Porco Rosso
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jueves, 28 de diciembre de 2017
WONDER WHEEL de Woody Allen - 2017 - ("Wonder Wheel")
Años cincuenta. Conney Island. Mickey Rubin es un joven que trabaja en la playa como socorrista y que desea tener muchas vivencias y ser un gran escritor. Mickey empieza una relación furtiva con Ginny, una mujer mayor que él que trabaja como camarera en un restaurante de ostras y descubre que la vida de su amante es un completo desastre: vive en un cuchitril con su hijo pequeño, un niño problemático, y con su marido Humpty, un operador de carrusel alcohólico con el que no es feliz. Para colmo, un día todo se termina de derrumbar cuando en su hogar aparece Carolina, la hija de Humpty, que ha dejado a su marido mafioso y que es perseguida por éste...
Woody Allen ha vuelto, escrupulosamente, a estrenar su película anual. Y esta vez, después de "Café Society", tocaba meter la pata. Parece que aquí también se ha vuelto puntual el hiperactivo director de Nueva York. Últimamente parece estar nostálgico, porque nos quedamos de nuevo en una época pasada: ahora los años cincuenta en Coney Island. Hay dos cosas fascinantes en esta película. Una es Kate Winslet, que está del todo inconmesurable. La otra es la fotografía de Vittorio Storaro, que nos remite a una época vista con un evocador romanticismo y que transforma un verano cualquiera en un tiempo casi de sueño, con una iluminación en la que se mezcla lo lánguido y lo colorido sin que haya ningún choque y que recuerda a las películas clásicas saturadas en Technicolor. Después, queda lo malo, que es bastante por desgracia. La trama básica vuelve a ser un compendio de algunas de las tramas habituales de Woody Allen, ahora centrada en el retrato de una vida desperdiciada de unos personajes atrapados por una rutina aplastante llena de frustración y de líos con poca solución a la vista. El problema no es tanto que esto esté ya mucho o poco visto como que Allen se dedica a repetir la misma escena con variantes a lo largo de casi toda la película una y otra vez. Misma discusión sobre el mismo tema básico con varios personajes diferentes y seguimos adelante todo el rato. Diálogos aceptables pero repetidos (y aún siendo aceptables son una sombra de las cosas que es capaz de escribir este director). Y para completarlo todo, personajes que no están todo lo bien coloreados que deberían estar (en especial el de Juno Temple, muy desperdiciado).
Los actores sí que destacan en cambio, incluso los que tienen papeles justitos; en especial, como he dicho, brilla con luz propia y se come a todo el reparto una Kate Winslet que entrega, aunque la película no sea buena, uno de los papelones de su carrera (que tiene ya varios, oigan). Winslet está maravillosa, inolvidable, y duele de verdad verla interpretar a esa mujer atosigada por esa vida de sueños no cumplidos y de premios de consolación. El desenlace del filme sorprende también, aunque no es decisivo a la hora de levantar un poco a todo su conjunto reiterativo, de "deja vu" constante, y a causa de todo ello el ritmo se termina ralentizando mucho y "Wonder Wheel" termina siendo una obra aburrida, pesada, hasta cansina. No se puede decir que sea horrorosa, pero desde luego es de las más flojas del último Woody Allen, y miren que hay ya bastantes flojas en su haber en los últimos años. Bueno, a ver qué nos trae para el próximo 2018, y esperemos que todo mejore.
miércoles, 18 de octubre de 2017
CAFÉ SOCIETY de Woody Allen - 2016 - ("Café Society")
Años treinta. El joven Bobby Dorfman abandona su Nueva York natal en busca de nuevas vivencias y se instala en Los Angeles. Allí, auspiciado por su tío Phill, un gran e influyente productor de cine de Hollywood, se sumerge en la vida social de otra ciudad que, como la suya, nunca duerme. En la meca de las estrellas conoce también a Vonnie, la secretaria de su tío, de la que se enamora... Bobby está a las puertas de su primera gran aventura vital, llena de estímulos y también de decepciones y duros golpes pero siempre apasionante.
