el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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martes, 28 de abril de 2026

PLAN B

Hoy a esta hora, yo debería estar en el CC Art Media disfrutando del show de Echo & the Bunnymen, una banda a la que amo y a la que nunca vi en vivo. Pero el viernes se anunció la cancelación del show y acá estamos, en casa como unos pelotudos, a la espera de que se anuncie la fecha reprogramada. Mientras tanto, tengo un par de libritos para reseñar, y ahí vamos. Tenía pendiente el tercer y último tomo de Trees, la inquietante creación de Warren Ellis y Jason Howard para Image. Y me llevé varias sorpresas. Primero y principal: los autores no retoman a ninguno de los personajes de los tomos anteriores. Estos cinco episodios conforman un arco totalmente independiente de lo que vimos hasta ahora, con otra ambientación, otros personajes y otros conflictos. De hecho, se le da ínfima pelota al tema de los árboles alienígenas que bajaron once años atrás a nuestro planeta y lo modificaron para siempre. Ese elemento, bastante importante en los tomos anteriores, acá podría no estar y la historia sería básicamente la misma. La otra sorpresa tiene que ver con la gran calidad de la historia que nos traen Ellis y Howard en este arco argumental. No es la trama más original del mundo, pero está tan bien llevada, tiene tanto gancho y tanta profundidad, que brilla con luz propia, más allá de la mucha o poca conexión con el resto de la serie. Three Fates (que así se llama el arco) tiene personajes inolvidables, un par de giros argumentales impactantes, muchos diálogos magníficos, unas escenas de violencia estremecedoras y un final más amargo que la hinchada de Independiente. A la hora del dibujo, Jason Howard se canta quiero retruco a sí mismo y nos regala un trabajo muy superior al de los tomos anteriores... que ya de por sí eran excelentes. Acá el dibujante lleva al límite su técnica de iluminar las viñetas con rayitas muy finitas, y nos brinda los mejores paisajes, los mejores climas, los rostros más expresivos y la mayor variedad de planos, enfoques y formas de organizar la página en toda la serie. Si el guion es atrapante por mérito propio, la magia que le agrega Howard con sus trazos y su paleta de colores es absolutamente inexplicable. No sé qué hay que hacer para que Ellis y Howard se vuelvan a juntar y produzcan nuevos arcos de Trees, o de lo que ellos quieran. Pero cuenten conmigo para cualquier cruzada que haya que emprender para que eso suceda. Tres TPBs es muy poco para semejante ensamble entre guionista y dibujante inspirados a este nivel. Ni siquiera pretendo que expliquen de dónde vinieron los árboles extraterrestres, ni por qué durante once años estuvieron inertes, sin la menor interacción con los terrícolas. Ya ni me interesa todo eso. Pero me copan estas historias duras, muy humanas, que se dan el lujo de ningunear a los elementos fantásticos que los propios Ellis y Howard crearon para Trees, para ir para otro lado, más jugado, más genial.
