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lunes, 31 de diciembre de 2018

AQUAMAN de James Wan - 2018 - ("Aquaman")


Tras su aventura con la Liga de la Justicia, Arthur Curry ha vuelto a su vida normal, a caballo siempre entre los océanos, los cuales vigila y defiende, y entre el faro de su padre, al que visita con asiduidad. Un día, alguien viene a buscarle desde su viejo reino de las profundidades... Y viene con noticias terribles que le involucran a él y que ponen en peligro a la humanidad.


"Aquaman" me ha parecido, desde "Wonder Woman", lo mejor que DC ha traído al cine para su bastante descalabrado universo cinematográfico, ahora vapuleado por huidas de actores, para colmo. Se nota que las cosas se empiezan a hacer, por lo menos, un poquito mejor. Se contrata a James Wan para la dirección, lo cual ya es algo: es un director que podrá gustar más o menos, pero es un autor, y un autor que lleva bastantes años en primera línea de la parrilla. Y Jason Momoa cumple, y encuentra un equilibrio bastante justo entre socarronería y seriedad. Los secundarios, ídem. Y la trama, siendo bastante simple, consigue por lo menos parecerse en dignidad a la de los mejores superhéroes en solitario del Universo Cinematográfico de Marvel. Vale que es otra más del bien contra el mal con algunos puntos no maniqueos interesantes pero insuficientes para hacerla redonda, y es cierto que se sustenta en acción desbocada, y que tiene errores y teletransportes y fantasmadas, y que hay un hombre al que le cae una columna en las piernas y se levanta y sigue corriendo. Vale. Pero los personajes cumplen, la historia engancha, los efectos especiales son buenos, la ambientación también, y el ritmo va sobrado porque dos horas y media casi de metraje se pasan en un vuelo entre peripecia y peripecia.


Y, además, no podemos dejar de reconocer que James Wan consigue algo bastante encomiable en un proyecto a priori bastante difícil y hasta poco jugoso: colocar en primera fila en carisma y en fama a un superhéroe de DC que, en comparación con sus hermanos Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, ha sido siempre bastante más secundario y menos conocido para el público en general. "Aquaman" cumple, y muy bien. Espero que la compañía se enderece un poco a partir de aquí, porque está en la cuerda floja y puede, justo en este mismo punto, o levantarse de sus cenizas o caer en picado todavía más. A ver qué tal va la cosa el año que viene.


¡FELIZ AÑO 2019! :)

lunes, 27 de junio de 2016

EXPEDIENTE WARREN: EL CASO ENFIELD de James Wan - 2016 - ("The Conjuring II: The Enfield Polstergeist")


La familia Hodgson, una familia pobre de Londres compuesta por una madre sin recursos abandonada por su marido y cuatro hijos es acosada en su humilde casa del barrio de Enfield por lo que aseguran que es un espíritu que posee a Janet, la segunda hermana, de once años. El caso llama la atención de la prensa y se convierte en un fenómeno de las televisiones de Inglaterra y de más allá. Ed y Lorraine Warren son avisados de lo que ocurre y viajan al país inglés para trabajar en el fenómeno. Lo que encuentran supera cualquiera de sus casos habituales... Algo terrible y muy poderoso y maligno late en la casa de los Hodgson.


