el blog de reseñas de Andrés Accorsi
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sábado, 15 de marzo de 2025

POR FIN DE REGRESO

Vengo de un montón de días sin poder postear por problemas en la conexión a internet que me impedían subir contenidos a la web (Telecentro, compadre..). Lo bueno es que en esos días pude leer bastante y tengo unos cuantos libros para reseñar. Vamos con los dos primeros. Allá por el 11/05/18, mientras naufragaba el anterior gobierno entreguista de derecha en el que estaban ratas inmundas como Federico Sturzenegger y Patricia Bullrich, yo hablaba del Vol.2 de Orgasmos Cotidianos y decía que nunca había visto el Vol.1. Años más tarde lo conseguí. Hecho mierda, pero lo conseguí. Y me pareció tan copado como el Vol.2. El Vol.1 es más diverso, porque combina historietas de distintas extensiones (hay de una página, de dos y de tres), hay planchas a color y planchas en blanco y negro, y -lo más importante- en vez de dos autores, hay tres. Están Xavier Roca y el glorioso Alfonso López, y además está otro monstruo como es T.P. Bigart (pseudónimo de Joan Tharrats), a quien vimos hace poquito en el álbum de Johnny Roqueta. Queda claro que tanto a este señor como a López, les compro cualquier cosa que lleve sus firmas. El dibujo parece ser todo obra de Alfonso, con lo cual sospecho de acá T.P. Bigart oficia de guionista, como lo hizo más de una vez en las obras que realizó con su hermano, Tha (de las cuales también vimos varias acá en el blog). Pero por ahí me equivoco. Con o sin Bigart involucrado en ella, la faz gráfica de este álbum es maravillosa. Con color o sin color, en blanco y negro puro o con grises aplicados, Alfonso López pone toda su magia al servicio de estos breves relatos humorísticos. El ídolo sabe cuándo el efecto cómico requiere una cierta sutileza y cuándo lo mejor es irse bien al carajo e impactar al lector con imágenes fuertes, de cuerpos desnudos y entreverados. Todo esto sin descuidar nunca la fluidez del relato, ni la apabullante generosidad en los fondos y en detalles de la ropa, los peinados, los muebles y demás referencias visuales que nos permiten situar fácilmente estas historias en la segunda mitad de los años ´80. Entre los guiones, lógicamente hay mejores y peores. Algunos me causaron mucha gracia, otros muy poca, pero me llaman la atención dos cosas: 1) atrasan menos que los que vimos hace poco en el librito de Tabaré. Si bien son anteriores, los Orgasmos Cotidianos quedaron menos anclados en su época y ofrecen una mirada de la temática del sexo bastante más potable en este segundo cuarto del Siglo XXI. 2) dependen menos de los culos, las tetas y las pijas que los del Vol.2, que eran -si mal no recuerdo- un toque más groseros. Acá hay levantes, garches, petes, cuernos, gente que se excita con "cosas raras" y demás tópicos de las comedias de impronta sexual, pero pegan más fuerte la originalidad y la gracia de las ideas de Roca (y la calidad del dibujo) que lo zarpado de lo que efectivamente se muestra. Creo que no hay más Orgasmos Cotidianos, por lo menos recopilados en álbumes, pero si llego a ver algún otro álbum de la serie, me tiro de cabeza, porque este es -sin dudas- un clásico ochentoso que todavía suena muy bien.
Me vengo a Argentina, año 2024, para presenciar el cierre de la trilogía de Mega, la creación de Salvador Sanz cuyos tomos anteriores vimos el 06/02/21 y el 30/04/23. Es un final lindo, casi poético, en el que cierran todas las puntas que se habían abierto en los tomos anteriores. Creo que lo que más me impactó esta vez no fueron los combates entre las criaturas fantásticas, sino la vuelta que Sanz le pega al personaje del papá de Elmo, que parecía una cosa y termina por ser otra, totalmente distinta. Y esperaba un poco más de Felipe, un personajes que creció muchísimo en el Vol.2, que amagaba con ser definitivo para la resolución de la trama y cuyo rol se disuelve de a poco a lo largo de estas últimas 115 páginas. La Danza de los Chacales mantiene lo mejor que tuvo el Vol.2: el equilibrio entre el misterio sobrenatural, la machaca entre criaturas colosales y las escenas más intimistas, en las que Sanz le agrega una capa de realidad, de cercanía, a la ambiciosa trama en la que seres ancestrales de inmenso tamaño e imnenso poder coexisten con la gente común, que vive acá a la vuelta. Me dio la sensación (pero no lo cotejé con los tomos anteriores) de que esta entrega tiene más secuencias mudas que los Vol.1 y 2, y que -por ende- se lee más rápido. No es algo que me moleste, a esta altura de la vida, y no porque no sea fan de los diálogos que escribe Salvador, sino porque la narrativa, en este tomo final de Mega, es impecable. No digo que más diálogos pudieran ir en detrimento de este cautivante flujo narrativo, pero así como está, se lee muy bien. Es un relato claro, bien puntuado por las puestas que Sanz elige para cada página, en el que no se resienten ni el clima que busca generar la historia, ni el impacto visual que -obviamente- generan los dibujos. El dibujo y el color están a ese mismo nivel tremendo de los tomos anteriores. El trabajo de Sanz es sublime de punta a punta, pero se detaca sobre todo en los dos extremos: en la precision minuciosa con la que reproduce los escenarios que existen en la realidad, y en el desborde de imaginación que pela a la hora de crear a estos seres fantásticos. Si los llamamos "kaijus" va a parecer que son clones más o menos disimulados de Godzilla y sus enemigos, y no. Estos bichos no se parecen a nada, son imponentes, majestuosos, fascinantes, y además sumamente originales. Como en la reseña del Vol.2, no recomiendo empezar a leer Mega por acá, porque no vas a entender una chota. Sí o sí hay que empezar desde el Vol.1. A tal punto que no me extrañaría que en alguno de los mercados en los que se suelen publicar las obras de Salvador Sanz, alguien se juegue a editar todo Mega en un solo tomo, como si fuera una única (y extensa) novela gráfica y no una trilogía. Gran trabajo de este consagradísimo autor argentino, y por supuesto ahora que terminó Mega hay que estar MUY atentos a lo que puede venir después. Nada más, por hoy. Mañana o pasado, nuevas reseñas de los libritos que ya tengo leídos. Perdón por el inesperado (y prolongado) paréntesis y gracias por el aguante.