Termino mi recorrida por la historieta latinoamericana reciente con Vidas Secas, una adaptación al comic de la famosa novela de Graciliano Ramos, realizada por el guionista Arnaldo Branco y el célebre dibujante Eloar Guazzelli, todos oriundos de Brasil. Esta es una obra que se dio a conocer en 2015 y ya acumula 13 reimpresiones, porque no para de venderse. Vidas Secas es un clásico de la literatura del Coloso de Sudamérica, y la versión en historieta se convirtió, a su vez, en un referente muy grosso de la novela gráfica contemporánea. Yo debo decir que el guion me sedujo poco y nada, seguramente porque no hace tanto tiempo (18/08/24) me topé con Como Pedra, la hermosa novela gráfica de Luckas Iohanathan, que comparte ambientación y temática con Vidas Secas. Seguramente la influencia va para el lado contrario de mis lecturas, es decir, lo más probable es que Iohanathan haya leído Vidas Secas antes de publicar Como Pedra. Pero aún así, leer ooootra vez acerca de lo mal que viven los pobres en el sertao de Brasil, cómo sufren las inclemencias del desierto, los abusos de los terratenientes y las consecuencias de su propia falta de cultura y educación, se me hizo cuesta arriba. La adaptación, además, tiene sus tropiezos, con páginas repletas de texto, y hasta páginas que solo tienen texto. Levanta mucho hacia el final, como si Branco y Guazzelli hubiesen terminado de sintonizarle la onda al trabajo cuando faltaban 30 ó 35 páginas para cerrarlo. El enfoque que elige Guazzelli para la faz gráfica puede tranquilamente no gustarte, porque el autor opta por un trazo muy despojado, muy sintético, que le permite -una vez que tiene resuelta la puesta en página- liquidar el dibujo a gran velocidad. Para que te salga bien algo así, tenés que manejar muy bien las técnicas que elige Guazzelli (tintas y aguadas) y lo más importante: romperte mucho el orto para que la puesta en página sea dinámica y atractiva. El resultado es más que convincente: Guazzelli logra transmitir mucha emoción con ese trazo sintético, y la aplicación de esas tintas entre sepia y vino tinto le confieren a las páginas un cierto vuelo poético, que por momentos me hizo acordar a los grandes trabajos de Ricard Castells. También en el dibujo, lo mejor está en las últimas 30-35 páginas, en las que el consagrado historietista afila aún más el timing de la narrativa y amplía su repertorio gráfico. Me cuesta recomendar Vidas Secas, porque me parece que no funciona bien como adaptación al comic de una novela. Lo que más me gustó, que es el dibujo de Guazzelli, lo puedo encontrar en otras obras del autor, que por suerte son muchas y muy diversas. En la bibliografía de Guazzelli hay historietas más infanto-juveniles, otras más underground, más graciosas y más salvajes, obras con guiones propios, colaboraciones con otros guionistas, adaptaciones de otras obras literarias... y siempre le fue muy bien y ganó muchos premios, tanto cuando quiso ser más mainstream como cuando quiso ser más experimental. Y hasta acá llegamos, por hoy. Mañana a las 22:30, nos vemos en el canal de YouTube de Comiqueando, en una nueva emisión en vivo de Agenda Abierta, que va a estar zarpada. Y el lunes a las 19:30, en Libros del Pasaje, donde vamos a estar conversando con Liniers. Gracias y hasta pronto.

