el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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lunes, 26 de enero de 2015

26/ 01: TOP 10 Vol.2

De nuevo me encuentro con un montón de situaciones que no recordaba en lo más mínimo, pese a haber leído esta serie en su momento cuando salió en revistitas. Creo que me cebaba demasiado mirando los fondos para descubrir a los personajes conocidos (del comic, la animación y las películas) que hacen cameos en Top 10, mínimamente camuflados para que parezcan ciudadanos de esta increíble Neopolis. Eso es un lindo entretenimiento, pero la verdad es que las tramas que urde Alan Moore en este segundo tomo son tan atractivas que se puede dejar el jueguito para una segunda lectura.
Estos cinco episodios finales me gustaron más que los primeros, por varios motivos: ya estaban presentados los personajes y la dinámica entre ellos, con lo cual hay más espacio para que pasen cosas. Y encima pasan MUCHAS cosas, algunas realmente relevantes. Hay revelaciones impactantes, sacudones fuertes que cambian grosso el status quo de la serie, puntas que Moore apenas explora, ideas tiradas a la marchanta con la generosidad de los grandes, y mucho oficio para que cada episodio plantee y resuelva una trama, más allá de que los cinco episodios están entrelazados y hay que leerlos sí o sí en este orden.
Si (como a mí) te hacía ruido que el Mago escribiera un comic en el que los canas son los buenos, quedate tranquilo. Como decíamos la vez pasada, el autor no se mofa ni de la policía ni de los superhéroes, pero en este tomo queda claro que no renunció a sus banderas anti-autoritarias y a su habitual discurso contra los poderes establecidos. Después de un primer tomo en el que los canas de Top 10 se enfrentaban a monstruos y villanos dentro de todo convencionales, esta vez las amenazas más complicadas resultan provenir de las altas esferas del poder, aunque no quiero dar muchos datos para no spoilear. Y las amenazas menores están muy bien logradas en términos de originalidad y de intensidad dramática. El primer episodio del tomo (el más unitario de todos) en el que Peregrine explora las consecuencias de una teleportación doble y simultánea con nefastas consecuencias para los viajeros, parece una historia sencilla, casi una anécdota menor en el contexto general de la trama; pero Moore le pone tanta humanidad, hace que el lector sienta todo tan real, tan vívido, que termina por ser una historia de esas que te marcan y no te podés olvidar nunca (a menos que seas un enfermo como yo, que la leí hace 15 años y sólo me acordaba el cameo de Dream y Nightmare).
Otra consecuencia derivada de que los personajes ya estaban presentados es que ahora sí, no necesitamos a Toybox para que nos introduzca en este mundo. Eso le permite al Mago intensificar el muy logrado reparto de protagonismo entre todo su elenco, e incluso ampliarlo para darle bola a personajes que en el Vol.1 casi no figuraban, para presentar a un personaje nuevo muy interesante (Joe Pi, una especie de robot de los Shogun Warriors) y para indagar un poco más en la personalidad y las motivaciones de los villanos. Por ahí pasa el principal upgrade entre este tomo y el anterior.
El dibujo, en cambio, no presenta mayores cambios. La dupla conformada por Gene Ha y Zander Cannon está muy afianzada y resuelve con solvencia desafíos muy jodidos que les impone el guión. Las escenas de acción, las escenas de diálogo, esas tomas panorámicas repletas de detalles microscópicos y geniales (que algunos –supongo- se le habrán ocurrido a los dibujantes), todo está impecable. Y en el episodio en el que King Peacock viaja a la realidad alternativa en la que nunca cayó el Imperio Romano, Ha y Cannon dan cátedra de arquitectura, vestuario y demás rubros que tienen que ver con una recreación de época absolutamente brillante, porque además del rigor histórico está el juego de los superpoderes, que involucra a héroes, a personajes mitológicos y –ya que estamos- a Astérix y Obélix.
Banco muchísimo a Top 10, me fue ganando de a poco y ya la considero fundamental. Me queda para leer más adelante la precuela, y prometo más Alan Moore muy pronto, acá en el blog.

