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lunes, 1 de enero de 2024
DECIMOQUINTA TEMPORADA
Hoy se cumplen 14 años (casi una vida) desde el día en que empecé con este blog. Desde entonces cambió prácticamente todo, excepto que yo sigo adelante con este blog. Ya casi no hay espacios de este tipo, y si hay, a nadie le importan en lo más mínimo.
Por eso lo primero que se me ocurre (antes de cualquier tipo de festejo) es preguntarme si tiene sentido seguir con este proyecto a lo largo de una decimoquinta temporada. Podría tranquilamente no hacerlo más, porque la verdad que no le debo nada a nadie. Las novedades que con enorme generosidad me hacen llegar editores y autores, las podría reseñar en el sitio de Comiqueando, o en el Podcast, que son espacios mucho más visitados, de mayor visibilidad dentro del medio. Y encima el blog ya no funciona tanto como un registro personal de qué leí y qué no leí, porque estoy leyendo bastante en digital, y acá sólo hablo de lo que leo en físico. También estoy leyendo muchas revistas de comics (básicamente antologías europeas de los ´80), de las que tampoco hablo en este espacio, y revistas y libros SOBRE comics, que tampoco da para reseñar acá en el blog.
Hace AÑOS (literalmente) que no miro cuánta gente lee lo que yo posteo. El único número que tengo a mano es el de la cantidad de suscriptores, y se mantiene bastante estable hace mucho tiempo. O sea que la repercusión de lo uno publica en este espacio me tiene MUY sin cuidado. Escribo acá básicamente para hinchar las bolas, porque me parece estimulante ordenar en la cabeza el kilombo que se me arma cada vez que leo un comic (o veo una película) y transmitirlo de la manera más coherente posible. No hay otra explicación. De vez en cuando, echo mano a algún párrafo que escribí acá y lo integro a algún artículo para la Comiqueando, o para algún otro medio, pero es algo bastante infrecuente, con una incidencia ínfima sobre el total de párrafos que llevo escritos para este blog. Así que la única función real que cumplen estas reseñas es el placer que me causa tomarme un rato un par de veces por semana para sentarme a escribir. Y, a veces, ver que editores y autores que encuentran reseñadas acá sus obras, comparten los links en las redes, como el pibe que viene orgulloso a mostrarle el boletín a los padres, porque "se sacaron buenas notas".
Ese es todo el sentido que le encuentro a esta tarea. No creo que nadie vaya a comprar o no un comic porque yo lo recomiendo, no creo que nadie diga "che, este limado nos regala hace siglos sus reseñas, comprémosle dos veces por año la revista digital que publica", no espero que en los comentarios surjan debates que me enriquezcan ni a mí ni a nadie... es más una cuestión personal que cualquier otra cosa. Como hacerse la paja, pero más higiénico y menos placentero.
Esto es algo que está, que se da por sentado, y que si hasta ahora no dejó de existir es porque probablemente nunca lo haga... o en realidad que se corte cuando yo me muera y no pueda tipear más.
Dicho todo esto, anoche terminé de leer (por segunda vez, lo había leído de prestado como 20 años atrás) Superman & Batman: Generations 2, del maesto John Byrne. Muy sintéticamente, el dibujo está un poquito por debajo de lo que mostró Byrne en la primera serie y bastante por debajo de lo que va a pelar en la tercera, que es -lejos- la mejor dibujada. Las aventuras en sí, tampoco son gran cosa. Están bien, cumplen, no mezquinan escenas potentes, pero tienen sentido en función de otra cosa, que es lo que hizo imprescindible a Generations: la construcción de un Universo DC alternativo, en muchísimos aspectos más atractivo que el Universo DC oficial.
El concepto de Generations (contar historias de Superman y Batman que arrancan en 1939 y avanzan de a 10 u 11 años para mostrarlos en distintos momentos de los Siglos XX y XXI, con la posibilidad de verlos envejecer en tiempo real) es excelente, y está ejecutado de manera brillante. Esta segunda serie (lanzada en 2001) amplía el foco aún más, y además de Clark, Bruce, sus hijos, hijas, nietos, etc., tenemos bastante protagonismo para la Justice Society y distintos superhéroes que -en distintas épocas- pueblan de a poco este universo. Así, Byrne nos invita a armar un rompecabezas en el que cada pieza por sí sola difícilmente te parezca una maravilla, pero a medida que se completa el mosaico, no quedan más opciones que la ovación de pie, sostenida y sentida desde el alma de cualquier fan de los superhéroes. Cuanto más sabés de la historia del DCU (y de sus autores y sus contextos de producción) más te ceba Generations y más niveles discursivos le encontrás. Recomiendo mucho esta serie a los fans de Byrne y de DC, y me quedo con muchas ganas de volver a leer la tercera parte, de la que me acuerdo poquísimo.
