Porco Rosso

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viernes, 1 de diciembre de 2017

CUENTO DE NAVIDAD DE CHARLES DICKENS de Jimmy T. Murakami - 2001 - ("Christmas Carol: The Movie")


Ebenezer Scrooge es un viejo hombre de negocios extremadamente avaro que ha vivido siempre por y para el dinero. Se ha hecho muy rico a costa de trabajar sin parar y de no gastar nada, y explota a su empleado, desprecia a la gente pobre, se burla de sentimientos como la bondad y la compasión y no hace ni caso a la única familia que le queda: su joven sobrino. Esta Navidad, sin embargo, el Señor Scrooge va a recibir tres visitas que le van a cambiar la vida para siempre.


Aunque Jimmy T. Murakami fue uno de los animadores más importantes de su momento gracias a clásicos indiscutibles como "The Snowman" y sobre todo a la estremecedora y mítica "Cuando el viento sopla", su obra fue muy breve, espaciada y dispersa y, también, bastante irregular. Entre 1986, año de estreno de la mencionada "Cuando el viento sopla", y 2001, rodó obras más cortas para la televisión y fue supervisor de proyectos para otros autores y compañías como la miniserie de "Las Crónicas de Narnia" que se emitió entre 1988 y 1990 o uno de los segmentos de la colección "Ópera Imaginaria", realizada por varios animadores en 1993. En el mencionado 2001, rueda su último largometraje, "Cuento de Navidad de Charles Dickens". Este filme, realizado para la televisión, es una de sus obras más flojas y desde luego, para ser la que cierra su carrera, es decepcionante. La animación, de estilo tradicional, aún para ser una producción televisiva (televisiva, sí, pero ya del año 2001, cuando hay muchos más recursos), deja mucho que desear en comparación con las cosas que ha hecho antes Murakami, y peca de poca fluidez y definición, a pesar de sí tener algunos efectos resultones como interacciones con la imagen real o con técnicas como el dibujo a mano, una de las marcas de la casa del autor. La trama es la de siempre, aunque ahora se añaden novedades como unos ratones que siguen a Scrooge y un villano de la función más marcado como secundario. La película sí que tiene un doblaje muy apañado, con las voces protagónicas de Simon Callow, Kate Winslet o Nicholas Cage, pero en general dice bastante poco como nueva adaptación de la obra inmortal de Charles Dickens, y es bastante corta y las tres visitas de los espíritus ocurren en un vuelo. Jimmy T. Murakami llevaba, tal vez, demasiado tiempo sin afrontar un proyecto grande, y éste ni siquiera tenía todos los medios para considerarse "grande". Se puede ver, pero deja un sabor agridulce si no se es capaz de olvidar de la mano de quien viene. El director abandonó la dirección, o por lo menos no hay constancia de que haya hecho nada más, después de este "Cuento de Navidad de Charles Dickens". Murió hace relativamente poco tiempo: el 16 de febrero de 2014 a los ochenta años en Dublín. Siempre nos quedarán, por suerte, "The Snowman" y sobre todo "Cuando el viento sopla", una de las películas animadas más importantes de la historia.


lunes, 2 de octubre de 2017

CUANDO EL VIENTO SOPLA de Jimmy T. Murakami - 1986 - ("When the wind blows")


James y Hilda Bloggs son una pareja de jubilados que vive en una apartada y sosegada casa en el campo inglés. Pasan el final de sus días tranquilos, descansando, disfrutando de la paz y de la naturaleza y discutiendo un poco también a veces. Un día, James, que ha ido al pueblo para leer los periódicos, vuelve a casa con unos manuales que explican lo que hay que hacer en el caso de amenaza atómica, pues las cosas entre los dos grandes bloques mundiales están muy tensas. Pronto, algo terrible y monstruoso ocurre...


