Porco Rosso

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viernes, 29 de enero de 2016

LA CHICA DANESA de Tom Hooper - 2015 - ("The Danish Girl")


1926. Dinamarca. Einar y Gerda son una joven pareja de pintores que vive en Copenhague. Su existencia es feliz: están enamorados y pueden más o menos salir adelante con su trabajo, aunque las pinturas de Einar están más valoradas que las de Gerda. Un día, a ella se le ocurre retratar a su marido vestido de mujer en uno de sus cuadros. A partir de este momento, la vida de ambos va a experimentar un giro radical...


Después de su versión de "Los miserables", Tom Hooper retorna de nuevo al drama, aunque ahora sin musical de por medio, con "La chica danesa", la que puede que sea si no la mejor una de sus mejores películas. Basada en la vida de la transexual de Dinamarca Lili Elbe, la primera en someterse a una cirugía de cambio de sexo, el filme realiza un retrato brutal de su terrible época en lo que libertades sexuales se refiere y narra una historia de superación y de búsqueda de la identidad coherente y minuciosa y que, lejos de contentarse con el simple retrato de la lucha de la transexual contra la sociedad de su momento (en lo que se habrían quedado otros directores menos hábiles y o más convencionales), traza una historia de amor y de sacrificio por encima de todo y sorprende al espectador con constantes vueltas de tuerca y con constantes giros de guión. "La chica danesa" habla de esa mencionada búsqueda de la identidad pero también del amor, del amor universal que está por encima de sexos, de condiciones e incluso de sufrimientos esperables e incompatibilidades claras. También habla de lucha por la libertad y traslada a nuestros días cuestiones que, a pesar de todo lo avanzado en esta materia en las sociedades desarrolladas, todavía se encuentran en algunos aspectos en el aire (la transexualidad sigue aún siendo poco aceptada en ciertos aspectos, mucho menos que la homosexualidad, que cada vez forma parte más indisoluble, por suerte, de nuestro día a día). El filme es un drama duro, sin concesiones, un viaje emocional crudo y contradictorio, ambiguo, en el que sus dos protagonistas (un Eddie Redmayne soberbio y una Alicia Vikander que, aunque se puede lucir menos con su personaje, no se queda atrás) se enfrentan a las pruebas de amor más duras de toda su vida en un tiempo en el que se pensaba que la mujer era un ser inferior al hombre o que la homosexualidad se curaba con radiación (el delirio de toda una época de represión y oscurantismo).


Tom Hooper, además de desplegar el filme de forma delicada, que fluye con una facilidad pasmosa, se remanga especialmente a la hora de trabajar uno de los aspectos que más pule en todas sus películas: la ambientación y la representación de época. "La chica danesa" está montada como una sucesión de cuadros impresionistas que captan el momento de forma maravillosa y lo llenan de significado emocional que toma relieve a través del color. Dinamarca, Francia, Alemania, interiores, exteriores, campos, paisajes urbanos... Todo es precioso, todo tiene un color delicado y hermosísimo, todo brilla en el filme, el mejor acabado en este aspecto del director británico, que se supera. Y sí, vuelvo a decir lo bien que están Eddie Redmayne y Alicia Vikander, porque están impresionantes. De matrícula de honor para arriba. Fantástica película es "La chica danesa". No se la pierdan.


miércoles, 16 de enero de 2013

LOS MISERABLES de Tom Hooper - 2012 - ("Les Misérables")


Francia. 1815. Jean Valjean ha pasado 19 años encarcelado por haber robado pan y por fin su condena se ha cumplido. Sin embargo, debido a su condición de pobre total vuelve a meterse en problemas... De los que se libra gracias a la solidaridad de un bondadoso clérigo. Tiempo después, Jean es un hombre respetado que adopta a la hija pequeña de una mujer moribunda para darle una nueva vida. Sus planes por desgracia se van a ver interrumpidos por el implacable policía Javert, que conoce su pasado y que está obsesionado con impartir su propia justicia a toda costa. Mientras, el país vive tiempos turbulentos y un nuevo levantamiento popular se fragua en sus calles.