James Wan ha conseguido sacar a la palestra comercial dos sagas de terror que, además de ser rentables, son en general aceptables (y sus primeras entregas incluso muy buenas, y estamos hablando de uno de los géneros más difíciles y devaluados): "Insidious" y "Expediente Warren". La segunda de ellas, tras su spin-off "Annabelle" de 2014, acaba de estrenar su secuela. ¿Qué encontramos aquí? Pues bueno, yo creo que la cosa se ha resentido un poco con respecto a su excelente primera entrega, pero desde luego la película es en líneas generales muy digna, lo cual en su género es ya mucho decir. Aún así, creo que es demasiado larga (le sobran unos 20 minutos), que tiene bastantes lagunas argumentales y que su capacidad para el terror se ha visto resentida y vulgarizada. James Wan cumple, pero tiene fallos. Tal vez cansancio por ser tan prolífico, tal vez no saber innovar ya en un mundo en el que es verdaderamente difícil hacerlo. "Expediente Warren: El Caso Enfield" ha caído en un terror más tópico, menos sugerente, más habitual: sus sustos se basan más en el "subidón" de adrenalina del "boom" sonoro acompañado de la imagen sorpresiva que en el juego con lo que no se ve pero se intuye, y sus entes sobrenaturales se han vulgarizado (creo que el diseño del demonio central es bastante tópico). Por otra parte, pienso que también la trama tiene muchos fallos. Errores de guión hay bastantes, y no los quiero mencionar para no hacer spoilers aquí (abajo lo haré), pero hay bastantes, y algunos de bulto. Hay también algunos personajes secundarios que prometen un buen desarrollo pero que no lo ofrecen y que se quedan colgando. Finalmente, es el filme demasiado largo, como he dicho: pasa de las dos horas, y creo que esto es innecesario, especialmente cuando en la parte central hay un momento en el que incluso se llega a perder el ritmo y en el que la historia resulta demasiado extendida de mala manera, como un chicle estirado que no da más de sí. Estos errores dan un filme descompensado, bien hecho siempre, porque James Wan sabe no entregar un bodrio, pero que lastran una secuela que podría haber sido mejor.


En la parte destacada, tenemos por suerte lo ya habitual: una ambientación fantástica, unos personajes en general muy bien modelados y desarrollados, un espacio para el drama (y un drama además perfectamente desplegado y sin efectismos ni ñoñerías) y unos excelentes efectos especiales. Creo que le sobra a "Expediente Warren: El Caso Enfield" su machacón mensaje de propaganda cristiana, con tanta crucecita salvadora y tanto "Dios te defenderá del mal". A pesar de todo, no lastra el resultado final. James Wan, que tuvo unos inicios bastante titubeantes después del bombazo de su "Saw" (el primer "Saw"), se asienta como uno de los nombres más dignos del cine de terror de hoy. La secuela de esta segunda saga estrella suya podría haber sido bastante mejor, pero desde luego y con sus fallos está a años luz de la gran mayoría de las bazofias del cine de terror de hoy.


ATENCIÓN, SPOILER: Que el propio demonio le de su nombre a la protagonista para que ella pueda controlarlo y matarlo me parece una chorrada como una catedral. No sé cómo se le ocurrió esta parida a James Wan. No es seria y toca el tópico más cutre de las películas de terror más cutres. Es un fallo gordo de trama, pero gordo gordo. Por otra parte, me parece absurdo que el marido de esta protagonista, siendo él también un "cazador de fantasmas" experimentado en mil y un casos, sueñe con dicho demonio, lo pinte y deje el cuadro colgado en su salón tan tranquilamente. Es cutre, cutre, cutre.


domingo, 10 de mayo de 2015

FAST AND FURIOUS 7 de James Wan - 2015 - ("Furious 7")


Dominic, Brian y los suyos han vuelto por fin a Los Angeles, en donde llevan una vida normal y corriente con sus familias y amigos. Sin embargo, esta paz va a desaparecer de golpe. Deckard Shaw, el hermano de Owen Shaw, clama venganza y les intenta matar poniendo una bomba en la casa de los Toretto. Por suerte, escapan con vida, pero descubren con horror que Deckard ha dado una paliza de muerte al agente Hobbs y le ha dejado en el hospital y, además... Ha asesinado a Han en Tokyo. Dominic y los suyos se preparan para una nueva misión... Y para la venganza.