domingo, 30 de abril de 2023

HOY, TRES CORTITAS

Bah, digo yo... Capaz que me cebo y salen reseñas largas... Empezamos en España, año 1989, cuando se publica Mot y el Castillo Maldito, tercer recopilatorio de la serie que el maestro Alfonso Azpiri realizaba junto a Nacho para el suplemento semanal El Pequeño País, que venía con el diario El País. Tengo los dos anteriores, pero los leí hace tantos años que no me acuerdo absolutamente nada. Este es un álbum "de los de antes", con 46 páginas de historieta, tapa dura y un guion 100% autoconclusivo. Tenés que saber que Leo es un chico que está en contacto con Mot, que es un monstruo bueno, y eso es todo. Una vez que comprás esa consigna, la onda es dejarte llevar por una aventura simple, claramente apuntada a los chicos de 8-11 años. Ahí te vas a encontrar con buenos toques de humor en los diálogos (que descomprimen situaciones de tensión, o apariciones de elementos fantásticos que tienen que ver con el terror) y con una trama que avanza a un ritmo ágil, casi como si estuvieras viendo un dibujo animado. También hay algunos garrotazos para nada sutiles dedicados a las aerolíneas y a lo incómodo se viaja cuando uno opta por los vuelos económicos. Pero el núcleo del argumento pasa por la exploración de un castillo donde obviamente suceden cosas sobrenaturales, que algunos intentarán explicar en términos científicos y otros observarán -con ojos de niño o de monstruo- un despliegue de magia y fantasía pensado para atrapar a los más chicos en la lectura. Y si, lo más alucinante de Mot es el dibujo de Azpiri. En general lo asociamos con historietas de ciencia ficción, y/o de alto voltaje erótico, pero acá el maestro demostraba que su repertorio era muchísimo más amplio y deslumbraba en las escenas de comedia costumbrista y en las estaban pensadas para darle un poquito de "cuiqui" a los muy jóvenes lectores que seguían a Leo y a Mot semana a semana. ¿Es una obra demasiado ochentosa como para que tenga sentido republicarla hoy? No, la verdad que no. Planeta-DeAgostini relanzó los seis libros en dos tomos integrales en 2008, y justo el Vol.2 coincide con los tres álbumes que no tengo (y jamás vi), así que cuando lo encuentre, me tiro a completar Mot.
Me voy a Estados Unidos, año 2005. Esta es la época en la que Dark Horse publicaba unos libritos hermosos con historietas de The Escapist, el personaje creado por los protagonistas de The Amazing Adventures of Kavalier & Clay, la famosa novela de Michael Chabon. Cada librito era una antología demoledora, y este Vol.6 no es para nada la excepción. Para empezar bien arriba, trae la última historieta que dibujó Will Eisner antes de morir, que además es el regreso de The Spirit (después de muchos años sin nuevas aventuras y DÉCADAS sin ser dibujado por su creador), en un team-up bastante atípico con el héroe principal. No es ni ahí el mejor trabajo de Eisner, pero tiene un valor histórico enorme. Después tenemos una historieta de 15 páginas escrita y dibujada como los dioses por el glorioso Howard Chaykin, con nazis, femme fatales, traiciones, asesinatos, robo de obras de arte y un ritmo hipnótico. Gema absoluta. Paso de largo la de Eddie Campbell y los chistes, que no me llamaron mucho la atención, para centrarme en otras tres historietas: el noruego Jason mete dos páginitas muy locas, que me encantaron. El siempre eficaz Thomas Yeates forma equipo con el novelista Chris Offutt para meter a The Escapist medio a presión en una excelente historieta ambientada en la guerra de Vietnam, con un guion y unos diálogos poderosísimos. Y la sorpresa más loca del tomito es una historieta en la que Steven Grant trata de homenajear (o en una de esas parodiar) a las historietas románticas que hacían Joe Simon y Jack Kirby a fines de los años ´40, pero se encuentra con un obstáculo maravilloso: se la dan para que la dibuje a Norm Breyfogle. Y Breyfogle se caga en la estética de Kirby, y hasta en la forma de narrar de aquellas historietas. Entonces plantea estas 12 páginas en su estilo hiper-kinético, moderno, trepidante, con angulaciones extremas, onomatopeyas pasadas de rosca y unas puestas imposibles. El resultado es una historieta que no se parece nada a las que intentaba referenciar, pero es una maravilla visual, en parte tirada abajo por un colorista (Milo Stone) que no entendió bien lo que quería hacer Breyfogle. Pero bueno... Eisner, Chaykin, Yeates, Jason, Breyfogle, Campbell... no hace falta decir mucho más... Si no tenías esta colección en el radar, sumala, porque además de excelentes historietas tiene muy buenos textos, que mezclan la historia del comic yanki tal como la conocemos nosotros con la historia tal como sucedió en el universo en el que Kavalier y Clay crearon a The Escapist para la editorial Empire.
Y cerramos acá en Argentina, año 2022, con el segundo libro de Mega, escrito y dibujado por Salvador Sanz, llamado "El despertar del Cisne Negro". La reseña del Vol.1 apareció por acá el 06/02/21 y si le pegás un vistazo vas a ver que el guion no me convenció demasiado. Esta vez está muchísimo mejor. Lo que en el primer tomo no se daba, que era un ensamblaje convincente entre los monstruos gigantes que se machacan y los seres humanos envueltos en un misterio sobrenatural, ahora sí está mucho más logrado. La machaca está porque no puede faltar, y por momentos es tan brutal que te quita el aliento. Pero lo otro también tiene mucho peso, porque aparecen revelaciones muy importantes, que le dan claridad y sentido al vínculo entre Elmo, su hija y la malograda expedición de su padre y estas criaturas ancestrales de infinito poder destructivo. El personaje de Felipe, apenas delineado en el Vol.1, acá cobra un protagonismo notable y se lleva varios de los mejores diálogos. Para el final del libro, el misterio ya está a punto caramelo y uno quiere leer YA el Vol.3, sobre todo para asegurarse de que en 120 páginas se puede resolver todo lo que está pendiente, y además dedicarle un buen espacio a (por lo menos) un combate más entre estas criaturas imponentes, extrañas y fascinantes. El dibujo, de nuevo, muestra a Sanz en un nivel soberbio. No solo en la ssecuencias grandilocuentes en la Garganta del Diablo, sino también cuando tiene que dibujar a gente común en departamentos o esquinas de Caballito. Del costumbrismo al apocalipsis, Sanz la rompe en el dibujo, el color y la puesta en página y afina cada vez más el ojo en esos pequeños detalles que hacen más real y más cercana a una trama que podría irse tranquilamente al terreno del delirio psico-místico, o a la epopeya a todo o nada, alejadísima de nuestra realidad. El despertar del Cisne Negro, en cambio, se siente como algo cercano, posible, y seguramente por eso más desesperante que la saga promedio de monstruos que se dan murra. Mega pegó un upgrade ostensible entre el Vol.1 y el Vol.2, y si el tercero logra cerrar todos los plots de manera convincente, vamos a estar frente a una obra realmente demoledora. Si sos fan de Salvador, ni hace falta que te lo recomiende, pero si nunca entraste al mundo de este monstruo de la historieta argentina, mi consejo es que no arranques por acá, sino por el Vol.1, porque si no, no vas a entender una chota. Nada más, por hoy. Prometo para muy pronto la reseña de la nueva peli de los Guardians of the Galaxy, pero eso sucederá ya entrado el mes que viene. Nos leemos en breve.