"Café Society" es desde mi punto de vista una de las mejores películas de la última e irregular etapa de Woody Allen, y es la última de ellas que ha estrenado (en diciembre llegará "Whonder Wheel", la siguiente). Viaja el director neoyorkino una vez más a una década anterior, en esta ocasión a los años treinta, para retratar una vez más a la alta sociedad norteamericana con todas sus miserias de entonces, de aquellos años de crisis económica brutal que marcaron la historia mundial para siempre. Una vez más, tenemos sus asuntos habituales predilectos, pero una vez más también sabe darles él una vuelta de tuerca oportuna y clarividente, esa que cuando le sale bien es capaz de insuflar un soplo de aire fresco a algo que ya hemos visto de sobra. El tema central es, de nuevo, el del paso del tiempo y sus estragos emocionales y vitales, paso del tiempo que aquí se lo lleva todo por delante: a su alrededor bailan el amor, el dolor, la muerte, la familia, la valentía y la cobardía, el viaje iniciático, la huida hacia adelante ante el mencionado dolor y los recuerdos y su poder. El filme empieza como una comedia, pero va adquiriendo, poco a poco, de forma muy delicada (bravo por Allen) un tinte de drama romántico y melancólico que consigue emocionar y que se recibe muy bien. Los diálogos viran también: sin perder su ingenio, van tornándose de chispeantes a delicados, tristes incluso. Y la referencia a la época, desde musical hasta literaria o cinematográfica, está siempre presente (en el mismo título está: los Café Society eran los clubs de moda de la década de la Gran Depresión), mientras se comparan los mundos de las dos grandes urbes antagónicas de los Estados Unidos: la amada Nueva York de Woody y Los Angeles, ambas con estilos muy diferentes pero vidas desaforadas y apasionantes. De costa a costa transcurre todo, y se delinea un escenario novedoso que en los filmes del director, que últimamente han estado saltando también por las grandes capitales europeas, no había sido tratado.
Jesse Eisenberg y Kristen Stewart tienen una química verdaderamente prodigiosa como la pareja protagonista, y eso lo afirmo diciendo también que ninguno de los dos constan entre mis actores preferidos (los veo algo limitaditos). Los secundarios son también magníficos, en especial un Steve Carell fantástico, mientras que el propio Allen narra todo con una voz en off que aquí viene como anillo al dedo. El desenlace me parece también maravilloso, finalmente: una vez más, el director elige una noche de Fin de Año para cerrar su película, para cerrar una etapa y abrir otra nueva. Una estampa que ha revisitado mil veces pero con la que consigue conmovernos siempre. "Café Society" es un compendio más de todo lo que nos ha gustado y/o gusta de este director y cómico. Otro más. No es una de sus grandes obras maestras, pero es una película muy destacada, tierna, preciosa, con un aura romántica que consigue llegar al espectador y tocarle la fibra sensible. De lo mejorcito, como he dicho, de sus últimos años.
viernes, 15 de septiembre de 2017
IRRATIONAL MAN de Woody Allen - 2015 - ("Irrational Man")
Abe Lucas es un profesor universitario desencantado con la vida, depresivo y deprimente, hastiado de todo y de todos, que piensa que la existencia humana es absurda y oscura. Cuando entra a trabajar a un nuevo campus, empieza a tener una relación especial con una de sus alumnas, la brillante Jill Polard. Esto, sin embargo, tampoco le llena. Un día, Abe escucha en una cafetería una conversación privada de pura casualidad... Y hace un descubrimiento increíble e inesperado: por fin encuentra algo que le da sentido a todo.