"Fast and Furious 7" iba a ser estrenada originalmente durante el pasado verano, el de 2014. Su estreno sin embargo se ha atrasado casi un año debido a la desgraciada muerte de Paul Walker, en un accidente de coche, el 30 de noviembre de 2013. Tras muchas especulaciones, su personaje permaneció en la saga y su hermano pequeño Cody Walker, doble especialista en escenas de riesgo, completó las escenas que Paul no pudo rodar. La saga, sin embargo, se cerró también debido a esto: hasta este momento, se ha dicho que no habrá una octava "The Fast and The Furious". La última entrega de esta larguísima serie es decepcionante y mala, bastante mala. A pesar de que el mediocre Justin Lin deja la franquicia y la retoma James Wan, un director con personalidad y buenas películas en su haber (la primera "Saw", "Insidious", "Expediente Warren"...), el resultado es muy deficiente. Se nota que la muerte de Walker afectó a todo el rodaje: hay personajes que no se sabe bien a qué vienen y que se quedan cortados de un tajo en su desarrollo (como el de Kurt Russell), el del propio Walker tiene un final un tanto extraño y el desenlace abierto de la cinta apuntaba claramente a una continuación de la trama en una octava parte que se nota que no llegó a descartarse hasta el final. "Fast and Furious 7" es un despropósito: no sé si porque salió mal debido a lo accidentado de su rodaje o porque directamente no se la curraron. Y es una pena viniendo de James Wan, que desconozco si es que no tuvo libertad para hacer mucho o es que directamente se tomó la película como un mero encargo que debía completar y nada más.


El único punto en el que esta última entrega de la saga de coches más famosa de Hollywood destaca es en el hecho de que su villano sea Jason Statham; el tipo, al igual que el anterior Luke Evans, tiene un cierto carisma que ninguno de los antagonistas anteriores ha tenido (la saga destaca para mal en tener una galería de malos muy mala, valga la redundancia, y olvidable y repetitiva) y, además, la maniobra comercial es desde luego genial; si en la quinta parte metimos en el pack a "The Rock", ahora metemos a otro actor básico del cine de acción de hoy. El resto del filme, sin embargo, es terrible. La trama es errática y está llena de puntos chorra y delirantes (el personaje de Statham es un genio de la teletransportación, porque es omnipresente y no deja a los protagonistas ni a Sol ni a sombra y se desplaza de país a país en diez minutos y los encuentra justo donde están), los personajes no evolucionan, los puntos de guión son malos y predecibles y el motivo básico de la venganza que mueve a los mencionados protagonistas está muy diluido. También se ha dejado de lado a un personaje, el de Lucas Black de la tercera entrega, que daba bastante juego y que se limita a aparecer cinco minutos que no sirven de casi nada y, además, las conexiones con la mencionada tercera entrega están fatal y bochornosamente cerradas (a Han en dicha película lo matan unos yakuza, pero ahora resulta que no, que lo mató el personaje de Statham porque sí, por la cara, y ni nos molestamos en dar una explicación de esto porque, total, al público le va a dar igual o ni siquiera se acuerda ya de dicha tercera película). En fin, un guión de cirujano, vaya.


Las escenas de acción aquí además ya alcanzan el puro ridículo. La pirotecnia se dispara hasta el delirio y tenemos ahora escenas tan chorras y pencas como la de los protagonistas lanzándose en paracaídas... En sus coches. Sí, como lo oyen. ¡Ah, y también tenemos a Vin Diesel con su coche, más macho que nadie, saltando de rascacielos en rascacielos! Y además vemos a "The Rock" rompiendo una escayola sin sus manos, sólo apretando los músculos para hacerla saltar por los aires, al más puro estilo Chuck Norris. Que sí, que esta saga no tiene pretensiones más allá de divertir. Ok. Pero es es que estas escenas ya directamente no son serias. Para terminar, y para colmo, hay que decir que la película dura dos horas y veinte minutos y que los veinte minutos extra sobran. Se hace larga y pesada, y reiterativa. En fin, un rollazo y una pena que para la última entrega de una saga salgan las cosas tan mal. Podría por lo menos haber sido distraída, como sus dos últimas antecesoras. Pero no entretiene y, encima, está mal hecha y es ridícula.


lunes, 2 de febrero de 2015

SENTENCIA DE MUERTE de James Wan - 2007 - ("Dead Sentence")


Nick Hume es un padre de familia normal que lleva una vida tranquila con su mujer y sus dos hijos. Una noche, tras un partido de hockey, Nick y su hijo mayor, Brendan, paran en una gasolinera para repostar y comprar unas bebidas. Algo terrible ocurre: una salvaje banda les ataca... La vida de Nick no va a volver a ser la misma.


