible y cada día más grosso Kyle Baker. La verdad, no hay nada que haga Baker en este tomo que no haya hecho ya en los dos primeros, pero sigue siendo infinitamente placentero verlo dibujar en este estilo raro, muy basado en la figura humana y las expresiones faciales, con ese coloreado y esas texturas tan personales. También rompe un poquito las bolas ver cómo los fondos escasean escandalosamente (cuando no son fotos retocadas). Y las páginas que no dibujan ni Baker ni Lapham caen (como en el Vol.2) en manos de Shawn Crystal, un dibujante triste, sin onda ni imaginación, que hace lo que puede, que suele ser muy poco.
Como hincha de Racing, esta lección me la sabía de memoria: tener dos figuras en el equipo no te hace un gran equipo, ni siquiera te garantiza ganar un partido. En Deadpool MAX eso se ve clarito: dos monstruos que no fallan nunca, que en sus respectivos proyectos solistas son dos bolas de demolición, acá se juntaron y en vez de un hitazo memorable salió una obra menor, que en su mejor momento entretiene y en su peor momento parece un comic hecho por y para subnormales invertebrados, casi bochornoso en su apelación al mínimo denominador común. Si querés le echamos la culpa a Deadpool, personaje patético, copia trucha de Deathstroke pergeñada entre gallos y medianoche por el impresentable Rob Liefeld. ¿Será posible que Deadpool sea tan, tan choto que alcanza con ponerse su camiseta para que dos cracks indiscutidos jueguen mal? Da para pensarlo.

domingo, 23 de diciembre de 2012

23/ 12: DEADPOOL MAX Vol.2

En mi reseña del Vol.1 (lo leí allá por Junio) yo le ponía bastantes fichas al Vol.2, a ver si la trama se encaminaba hacia algún punto un poco más sustancioso que los chistes groseros y las escenas de violencia mega-zarpada. Por suerte el maestro David Lapham me dio pelota y –seguramente alentado por el hecho de que el n° 12 iba a ser el último- mueve los hilos para que todo desemboque hacia ese episodio final y se resuelva de manera –dentro de todo- coherente.
El primer episodio de este tomo es delirio puro, una comedia disparatada, en la que Lapham explora los límites de la locura de Deadpool y su enfermiza relación con Domino (que no es la Domino del Universo Marvel posta, cabe aclarar). Acá el argumento casi no importa, está todo basado en situaciones y diálogos limadísimos. Tampoco aparece Bob, el personaje secundario más importante, el que más hace para que la trama central avance.
El tercer episodio, si bien tiene a Bob en un rol destacado, es claramente un número de relleno, con dibujante suplente y todo. Acá todo gira en torno a un proxeneta y sus chicas, o sea que abundan los chistes de temática sexual bastante subidos de tono. Si no fuera porque Shawn Crystal es un dibujante decididamente mediocre, este festival de drogas, armas y putas sería una gema memorable.
Los cuatro episodios restantes respetan, en mayor o menor medida, la consigna de hilvanar un argumento y hacerlo avanzar hasta la confrontación final entre Deadpool y Taskmaster. En ese periplo, Lapham aprovecha para habilitarnos muchísima data sobre el pasado de Bob, para llevar a Wade a visitar el orfanato donde fue criado y para parodiar con sutil mala leche toda esa runfla bochornosa en la que los propios servicios de inteligencia yankis terminan por crear (y armar hasta la chota) a una célula terrorista de Medio Oriente que más tarde cobra proyección internacional. Como a Bob le resulta fácil manipular a Deadpool con el chamuyo de HYDRA y la amenaza global que representa, termina laburando para que HYDRA exista y represente una verdadera pesadilla para la paz mundial y la seguridad de los EEUU. Para cuando Deadpool se entere de cómo viene la mano, será tarde para todo. El final es muy heavy, con el exterminio de cientos de miles de inocentes, y aún así Lapham banca el clima festivo. Claro, estaba convencido de que la serie terminaba ahí. Después hubo luz verde para seis números más, pero eso es otro tema.
¿Y por qué yo había decidido comprar el Vol.2 de una serie cuyo Vol.1 se quedaba en los chistes guarangos y la violencia más cabeza? Por los dibujos de Kyle Baker, genio de los genios, que acá puso –como es su costumbre- toda la carne al asador. Si Deadpool MAX no es un comic de superchabones que se cagan a palos (y tiros y espadazos) con garches, puteadas y drogas es porque Baker se propone lograr algo distinto y –predeciblemente- lo logra. Los fondos no existen: son todas fotos retocadas. Baker no dibuja ni un auto, ni una metra, ni un mísero celular. Captura fotos y las integra a sus dibujos con una cancha asombrosa, metiendo unas texturas loquísimas y haciendo magia con la paleta de colores. Hay algunas páginas un poco tiradas a chanta, pero en general no queda para nada mal la forma en que el ídolo zafa de dibujar lo que no tiene ganas (o tiempo) de dibujar. En la figura humana, en cambio, Baker deja la vida, incluso en escenas difíciles de dibujar. Y en las expresiones faciales se revela (en realidad lo viene haciendo desde Special Forces) como el verdadero continuador del ilustre legado de Angelo Torres y Mort Drucker, los caricaturistas más grossos de MAD. Todo el laburo de Baker es realmente impresionante, como si en vez de un capo con más de 25 años de trayectoria fuera un pibe nuevo con hambre de gloria, en busca de la consagración.
En ese sentido, si Shawn Crystal vino a Deadpool MAX en busca de ese primer hitazo que lo ponga en el listado de los dibujantes a los que seguir de cerca, avísenle que no, que no lo logró. Por suerte, fuera del bajón que significa tener 22 páginas de Crystal en vez de 22 páginas de Baker, este tomo está muy bueno, la aventura funciona, los chistes también y quien lo lea difícilmente se abstenga de comprarse un Vol.3, que creo que ya se anunció.