Toca este viernes película buena de Woody Allen después de la floja "Magia a la Luz de la Luna". Aunque en general recibió críticas muy frías, a mi "Irrational Man", drama de corte negro de 2015, me parece una de las mejores obras del director de Nueva York de sus últimas e irregulares temporadas. Vale, el tema central está reciclado, es cierto, una vez más (y las que van), pero una vez más también (y las que van) vuelve a estar reciclado con gran habilidad. Sí, lo asumimos hace tiempo incluso sus fans más acérrimos: Woody Allen ha llegado a un punto en el que se repite y se repite. ¿Agotamiento? Tal vez, pero yo nunca olvido que este hombre lleva haciendo una película por año desde hace casi cuarenta y que de su producción malas, lo que se dice verdaderamente malas, hay muy pocas. "Irrational Man" tiene dejes de "Delitos y faltas", de "Match Point", de "El Sueño de Cassandra", de "Conocerás al hombre de tus sueños". Volvemos a tener a un personaje desencantado y una trama en la que el crimen irrumpe, como en una novela de Fiodor Dostoievski, para explicar la sociedad de su momento. Aquí el mencionado crimen vuelve a reafirmar a este personaje protagonista, aunque ahora hay un toque vital, intelectual, existencial incluso en su periplo: no hay remordimiento, sino una sublimación de una filosofía de vida. Es en este aspecto en la que el filme me parece más interesante y en el que se aleja de los antes comentados, aunque no sea ni de lejos tan brillante como, por ejemplo, la imprescindible "Delitos y faltas" o la infravalorada injustamente por algunos "Match Point". Joaquin Phoenix, maravilloso y soberbio como siempre (pero qué papelón que hace siempre este hombre, madre mía), es un profesor intelectual harto de su vida sin sentido, desencantado con todo, mordaz, depresivo y deprimente, pontificador del pesimismo más oscuro e insoportable, odioso incluso, que encuentra una forma de seguir adelante en su tormentosa existencia haciendo lo que cree que es un absoluto bien social... A su particular manera.
Una versión patética y hasta cutre del hombre superior de Nietzche se enfrenta a todo y a todos y se toma las licencias que quiere porque, precisamente, según su moral él es superior. Los dilemas éticos están servidos, y como siempre muy bien tratados y expuestos con unos diálogos excelentes. Y secundarios como el de Emma Stone, que repite con Woody, son también geniales como comparsa del gran Phoenix. Al filme le falla tal vez algo la parte de thriller criminal, que es un tanto "de andar por casa", pero creo que tampoco es su objetivo real. A pesar de ello, tiene algunos puntos "hitchcockianos" que le dan personalidad y que sirven como homenaje y una acertadísima ambientación de barrio sosegado universitario, de cotidianeidad que esconde monstruos, muy bien llevada y que hace un perfecto contraste con la historia tremenda que se narra. Y el desenlace creo que es el más acertado de todos los posibles. "Irrational man" no es el mejor Allen, pero es muy interesante y pienso que es una obra notable dentro de su inmensa filmografía.
martes, 15 de agosto de 2017
MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA de Woody Allen - 2014 - ("Magic in the Moonlight")
Francia. Años veinte. Stanley Crawford es un mago que no cree en la magia y que piensa que todo, absolutamente todo, tiene una explicación racional. Cínico y nihilista, disfruta destapando los timos de otros magos farsantes y charlatanes. Stanley tampoco cree en el amor, sentimiento que desprecia y que tacha de irracional. Un día, conoce a Sophie Baker, una joven medium... A la que va a intentar desenmascarar. Poco a poco, sin embargo, se va sintiendo más y más atraído por ella...
"Blue Jasmine" fue un peliculón, y ahora "Magia a la luz de la Luna" no lo es tanto. Como siempre digo, el Woody Allen de los últimos años, para bien y para mal, es cal y arena, cal y arena. En su película de 2014 el director neoyorkino no mete la pata tanto como en cosas inexplicables salidas de su pluma del estilo de "Vicky Christina Barcelona" o "A Roma con amor", pero sí que entrega una obrita en general bastante descafeinada donde da de nuevo rienda suelta a sus obsesiones y a sus constantes creativas y narrativas una vez más pero sin demasiada gracia, con buenas ideas pero que no terminan bien explotadas. Empecemos por lo destacado: los actores. Colin Firth y Emma Stone están sencillamente radiantes. Especialmente él, que es todo un lord del estilo y que se adecua al personaje como anillo al dedo (personaje que en parte vuelve a ser, una vez más, un nuevo y habitual trasunto del propio Woody Allen). La ambientación (ahora viajamos a la Francia de los años veinte, una de las épocas doradas del jazz europeo), con una fotografía preciosa llena de una romántica luz cargada de poder evocador de otros tiempos tal vez más mágicos, también. Y la premisa, que es muy interesante: un mago que cree en lo empírico, en que todo tiene una explicación racional, intenta desenmascarar a una medium a la que cree una farsante mientras poco a poco se va sintiendo atraído por ella. Vamos ahora con lo desacertado: el filme, para lo que cuenta, es algo largo, y además sus diálogos no son los mejores que Allen ha escrito a pesar de su solvencia y pecan incluso de ser algo repetitivos. Las situaciones también son a veces algo reiterativas, y alguna que otra está hasta un poco forzada para que la trama tire por donde es preciso, algo que este director a estas alturas no debería permitirse. Todo es un altibajo constante en "Magia a la luz de la Luna", que logra interesar desde de un primer momento, ojo, pero que tampoco es especialmente recordable.