Vi por primera vez "Cuando el viento sopla" cuando era un crío. En los ochenta, solían poner este tipo de películas los fines de semana a media mañana, en baterías de "dibujitos para los niños", sin preocuparse en absoluto de comprobar si lo que ponían era o no para niños realmente. Me traumatizó. La recordé toda la vida y, cuando, ya adulto, la vi de nuevo, me volvió a traumatizar. "Cuando el viento sopla", la mejor creación del irregular Jimmy T. Murakami, es una de las películas animadas más importantes de la historia, sin ningún género de dudas. Basada, como su anterior obra, "The Snowman", en una obra escrita y dibujada de Raymond Briggs, narra la historia de dos ancianos que viven en el campo y que se enfrentan a las consecuencias del estallido de una bomba atómica en las cercanías de su casa. Estamos en 1986, y aunque en breve iba a caer ya el Muro de Berlín, la escalada atómica en aquellos y en los anteriores años y el enfrentamiento entre norteamericanos y rusos había sido de una volatilidad tremenda y era uno de los asuntos que más preocupaban al mundo. Lo vivido en Hiroshima y Nagasaki es reproducido con todo su horror en esta película, en la que los ancianos, basados en los padres del propio Briggs, pasan de una creencia optimista y casi ciega en la omnipotencia del estado salvador a una desesperanza total. "Cuando el viento sopla" es una película fea, desagradable, deprimente, terrible, desesperanzada. Es incómoda y durísima, y su espiral de decadencia, de caída en la nada, es un proceso que el espectador no olvida. El estallido, el abandono, la enfermedad, la podredumbre y el derrumbe de la sociedad es el itinerario que sigue la desventura terrible de los dos ancianos protagonistas, víctimas colaterales de un conflicto que han creado sus líderes y que a ellos ni les va ni les viene. La crítica a la guerra, a las armas de destrucción masiva, a los patriotismos enfermizos, es cruda y brutal. Murakami no hace una sola concesión, no alivia un solo minuto al espectador, abrumado por tanto horror, que desea que todo termine de una vez. Animada mezclando los dibujos tradicionales con los objetos reales en "stop motion" y con una banda sonora compuesta por David Bowie y otros grandes como Roger Waters, Genesis o Squeeze, "Cuando el viento sopla" es una obra maestra de la animación mundial y una película tristemente lucidísima sobre un tiempo que podría volver. No la olvidemos nunca.


sábado, 2 de septiembre de 2017

THE SNOWMAN de Jimmy T. Murakami - 1982 - ("The Snowman")


Es invierno, y un niño que vive con sus padres en el campo se levanta un día en el que no hay clase y descubre maravillado que acaba de nevar. En su jardín, construye un muñeco de nieve. Este muñeco, por la noche, cobra vida y lleva al niño a visitar un mundo maravilloso.


Jimmy T. Murakami, un director irregular pero que cuenta con algunas de las obras animadas más importantes de los años ochenta en su haber, dirigió en 1982 la adaptación a las pequeñas pantallas de "The Snowman", el cuento ilustrado que el gran Raymond Briggs publicó en 1978. Aunque no es cien por cien fiel (especialmente porque le añade elementos navideños, tal vez más comerciales, a la trama original), sí que mantiene la esencia del relato y los dibujos sobre todo son idénticos. La historia es bien simple, es el cuento famoso que todos conocemos: un niño se hace amigo de un muñeco de nieve que construye en su jardín, el cual toma vida, y ambos viajan por mundos fantásticos. Jimmy T. Murakami sabe captar toda la esencia de esta fábula sobre la pérdida de la inociencia, la entrada al mundo adulto, las ilusiones y los sueños confrontados con la realidad y la esperanza y la desesperanza que está abierta a otras miles de interpretaciones. En sus veintiséis minutos de duración, "The Snowman" consigue conmover, emocionar, poner los pelos de punta y hacer que cualquier niño de rienda suelta a su imaginación y, sobre todo, hacer que cualquier adulto pueda volver a su infancia, a esos días maravillosos sin colegio donde todo era posible. La animación es una delicia: sencillamente maravillosa. Para calcar el estilo del cuento de Briggs, el director opta por realizarla toda por medio de las técnicas de animación más tradicional y le da un uso mayoritario a modos de hacer clásicos como el lápiz, el uso del color pastel y el dibujo directo en el celuloide, todo en unos tonos cálidos y evocadores, capaces de crear un romanticismo de ensueño. El resultado es precioso, y si lo unimos a la estupenda banda sonora, con el tema central "Walking in the air" de Howard Blake y Peter Auty, tenemos uno de los cortometrajes animados más míticos de la historia. La guinda del pastel la pone el gran David Bowie, que colaboraría con Murakami en su posterior obra, el largometraje "Cuando el viento sopla", y que realiza la introducción no animada de la pequeña película. "The Snowman", que tuvo una secuela muy tardía en el año 2012, "The Snowman and the Snowdog", también recomendable y que comentaré mañana, es una maravilla mítica que no debe ser olvidada.