Tal vez por haber dirigido casi a la vez esta "Sentencia de muerte" y la película de terror comentada ayer "Silencio desde el mal" (ambas estrenadas en 2007) ninguna de las dos le haya salido especialmente bien al entonces primerizo y recién salido de "Saw" James Wan. Aunque no es tan mala como "Silencio desde el mal", "Sentencia de muerte" es un thriller de acción del montón con algún buen apunte argumental y paren ustedes de contar. Un buen Kevin Bacon (no lo hace mal como vengador urbano) da vida a un padre de familia que, tras ser atacado por una banda callejera salvaje y despiadada, se dedica a vengarse y a acabar con ellos uno a uno. El filme empieza bien: el contexto social está bien definido y tanto la escena del primer ataque como la del juicio son efectivas. Sin embargo, a partir de ahí todo se desmadra y la película termina siendo una orgía de sangre, muerte, destrucción y disparos delirante sin ninguna trama con un mínimo destacable. Lo que comienza como un thriller dramático termina siendo una película de acción del montón. Porque lo cierto es que "Sentencia de muerte", en sus inicios, se erige como una interesante propuesta que promete hacer al espectador pensar sobre el hecho de tomarse o no el ciudadano de a pie la justicia por su mano cuando esta justicia falla y es incapaz de defenderle.


La propuesta se queda desgraciadamente en eso, en propuesta. La trama tras este inicio de golpe se vuelve lineal, los diálogos empeoran, el retrato social se transforma en algo burdo y simplista y los personajes se tornan planos. Ya sólo importan los tiros, las ostias, las torturas y la sangre. Y la sangre es mucha, y hay bastantes escenas cafres verdaderamente bien rodadas. Pero nada más. La película aburre porque no muestra otra cosa que una sucesión de estas escenas bestias. "Sentencia de muerte" no produce vergüenza ajena ni tampoco es un filme horroroso, pero, partiendo de una base interesante, termina siendo un "quería pero al final no quise", un filme del montón, olvidable y anodino. Por suerte, James Wan volvería a las salas dos años después con "Insidious" y restablecería su carrera.


domingo, 1 de febrero de 2015

SILENCIO DESDE EL MAL de James Wan - 2007 - ("Dead Silence")


Lisa, la esposa de Jaime, ha sido brutal y misteriosamente asesinada. Jaime vuelve a Ravens Fair, su pequeño pueblo natal, porque sospecha que allí puede encontrar pistas que le digan quién y por qué ha cometido el crimen. En el lugar, Jaime empieza a investigar una siniestra leyenda... Pronto, su vida corre peligro.


James Wan ha ido demostrando, película a película y a pesar de unos inicios muy titubeantes después del inesperado éxito de su mítica "Saw", que es un excelente director de terror. "Insidious" y "Expediente Warren: The Conjuring", dos películas excelentes en todos los aspectos, e "Insidious II", igualmente digna, han sabido revitalizar un género ya de por sí difícil y del que cada año surgen muchos bodrios. Ahora, se ha metido en la saga de "The Fast and The Furious", saga que al parecer cerrará (aunque habrá que verlo) este 2015 con su séptima parte. He querido ver las dos películas que dirigió entre "Saw" e "Insidious". Ambas son de 2007 y ambas dan fe de los inicios titubeantes de los que he hablado. "Silencio desde el mal" es una película de terror, su género predilecto, y "Sentencia de muerte" es un drama de acción. La primera es terrible, la segunda fallida. Hoy hablo de "Silencio desde el mal", y la verdad es que no hay mucho de lo que hablar. Wan estaba tal vez experimentando, tal vez todavía "muy verde". El caso es que la película es la típica película, valga la redundancia, de terror birrioso de usar y tirar que uno ya ha olvidado al día siguiente de verla. Aparte, es un refrito de cosas que ya entonces habíamos visto en "Saw" (hay hasta autohomenajes), Tenemos una trama llena de agujeros donde sólo importa meter sustitos efectistas y cutres, unos protagonistas de cartón interpretados con desgana, unos diálogos pueriles, un final muy visto (pero visto... es el de siempre, el que tienen tooooooodas las películas de terror desde hace décadas) y, eso sí, una ambientación y una fotografía buenas. El resto, muy malo y anodino. No hay mucho más que decir de "Silencio desde el mal", una película de terror tonto y sin estilo exclusivamente recomendada para completistas de James Wan (y ni eso incluso). La carrera del autor se redimiría; menos mal.