El asunto central es bastante resultón y a pesar de sus fallos de exposición es el que salva la papeleta: la comparación entre el mundo de las personas que sólo creen en lo científico, en lo que se puede probar cien por cien, y entre el de las que creen que existe "algo más" que no podemos demostrar. Estos mundos se solapan en el del amor, donde conviven estas dos visiones: el personaje de Firth no cree en la locura amorosa y el de Stone sí, y la racionalidad no se puede aplicar a ciertos campos, como éste de los sentimientos, y si se hace el resultado es insatisfactorio. Woody Allen, aún rodando una película por año desde hace décadas, siempre sabe encontrar un tema con el que atrapar a sus fans en un nuevo cruce de caminos para discutir frente a un buen vino. Sin embargo, no siempre le sale bien la cosa, lo cual es normal. "Magia a la luz de la Luna" tiene buenas actuaciones, buena ambientación, buenas ideas y en general un acabado aceptable, pero no es redonda en absoluto y carga con pequeños lastres que la hacen, en general y por desgracia, bastante olvidable dentro de una filmografía tan larga y gloriosa.
miércoles, 28 de junio de 2017
BLUE JASMINE de Woody Allen - 2013 - ("Blue Jasmine")
Jasmine es una mujer de la clase alta neoyorquina que lleva una vida de lujos constantes junto a Hal, su marido, un rico financiero, y junto a su hijo. Su existencia de derroches y de esnobismo, sin embargo, está a punto de terminar abruptamente... Hal es un estafador y un corrupto y sus secretos van a salir a la luz de una forma totalmente inesperada... Nada va nunca a volver a ser lo que era para Jasmine.
Y después de un rollazo impropio de él como "A Roma con amor", Woody Allen vuelve a darnos otra película maravillosa y una de las mejores de su producción de estos últimos años. Así parece haberse asentado ya, en la de cal y en la de arena. Pero bueno, se le puede perdonar a alguien que lleva tantas décadas a película por año y que todavía es capaz de sorprendernos. "Blue Jasmine" es una de sus obras más redondas con diferencia. Retrato brutal y despiadado de la crisis económica global de los últimos años, se centra en la figura de Jasmine, la mujer que da nombre al filme, que ve de un día para otro destrozada su vida de lujos. Jasmine, una impresionante Cate Blanchett en el que es uno de sus papeles clave, una de las grandes cumbres de su carrera, da vida a a esta mujer, caprichosa, maleducada, mediocre, de moral aleatoria e interesada, egoísta, desconsiderada y esnob que se ve obligada a trabajar en un trabajo cualquiera, como todo hijo de vecino, después de que su rico marido, el que la mantenía nadando en la abundancia desmedida, sea pillado con corruptelas (algo que nos suena tristemente desde 2008 de verlo casi a diario en todas las noticias en montones de países). Ella es uno de esos ejemplos tremendos pero reales de esas personas que se creían superiores a los demás y que la crisis de una forma u otra puso "en su sitio". Ahora, le toca desandar el camino y buscarse el pan, y ello la sume en una crisis vital que se extiende ya a todos los ámbitos de su vida. Los personajes que la rodean no son tampoco maravillosos, y son todos también víctima de la mencionada crisis, que ya es de valores también, de una forma u otra: su marido es un ladrón de chaqueta y corbata trepa e inhumano, su hermana es una mujer rota y sin autoestima que se deja maltratar por cualquier patán que aparece en su vida, las parejas de esta hermana son o bien unos mentecatos inútiles e irresponsables o directamente unos maltratadores con todas las letras, el dentista que contrata a Jasmine es un acosador gilipollas, su nuevo novio un cabrón manipulador y hasta el hijo de la protagonista es un desagradecido que solo mira por su culo y que abandona a su madre en el peor momento.