martes, 20 de enero de 2015

20/ 01: TOP 10 Vol.1

¡Qué poco me acordaba de lo que pasa en estos siete episodios de Top 10! Los leí en revistita a medida que fueron saliendo, en el ´99-2000 y, de alguna manera, los eliminé del rígido. Mis recuerdos de Top 10 eran muy vagos, y tenían que ver con algunos personajes, seguramente los que aparecen en Smax the Barbarian (reseñada el 19/06/14), y –ya más difusos- con una historia corta que leí allá por 2009 en una antología de ABC, creo que llamada A-Z. De todo lo que pasaba en estas 168 páginas, no me acordaba absolutamente nada. O sea que fue como si las hubiese leído por primera vez.
¿Con qué me encontré? Con una idea MUY zarpada. Esto es una especie de Powers al cuadrado. Si la idea de Brian Michael Bendis era mostrarte cómo funciona un “policial de procedimientos” en un mundo donde existen algunos superhéroes, la de Alan Moore te la revolea afuera del estadio: Top 10 propone un “policial de procedimientos” en un mundo donde TODOS tienen superpoderes: los canas, los delincuentes, el personal administrativo, los taxistas, los nenes, los viejitos, las amas de casa, las putas, los perros, gatos y ratones… ¿Cómo es la vida de un policía en una ciudad atestada de capas, músculos, alienígenas, clones, gente que viaja por el tiempo o entre dimensiones, mega-científicos que desarrollan hiper-artefactos, etc.? La respuesta es muy ganchera y definitivamente asombrosa.
Me acuerdo que, en la comparación con Promethea o The League of Extraordinary Gentlemen, Top 10 era una serie livianita, tranqui, casi pasatista. Bueno, pasatista las pelotas. Esto exige MUCHISIMO del lector. A Moore se le ocurre la idea disparatada de tener una serie con 10 ó 12 protagonistas, y todos aparecen todo el tiempo. Se cruzan, se ayudan, discuten, se tiran onda, se pasan facturas viejas… todo el tiempo tenemos escenas que contribuyen a establecer la personalidad de estos tipos y minas y la forma en la que se relacionan entre ellos. A veces son las escenas tranqui, entre despelote y despelote, y a veces se acumulan tantos despelotes que estos diálogos, estas escenas de caracterización se dan DENTRO del marco de las investigaciones, o persecuciones, o interrogatorios, o arrestos. Y si bien el Mago recurre al viejo truco de “veamos cómo funciona esto a través de los ojos de un personaje nuevo, que recién empieza a integrarse a este ecosistema”, no inclina mucho la balanza en favor de Robin Slinger, sino que el protagonismo está muy bien repartido entre todos los miembros de este vasto elenco.
Repleto de personajes, repleto de diálogos (algunos muy graciosos), repleto de información visual, repleto de sucesos impactantes, como para tener en vilo a todos los agentes de esta central de policía, repleto de datos acerca de la ciudad en la que transcurren las historias, Top 10 es un comic decididamente sobrecargado, que requiere muchos más minutos de lectura que cualquier otro de esa misma época. Con las ideas que tira Moore en un sólo episodio de 24 páginas, cualquier otro guionista te escribe un año de una serie regular. Y lo más loco es que, si hacés el esfuerzo de prestarle atención a TODO lo que pasa, Top 10 te recompensa ampliamente, porque te divierte, te shockea, te hace reir, te engancha en la comedia costumbrista entre los policías, te intriga con los casos que resuelven y hasta te dan ganas de mudarte (unas horas, no sé si aguantaría mucho más) a esta fascinante Neopolis.
En estos excesos de virtuosismo, de detalles, de elementos que entran en juego en la serie, tiene mucho que ver Gene Ha, el excelente dibujante dueño de un estilo muy realista, muy elegante, pero con el twist bizarro justo para una serie en la que TODO sale de lo común. Ha no se banca ni loco 24 páginas por mes (calculo que cada dos meses tampoco), por eso delega el trabajo de plantar las páginas y ubicar a los personajes en las viñetas a Zander Cannon, el dibujante de Smax the Barbarian. De la simbiosis entre ambos sale un comic con una muy buena dinámica, con una puesta en página tradicional pero variada, con un repertorio amplio de recursos a la hora de planificar las secuencias. Y un laburo de locos en el diseño de edificios, paisajes, vehículos y sobre todo trajes, porque acá cada habitante de Neopolis tiene su propio look, como los superhéroes de cualquier editorial.
Mucho para leer y mucho para mirar, entonces, en una serie sumamente interesante por muchos motivos. Quizás el más notorio sea que se trata de un comic sobre policías en un mundo de superhéroes y Alan Moore parece no estar jugando a ironizar acerca de los unos ni de los otros. Olvidate de la mala leche de un Marshal Law (por citar una obra en la que se manejan ideas similares): de alguna manera, el Mago se las ingenió para que el lector se divierta con los super-canas, no a costa de ellos. Habrá más Top 10 muy pronto, acá en el blog.