jueves, 20 de julio de 2017

LOS SIETE MAGNÍFICOS DEL ESPACIO de Jimmy T. Murakami - 1980 - ("Battle Beyond the Stars")


El planeta Akira, un mundo de granjeros honrados y trabajadores, es invadido por el tirano Sador y sus brutales mutantes, que extorsiona a sus habitantes para que, la próxima vez que vuelva, le entreguen todo aquello que produzcan bajo la amenaza de ser exterminados por completo. Pero Shad, un valiente joven del lugar, se resiste a esta injusticia... Y va a viajar al espacio en busca de mercenarios que les ayuden a acabar con Sador.


Jimmy T. Murakami (Teruaki "Jimmy" Murakami) fue un importante director y animador norteamericano de origen japonés que, con una extensa obra entre películas animadas y de imagen real y entre cortometrajes y producciones para la televisión, fue a su muerte bastante olvidado, a pesar de tener en su haber algunas cintas básicas de la historia de la animación como por ejemplo la imprescindible "Cuando el viento sopla". Alternó obras personales y otras de encargo, y es difícil seguir todas sus producciones, algunas en el seno de la compañía Murakami-Wolf Films que creó junto a Fred Wolf, debido a que una gran parte de ellas son difíciles de conseguir incluso a través de Santa Internet. Entre lo más destacado de su filmografía se encuentra esta comentada "Los Siete Magníficos del Espacio", el cortometraje "The Snowman", la mencionada "Cuando el viento sopla" y "Cuento de Navidad: La película".


Ha envejecido regular y desde luego no es una buena película, pero sí que es una curiosa rareza bastante olvidada que es además una de las principales obras de Jimmy T. Murakami y una de las pocas que rodó de imagen real. Se llama "Battle Beyond the Stars", y la tradujeron para el mercado español como "Los Siete Magníficos del Espacio". Y no era otra cosa que una versión del famoso western, versión a su vez de la mítica "Los Siete Samuráis" de Akira Kurosawa, ambientada en el espacio, en plan Space Opera. Se trataba, evidentemente, siendo 1980 el año de estreno del filme, de aprovechar el tirón de la saga de "Star Wars" y de diversas producciones del género, que estaba especialmente de moda en aquellos años. La película es lo que nos esperamos: un pobre planeta de gente honrada y trabajadora (que se llama Akira, tómenselo como quieran, jejeje) es atacado por unos tiranos explotadores y un grupo de mercenarios (que son más de siete, por cierto) ayudarán a sus habitantes a luchar contra estos enemigos. El conjunto se debate entre lo vergonzante y lo resultón, y el ritmo decae en la parte final bastante. Los efectos especiales y los escenarios son bastante dignos (algunos sorprenden de verdad, especialmente teniendo en cuenta que todo es de presupuesto muy limitado), y los personajes alternan entre lo carismático (ese Robert Vaughn que homenajea a los propios Siete Magníficos, ese cowboy del espacio sin prejuicios, esa valkiria delirante, esos alienígenas deliciosamente pulp...) y lo anodino (los protagonistas principales son de lo más flojo del filme, al igual que los villanos). El guión es un alegre despropósito con diálogos tontos y giros improvisados (y con muertes gratuitas de personajes sólo porque así queda todo más heroico), y no pretende nada más que divertir, aunque eso no justifica su poca calidad. Las escenas de acción finalmente se debaten entre lo digno (para el poco dinero que hay para recrearlas) y lo cutre. "Los Siete Magníficos del Espacio" no pasó a la historia, pero es una curiosidad muy propia de principios de la entrañable década de los ochenta que presenta bien a Jimmy T. Murakami, que luego ya sí que entregaría obras geniales como "The Snowman" o, sobre todo, "Cuando el viento sopla".