lunes, 1 de septiembre de 2014

SAW de James Wan - 2004 - ("Saw")


Adam se despierta encadenado a un tubo dentro de un decrépito servicio público en un lugar desconocido. A su lado, se encuentra otra persona encadenada, el Dr. Lawrence Gordon. Entre ellos hay un cadáver con un revolver en una mano y una grabadora en la otra. Ninguno de los dos sabe por qué están allí, sólo poseen un casette con instrucciones que dice que el Dr. Gordon debe matar a Adam en ocho horas. Si falla, ambos morirán, junto a la esposa del Dr. y su hija pequeña... La pesadilla ha comenzado.


Siempre ha habido películas destinadas (y algunas exclusivamente, como una atracción de feria) a hacer pasar al público de las salas un buen mal rato: los cortos mudos en los que un tren se lanzaba contra la pantalla o un forajido disparaba “a los espectadores”, las primeras películas de terror, muchas obras de la Hammer, muchas del maestro Hitchcock, cierta rama del cine negro clásico, cierto cine gore o de rasgos gore… En las últimas décadas, por medio de filmes más o menos conseguidos o más o menos inteligentes, se ha intentado, más que nunca, que las salas vibraran de pánico, de miedo, de asco. Las sagas de “La noche de los muertos vivientes”, “La matanza de Texas”, “Viernes 13”, “Pesadilla en Elm Street”, “El exorcista”, "The Ring" y muchas otras lo han conseguido con el gran público y han pasado a formar parte de la mitología global del terror. Por otro lado, en salas más minoritarias o en vídeo (o en Internet en nuestros días), otro grupo de películas ha conseguido, literalmente, revolver los estómagos con todo tipo de propósitos; aterrorizar, sugestionar, hacer reír y hasta concienciar de un problema o criticar a una sociedad: “Saló o los 120 días de Sodoma”, “Calígula”, "Perros de paja", "La naranja mecánica", “Holocausto Caníbal”, la primera “Posesión infernal”, “Henry, retrato de un asesino”, “Braindead”, "Funny Games" y las obras de Darío Argento o del español Jesús Franco entre miles. 


Estas películas han permanecido, de una manera u otra y salvo excepciones como "La naranja mecánica, por ejemplo, apartadas de los circuitos primeramente mencionados, los más estrictamente comerciales, a pesar de ser películas de culto o de grandes directores. También el estar apartadas las ha favorecido: el aura de lo prohibido, de lo escandaloso, las envolvió para siempre en las nieblas del mito. Poco a poco, estos dos mercados se han ido fusionando. La violencia por simple violencia ha dejado de escandalizar, y apenas hemos tenido tiempo para percatarnos de ello (lo mismo le ha ocurrido al sexo). La sociedad ha cambiado a pasos agigantados, y hoy, para escandalizar, no vasta con mostrar escenas de violencia física dura (ni siquiera cuando viene acompañada de violencia psíquica). Poco a poco, la violencia por la violencia se ha ido integrando, perdiendo su carácter apocalíptico y transgresor. En las últimas décadas hemos evolucionado en el cine desde la violencia física “fina” y hasta cierto punto sugerida, que no por ello menos brutal y terrible, de “El silencio de los corderos” o “Seven”, hasta la violencia abierta de las obras de Quentin Tarantino, Guy Ritchie o Taheshi Kitano (herederos en parte de creadores imprescindibles como Sam Peckinpah o Arthur Penn, creadores olvidados por una gran parte de las nuevas generaciones cuya limitadísima escuela ha sido el pobre mundo videoclipero) pasando por las burradas de directores tan amados y odiados como Takashi Miike (para mi un buen y desprejuiciado creador aunque con muchas obras irregulares). Si bien algunos como éste último o Kitano siguen destinados a circuitos minoritarios (y cada vez menos también, tomen nota), otros como Tarantino, Ritchie o David Fincher han creado escuela en las salas comerciales. 