jueves, 26 de marzo de 2026

HASTA LAS PELOTAS

Qué feo es no tener tiempo para leer comics... o llegar a leerlos, pero no tener tiempo para escribir las reseñas. En eso estamos, por lo menos hasta el 6 de Abril, cuando ya haya pasado el evento de los Premios Cinder (que es el sábado 4 y domingo 5 en el Club Cultural Quetren, Olazábal 1784, ciudad de Buenos Aires, con entrada libre y gratuita). Hoy por suerte le puedo robar unos minutos a la vorágine para escribir las paparruchadas que procedo a infligirles. Arranco con el tercer integral de El Gato del Rabino, que compila los álbumes 6 y 7 de la famosa saga de Joann Sfar (a la que le dedicamos un NOTÓN en el nº12 de Comiqueando Digital). El Vol.6 es medio la nada misma. El argumento es ínfimo: Zlabya va a tener un bebé con su marido y el gato está celoso. Con esa consigna, Sfar sale a chorear a lo largo de 52 páginas, dibujadas como los dioses y con un montón de diálogos muy graciosos. Esto es una comedia costumbrista clásica, con espacio para algunas reflexiones acerca de las instituciones religiosas y familiares, por supuesto formuladas desde la óptica irreverente del maestro Sfar. Podría ser infinitamente peor, si pensamos que casi no hay un argumento sobre el cual edificar el relato. El Vol.7, en cambio, es mucho más extenso (80 páginas) y ambicioso. Acá, además de la comedia costumbrista, hay conflictos zarpados, acción y violencia. El álbum gira en torno al choque, al clivaje entre religiones imposibles de conciliar, en una Argelia en la que hace 100 años convivían como podían las colectividades musulmana, judía y cristiana. Rabinos, curas e imanes se disputan el protagonismo, pero el que realmente se pone al hombro la narración y hace que las cosas sucedan es el Malka, que hace su regreso triunfal a las páginas de la serie. Ya desde el principio del álbum, Sfar se encuentra con secuencias que lo obligan a dejar de lado la grilla de seis viñetas por página en tres tiras de dos, y a medida que se acerca el final de La Tour de Bab-El-Oued (que así se llama la historia) más variedad tenemos en la forma en que las viñetas se despliegan en la página. O sea que, incluso si la trama te interesa poco, o si te resulta muy extensa la historieta, te podés entretener con los alucinantes dibujos de Sfar, los hermosos colores de Brigitte Findakly, y la magia que tira el autor cuando se permite jugar un poco con la puesta en página. Cuando se despeja un poco el humo, te cae la ficha de que los álbumes realmente grossos de El Gato del Rabino son los tres primeros, y que lo posterior es un poco desparejo, una mezcla de álbumes interesantes con otros innecesarios y alguno que otro decididamente choto... en materia de guiones. El dibujo se la banca siempre en un nivel altísimo, y el carisma de los personajes no hace más que acrecentarse a lo largo de las entregas. Si venís enganchado con la serie, no creo que este tercer integral te dé ganas de abandonarla. Ninguna de las dos historias está entre mis favoritas, pero las dos tienen puntos altos, sobre todo en lo visual. Y también, si venís enganchado con la serie, rezale a los dioses cristianos, judíos y musulmanes para que no se corte la edición argentina de El Gato... que está muy bien hecha y llega a las librerías a un precio más que razonable.
Tras una pausa de más de 10 años, retomé Trees, la serie de Warren Ellis y Jason Howard cuyo Vol.1 tuvo una brevísima reseña allá por el 11/01/16. En su momento, definí a Trees como un comic "de ciencia-ficción, misterio, ecología, política, slice of life, violencia, traiciones, garches, poesía, amor y los mejores diálogos de toda la carrera de Ellis". Bueno, acá garche no hay ni por accidente. Violencia hay mucha, en las últimas páginas. Y poesía, olvidate, ni un verso hay. Pero sí, el nivel de los diálogos es glorioso, las ideas que derrocha Ellis son una obscenidad, el misterio está muy bien llevado y lo más importante: este segundo tomo desarrolla a dos personajes nuevos (una bióloga británica y un político que acaba de ser elegido intendente de New York) de manera magistral. Leímos apenas siete comic books, pero sentimos que conocemos a Joanne y a Vincent de toda la vida, como si hubiesen protagonizado cada uno una serie de 50 ó 60 episodios. Lógicamente, el gran protagonismo de un tipo que (a fuerza de venta de humo y runflas espurias) llega a la intendencia de New York le abre la puerta a un elemento que no aparecía en el Vol.1, que es la política. Y Ellis nos la muestra como una especie de mugrienta y hedionda antesala a la violencia más atroz. Lo único que no me fascina de Trees es que termina en el Vol.3. Hay tantas puntas abiertas, tantos personajes y situaciones interesantes para explorar en esta Tierra "invadida" por los árboles del espacio exterior, que tengo la espantosa sensación de que para el final de la serie buena parte de las incógnitas van a quedar sin resolverse. Ellis incluso es capaz de no retomar en el Vol.3 a ninguno de los personajes y conflictos que nos presentó en los dos primeros tomos. Pero bueno, el final está ahí. Lo voy a leer muy pronto y me voy a enterar (y voy a contar acá) cómo termina esta serie que hasta ahora es una maravilla. También me genera entusiasmo tener un librito más todo dibujado por Jason Howard, que me parece un talento a valorar mucho más. Howard deja la vida tanto en los paisajes (que tienen un peso enorme en la trama) como en las expresiones faciales, narra bien, y además se colorea a sí mismo con un criterio exquisito, que funciona tanto a nivel estético como narrativo. Este Vol.2 lo obliga a dibujar una cantidad brutal de páginas sin acción, y Howard las pilotea con un aplomo encomiable. Me mantengo firme en recomendar (mal y tarde) la lectura de Trees, y ni bien pueda le entro al Vol.3. Nada más, por hoy. Si quieren más lectura, ya saben que pueden descargar por muy poquita plata cualquier número de la Comiqueando Digital en la tienda virtual https://comiqueandoshop.blogspot.com. Gracias por tanto, perdón por tan poco y ni bien pueda leer más material, busco un rato para volver a postear acá en el blog.