Nada más, por hoy. Me quedan algunas historietas argentinas del 2023 para leer, así que pronto vuelvo con eso. Gracias, feliz 2024 para tod@s, y acuérdense de pasar por https://comiqueandoshop.blogspot.com/ a descargar la Comiqueando Digital.
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domingo, 5 de agosto de 2012
05/ 08: DC COMICS PRESENTS ELSEWORLDS
Trece años tarde, por fin pude leer aquel famoso especial de Elseworlds que Paul Levitz mandó a destruir antes de que se distribuyera, para evitar kilombos a raíz de una de las historietas de la antología, la de la babysitter de Superbaby, una genialidad de Kyle Baker y su esposa Liz. Tan genial era esa historieta que fue la que terminó por generar la gloriosa movida de Bizarro Comics. Por supuesto, al lado de esas 10 páginas, todo lo demás parece bastante mediocre. ¿Todo? No, también están las 18 páginas de Berlin 1939, aquel fastuoso Elseworlds de Batman escrito y dibujado por Paul Pope, que no estaban en la fatídica edición de 1999, pero que DC ya había republicado en el libro de Batman: Year 100 (lo comentamos en Abril de 2010 y está en la página 101 del primer libro del blog). O sea que las mejores 28 páginas de este TPB para pobres son material que yo ya había leído en otras ediciones. No resta puntos a la hora de recomendarlo, pero para mí fueron varias emociones menos.
Veamos qué onda el resto del material, el que fue rescatado del olvido para esta ocasión: Las primeras 10 páginas son interesantes. No tanto el dibujo, que es de Aaron Lopresti a media máquina, pero sí el guión de D. Curtis Johnson (el de Chase), que propone una mirada onda cuento de Lovecraft a una historia en la que dos inspectores de la policía de Gotham, Bruce Wayne y Harvey Dent, se enfrentan a unos extraños seres que se estiran y cambian de forma. Así aparecen (vinculados al origen de Two-Face) Elongated Man, Madame Rouge, Plastic Man, Elastic Lad y Metamorpho en roles absolutamente impredecibles. Con otro dibujante, me hubiera gustado que durara más de 10 páginas, porque daba para un poco más.
La siguiente historieta es muy graciosa: Bronwyn Carlton nos invita a revisitar la historia del DCU en un apócrifo documental de Darkseid TV, que es una parodia de MTV. Porque en este Elseworlds, los héroes no son héroes, sino bandas y solistas de rock y pop. Y Luthor es el principal magnate de la industria discográfica. Con esa premisa y con guiños y palos para las dos industrias (la de la música y la de los superhéroes) se sostienen 10 páginas muy ingeniosas, aunque dibujadas para el orto por el ineptísimo Greg Luzniak.
Chuck Dixon y Enrique Villagrán reinterpretan a las Birds of Prey en clave de tira diaria con onda comedia romántica, una onda Sally Forth o El Negro Blanco, pero con gente disfrazada que trabaja de justiciero urbano o de chorro enmascarado. Podría haber sido peor...
El pope de la Verdul Age y rey de las historias imposibles de encajar en cualquier continuidad, el incombustible Bob Haney, reaparece con una aventura de los hijos de Superman y Batman (que aunque no lo creas, protagonizaron muchas historias en las páginas de la revista World´s Finest de los ´70), por supuesto sosa, intrascendente y traída de los pelos. Y dibujada así nomás por Kieron Dwyer. Lejos, lo más flojo del TPB para pobres.
Tom Peyer y Ty Templeton nos invitan, en apenas dos paginitas, a imaginar a Superman presidente de los EEUU, con muy mala leche. Y Dixon se une al gran Trevor Von Eeden con una linda historia que une de modo macabro y jodido los orígenes de Superman y Batman. Lo más gracioso de la antología no son historietas, sino splash pages apócrifas credas por Mark Waid, Dan Raspler y Templeton a modo de parodia de las de la Silver Age. Espectacular.
