el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 29 de enero de 2011

29/ 01: WANTED


Es el año 1986. Los supervillanos más grossos se organizan, forman una alianza y deciden acabar para siempre con los superhéroes. Tras la primera masacre, salen a invadir tierras paralelas y mundos siderales para conseguir más y mejores armas y, ya que estamos, cometer un par de genocidios más. Cuando la situación está bajo control y los héroes son boleta o están prisioneros, los villanos combinan poderes mágicos con hiper-tecnología alienígena y crean una máquina capaz de reconstruir la realidad. En el nuevo mundo, los superhéroes son un vago recuerdo, o se los considera ficción para adolescentes. Y nadie ve a los villanos como villanos. Son simplemente el poder detrás del poder, con total impunidad para gozar a pleno esta realidad pensada a su medida, demasiado parecida a la nuestra. Pero claro, como toda runfla entre villanos, esta se empieza a resquebrajar, porque nunca falta el turro pasado de rosca cuyos juramentos valen menos que una cucaracha muerta envuelta en papel higiénico usado. La misterosa muerte de Killer (un grosso con el poder de no errar jamás un disparo) embarra la cancha y la tensión entre facciones crece. Es hora de que el bando del Profesor Solomon Seltzer reclute a un nuevo Killer.
Sos Wesley Gibson, un loser consumado. Laburás en un cubículo de mierda en una oficina de mierda y tu jefa es una gorda de mierda que te caga a pedos las 24 horas. Sos asmático, te cebás con los videogames y tu novia está más o menos buena, pero se encama con tu mejor amigo. La rutina te aplasta y querés aferrarte a la ilusión de que estás para más, pero no tenés con qué. De pronto se te aparece un minón infernal, con unos chumbos y unas gomas impresionantes y te dice “Tu viejo fue un super-asesino grossísimo, miembro del selecto grupo que domina al mundo y queremos que vos tomes su lugar, en el grupo y en mi cama”.
¿Qué hacés? ¿Dejás tu vida de mierda para aliarte con genocidas inescrupulosos que te enseñan a matar y torturar? ¿Cambiás angustias y humillaciones por guita, sexo e impunidad sin límites? ¿Te jugás a bañarte en sangre con tal de zafar de la rutina?
Wesley Gibson votó por el sí.
Con este genial planteo arranca Wanted, una obra escrita por Mark Millar y dibujada por J.G. Jones para el sello Top Cow de Image. Wanted es un comic deconstructivista, una versión dark del género de los superhéroes al filo de la realidad. Los protagonistas están más allá de toda redención. Entre ellos, los asesinatos, la pedofilia, la tortura, la violación y la perversión en todas sus formas son moneda corriente. Y sí, putean más que en Preacher, Hate o cualquier otro comic guarango que hayas leído en tu vida.
Hay un villano que tiene sexo con cabras, otro que tiene síndrome de Down y otro que está íntegramente compuesto de caca. Algunos tienen resonancias bastante obvias con los villanos de Marvel y DC y otros son increíblemente originales. Pero la genialidad de Mark Millar excede ampliamente el hábil manejo de las referencias geeks. Wanted tiene un ritmo frenético, personajes de enorme riqueza, una trama compleja y bien desarrollada, giros impredecibles y algunos de los mejores dialogos jamás escritos.
Pero tal vez el hallazgo más notorio de la saga sea que ensambla de un modo perfectamente creíble y 100% original el mundo maniqueo, colorinche e ingenuo de los comics pre-Watchmen y Dark Knight (fechar la toma del poder por parte de los villanos en 1986 no es casual, ni a palos) y el nuestro. Esta realidad que vivimos a diario, en la que los corruptos se nos cagan de risa en la cara y los jefes nos basurean mientras dejamos la vida en laburo choto que nos paga tres mangos, no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que el Bien y la Justicia contaban con poderosos aliados, de trajes estridentes y moral inquebrantable. Esta mierda en la que vivimos hoy, se la debemos a los villanos. El nuestro es –sobran las pruebas- un mundo en el que ganaron los malos.
El trabajo de J.G. Jones también es consagratorio. Acá abandona con éxito su preciocismo y su elegancia características para acompañar a un guión mucho más “sucio” y en el proceso, aparecen con fuerza sus dotes de gran narrador, con muchos toques del mejor Dave Gibbons. Jones hace todo bien, desde salpicar la acción con gore hasta rendirle homenaje a los historietistas de los ’70 en los flashbacks, sin descuidar las expresiones faciales (importantísimas en un guión tan psycho) ni los fondos. Un capo.