Porco Rosso

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viernes, 11 de mayo de 2012

ROCKY V de John G.Avildsen – 1990 – (“Rocky V”)


A causa de la pésima gestión de su cuñado Paulie, Rocky y Adrian pierden toda su fortuna y se ven obligados a volver a su viejo barrio y a sus viejas vidas. Por si fuera poco, y por desgracia, Rocky no puede ya luchar para ganar dinero porque el combate contra Iván Drago le dejó sin capacidad para recibir golpes duros. Ahora, para vivir, piensa regentar el antiguo gimnasio de Mickey, su querido entrenador. Allí, va a adiestrar a su primer discípulo, un joven prometedor llamado Tommy Gunn que, gracias a él, asciende en el mundo del boxeo y llega a ser un gran campeón. Sin embargo, Tommy ambiciona en secreto algo más… Enfrentarse a su maestro y vencerle sólo por ambición y prepotencia... Algo que Rocky no va a permitir.


La que es la mejor entrega de las cinco primeras aventuras de Rocky Balboa desde la primera de ellas , “Rocky V”, es también la más injustamente olvidada, la que menos recaudó en las taquillas y la que, hasta 2006, dejó cerrada la saga. Después del enorme éxito de la horripilante “Rocky IV”, se optó por seguir exprimiendo al personaje, que ya hasta para muchos de sus fans estaba empezando a agotarse. Stallone cedió la dirección a John G. Avildsen, el director de la primera parte, aunque siguió implicadísimo en el proyecto desde la interpretación y el guión e, incluso, creo que intentó devolverle a su creación aquella calidad que había perdido. Por culpa del insoportable Paulie, Rocky y su familia lo pierden absolutamente todo y han de volver a su viejo barrio, a su vieja vida de mediocridad, ya que, por si fuera poco, el gran boxeador, tras su brutal combate contra Iván Drago, no puede volver a pelear para ganar dinero porque su cuerpo ya no podría resistir ciertos golpes duros. La película, envuelta en un aura de decepción y de tristeza, nos devuelve al primer Rocky, al perdedor sumido en una vida anodina (aquí con doble carga dramática al tratarse de un campeón del boxeo caído en desgracia) que, a pesar de todo, se mantiene íntegro contra todas las adversidades y acaba venciendo “moralmente” y demostrando a todos y a sí mismo que sigue siendo el luchador más fuerte.


La historia desarrolla la relación de Rocky, que para vivir toma el viejo gimnasio que regentaba su entrenador Mickey, con su hijo, al que descuida, y con Tommy Gunn, una joven promesa del boxeo a la que entrena (al que da vida de manera solvente Tommy Morrison, un gran boxeador en la vida real). La primera de ellas, la relación con el hijo, está muy bien tratada, mientras que la segunda se resiente un poco aunque no por ello deja de ser interesante. Tommy es un joven ambicioso y sediento de gloria que utiliza a Rocky para aprender todo lo que puede de él y que, posteriormente, le abandona para competir en los grandes campeonatos de la mano de un empresario manipulador que le da y le promete todo tipo de riquezas. Este abandono sirve a Rocky para volver a prestar atención a su hijo, al que había dado de lado injustamente a favor de su discípulo. Sin embargo, le espera un último combate (último hasta la aparición de “Rocky Balboa”) contra este mismo discípulo, que, aunque triunfa en el mundo del boxeo, va a buscar a su maestro para desafiarle, ya que nadie le toma en serio y siempre lo ven como su sombra. Este combate final, en plena calle de los suburbios, es uno de los mejores de toda la saga. Rocky vuelve a adquirir todo el halo trágico que tenía en su primera aventura y demuestra que es el mejor en estas calles destrozando de manera fulminante a Tommy Gunn. La película falla un poco precisamente en la relación entre ambos combatientes, una relación de maestro y alumno nada aprovechada básicamente porque Gunn da a la mitad del metraje un cambio radical y muy forzado hacia la perdición y porque no llega a tender lazos afectivos completos con su entrenador. A pesar de este hecho, “Rocky V” es la entrega más digna desde “Rocky” y la que presenta a los personajes y sus conflictos mejor desarrollados.

Ya lo han dicho muchas veces: si “Rocky V” hubiera sido “Rocky III” o, por lo menos, “Rocky IV”, la saga habría cambiado. Por desgracia, esta quinta parte fue la más incomprendida de todas y muchos fans la odiaron por devolver al personaje a sus orígenes y a su primer concepto. Como dije, fue la que menos recaudó de las cinco primeras entregas, lo que propicio que se paralizase la saga al considerar que ya no tenía nada que aportar. Dieciséis años después, cuando nadie lo esperaba, Sylvester Stallone traería de vuelta su mito en “Rocky Balboa”.


lunes, 7 de mayo de 2012

ROCKY de John G. Avildsen – 1976 – (“Rocky”)


Rocky Balboa es un joven mediocre de Philadelphia que trabaja, por necesidad, como matón de poca monta. Está enamorado de Adrian, la hermana de su amigo Paulie, dependienta de una tienda de animales que tiene problemas para relacionarse con los demás debido a sus complejos y a su extrema timidez. La vida de Rocky transcurre aburrida y sin oportunidades entre trabajillos mal pagados y paseos sin sentido por su barrio. Sin embargo, algo está a punto de cambiar su suerte… Por una casualidad del destino, le van a dar la oportunidad de desarrollar su valía para el boxeo, aún en bruto, permitiéndole enfrentarse a Apollo Creed, el gran campeón del momento, en un combate televisado.