sábado, 6 de febrero de 2021

31 de ENERO al 6 de FEBRERO

Bueno, al final estoy leyendo bastante, a pesar de todo. Vamos a recorrer el material que me devoré esta semana. Lo primero fue H-E-R-O, una serie que editó DC allá por 2003, que duró 22 episodios de los cuales sólo los seis primeros están recopilados en libro. Una lástima, porque estas primeras historias, escritas por Will Pfeifer, están bastante bien. El enfoque no es novedoso, es el clásico “superhéroes en el mundo real”, si bien la historia está ambientada en el Universo DC. El énfasis está puesto en cómo la posibilidad de acceder a un vasto repertorio de superpoderes le cambia la vida a un pibe común y corriente, bastante loser, al que las cosas le suelen salir mal. Pfeifer nos cuenta que se puede aprender a controlar los poderes, a pilotear el tema de la identidad secreta, a encontrar un tiempo para dedicarse a combatir el crimen… pero lo que no se puede aprender es la ética del superhéroe, el criterio de responsabilidad, de ser siempre no sólo un protector sino además un ejemplo para sus semejantes. De las tres personas que acceden a los superpoderes gracias a este extraño artefacto (la explicación acerca de su origen y su funcionamiento estará, me imagino, en los episodios que no salieron en TPB), las tres actúan por afuera de los códigos de los superhéroes, es decir, sin dejar nunca de lado su propio beneficio. Y ese pareciera ser el conflicto central de esta serie. Hasta dónde los superpoderes te cambian la forma de entender el mundo y la forma de vincularte con tu entorno. Es un planteo interesante y está bien llevado. Las historias duran lo que tienen que durar, hay una exploración acertada de la psiquis de los personajes, las cosas que hacen tienen consecuencias… No es una boludez atómica como eran en los ´60 y ´70 las aventuras de Dial H for Hero. El dibujo de Kano está bastante bien, con algunos momentos realmente excelentes, pero me confundió un poco con tanta indecisión a la hora de jugarse por una línea. Por momentos parece querer pegarse a lo que hacía Michael Avon Oeming en Powers, de pronto se corre hacia una estética más tipo Paul Pope, después busca una síntesis casi cercana a un Jason Pearson… Me tuve que fijar a ver si era que le cambiaban varias veces los entintadores, pero no. En todo el tomo Kano se entinta a sí mismo, con lo cual estos sacudones gráficos son producto de la decisión del dibujante. Y bueno, respeto sus elecciones, porque la verdad que a nivel narrativo no jode para nada que cambie un poco el estilo de dibujo. En síntesis, no te digo que H-E-R-O sea la Gloria Suprema del Noveno Arte, pero arranca muy bien, con una consigna original, atractiva, apoyada en dilemas morales complejos, giros impredecibles y una mirada inteligente al tan trillado tema de los superhéroes.
Después le entré a Mega, la última novela gráfica de Salvador Sanz, en la que su autor trabajó casi tres años. Sí, posta. Eso que yo leí en menos de 25 minutos, a Sanz le tomó (y me consta, porque lo conozco y charlamos del tema muchas veces durante la realización de la obra) casi tres años de trabajo. Un despropósito. El resultado de tanto esfuerzo es desparejo. Magnífico en el apartado visual (dibujo, puesta en página, color) y no muy convincente en lo que se refiere al argumento. El guion en sí está bien, los diálogos son muy buenos, el ritmo del relato está muy bien pensado, los cortes de las secuencias están puestos en los lugares adecuados, y la verdad es que, si te cierra el argumento, Mega te lleva sin saltos al vacío del principio hasta el final. En todo caso, mi problema es que no me cerró el argumento. O en realidad no me cerró la forma en la que Sanz vincula una trama muy impactante pero muy chata (dos monstruos gigantes de origen ancestral se machacan en la ciudad de Montevideo) con otra trama más compleja, más intimista, más sutil, que es el misterio de la nena y el flaco que (de alguna manera) tienen conexión con los monstruos. Me parece que el enganche entre estas dos facetas de la historia (la más violenta y la más tranquila) no está bien logrado, y eso hace que si te comprás Mega para ver un combate a todo o nada entre monstruos zarpados te quede la sensación de que Sanz te los muestra poco, y le dedica demasiadas páginas a la historia de la nena, su papá y su abuelo, que por ahí no te atrapa en lo más mínimo. Y lo mismo sucede al revés: si lo que te interesa es el misterio sobrenatural, estos objetos arcanos que están en manos de gente que parece común pero evidentemente no lo es, probablemente te frustre un poco llegar al final sin que haya una resolución a esos enigmas, simplemente porque el autor se distrajo con una batalla épica entre kaijus que no le aporta ninguna pista al que se enganchó con la intriga de los marinos desaparecidos y demás. Pero bueno, me quedo con el dibujo, que es fastuoso. Y con la narrativa, que es hipnótica. Y con detalles copados, como que la nena protagonista tenga la cara de la hija de Salvador, o que en las escenas que transcurren en Montevideo veamos a gente con los rasgos de los guionistas y dibujantes más famosos de Uruguay. Como ya mencioné, el tratamiento del color es espectacular, perfectamente ajustado a los distintos climas por los que transita la obra, y agrego –ya que estoy- que hay un puñado de páginas con una única viñeta que son devastadoras: imágenes que se te clavan en las retinas y te las detonan para siempre. Mientras esperamos que los guiones de Sanz vuelvan al altísimo nivel que mostraron en la segunda parte de Angela Della Morte, podemos seguir flasheando con un autor cuya destreza gráfica y narrativa no para nunca de crecer y de marcar nuevos hitos en la historia de la historieta argentina.
Y finalmente, breve glosa para Atlanta ´96, un álbum de Mortadelo y Filemón escrito y dibujado por Francisco Ibáñez, al que le entré 25 años tarde. Nada, en una de esas, hace 25 años era gracioso que TODOS los chistes se basaran en el gran tamaño y el exceso de peso de la señorita Ofelia, pero hoy se me hizo un poco reiterativo. Hay otros chistes, claro, y también está bueno ver cómo Ibáñez modifica un poco el esquema de sus aventuras para darle un marcado protagonismo a Ofelia, que hasta ahora siempre aparecía en cinco o seis viñetas por álbum. El grotesco y el slapstick funcionan tan bien como siempre, porque la verdad es que Ibáñez es un maestro indiscutible en ambos rubros. El tema es que la sucesión furibunda de gags violentos que estamos acostumbrados a ver en esta serie se hacen predecibles cuando van menos de 15 páginas: acá están TODOS los chistes que te puedas imaginar con la combinación deportes/ gente con sobrepeso, por supuesto potenciados por el dibujo dinámico y naturalmente gracioso de Ibáñez. Pero no hay mucho más que eso. Al final del tomo, tenemos algunas historias de Pepe Gotera y Otilio que repiten el mismo yeite que las aventuras de Mortadelo y Filemón, pero ahora con dos tipos que se dedican a reparar cloacas, conexiones eléctricas, electrodomésticos y demás. Es el mismo nivel de violencia, pero con menos imaginación, menos descontrol y con el obstáculo que significa meter seis tiras por página, de modo que las viñetas se vean muy chiquitas y no se luzca el trabajo del dibujante. Bueno, nada más, por ahora. La semana que viene nos reencontramos con nuevas reseñas acá en el blog.