jueves, 19 de junio de 2014

19/ 06: SMAX

Este es un spin-off de la maravillosa Top Ten, protagonizado por dos de los miembros más destacados del amplio elenco de esa serie: Smax y Toybox. ¿Se puede leer sin haber leído Top Ten? Más o menos. Yo no me acuerdo un choto de Top Ten: la leí en revistitas hace 15 años y hace poco me conseguí los TPBs, así que quizás este año la releo. Y sin acordarme casi nada, entendí casi todo. Lo único que no se entiende es cómo Smax y Toybox se hacen amigos, siendo tan distintos. El resto, me parece que va para adelante.
Básicamente lo que hace Alan Moore en esta historia es jugar con los tópicos de un género en el que no había incursionado antes: la fantasía épica. Todo transcurre en un mundo paralelo poblado de duendes, elfos, enanos, ogros, hechiceros y dragones, algo nuevo para el Mago de Northampton. Por supuesto, fiel al espíritu de Top Ten, no se termina de tomar en serio las convenciones del género en el que incursiona. Buena parte de la novela es claramente en joda, es Moore cagándose de risa de los tópicos de Conan, Lord of the Rings, la saga del Rey Arturo, etc. No al nivel de joda de Shrek, pero casi. El argumento es livianito, nada del otro mundo (aunque de hecho transcurre en otro mundo) y lo más gracioso es que avanza a pesar del protagonista. Parte de la gracia tiene que ver con los conflictos internos de Smax, que no quiere cumplir el rol obvio y predecible del héroe que mata al dragón y soluciona todos los problemas, así, de un espadazo. Moore apuesta a un Smax taciturno, que se cuestiona todo, incluso su pertenencia o no a este mundo fantástico que lo vio nacer. Y en el núcleo de las dudas y las angustias del grandote de piel azul está el sexo: la tradición de su pueblo ve con buenos ojos que el guerrero se voltee a su hermana Rexa (también grandota, pulentosa y de piel azul) mientras que Smax, que lleva varios años viviendo entre humanos, empieza a pensar que coger con su hermana no está tan bien.
Pero el amor es más fuerte y al final, el Mago se las ingenia para que todos estemos a la expectativa, hinchando para que Smax y Rexa se den murra. Pareciera que todo lo que pasa en la novela, pasa para que el garche incestuoso nos parezca normal, lindo, deseable. En el medio, Toybox también va a tener un escarceo sexual con un elfo, y va a ser ella quien diseñe el plan para derrotar al villano, en un final al estilo John Broome o Gardner Fox.
Con todo esto, con chistes muy graciosos (los duendes sadomasoquistas, la espada que canta temas de ABBA!) y muchos guiños a este tipo de epopeyas, se arma un paquete entretenido, eficaz, aunque claro, no alcanza ni a palos para poner a Smax entre las mejores obras de Alan Moore. Esto es un divertimento, una aventura con toques satíricos que profundiza un toque en un par de personajes y no mucho más.
El dibujo de Zander Cannon, sin ser malo, no está pensado para impactar, ni para funcionar como gancho y traer fans que de otro modo no se acercarían a la obra. Lo mejor que tiene es el manejo de la narrativa, algo que a veces el propio Moore le marca a sus dibujantes. En sus mejores viñetas, Cannon me hizo acordar a Jeff Smith. Se ve que lo mismo pensó Richard Friend, el entintador al que le tiraron un puñado de páginas del último episodio, que son las más lindas, las que mejor recrean la onda del trazo de Smith. El resto, entintado por Andrew Currie, tiene momentos mejores y peores, pero no llega ni cerca del nivel que vimos en otros títulos de la línea ABC.
Si lo que más te cebaba de Top Ten era Neópolis, te cuento que acá casi no aparece. Habrá en total... 10 páginas ambientadas en la ciudad de los super-seres y todo el resto en el mundo de los duendes y los elfos. Ahora si lo que te fascinó de esa serie era el tono, o la chapa de personajes como Toybox o Smax, quedate tranqui que acá el Mago recrea perfectamente esa onda, a pesar de cambiar brutalmente de género y dejar de lado tanto a los superhéroes como a los procedimientos policiales.