martes, 5 de junio de 2012

05/ 06: DEADPOOL MAX Vol.1


Hacía mucho que no comentaba nada de Marvel, no? Bueno, esto es de Marvel hasta por ahí nomás. Acá los autores tienen la libertad de no respetar un carajo el canon oficial del Universo Marvel (la Tierra 616 y demás) y la aprovechan, de una. Este Deadpool no es exactamente el Deadpool que todos conocemos y lo mismo se aplica a los otros personajes conocidos que aparecen: Domino, Cable, el Barón Zemo, Hammerhead, Taskmaster... todos tienen cambios que van de lo sutil a lo groseramente radical.
El guionista es un ídolo personal: David Lapham. Que tiene un problema: cuando escribe guiones que dibuja él mismo, es sofisticado, profundo, a veces gracioso, pero siempre inteligente, nunca grotesco ni cabeza. Cuando escribe para otros, se zarpa un poco más de la cuenta y casi todos los guiones que él no dibuja caen en la intrascendencia (me acuerdo lo que hizo en Batman... ¿o era en Detective? No importa) o en una especie de Viva la Pepa muy extrema de kilombo, depravación y sangre que no siempre va a algún lado coherente.
Las historias de Lapham para Deadpool MAX son un festival desopilante de sangre, desmembramientos, tetas y chistes soeces (y con puteadas, porque en el sello MAX vale putear). Muy, muy divertido, pero adolescente, básico, sin ninguna pretensión de nada más que un ratito de entretenimiento. Hay diálogos graciosísimos, escenas totalmente zarpadas, una incorrección política de gran impacto y gran comicidad (el episodio del Barón Zemo está lleno de chistes de negros, judíos, putos, tortas, latinos y chinos), una versión de Deadpool llevada al extremo de la esquizofrenia y un personaje nuevo, Bob, muy bien laburado, al que pobrecito, le pasan todas: se lo empoman, se mete en una cloaca y lo tapa la mierda, se da de jeta contra un cactus, se come balazos... Obviamente la comedia física y el clima de “vale todo” se enriquecen mucho con la figura de Bob, que nunca llega a eclipsar a la de Deadpool, si bien en varias tramas es más importante que el mercenario bocón e inmortal.
O sea que, mientras leés esto, la pasás bien. Hay un subplot bien pensado que de alguna manera hilvana los argumentos de cada capítulo autoconclusivo, y todos los elementos que enumeré antes se ensamblan con mucha onda. El tema es qué te queda cuando cerrás el libro. Y ahí está la contra de Deadpool MAX: así como se zarpa de violento y de jodón, se zarpa de pasatista. Y vos sabés que Lapham, cuando pone lo que hay que poner, es cualquier cosa menos pasatista. Se me dirá “Y bueno, ¿qué querés?, es Deadpool, un personaje de la B creado por Rob Liefeld como afano brutal a Deathstroke”. Pero creo yo que con el talento de Lapham y la libertad que te da laburar en un comic que –por su calificación- se le puede vender al público adulto, daba para jugarse por algo más sustancioso. Veremos si eso sucede en el segundo tomo, aunque lo veo difícil.
¿Me voy a comprar el segundo tomo de algo que no me terminó de cerrar? Y sí, maestro, porque esto lo dibuja Kyle Baker, el genio de los genios. Y cualquier cosa que dibuje Baker –no te lo tengo que explicar, me parece- merece ser comprada aunque el guión sea más inmundo que lamer las baldosas del baño de Requiem un sábado a las 7 AM. Acá el ídolo vuelve al estilo que le vimos hace un par de años en Special Forces (reseña del 19/3/ 2010, o página 84 del primer libro del blog): mucho énfasis en la figura humana, minas esculturales, rostros muy pegados al estilo de Angelo Torres y Mort Drucker (los grandes caricaturistas de MAD), poca línea negra y mucha línea marrón, muchas texturas, fondos choreados a full de fotos bastante bien retocadas y millones de efectos de photoshop, algunos demasiado estridentes para mi gusto. Y todo eso en el marco de una narrativa totalmente clásica y una puesta en página casi conservadora, con muchas páginas de 6 viñetas en la infalible Grilla Kirby (2-2-2).
La verdad, yo no lo pondría nunca a Baker a dibujar superhéroes, pero Deadpool no es un superhéroe y encima esta es una versión libre del personaje en la que –ya lo dije- vale cagarse en miles de cosas. Y como a Baker le gusta llevar la expresividad de rostros y cuerpos al límite del grotesco, las historias recontra-pasadas de rosca que le propone Lapham le vienen como anillo al dedo. Y además, no jodamos, es Kyle Baker! Baker hace que cualquier comic que le den para dibujar, sea con guiones de cualquiera y con personajes de cualquiera, al toque pase a ser un comic de Baker. Es así, el chabón no lo puede evitar. Y lo bien que hace, por otra parte...
Así que sí, vuelvo a comprar Deadpool MAX cuando me caiga el Vol.2. He leído guiones mil veces peores (y con atrocidades menos graciosas) y además no me quiero perder otras 140 páginas dibujadas por este monstruo que hace poquito anunció su decisión de no laburar más para Marvel ni para DC por cuestiones éticas. Baker-Baker-Baker! Huevo-huevo-huevo!