sábado, 26 de mayo de 2018

HERMOSA NOCHE

Hermosa noche para salir de joda, pero antes, un poquito de crítica de comics, para no perder el training.
La Luna al Revés es una novela gráfica del maestro Blutch, publicada en 2014 en Francia y en 2016 en España. El dibujo, ni hace falta decirlo, es majestuoso. Blutch dibuja menos fondos que en otras obras, pero los motivos para omitirlos son legítimos, y cuando de hecho los dibuja son estremecedores. El color es raro, plano, sin estridencias… no sé si me cerró demasiado, creo que me hubiese gustado más esto mismo en blanco y negro. De todos modos se disfruta a full el inmenso trabajo de Blutch en materia de expresiones faciales, lenguaje corporal, detalles alucinantes en la ropa y los peinados… Visualmente esto es una exquisitez.
El guión es MUY raro. Blutch ambienta la historia en un contexto de ciencia-ficción, donde el comic parece ser el principal entretenimiento popular y masivo, al punto de que la inminente aparición de un álbum de historietas tiene en vilo no sólo a la industria editorial, sino a verdaderas hordas de consumidores. Es un mundo extraño, con avances tecnológicos bizarros, que a Blutch no le interesa demasiado explorar ni mucho menos explicar. El núcleo de la trama, lo que la hace realmente atractiva, gira en torno a esta relación, esta tensión (exacerbada por el contexto imaginado por el autor) entre arte e industria. El éxito comercial vs. la realización personal es el clivaje que atraviesa a los protagonistas y marca los vínculos entre ellos y con sus entornos. En este sentido hay diálogos muy interesantes y situaciones muy extremas, muy “over the top” que se llevan puesta la verosimilitud de la historia… cosa que no creo que a Blutch le preocupe demasiado, porque –como ya dije- ambienta el relato en un contexto repleto de elementos futuristas descabellados.
Lástima que hace una de más: sin ninguna explicación, uno de los personajes centrales aparece desdoblado entre su yo de los 20-25 años y su yo de los 46 años. Las dos versiones de este mismo tipo no se encuentran nunca cara a cara, pero otros personajes los conocen a los dos, e interactúan indistintamente con ambos, sin plantearse en profundidad cómo carajo pueden coexistir el Lantz joven y el Lantz maduro. Las excentricidades sociales y tecnológicas se pueden rastrear a obras literarias de Aldous Huxley, de George Orwell, de los que quieras. Pero la del personaje desdoblado en dos parece uno de esos caprichos de David Lynch que sirven para desconcertar a los espectadores y no mucho más. De todos modos, es un relato atrapante, que te involucra, te genera entusiasmo y al que no le faltan las escenas fuertes y memorables.
Allá por el 29/12/16 me tocó reseñar el primer libro de El Esqueleto (hasta ahora, el último trabajo de Salvador Sanz) y hoy finalmente le entré al segundo. Nada, muy poquito. Son 64 páginas de historieta, casi perdidas entre un libro de más de 80, repleto de carátulas, bocetos y material que no hace al desarrollo ni al disfrute de la historia. Lo más decepcionante es lo poco que pasa en esas 64 páginas de historieta. Sanz narra casi en cámara lenta, casi tratando de que la trama no avance nunca. Para cuando llega el final, uno ya se olvidó de que es una historieta de aventuras, porque hace mil páginas que se terminó la machaca y que el clima viró (sin previo aviso) para otro lado. Antes de cerrar, Sanz nos regala una escena imponente, emotiva, casi poética… cuya belleza empalidece frente a la cantidad de elementos que planteó en el guión (de este libro y del anterior) y quedaron sin resolverse.
La primera parte me había dejado con gusto a poco, porque era el primer pedazo (la primera feta) de una historia que no llegaba ni cerca de un final. Daba la sensación de ser el primer tercio de una obra y no, fue la primera mitad. Por eso esta segunda mitad también deja gusto a poco, porque da la sensación de que faltan otras 64 páginas para empezar a cerrar la historia. El planteo del argumento tiene fuerza, es realmente rico, ganchero… pero si estas primeras 130 páginas son las únicas, la verdad que esa riqueza va a quedar a medio explotar.
Por suerte son 130 páginas dibujadas con infinitas pilas por un talento notable, infrecuente, como es Salvador Sanz. Estamos hablando de un dibujante con un manejo extraordinario de los planos, de los enfoques, de la anatomía, de la iluminación, de los fondos, del diseño de personajes y criaturas, de la aplicación de los grises… Un monstruo, realmente. Ojalá su próximo trabajo retome ese sendero de gloria que había iniciado hace unos años con esa maravilla llamada Angela Della Morte.
Y esto es todo por hoy. Nos reencontramos pronto con nuevas reseñas, acá en el blog.