Y la última historieta es una de ocho páginas escrita por Tom Peyer, una especie de gaste a Kingdom Come (de la que en 1999 la gente todavía se acordaba bastante) y a su secuela, The Kingdom. Pero no se termina de entender, no es una sátira obvia, sino medio retorcida. O por ahí hace referencia a alguna otra cosa que yo no pesqué. Lo cierto es que resulta más rara que buena, o que graciosa. El dibujo es del prócer porteño Ariel Olivetti, parejito, lindo, sólido.
Si no tenés el Bizarro Comics (o sea, si nunca leíste la historia de Letitia Lerner, la babysitter de Superman), y si no tenés ni aquel Batman Chronicles lleno de Elseworlds, ni el TPB de Batman: Year 100 (o sea, si todavía sos virgen de Berlin 1939), corré a buscar este TPB para pobres. Si no, entrale con recaudos, no le juegues todas las fichas, porque las historietas restantes tienen una calidad despareja y ni siquiera las buenas entran a la categoría de imprescindibles.
Veamos qué onda el resto del material, el que fue rescatado del olvido para esta ocasión: Las primeras 10 páginas son interesantes. No tanto el dibujo, que es de Aaron Lopresti a media máquina, pero sí el guión de D. Curtis Johnson (el de Chase), que propone una mirada onda cuento de Lovecraft a una historia en la que dos inspectores de la policía de Gotham, Bruce Wayne y Harvey Dent, se enfrentan a unos extraños seres que se estiran y cambian de forma. Así aparecen (vinculados al origen de Two-Face) Elongated Man, Madame Rouge, Plastic Man, Elastic Lad y Metamorpho en roles absolutamente impredecibles. Con otro dibujante, me hubiera gustado que durara más de 10 páginas, porque daba para un poco más.
La siguiente historieta es muy graciosa: Bronwyn Carlton nos invita a revisitar la historia del DCU en un apócrifo documental de Darkseid TV, que es una parodia de MTV. Porque en este Elseworlds, los héroes no son héroes, sino bandas y solistas de rock y pop. Y Luthor es el principal magnate de la industria discográfica. Con esa premisa y con guiños y palos para las dos industrias (la de la música y la de los superhéroes) se sostienen 10 páginas muy ingeniosas, aunque dibujadas para el orto por el ineptísimo Greg Luzniak.
Chuck Dixon y Enrique Villagrán reinterpretan a las Birds of Prey en clave de tira diaria con onda comedia romántica, una onda Sally Forth o El Negro Blanco, pero con gente disfrazada que trabaja de justiciero urbano o de chorro enmascarado. Podría haber sido peor...
El pope de la Verdul Age y rey de las historias imposibles de encajar en cualquier continuidad, el incombustible Bob Haney, reaparece con una aventura de los hijos de Superman y Batman (que aunque no lo creas, protagonizaron muchas historias en las páginas de la revista World´s Finest de los ´70), por supuesto sosa, intrascendente y traída de los pelos. Y dibujada así nomás por Kieron Dwyer. Lejos, lo más flojo del TPB para pobres.
Tom Peyer y Ty Templeton nos invitan, en apenas dos paginitas, a imaginar a Superman presidente de los EEUU, con muy mala leche. Y Dixon se une al gran Trevor Von Eeden con una linda historia que une de modo macabro y jodido los orígenes de Superman y Batman. Lo más gracioso de la antología no son historietas, sino splash pages apócrifas credas por Mark Waid, Dan Raspler y Templeton a modo de parodia de las de la Silver Age. Espectacular.
Y la última historieta es una de ocho páginas escrita por Tom Peyer, una especie de gaste a Kingdom Come (de la que en 1999 la gente todavía se acordaba bastante) y a su secuela, The Kingdom. Pero no se termina de entender, no es una sátira obvia, sino medio retorcida. O por ahí hace referencia a alguna otra cosa que yo no pesqué. Lo cierto es que resulta más rara que buena, o que graciosa. El dibujo es del prócer porteño Ariel Olivetti, parejito, lindo, sólido.
Si no tenés el Bizarro Comics (o sea, si nunca leíste la historia de Letitia Lerner, la babysitter de Superman), y si no tenés ni aquel Batman Chronicles lleno de Elseworlds, ni el TPB de Batman: Year 100 (o sea, si todavía sos virgen de Berlin 1939), corré a buscar este TPB para pobres. Si no, entrale con recaudos, no le juegues todas las fichas, porque las historietas restantes tienen una calidad despareja y ni siquiera las buenas entran a la categoría de imprescindibles.
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