Aunque creo que le sobra alrededor de media hora, "Los Miserables" de Tom Hooper, otra versión más de la gran novela de Víctor Hugo (ahora en clave musical), es una película fantástica y con unos números y unas canciones espléndidas y, sobre todo, con unas actuaciones absolutamente soberbias. La historia es la que nos sabemos de memoria: una aventura de pasiones humanas que se atrinchera en una defensa férrea de los oprimidos, en un ataque a las injusticias que la propia ley demasiadas veces permite y en una disección de otros asuntos como la lucha del bien contra el mal, la solidaridad, la justicia, la religión, la libertad, la pena de muerte, las ideas radicales, la redención o el amor y la fraternidad. Tom Hooper, a pesar de la mencionada excesiva duración del filme que hace que pierda el ritmo (en contadas ocasiones pero lo pierde), sabe enganchar sin problemas tanto a los fans de la obra como a los profanos en una trama que emociona desde el primer momento (y de eso se trata en un musical) sin caer (ni de lejos) en la ñoñería o en el efectismo barato. La historia fluye entre número y número (apenas hay interludios y son cortísimos) tocando desde momentos intimistas a burlescos pasando por puras batallas campales y el público se identifica sin problemas con sus protagonistas, interpretados como he dicho de forma soberbia aunque hay que mencionar que especialmente es notable el dúo que establecen Hugh Jackman y Russel Crowe, que se comen la pantalla con su presencia y sus voces (sobre todo el primero, aunque también es cierto que tiene más metraje y más momentos para lucirse).


Pero todavía por encima de ellos está una absolutamente inolvidable Anne Hathaway que, en un papel mucho más corto, consigue poner los pelos de punta. La actriz no se come a la pantalla: se come al público desde su primer minuto y, especialmente, quedará para los anales y como escena mítica de la historia del cine su duelo contra la cámara, rapada y sucia, cantando descarnada y dibujando un dolorosísimo retrato de la miseria más absoluta a la que la novela del escritor francés hacía referencia. Hathaway está tan perfecta y tan sentida que esta actuación llega a eclipsar a las del resto del reparto, a pesar del enorme nivel que tienen todos sus componentes. Lo que queda de este "Los Miserables" de 2012 sigue siendo muy meritorio: los escenarios son geniales (aunque se abuse del plano cerrado a veces), el vestuario riquísimo, las coreografías están espléndidamente llevadas y contiene más momentos apoteósicos como el colosalista inicio con los presos, la parte de la barricada, el "renacer" del policía Javert o el onírico final. Muy destacado el retorno de Tom Hooper tras la multipremiada "El discurso del Rey".

lunes, 7 de marzo de 2011

EL DISCURSO DEL REY de Tom Hooper - 2010 - ("The King's Speech")


La Segunda Guerra Mundial es inminente y el Duque de York de Gran Bretaña, tras la renuncia de su irresponsable hermano Eduardo VIII a la corona, accede ser Rey con el nombre de Jorge VI. Sin embargo, tiene un problema que hasta ahora ha lastrado toda su vida: es tartamudo y se ve incapaz de dar un discurso que sirva para animar lo más mínimo la cruda situación histórica que se le presenta. Por ello, decide recurrir a Lionel Logue, un logopeda australiano de buena fama, para que corrija su defecto. Una gran amistad va a surgir entre ellos.


Multipremiado en el mundo de la televisión, mundo en el que ha sido tremendamente prolífico (creador o participante de, entre otras series, "Las pesadillas de Freddy", "Principal sospechoso", "Elizabeth I", "Longford" o "John Adams"), Tom Hooper ha dirigido hasta ahora tres muy destacadas películas para la gran pantalla, las tres basadas en hechos históricos reales de personajes reales o en retratos políticos y sociales de pasados recientes: "Tierra de sangre", "The Dammed United" y "El discurso del Rey". Puede ser aún pronto para valorar su carrera conjunta en el cine, pero apunta buenas maneras.


La gran triunfadora de los Oscars de este año ha sido "El discurso del Rey" (con razón o sin razón me da igual; paso de los Oscars, como de todos los premios, y los nombro sólo como anécdota), rodada en un estilo de aura clásica poseedor de una ambientación histórica muy cuidada (esplendorosa fotografía de Danny Cohen) en la cual brilla con luz propia el duelo interpretativo que mantienen los grandiosos Colin Firth y Geoffrey Rush, dos de los mejores actores del panorama actual y ambos, por desgracia, bastante poco valorados en líneas generales hasta hace pocos años. Basada en la historia real de Jorge VI de Inglaterra y de su profesor de logopedia australiano Lionel Logue, la película analiza, por medio de la relación de ambos, asuntos como la amistad, la confianza mutua y en uno mismo, el deber o la diferencia de clases de su momento histórico (la inminente llegada de la Segunda Guerra Mundial), diferencia de clases que será el principal problema al que ambos protagonistas se enfrentarán y el que casi lastrará su relación en una sociedad hipócrita que, sin embargo, es vencida por la mencionada amistad de ambos y por el sentido del deber del Rey, clasista como el que más (hasta le llega a casi recriminar a Lionel el ser australiano) pero finalmente redimido por su voluntad de entregarse a su pueblo y mejorar su tartamudez. Divertidísima, fresca, tierna, ilustrativa sobre su momento histórico y apoyada en unos muy buenos secundarios (Helena Bonham Carter, Guy Pearce, Michael Gambon o Timothy Spall), "El discurso del Rey" es una muy destacada obra en todos los aspectos. Muy recomendable.