jueves, 29 de diciembre de 2016

ULTIMAS TRES DEL AÑO

Vamos ya con la última tanda de reseñas de este año.
Me leí las 66 páginas de El Esqueleto, y me queda muy claro por qué Salvador Sanz volvió hace muy poquito a publicar episodios de esta saga en las páginas de Fierro. Es más que evidente que estas 66 páginas NO SON una obra, sino el primer… ¿tercio? de una obra que –narrada a este ritmo- va a necesitar no menos de 100 páginas más para llegar a algo así como un final. Lo que sigo sin entender es por qué OVNI edita en libro una feta (gruesita, pero feta al fin) de una historia, sin aclarar en ningún lado que se trata de una obra por ahora inconclusa. El que se compró el libro pensando que iba a leer una saga completa, fue groseramente estafado.
Vamos a lo importante, que es la historieta en sí. El dibujo de Sanz es devastador, realmente hermoso, potente, inquietante. La narrativa descomprimida (llena de secuencias mudas y con un énfasis en las escenas de acción digno del buen manga) va muy bien de la mano con esta estética de Sanz, cada vez más plástica. Y el guión está muy bien, pero claro, en pocas páginas y con pocas viñetas por página, suceden pocas cosas. La base igual está: el planteo que funciona como disparador de El Esqueleto es muy atractivo y la construcción de personajes por ahora va bien encaminada, también ahí hay buenas ideas. Veremos cómo evoluciona la serie en este segundo tramo que se está publicando ahora. Por ahora, El Esqueleto parece una lectura más liviana, menos ambiciosa que la magnífica Angela Della Morte, pero no deja de ganarse mi ovación gracias a las maravillas visuales que ofrece Salva desde el dibujo en sí y desde la planificación de las secuencias, que son sin duda el punto más alto de esta primera parte.
Me voy a 2004, cuando el sello Atomeka publica un prestige de Mr. Monster con la particularidad de que Michael T. Gilbert (creador del personaje) no dibuja, sino que sólo escribe el guión. Los dibujos corren por cuenta del excelente George Freeman, que está bastante cerca de la estética de Gilbert, pero parece ser menos fan de Will Eisner y de los comics de la E.C., dos obsesiones que Gilbert jamás ocultó en las (no tantas) historietas que dibujó.
Mr. Monster es un personaje raro, que funciona bien siendo muy plano, muy unidimensional. Cuanto menos lo desarrolles y menos trates de explicar por qué hace lo que hace, mejor funciona. Y eso Gilbert lo entiende perfectamente, por eso esta saga es todo un gran chiste (que no sé si en EEUU se entiende, quizás por eso se haya publicado en Inglaterra), que mezcla a los clásicos marcianos invasores de War of the Worlds o Mars Attacks! con los siempre rendidores villanos nazis. Acá hay violencia de todo tipo (incluso de género), siempre mostrada en forma irónica, o exagerada al extremo de que nos cause gracia. O sea que si le sintonizás la onda al personaje, te vas a divertir un montón. Igual, si nunca leíste Mr. Monster, no recomiendo empezar a explorarlo por acá, sino por los episodios “clásicos” de los ´80.
Terminamos el año en Francia, en 2007, cuando Christophe Chabouté adapta al comic Encender una Hoguera, un cuento magistral de Jack London. El animalito agarra un cuento corto y te lo despacha en ¡62 páginas!, lo cual le da muchísimo margen para jugar con lo más interesante que tiene el relato, que es el clima. Si alguna vez leíste a Chabouté, no te tengo que explicar lo importantes que son los climas para este maestro del Noveno Arte. Y bueno, acá desde el dibujo y la narrativa le agrega un montón al cuento de London. Lo hace más crudo, más desesperante, más desgarrador. Sin contarte casi nada del personaje, logra que sientas lo mismo que siente él, mediante un montón de trucos narrativos, principalmente uno tomado del cuento de London: el narrador le habla al protagonista. O sea que todo el texto que hay en la obra está escrito en segunda persona, un recurso que –cuando se lo usa bien- resulta totalmente adictivo.
Si nunca leíste las historietas de Chabouté, este puede ser un muy buen punto de partida, aunque con una salvedad: Encender una Hoguera es a color, y el color está perfecto. Pero el Chabouté definitivo, el jodido de empardar, es el que labura en blanco y negro pleno, el que le apuesta todo al claroscuro y gana siempre. Por suerte cada vez hay más obras de este autorazo publicadas en nuestro idioma.