Podemos afirmar hoy sin problemas que la violencia en el cine, la violencia más brutal y sádica, esa antes reservada a un público “selecto”, ha quedado plenamente aceptada en todas las salas y ha pasado a ser una fórmula de éxito asegurado que contenta a públicos de todas las edades y formas de concebir el cine. “Saw”, y especialmente su interminable saga de horrendas secuelas, constituyen unas de las banderas más importantes de esta hornada de cintas que ha integrado el puro gore en los cines comerciales. Hollywood, salvo excepciones (y salvo las labores de ciertos productores y creadores que han luchado a la contra desde dentro o que han usado el posibilismo –hoy cada vez menos numerosos-) siempre ha sido una industria bastante beata y conservadora. Hoy no lo es menos: como la violencia por la simple violencia no es capaz ya de escandalizar a nadie, ha optado por comercializarla abiertamente. Si bien ha logrado grandes resultados (“Seven”, “El silencio de los corderos”, “Kill Bill”…), otros han sido desastrosos. La sangre y las vísceras, señoras y señores, ya son un producto palomitero pleno. El disparo de salida lo han dado películas como “Saw” (casi la única medianamente aceptable de esta nueva hornada), las horripilantes entregas de la saga “Hostel” y un montón de películas de terror anodinas y de remakes de clásicos del género pasados de tuerca. El público se ha acostumbrado a ir al cine a pasarlo mal (o a echar unas risas, según apetezca) y, es más, a veces ya lo exige plenamente, así que su respuesta ha tenido. 


Esta nueva hornada de brutales y sádicas películas de terror comerciales son lo que es, por ejemplo, la saga (y especialmente la trilogía básica) de “American Pie” a la comedia: un producto descerebrado de rápido consumo. Si en ella encontramos chistes idiotas sin parar y gamberradas zafias sin sentido, en las otras encontramos sangre y violencia zafia sin pies ni cabeza como prácticamente su único valor, su único handicap para que sean elegidas frente a la cartelera por encima de otras opciones. Esto lo ejemplifican perfectamente todas las continuaciones de “Saw”, película que, a pesar de sus fallos, considero un thriller aceptable y con capacidad de sorprender. Su caso es curioso: destinado a ser un pequeño filme de culto, rodado con cuatro duros, con actores famosillos un poco de capa caída y otros desconocidos y estrenado en circuitos comerciales aunque no de forma masiva, ha resultado ser un éxito del todo inesperado que ha traspasado fronteras. El boca a boca e Internet lo han llevado a lo más alto y ahora su protagonista, Jigsaw, ha pasado al podio de mitos populares globales del terror moderno junto a los eternos Cara de Cuero, Freddy Krueger, Hannibal Lecter y niñas del Exorcista y de “The Ring” entre tantos. 


La película está dirigida por el hoy más que apreciable James Wan, hasta hace relativamente poco tiempo un completo desconocido que se ha desvinculado de sus secuelas en la dirección (en el guión de algunas está presente) para dedicarse a otros proyectos como "Insidious" o "The Conjuring", dos de las mejores películas del último cine de terror. “Saw” es, especialmente dentro de las horribles carteleras que venimos soportando en este devaluado género, un más que meritorio thriller ambientado en una sala interior y en algunos pocos escenarios más. Dos completos desconocidos han de buscar la manera de salir del pordiosero cuarto de baño en el que están encerrados sin razón aparente superando una serie de malévolas pruebas. Mientras, en el exterior, dos detectives intentan pillar al que los tiene atrapados. Una tercera línea de acción queda establecida mediante flashbacks de todos los protagonistas que representan sus vidas pasadas. “Saw” es un efectivo popurrí de varias películas de horror famosas: su asesino es sofisticado y hasta cierto grado culto (Hannibal Lecter) y busca redimir de alguna manera a sus víctimas (“Seven”) haciéndoles pasar pruebas de arrojo o inteligencia en las que si fallan pierden la vida (“Cube”). La violencia, uno de los puntos que lo ha hecho famoso, es sádica hasta límites insospechados, sucia, morbosa y cruel, alcanzando por momentos el puro gore y llegando a lograr que ciertas escenas “duelan”. El guión, aún con algunas lagunas y trampillas y diálogos flojetes, contiene acertadas y sorprendentes vueltas de tuerca y sabe provocar e interesar desde el primer momento. Su desenlace es verdaderamente impactante y del todo inesperado (el desenlace le hace ganar muchos enteros a “Saw”). En su aspecto más negativo podemos citar su horrendo y reiterativo montaje videoclipero (a James Wan le costó pillarle el tranquillo a un estilo cinematográfico en sus inicios) y la línea argumental que protagoniza Danny Glover, que por momentos pierde el ritmo. Es, creo, de todas formas, el debut de Wan un filme bastante aceptable y que recomiendo ver sin prejuicios. Sus secuelas ya son otra historia…


