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martes, 28 de febrero de 2012

28/ 02: SGT.ROCK: THE PROPHECY

Qué grosso ver cómo Joe Kubert, con 86 años a sus espaldas, sigue genereando obras potentes, cómo sigue teniendo cosas para contarnos y el talento para contárnoslas en grandes historietas.
The Prophecy es de 2006-2007 y es una de las pocas (si no la única) saga del Sargento Rock escritas por el propio Kubert. El prócer acá se libera de los guionistas, pero no de algunos vicios de su más longevo colaborador, Robert Kanigher: de hecho, los personajes hablan como en los comics de Kanigher.
-¿Estás bien, Wild?
-Sí, Ice, no fue nada...
-Se nos vienen los alemanes, Rock.
-Tranquilo, Bull, les vamos a hacer el aguante.
Y así todo el tiempo. Los personajes se nombran entre sí cada vez que hablan, como si el lector fuera idiota y no pudiera identificarlos. Además, con la excusa de que esto originalmente se publicó como miniserie de seis episodios, Kubert urde intrincadas triquiñuelas para que, cada 22 páginas, alguien recapitule lo sucedido hasta el momento. Las dos primeras veces, está bueno. La quinta te querés subir a un tanque alemán y hacerlos mierrrda.
Ojo, hay varias bajas entre los muchachos de la Easy Co. Pero si leíste bastante Sgt.Rock, ya sabés quiénes van a morir desde la segunda página. Hay un axioma que se cumple siempre: Rock, Bulldozer, Wild Man, Ice Cream y Sure Shot llegan enteros hasta el final. Cualquier otro soldado que se sume a Easy, es boleta, no tiene la menor chance de zafar, aunque sea Batman. The Prophecy no es para nada la excepción, en ese sentido.
Lo más raro que tiene esta saga es lo que quiere contar Kubert. Hay una trama interesante, hay un montón de combates, hay bastante desarrrollo en los heroicos soldados de Easy Co., pero la paponga, lo que Kubert subraya de todas las maneras posibles es el tema de los campos de concentración. Durante las más de 140 páginas hay emociones, tanques que explotan, soldados que se cagan a tiros y hasta a trompadas, escenas conmovedoras, de todo. Ahora, en el tercer episodio, cuando Rock y los suyos llegan al campo de concentración de los nazis, es donde la prosa y la pluma de Kubert levantan vuelo y nos ofrecen los mejores pasajes de la novela. Pasajes obviamente desgarradores, porque nos recuerdan con crudeza el horror vivido por los judíos y otras etnias de Europa central condenadas al exterminio por el Tercer Reich.
Olvidate de la tradición oesterheldiana, y de aquello de “el verdadero villano es la guerra”. La pindonga. Acá los villanos son los nazis y son unos hijos de puta totalmente irredimibles. Hasta los cosacos de las estepas rusas, habitualmente presentados como bestias sanguinarias, al lado de los nazis de Kubert son carmelitas descalzas. Y cuando los malos son tan malos, uno termina por aceptar sin ni un pero que los “buenos” los recontra-caguen a tiros y respondan a la violencia y la crueldad con más violencia y más crueldad. Lo cual es choto, pero –por algún motivo- funciona.
Por ahí lo que hace tolerable todo (los cientos de cadáveres quemados e insepultos, las masacres, la destrucción de pueblos enteros, etc.) sea el dibujo de Joe Kubert, que acá está a un nivel maravilloso. Como en la anterior saga del Sgt.Rock (aquella joya del 2003 escrita como los dioses por Brian Azzarello), el viejo Joe se hace cargo del lápiz, la tinta, las letras y el color, aunque en este último rubro contó con la asistencia de Pete Carlsson. Esto es old school de la buena: dibujo clásico, fuerte, recontra-expresivo, narrativa cristalina, algún homenaje a Will Eisner (en unas viñetas sin marco y dibujadas a lápiz en las que Kubert narra un genocidio escabroso) y mucha, mucha solvencia en las manos (y la mente) de un maestro de esos que ya no abundan.
Hablar bien de los comics de guerra de Kubert ya es un lugar común, una obviedad. Pero sinceramente, lo que hace el viejo Joe acá (y en la novela junto a Azzarello) me conmovió hasta lo más profundo, me dejó sensibilizado, con los pelos de punta. Si sos fan del Sargento, seguro ya la tenés. Si sos fan de la historieta bélica, o te enganchaste con Kubert a partir de alguna otra obra suya, o si nunca lo leíste y querés saber por qué tiene tanta chapa, The Prophecy es una historieta que tenés que leer ya.
¿Un comic de aventuras y acción con soldados yankis que habla de los judíos en los campos de concentración? ¿Dónde están la AMIA, la DAIA y los retrasados mentales que le saltaron al cuello a Gustavo Sala, que no denuncian esta nueva “banalización de la Shoá”?