Y bueno, ni hace falta anunciarlo, pero en 2017 sigue el blog, en este mismo formato, que me resulta muy cómodo. Infinitas gracias (como siempre) a todos los que entran, leen y comentan, a los que nos dieron su Me Gusta en Facebook (casi 2500 homínidos), a las editoriales y/o autores que nos hacen llegar sus libros para que los comentemos y sobre todo a todos los historietistas del mundo, vivos y muertos, porque sin ellos no habría comics para leer y reseñar. ¡Feliz 2017 para todos!

martes, 4 de noviembre de 2014

04/ 11: ANGELA DELLA MORTE Vol.2

Este libro salió a fines de Abril o principios de Mayo, para la Feria del Libro. Obvio que me faltan leer TODOS los libros que se publicaron en Argentina después de esa fecha, pero… ¿habrá alguno mejor? La verdad que lo dudo. El Vol.2 de Angela Della Morte (originalmente serializado en Fierro y luego recopilado en una hermosa edición por OVNI) tiene todo para ser la mejor historieta argentina editada en nuestro país en 2014.
Hace tiempo que Salvador Sanz viene en una curva ascendente, subiendo el listón de una obra a la siguiente. Acá la curva se convirtió en un cañón y el autor salió disparado a la estratósfera, paró a echarse un meo en el Arsat-1 y siguió de largo. La calidad de esta historieta no tiene absolutamente nada que envidiarle, por ejemplo, a la encumbrada Saga de Brian Vaughan y Fiona Staples. Y si Sanz sigue por este camino, en unos años se va a hablar de Angela Della Morte como hoy hablamos de La Casta de los Metabarones, o la Trilogía Nikopol. Es decir, como sagas dibujadas como la hiper-concha de Dios que entraron al Olimpo de la ciencia-ficción a fuerza de conceptos originales, grandes ideas, grandes personajes, conflictos fuertes, giros impredecibles y esa sensación alucinante de imaginarse a un autor creando mundos enteros con total libertad.
Ni da para ponerme a explicar el argumento. Esto retoma todo lo grosso que pasó en el Vol.1 y explora a fondo las consecuencias, con revelaciones impactantes y personajes que –de pronto- se ven obligados a replantearse miles de cosas. Hay runfla política a pleno, acción, tiros, explosiones, mechas zarpados, viajes de un planeta a otro, peleas tremendas, todo lo que hace ganchero a un comic de aventura y ciencia-ficción está, y está perfecto. Y sin embargo las escenas más tensas, más atrapantes, tienen que ver con dramas humanos, con personas atrapadas en dilemas en los que se juegan mucho más que un éxito o un fracaso en una misión comando para escupirle el asado al bando de enfrente.
Sanz le permite a Angela crecer muchísimo, evolucionar, cuestionarse un montón de cosas. Felizmente, también dedica muy buenas escenas a trabajar a los personajes secundarios e incluso a los villanos, entre los cuales uno (el Perezoso) junta tanta chapa que ya se está mereciendo su propia novela gráfica. Es cierto: en un montón de aspectos, este tomo es mucho más explícito que el anterior. Cosas que en el Vol.1 había que deducirlas, que se veían más difusas o más ambiguas, acá están más explicadas, más masticadas. Pero creeme que eso le juega a favor a la trama, la hace más heavy, más densa. Apoyado en el hecho de que está todo más explicado, Salvador asume más riesgos y la historia, los diálogos y el desarrollo de los personajes salen ampliamente beneficiados.
El dibujo… bue, a esta altura hablar del dibujo de Sanz es medio al pedo. Si te gusta la estética realista, ya sabés que es un monstruo. Y si venís siguiendo su obra, ya sabés que con blanco, negro y grises, Salva puede crear imágenes de una fuerza expresiva y de una belleza plástica descomunales. La narrativa es impecable, las secuencias mudas son muchas y muy difíciles de olvidar, el diseño de armas, naves y locaciones es excelente…
No se me ocurre qué más decir. Lo único que no me gustó de este tomo es que en un momento se terminó y ahora tengo que esperar quizás varios años para leer más Angela Della Morte. De acá a 6-7-8 meses, calculo que tendré leídos todos los libros que salieron este año y me generaron algún interés. Ahí podré certificar (o no) esto que por ahora es un pálpito. Pero se van a tener que esmerar mucho, muchachos. Este tomo de Angela Della Morte me dejó infinitamente cebado y las chances de bajarlo del podio son –a priori- muy pocas.

