Vamos por más cero comments. Hoy, la recorrida por la historieta europea me lleva a Inglaterra, al año 2002, cuando el maestro Mike Carey aprovecha el bachecito entre Lucifer y Hellblazer para mandarse una saga de ciencia-ficción para la revista 2000 A.D.. Si dentro de la bibliografía de Carey parecía que Inferno (reseñada el 11/08/13) era una rareza, Thirteen es una bizarreada hecha y derecha.
Esta es una saga de un poquito más de 80 páginas, en la que Carey plantea una aventura al palo, a todo o nada, con mucho ritmo y muchísima acción, en un estilo medio hollywoodense, con el impacto como principal objetivo. Todo gira en torno a Joe Bulmer, un punga, un malviviente de la B Metropolitana, con un leve poder telekinético. Al principio de la historia, Joe entra en contacto con una misteriosa bolita que amplifica groseramente sus poderes, y ahí empiezan sus problemas. Porque claro, esa bolita no cayó en sus manos porque sí, si no que tiene que ver con una intrincada trama que involucra no a una, sino a dos razas alienígenas que están ocultas entre los humanos.
Dentro de un contexto estridente y pochoclero, Carey se las va a ingeniar para darle mucha onda y bastante profundidad a Joe y a Daksha, otra chica con poderes psíquicos que lo va a ayudar. También encuentra espacio para lucirse con los diálogos (con muy buenos chistes, generalmente subidos de tono) y para pegarle un sacudón potente e impredecible a la trama, cuando faltan diez páginas para el final. Por supuesto los buenos zafan de peligros medio imposibles, los malos se mandan cagadas medio inexplicables, o tienen muy mala suerte... no esperes un gran cuidado por conservar algún tipo de verosímil, porque está claro que esa no es la prioridad. La gracia es vibrar al ritmo de una historia trepidante, que no da tregua y en la que a Joe y Daksha le pasan un montón de cosas grossas. Si la encarás por ese lado, sin mayores pretensiones, seguro te vas a divertir un buen rato.
Ahora, si no te interesan en lo más mínimo las aventuras de un margineta con poderes, ni te divierte ver cómo la Londres del presente es invadida por bichos, naves y armas futuristas, igualmente Thirteen te puede llegar a atrapar por el lado del dibujo. Esto está todo dibujado por Andy Clarke (lo vimos en un TPB de Batman & Robin el 31/10/12) en un nivel altísimo. Clarke es un dibujante de estilo realista al que le encanta meter un montón de rayitas mínimas, esas que metía todo el tiempo Travis Charest para que se notaran menos sus afanos a Jim Lee, o las que metía Doug Mahnke cuando buscaba lucirse en algún trabajo puntual. La anatomía de Clarke no es ni tan grotesca como la de Mahnke ni tan fría como la de Charest. El inglés, así de virtuoso y puntilloso como lo vemos, se esfuerza por darle mucha plasticidad a los cuerpos, mucha expresividad a las caras (cosa que no se veía en su arco de Batman & Robin) y el resto, es todo bonus track. Sus monstruos son tremendos, los fondos están donde tienen que estar, invariablemente bien trabajados, sus armas y máquinas están perfectas (yo lo pondría de una a dibujar una saguita de Iron Man) y –por si faltara algo- la narrativa está muy cuidada. El color de Chris Blythe apuntala con criterio el laburo de Clarke y –a tono con la espectacularidad del guión- detona en casi todas las secuencias una pirotecnia de efectos digitales muy impactantes pero finolis.
Esto está editado en EEUU por DC, en la época en la que co-producía álbumes con la 2000 A.D., así que no debe ser tan difícil de conseguir. Y está bueno para leer a Mike Carey en una obra más distendida, menos pretenciosa, más pensada para entretener al lector que para cambiarle la vida. O para deleitarse con el gran laburo de Andy Clarke, un dibujante a tener muy en cuenta por los fans del dibujo académico-realista.
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viernes, 27 de diciembre de 2013
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