miércoles, 6 de noviembre de 2013

INSIDIOUS. CAPÍTULO II de James Wan - 2013 - ("Insidious. Chapter II")


Renai y Josh se han mudado con sus hijos a la casa de Lorraine, la madre de Josh, para dejar atrás el pasado, superar la muerte de Elise y comenzar una nueva vida. Sin embargo, los hechos extraños vuelven a sucederse y la maldición que parece perseguir a la familia retorna... Mientras, Specks y Tucker reciben misteriosas e inquietantes señales que pueden darles pistas sobre todo lo que ocurre.


James Wan, que hace pocos meses ha presentado la excelente "Expediente Warren: The Conjuring", vuelve al "género" de las casas encantadas para presentar "Insidious. Capítulo II", la secuela de aquella fantástica película que en 2011 le hizo despuntar como algo más que el director que tuvo la suerte de que su "Saw" se convirtiese en un filme de culto de golpe y porrazo. Aunque ha perdido la capacidad de sorpresa que tenía la primera parte de la saga, cosa que por otra parte es normal y más tratándose de un filme de terror, la segunda entrega de "Insidious", tras un titubeante inicio con escenas de terror que parecen tender peligrosamente a repetirse, sabe remontar el vuelo y fortalecerse como una secuela dignísima que completa de forma excelente a su antecesora con vueltas de tuerca justas y bien colocadas. Es cierto que los esperados sustos han perdido eficacia (en parte por beber de la mencionada primera parte y en parte por cierto agotamiento de Wan al haber dirigido demasiado recientemente -e imagino que casi simultáneamente- dos filmes de idéntica temática) y que sólo un par causan verdadera inquietud y terror, pero la trama es interesante y sólida, los personajes clásicos se completan bien, los nuevos aportan lo suficiente para que su presencia esté justificada, la ambientación vuelve a ser absolutamente inquietante y el toque de humor freakie sigue presente con gracia. Por ahora, la saga está bien encaminada en líneas generales. Veremos cómo se desenvuelve Wan en la anunciada tercera entrega.


viernes, 2 de agosto de 2013

EXPEDIENTE WARREN: THE CONJURING de James Wan - 2013 - ("The Conjuring")


1971. El matrimonio de expertos parapsicólogos que conforman Ed y Lorraine Warren es requerido por una familia numerosa que está aterrorizada ante los hechos paranormales que ocurren en su apartada casa de Harrisville, en Rodhe Island. Cuando llegan al lugar, descubren la existencia de unas de las presencias malignas más peligrosas que han conocido a lo largo de su carrera...


Mucha gente (yo mismo) no daba un duro por James Wan, un director que dió el pelotazo con la primera entrega de la saga de "Saw" (la única que es buena de dicha repetitiva y horrenda saga) y que entregó posteriormente dos filmes graciosillos con toque freakie pero muy flojos: "Silencio desde el Mal" y "Sentencia de muerte". Sinceramente, a este hombre me lo veía como un artesanillo más del cine de terror y fantástico con papeletas para acabar realizando secuelas malas de sagas famosas y remakes innecesarios. El caso es que, por ahora, a mi por lo menos me ha dado una patada en la boca, porque hace dos veranos nos regaló la maravillosa película de terror "Insidious" y éste nos ha dejado "Expediente Warren: The Conjuring", que es igual de buena. Basada en un supuesto caso real, la cinta viaja hasta los años setenta (de nuevo se aprovecha la moda retro) para presentar una historia típica de casos paranormales, familias con problemas y parapsicólogos que les ayudan. No se puede negar, de partida, que el filme no tiene nada nuevo. Sin embargo, tampoco se puede negar que está estupendamente rodado.