lunes, 26 de mayo de 2014

26/ 05: LEGION

Leí esta breve novela gráfica hace varios años, cuando la editó Ivrea, y ahora tengo la edición nueva, la que sacó OVNI a fines de 2013. No sé con cuál quedarme, ya me decidiré.
Legión tiene un problema fundamental: uno ya leyó las obras posteriores de Salvador Sanz (me falta el Vol.2 de Angela Della Morte, que está ahí, en el aguante, y espero leer antes de fin de año) y sabe que lo que viene después es mejor. Legión no está mal, en absoluto, pero al lado de Nocturno, por ejemplo, pierde por bastante margen. ¿Qué es lo que más tira abajo a Legión? En la edición original, yo hubiese respondido “los diálogos”, que no sonaban muy reales y desentonaban bastante con el clima general de la obra. En esta nueva edición, me da la sensación de que Salva retocó bastante los diálogos, porque ahora me gustaron, me resultaron muy acordes para lo que nos narra la historia.
¿Y ahora? ¿Qué es lo que menos me convence? La extensión. La idea está buenísima, el desarrollo es atrapante, intenso, shockeante... Pero la historia dura apenas 44 páginas y termina de un modo bastante abrupto, justo en un momento interesantísimo de la trama. Esta era una idea que necesitaba... mínimo 20 páginas más, para que Sanz pudiera elaborar algo así como un “tercer acto”, que es lo que parece faltarle a la obra. No pretendo un final limpito, donde todo se explique minuciosamente, ganen los buenos y el pibe se transe a la minita. Pero el guión pide a gritos más desarrollo del conflicto (aunque los buenos no tengan chance de ganar) o una indagación más a fondo en esta nueva realidad que cambió totalmente tras el triunfo de la Legión. Puestos a chorear, hasta se bancaría una secuela, una segunda parte con otras 44 páginas.
El dibujo, sin ser mejor que el de las obras más recientes de Salva, es excelente. Sobre todo si pensamos que era la primera vez que veíamos a este autor encarar un relato extenso sin serializar, y la primera vez que lo veíamos incursionar en el color. Todo lo que nos gusta del dibujo de Sanz, todo lo que lo convirtió en uno de los autores más populares y a la vez más prestigiosos del continente, ya se ve claramente en Legión: el realismo en personajes y decorados, la imaginación descontrolada en las criaturas fantásticas, la acción fuerte, sin concesiones, bien condimentada con sangre y gore, esos climas densos, ominosos, la atención por los detalles en vestimenta, peinados, objetos de la vida cotidiana... acá, por suerte, no falta nada.
La narrativa está cuidadísima, con algunos recursos bien cinematográficos y otros 100% comiqueros, unos ángulos raros, muy bien elegidos, hay unas persecuciones electrizantes (algo difícil de hacer en historieta)... incluso el jueguito de que algunas secuencias tengan color y otras no responde a una decisión narrativa.
Si sos fan de Salva y querés tener todas sus obras, esta sin dudas es la más rara, porque es la que no salió ni en la Catzole ni en la Fierro. Cortita y todo, Legión es una muy buena primera incursión de este monstruo en el mundo de la novela gráfica. Me parece justo bancarla por eso, y porque es el paso previo y necesario para los magníficos trabajos que brotaron en los últimos años de la pluma de este ejemplo de aplomo, de dedicación, de imaginación y de talento llamado Salvador Sanz.