John G. Avildsen es un director de cine familiar convencional y mediocre en líneas generales que ha tratado un amplio abanico de géneros: cine de acción, comedia, drama deportivo, artes marciales, drama, thriller… Al parecer, su carrera no empezó mal del todo. Tras pasar una época dirigiendo películas pornográficas, rodó “Salvad al tigre”, el drama de un hombre en crisis; la muy buena “Rocky” y el thriller sobre el nazismo “La fórmula”. Su carrera cae vertiginosamente con sus siguientes películas, que funcionaron mejor o peor en la taquilla y que presentan acabados simplemente aceptables a veces y despreciables en bastantes ocasiones: “Mis locos vecinos”, “A night in heaven”, “Karate Kid”, “Karate Kid II”, “Karate Kid III. El desafío final”, “Escuela de jóvenes rebeldes”, “Rocky V”, “Fuerza de uno”, “8 segundos” y “Van Damne’s Inferno”.


La década de los setenta fue en los USA la década del desencanto, de la caída y del desprestigio del sueño americano y, también, la década de la violencia. Se notó en la música, en la literatura, en todas las artes. En el cine no fue menos. Llegaron algunas de las obras más polémicas, brutales y negras de su historia y una nueva visión de la mencionada violencia, símbolo de este desencanto, inundó las pantallas junto a muchos asuntos que dejaron de tratarse de manera velada. Muchísimas películas se hacen eco de este ambiente de desilusión, de hastío vital y social, de asco y de locura. Algunas son de directores jóvenes y entonces airados, ansiosos de romper con todo (Scorsese, Coppola, Schrader, De Palma, Ashby…). Otras son de viejos rebeldes como John Huston, siempre al pie del cañón. “Taxi Driver”, “El padrino”, “Blue collar”, “Saludos”, “¡Hola, mamá!”, “El regreso”, “Fat city”… Hay, sin embargo, en esta época, otra tendencia a la hora de hacer cine que puede encuadrarse dentro de este mismo grupo, la que también refleja este mundo de violencia y de perdedores pero desde un prisma más optimista, abierto a la esperanza por lo menos. Es una tendencia que presenta una variante del sueño americano que sigue triunfando: el triunfo moral, que se posiciona en contra del triunfo material. En esta línea es donde encuadramos películas como “Fiebre del sábado noche” o “Rocky”, un genial drama sobre perdedores que se superan a sí mismos que ha sido bastante desvirtuado por culpa de una interminable cadena de innecesarias secuelas a cada cual más terrible (aunque en mi opinión las dos últimas se salvan “algo”).


Sylvester Stallone, nacido en una familia con problemas, comenzó su carrera como actor con muy poca fortuna haciendo pequeñísimos papeles en películas como “Bananas” de Woody Allen y participando en cintas pornográficas. Enviaba guiones a productoras de manera incansable que nunca le aceptaban. La historia de “Rocky” la escribió basándose en un hecho real: el combate entre el mítico Mohamed Ali y un boxeador segundón, Chuck Weppner, que, en contra de lo que todos esperaban de él, aguantó contra el campeón los quince asaltos completos y se erigió como uno de los pocos combatientes que llegó a la final contra el gran Ali. Stallone, al igual que otros como Clint Eastwood en su debut “Escalofrío en la noche”, logró que su historia se rodase y que le dejasen interpretar al propio Rocky, aunque para ello hubo de pagar un precio: no cobrar absolutamente nada por el guión. La película fue uno de los mayores éxitos de toda la historia del cine y hasta se llevó el Oscar. Narraba cómo Rocky Balboa, un matón italo-americano de poca monta pero de buen corazón, no demasiado listo y que siempre intentaba ser íntegro, encontraba por ironías del destino la oportunidad de enfrentarse en un combate especial a Apollo Creed, el campeón del mundo del boxeo. Rocky, entrenado por Mickey, una vieja gloria de este deporte, descubre que tiene fuerza, coraje y que está más que dotado para, por lo menos, aguantar todos los asaltos contra su más experimentado rival. Mientras, intenta seducir a la joven Adrian, una chica que trabaja en una tienda de animales y que tiene problemas para relacionarse con los demás. La nota de humor la pone Paulie, el hermano de ésta y amigo de Rocky (y perdedor como él), un personaje que a mí por lo menos me hace muy poca gracia y que me resulta bastante irritante e insoportable en todas las entregas de la saga.


Rocky, un hombre que proviene de un ambiente humilde pero lleno de dignidad, no vence a Apollo, pero logra resistir todos los asaltos, se convierte en el “campeón del pueblo” y consigue el amor de Adrian. El éxito, como dije, fue total y absoluto, tanto de crítica como de público. La carrera de Stallone se lanzó a las estrellas y más tarde protagonizó el éxito "Acorralado" dando vida a su otro personaje mítico: John Rambo. Fue uno de los grandes iconos del cine de acción de los ochenta y de parte de los noventa. Ya respecto a la saga de “Rocky”, su enorme rentabilidad impulsó cuatro secuelas bastante flojas (y alguna que obra directamente aborrecible) y una secuela tardía, “Rocky Balboa”, que mejora el nivel de las anteriores en mi opinión, aunque muestre lo mismo de siempre.