Porco Rosso

Porco Rosso
Mostrando entradas con la etiqueta Train to Busan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Train to Busan. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de mayo de 2017

SEOUL STATION de Yeon Sang-ho - 2016 - ("Seoul Station")


Cae la noche en Seúl y los alrededores de su estación central se convierten en un hogar improvisado para los mendigos y los vagabundos de la ciudad. Allí va a parar un viejo que parece estar muy enfermo y al que poca gente hace caso. Este viejo, que sangra por el cuello y que parece estar perdiendo el control cada vez más, está a punto de desatar una pandemia misteriosa y terrible...


El año pasado, como comenté en la anterior entrada, el surcoreano Yeon Sang-ho dirigió dos películas de zombies complementarias: la primera, de imagen real, fue la genial "Train to Busan", y la segunda, esta "Seoul Station", precuela argumental de aquella y que hoy comentamos, fue de animación. Labor encomiable el encargarse de ambas a la vez. Puede que este filme sea, hasta ahora, el menos notable de este realizador que ya se ha ganado un lugar indiscutible entre las nuevas promesas del cine de su país. La comparación con su hermana de saga y con dos peliculones de la talla de "The King of Pigs" y "The Fake" es odiosa, pero es que estas tres obras son absolutamente magistrales, por lo que también la juzgo, aunque sea inevitable tal vez, injusta. "Seoul Station" narra el comienzo de la pandemia zombie que azota a los protagonistas de "Train to Busan", aunque se trata todo de una historia independiente con otros personajes. La animación resulta un tanto brusca a veces, como resultaba la de los dos primeros filmes del autor, pero esto favorece a unos zombies que se mueven de forma abrupta y que consiguen su labor de poner en jaque al espectador y crearle el desasosiego esperado. El resto, está lleno de detalles, y su simpleza y su trazo fino y ágil, realista, es el adecuado para el relato. La trama es más intimista que la de su antecesora de saga, y se centra más en un reducido grupo de protagonistas y en sus relaciones personales. "Seoul Station" se parapeta mucho más en el terror que en la acción, al contrario de lo que hacía "Train to Busan", y eso hace que ambos filmes, diferentes en lo estético, resulten extremadamente complementarios. Hay menos zombies y menos ataques de estos en cascada, pero ganan poder la tensión, la sugerencia, la angustia y la claustrofobia (animada por unos escenarios más oscuros y cerrados y por una ambientación crepuscular y alucinógena).


Por otra parte, la trama de este segundo filme cuenta con algunas sorpresas más que interesantes y con un desenlace que a mi me resultó más que notable, con giros de guión muy bien calculados y originales y que saben sorprender sin caer en los "tics" habituales y cutres en los que caen tantas películas de terror más mediocres. Tal vez le falte la profundización social y el retrato más hondo de tipos morales de las anteriores creaciones de su director, pero "Seoul Station" es a todas luces un filme de horror dignísimo, magnifico y lleno de interés de principio a fin. Estoy deseando que llegue ya, sea cual sea, el día del estreno de la quinta película de Yeon Sang-hoo, esta gran sorpresa del cine asiático de los últimos años al que pienso seguir sí o sí.


lunes, 8 de mayo de 2017

TRAIN TO BUSAN de Yeon Sang-ho - 2016 - ("Busanhaeng")


Corea del Sur. En un tren que viaja desde Seúl a Busan van toda clase de pasajeros, de todas las edades y de toda condición. Algo ocurre durante la travesía: se desata una misteriosa y terrible pandemia que transforma a las personas en zombies. Una pandemia que va a poner a todos los viajeros en peligro mortal y que les va a obligar a buscar juntos una forma de sobrevivir a ella.


Yeon Sang-ho, uno de los últimos maestros de la animación surcoreana, se desmarcó el año pasado del drama de crítica social de sus dos primeras películas, las soberbias "The King of Pigs" y "The Fake", para rodar dos de zombies. Dos. Una de animación y otra que fue su primera obra de imagen real. "Train to Busan" se estrenó en Corea el Sur en julio y "Seoul Station" en agosto para pasar juntas al poco tiempo a occidente con un éxito rotundo, y ambas pertenecen a la misma saga porque la segunda, aún siendo una historia independiente, es una precuela de los hechos que ocurren en la primera. Las dos siguen manteniendo de sobra la línea de calidad impecable de las anteriores, aunque la mencionada precuela, sobretodo comparada con la primera, resulte algo más floja y menos sorprendente. "Train to Busan" es una de las mejores películas de zombies de los últimos años sin ningún tipo de discusión. Y miren que hay películas de zombies: estamos sumidos desde hace más de una década en una moda de ficción de muertos vivientes que no tiene visos de acabarse y que va desde el cine y las series hasta la literatura pasando por los cómics y los videojuegos, amén de toda clase de merchandising. Realmente, "Train to Busan" no innova casi nada dentro de su género (que por otra parte puede que sea uno de los menos abiertos a la innovación que existen a estas alturas), pero está tan exquisitamente bien hecha que eso da completamente igual. Un grupo de personas normales y corrientes ha de sobrevivir a una pandemia de infectados salvajes dentro de un tren. Todo es delicioso: desde el retrato hondo y ambiguo de personajes, de toda clase y condición y especialmente de toda moral, hasta la moraleja, que viene a ser por enésima vez la de que el hombre es un lobo para el hombre mucho peor que cualquier tipo de zombie, pero lúcidamente recreada y tratada, con limpieza y sin explicaciones baratas y también sin moralinas de ningún tipo.


La acción de "Train to Busan" es una delicia: frenética, vertiginosa, llena de escenas de tensión sublimes, de persecuciones que ponen el corazón en un puño, de luchas sangrientas llenas de garra y de realismo y de claustrofobia excelentemente explotada. Solamente escenas como la de las escaleras mecánicas deberían hartarse de premios y premios porque ponen por completo los pelos de punta. Y con unos efectos especiales magistrales, de altura, y unas interpretaciones fantásticas y entregadísimas. Yeon Sang-ho ha sabido cambiar de medio y demostrar que se mueve tanto en la animación como en la imagen real como pez en el agua. Imprescindible para los fans del género y para cualquier amante del buen cine, sea de terror o no.