sábado, 16 de julio de 2011

16/ 07: ANGELA DELLA MORTE


La puta madre que lo pario… Esta jugando Argentina y yo en un locutorio truchisimo tratando de escribir una resena, después de haber laburado mil horas. No encuentro los acentos, no encuentro la enie… Esto va a parecer un aborto talidomico, va a estar peor escrito que las traducciones de los viejos comics de Conosur.
Pero bueno, vamos a sintetizar lo mas posible: Angela Della Morte nos muestra a un Salvador Sanz inspiradísimo. Esta vez no creo una historia: creo un universo. Y en esta historia lo empezo a poblar con criaturas y conceptos muy, muy ricos, con enorme potencial para estallar a futuro. Ojo, esta novela grafica no es apenas un prologo. Va mucho mas alla de la presentacion de Angela, el Doctor Sibelius, el Gobierno Fluo y demas jugadores. Aca hay una historia compleja, muy bien desarrollada y muy bien resuelta, con giros realmente impredecibles y gancheros. Queda esa sensación de que termina cuando estaba en su mejor momento, cuando no queriamos que se terminara, ni a palos, porque parecia arrancar un nuevo status quo sumamente interesante. Pero esta bien, eso lo desarrollara Salvador en la proxima etapa de esta epopeya.
La historia combina ciencia-ficcion con metafisica: hay mechas, rayos, hiper-computadoras y demas, pero lo importante son las almas. Hay un truco maravilloso para que los personajes cambien de apariencia fisica (sin desorientar en ningun momento al lector), y muchas excusas para que cada tanto exploten escenas de accion de altisimo impacto. El personaje de Angela es sin dudas el mejor desarrollado en toda la obra de Sanz, seguramente porque la creo pensando en convertirla en protagonista de una saga de largo aliento, a diferencia de sus otras novelas graficas, donde todo se termina en la ultima pagina y nadie vuelve ni a saludar. Un detalle sobre el que Sanz no reflexiona es que Angela, ademas de brava y conflictiva, es bastante inepta. A lo largo de este tomo, fracasa en las dos misiones que le encomiendan sus superiores: la primera pifia le sale mas o menos bien, porque el accionar de otro agente le juega a favor, y la segunda pifia le sale estrepitosamente mal y desencadena ese final perturbador y siniestro, que obviamente no puedo contar.
El dibujo es maravilloso, la narrativa ajustadisima y muy cinematografica, y todo se conjuga para darle a Angela Della Morte un atractivo estetico realmente impresionante.
Podria seguir, pero estoy harto de este teclado choto, en el que se ven la mitad de las teclas (la otra mitad la tengo que adivinar, y asi cada vez que le erro a una tecla “fantasma” pierdo tiempo corrigiendo) y me quiero ir de este locutorio nefasto con olor a paty. Ni bien pueda, corrijo la resenia para ponerle las enies y los acentos, porque esto, asi como esta, me dania la vista. Mil disculpas y no dejes de leer Angela Della Morte, que te vas a encontrar con un Salvador Sanz afiladisimo, lleno de ideas y con muchas herramientas para plasmarlas de un modo cautivante e inquietante en las paginas de esta gran historieta.

domingo, 7 de marzo de 2010

07/ 03: NOCTURNO


Qué loco cómo cambia la lectura de una historieta entre leerla en formato episódico o en tomo recopilatorio. Cuando Nocturno salía en Fierro (a veces, cuando no quedaba más remedio, con paréntesis de tres o cuatro números, de a seis o siete paginitas), no me enganchaba para nada. La miraba, me cebaba con la espectral espectacularidad de los dibujos de Salvador Sanz, pero si la leía, a los 15 minutos me olvidaba por completo de qué había leído, qué pasaba, cómo venía la trama… Me acordaba que los protagonistas eran unos chicos jóvenes que se transformaban en pájaros y eso era todo. Sospechaba que detrás de esa majestuosa propuesta visual, y de esa narrativa ajustada, con ritmo cinematográfico, había algo así como un guión con cierto grado de ambición o de complejidad, pero no me llegaba a compenetrar con el relato como para seguirlo a través de toooodos esos meses.
O sea que mi verdadero descubrimiento de Nocturno se produjo esta tarde, cuando cacé mi tomo recopilatorio (excelente edición de Ivrea) y me lo leí de un saque. Ahí me enteré quién era el villano, cuál era su plan, qué causaba esas transformaciones, cuánto había de capricho y cuánto de coherencia en esa sucesión de escenas de alto impacto visual, algunas de las cuales perduraban en mis retinas desde que las vi en su momento en la Fierro. Y lo que descubrí es una novela gráfica (ya no una torpe e irregular seguidilla de episodios) sólida, osada, donde toda la grandilocuencia está puesta en función de una trama compleja, pero que se desarrolla de modo ágil, claro, sin dejar cabos sueltos. Y si a esto le sumamos la calidad (a esta altura, casi extraterrestre) del dibujo de Salva, estamos ante un comic importante, al que realmente vale la pena jugarle unas cuantas fichas.
Supongo que será inevitable la comparación con Legión. Ese trabajo de Sanz también lo editó Ivrea, también tiene protagonistas jóvenes y también nos muestra cómo el mundo real y la vida cotidiana de nuestra ciudad se ven alterados por la invasión de un elemento fantástico, claramente ajeno a nuestra realidad. Y la principal diferencia en favor de Nocturno creo que está en los diálogos: en Legión estos sonaban raros, a veces prendidos con alfileres. Acá no, acá todo suena natural y contribuye a esa sensación de realismo que contrasta notoriamente con el mundo fantástico y sombrío del que vienen los pájaros. Y la otra diferencia en favor de Nocturno es que en Legión el final parecía un poco apresurado. El principio y el desarrollo eran sumamente gancheros y promisorios hasta que, ya cerca del final, el guión cambia de ritmo y todo se acelera hacia una conclusión no abrupta, pero que por ahí necesitaba más espacio para madurar y cerrar mejor las puntas abiertas. El final de Nocturno es más lógico, más redondo, hasta más lindo. Todo esto nos habla del progreso de Salvador como guionista, un progreso que no se puede dejar de subrayar ni de aplaudir.
Y queda pendiente para otro día y otro ámbito el debate acerca de si tiene sentido o no cazar una novela gráfica, fragmentarla en capítulos que no cierran y publicarlos de modo espaciado, casi al voleo, en una antología mensual, condenando al lector a volver a comprar el número siguiente (o el otro, o el otro) para enterarse cómo carajo sigue esa historia que te atrapó, pero de la que leíste apenas ocho páginas y por ahí faltan tres meses para leer otras ocho… Por ahí al autor le sirve porque entrega un puñado de páginas y se lleva unos mangos (en lugar de cobrar recién cuando se edita el libro) y al editor le sirve porque si pone “Salvador Sanz” en la portada, por ahí vende 30 ó 40 ejemplares más, y de paso llena unas páginas con material lindo de mirar. Falta que alguien me explique en qué beneficia esto al lector, que es algo que todavía no me queda claro…