el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 28 de agosto de 2021

23 al 29 de AGOSTO

Semana complicada, por muchísimos motivos, pero igual pude leer un par de cosas. Gracias a la nueva y magnífica edición de Ivrea, me volví a sumergir en 20th Century Boys, una serie que había empezado hace muchos años, en inglés y de prestado, y que en algún momento dejé de leer. Me acordaba muy poquito de la trama, por suerte, y eso ayudó a que me volviera a atrapar por completo. En este manga hay una cantidad brutal de elementos gancheros, y es casi imposible de enumerarlos a todos. Para sintetizar, creo que acá Naoki Urasawa termina de dominar lo que ya había ensayado en Monster, que es el manejo molecular del suspenso. Esa capacidad asombrosa para dosificar la información, dejarte siempre con ganas de saber más, cortar cada escena en el momento justo, en el que el impacto dramático de lo que se cuenta está en su cénit. Además de todo eso, Urasawa complementa una trama muy espesa de misterio y conspiraciones con secuencias ambientadas en la infancia de los protagonistas, en las que el humor y la ingenuidad rompen un ratito con el clima ominoso del resto de la historia. También hay pasos de comedia muy logrados en las escenas que transcurren en el presente, que supongo que desaparecerán gradualmente, a medida que se tense cada vez más el conflicto principal. No quiero contar nada de la trama, pero sí señalar que estamos en manos de un maestro absoluto de la narrativa. Urasawa se da todos los lujos, todos. Hasta construir perfectamente, como si fueran los protagonistas de toda la obra, a personajes a los que va a utilizar menos de 20 páginas. Quiero que esto dure para siempre, que 20th Century Boys sea hasta el final un gran manga de misterio, narrado en clave muy realista, con personajes muy humanos, con situaciones cotidianas, perfectamente reconocibles, que eventualmente se van a enroscar en torno a esto que está sucediendo. Ojalá no aparezcan elementos fantásticos ni sobrenaturales, ojalá Urasawa no amplíe demasiado el elenco protagónico, ojalá haya más secuencias ambientadas en la infancia de Kenji y sus amigos, más pinceladas que nos permitan vislumbrar cómo se vivió en Japón el estallido del rock anglófono a fines de los ´60 y principios de los ´70… Así como está, esto es mágico e insuperable. Y encima está dibujado como los dioses por un autor que brilla sobre todo en las expresiones faciales, pero al que le sobra solidez en todos los rubros. Tengo un par de tomos más de 20th Century Boys y haré fuerza para no devorármelos esta semana que arranca el lunes.
Me vengo a Argentina, año 2021, para hablar un poquito de Lo Que Ya Pasó, un recopilatorio de cuatro historias cortas, escritas por Brian Janchez y dibujadas por Pablo D´Alio. Son historias tan fieles a la impronta de Janchez, tan imbricadas (con perdón de la palabra) en el estilo de este autor, que resulta extraño verlas dibujadas por alguien que no sea él mismo. No es que D´Alio dibuje mal. Para nada, el dibujo es muy bueno, se complementa bien con los climas que evocan los guiones y tiene momentos de gran belleza plástica. Pero las historias son tan Brian que me pasó algo similar a lo que viví cuando Darwyn Cooke dibujó Twilight Children (ver reseña del 16/03/18). En cuanto a las historias, creo que la que más me gustó fue la primera, pero las cuatro están muy bien. Creo que a “La ametralladora” le faltó una vueltita de tuerca más en el final, como para bancar un poco el clima tenso que se genera a la mitad del relato, y no más que eso. Son historias atractivas, distintas entre sí y con muy buen nivel en los diálogos y los bloques de texto. Si sos fan de Brian Janchez, seguro te van a encantar, y además vas a conocer a Pablo D´Alio, un dibujante que todavía no explotó, pero que tiene varias historietas publicadas y en todas sorprende con su manejo del pincel y las aguadas. Nada más, por hoy. Gracias y hasta el finde que viene.

sábado, 21 de noviembre de 2015

21/11: JACK

Este es un comic bastante extraño, a cargo de Nicolás Egüez y Pablo D´Alio, dos autores nóveles, creo que muy jóvenes, que estudiaron (o estudian) con el maestro Horacio Lalia.
Tiene un primer problema importante: debajo de esa atractiva portada, hay un librito de apenas 48 páginas, de las cuales 15 NO son de historieta. Casi un tercio de las páginas se van en prólogo, agradecimientos, biografías (en joda) de los autores, carátulas y páginas en blanco. Un despropósito total, un cálculo que no tiene pies ni cabeza. Para la próxima, ya saben chicos: un comic de 33 páginas entra en un librito (o una revistita) de 36 páginas. Si la idea es que el librito tenga 48 páginas, hay que dibujar como mínimo 43 páginas de historieta. Si no, parece que salieron a chorear.
La historia en sí está muy bien, hasta se da el lujo de cambiar de género. Depende donde la abras cuando la hojeás, podés decir “uh, mirá, es una onda Vertigo, oscura, medio psicológica, medio metafísica”, o “uh, mirá, es una bien zarpada de superhéroes que se cagan a palos”. Y no sólo es las dos cosas, sino que ese doble registro no es producto de la torpeza ni de la improvisación, sino que el guión de Nicolás Egüez juega todo el tiempo a eso, a presentarnos varios niveles de realidad, en el que hay cabida para escenas con climas, situaciones y personjaes bien diferenciados. Y lo que en un punto puede parecer extraño, o retorcido, se resuelve de modo muy satisfactorio al final.
El dibujo de D´Alio se acomoda bien a estos sacudones y aporta su cuota de extrañeza y freakeada. Lo mejor que tiene este dibujante es el manejo de las tramas de gris, un punto realmente muy alto en la faz gráfica de Jack. También hay aciertos en los ángulos que elige y en la expresividad de rostros y cuerpos en acción. Y lo más flojo, lejos, son los fondos, que no están o están apenas esbozados.
Bueno, no me puedo extender mucho más porque la historieta es muy breve y cualquier cosa que yo escriba puede explicitar demasiado una trama que es intencionalmente ambigua. No sé dónde se vende este librito, quizás sólo en el taller del maestro Lalia (que aparece caricaturizado con la mejor onda por sus alumnos), o en algún evento onda Dibujados. Si lo ves dale una posibilidad, que está muy bien. Y bueno, una pena lo de la sobredosis de páginas que tuvieron que rellenar con cualquier fruta, o directamente dejar en blanco…