James Wan dirige una obra de terror sin efectismos, sugerente, sin pretensiones argumentales liantes, sin trucos absurdos y que no intenta dar gato por liebre. Gracias a esto consigue que "The Conjuring" tenga algunas escenas que consigan dar miedo de verdad y producir tensión y, además, una historia muy bien desarrollada con personajes interesantes interpretados por un elenco excelente (especialmente destaca Vera Farmiga, que aporta un enorme carisma a su papel). La trama es interesante desde el primer hasta el último momento, tiene el toque de drama e incluso de humor justo para que el miedo no sea el total protagonista y el mencionado terror está excelentemente dosificado y rodado sin abusos de efectos especiales, con los golpes "crudos" justos. La ambientación es excelente, y sabe producir extrañeza sin recrearse en la oscuridad gratuita. "The Conjuring" no es innovadora ni pretende serlo, y su sinceridad aplastante de filme de terror directo la encumbra. Una de las propuestas más frescas de este verano que pasa ya su primera mitad.

martes, 19 de julio de 2011

INSIDIOUS de James Wan - 2011 - ("Insidious")


Renai y su marido Josh acaban de mudarse con sus tres hijos pequeños a una nueva casa. Quieren dejar atrás un pasado del que no hablan demasiado. Su nuevo hogar parece completamente normal: es grande y bien situado y está en un barrio absolutamente corriente. Sin embargo, pronto empiezan a ocurrir extraños sucesos inexplicables. Y un día, uno de sus hijos cae sin explicación en un coma profundo... La pesadilla se desata entonces y algo del más allá empieza a intentar destrozar sus vidas.


James Wan es un director de cine de terror y fantástico hasta ahora irregular en líneas generales que, sin embargo, parece estar confirmándose en la calidad tras la excelente "Insidiuos", su última película. Antes, despuntó con la ya mítica "Saw" (saga interminable ya completamente aberrante de la cuya dirección supo desligarse). Le siguieron después la floja "Silencio desde el mal" y la fallida incursión en el thriller de venganzas "Sentencia de muerte". Habrá que seguir su carrera de cerca. Esperemos que continúe en la buena senda.


"Insidious" es una película de terror de claras reminiscencias clásicas que, más cercana en sus formas y en su estética a las grandes del género de los setenta y los ochenta como "Al final de la escalera" o "Polstergeist" que a toda la pirotecnia barata que por desgracia hoy llena las salas, se constituye sin ninguna duda como la más firme cinta comercial del mencionado género de lo que va de año. Cuidadísima y sobria en su ambientación (con unos escenarios lúgubres sin caer en el esperpento barroco desaforado) narra una historia que hemos visto miles de veces pero con un buen hacer apabullante. No hay trampas de guión, no hay sustos gratuitos y los personajes (muy bien interpretados) tienen la profundidad justa para resultar interesantes desde el primer momento. Confieso que lo pasé mal viendo "Insidious"; lo pasé mal como hace tiempo que no lo pasaba con una película de terror. Y eso es una gran señal. La trama fluye sin fisuras y el miedo pasa también sin fisuras de la sugerencia inical al golpe de efecto inteligente. En el imaginario del cine de horror quedarán (y si no tiempo al tiempo) la primera aparición del demonio rojo tras la cara del padre de la familia, ese niño con sombrero bailando siniestramente tras haber sido divisado en una esquina casi imperceptible, ese ser indefinido que va de un lado a otro de la terraza desenfocado o ese genial mundo astral (con la oscuridad y la luz en su justo punto) con esa familia de muñecos de pesadilla. Queda en el tintero el final de la obra, bastante tópico (odio esta clase de finales en cintas de terror) y forzado, pero eso no daña al excelente conjunto. James Wan, tras el gran debut de "Saw", parecía condenado a ser otro Peter Medak. Parece que no va a ser así (por lo menos, si se mantiene en este nivel). La película de terror del verano. De la temporada, mejor dicho.