Pocas películas tienen una galería de seres tan despreciable como "Blue Jasmine", que cuenta con unos diálogos oscuros y descorazonadores, con gags crudos y crueles y con giros de guión que son puñetazos en el estómago sin miramientos. Y es que nadie se libra de la criba: ni las clases altas y esnobs, a las que Woody Allen ha despellejado desde siempre (y que aquí ya ni siquiera son intelectuales, sino que pertenecen a la peor estofa mental de la alta sociedad), ni las clases bajas, a las que retrata como presas de una mediocridad endémica de la que, crisis económicas aparte, no parecen ni siquiera querer salir. "Blue Jasmine" es una de las películas más desasosegantes del gran director neoyorquino, y una de esas que han de ser reivindicadas sin parar, especialmente en su última etapa, que hemos comentado que va saltando entre lo mejor y lo peor. Un puñetazo en la cara sin ninguna piedad de un retrato social tremendo con un desenlace que además pone los pelos de punta. ¡Este sí que es mi Woody de siempre! ¡Y viva, viva y viva Cate Blanchett!
domingo, 21 de mayo de 2017
A ROMA CON AMOR de Woody Allen - 2012 - ("To Rome with love")
Un arquitecto norteamericano visita Roma, en la que pasó grandes y felices años de su vida, para tener un encuentro con la melancolía y, de casualidad, otro con un joven estudiante de arquitectura en el que se ve reflejado. Jerry, un productor discográfico también estadounidense, llega a la ciudad para visitar a su hija y descubre a un cantante de ópera un tanto especial. Leopoldo, un oficinista aburrido y soso, se convierte de la noche a la mañana en el romano más famoso de Italia y su vida se transforma en un infierno. Antonio y Milly son una joven y conservadora pareja del campo que se traslada en busca de un buen trabajo a la ciudad eterna, en la que se encuentran con un panorama sexual que les abruma por completo.
De las películas del Woody Allen de los últimos años, que nos da casi constantemente una de cal y otra de arena, "A Roma con amor" es de las más flojas con diferencia junto al bodriazo de "Vicky Christina Barcelona". El director neoyorkino sigue adelante con su aventura por las grandes capitales de Europa y ahora elige a Roma, en la que ambienta cuatro historias desiguales y refritos de sus temas de siempre. Ninguna destaca, ni siquiera la mejor, la de Roberto Benigni, y el humor de todas está muy pero que muy descafeinado, y ya no hablemos de la ironía y la agudeza de este humor, bastante depauperada. Entiendo que la cosa quiere ser un homenaje desprejuiciado a la "comedia a la italiana" clásica, pero es que los tópicos se van de madre y las tramas son muy tontas. Comenzamos hablando de las dos historias buenas. La del mencionado Benigni, kafkiana y cachonda, y crítica al mundo de la notoriedad y de la fama absurda y de los medios de comunicación que se inventan personajes de la nada, es una delicia. Tiene gracia, es inteligente, es irónica y es delirante. Y el por tercera vez mencionado Roberto Benigni lo clava. El papel está hecho para él cien por cien. La otra es la que protagoniza el propio Allen, la del cantante de ópera, que es menos inteligente que la anterior pero que tiene su gracia, desde luego, aunque tampoco llegue ni de lejos a lo que Woody ha hecho en el pasado. Ahora le toca el turno a las otras dos, a las malas. La del arquitecto y el joven estudiante es bastante normalita, mediocre incluso a pesar de su conseguido halo nostálgico. No estimula apenas y es lánguida, y es un refrito de los temas habituales de su director que ya nos sabemos de memoria y para los que no innova nada: esencialmente, las relaciones de pareja y el paso del tiempo son los principales. La última es ya especialmente mala: una pareja llega del campo a la gran ciudad y ella, una jovencita virginal, es seducida por un actor que es verdaderamente un patán insoportable y él acaba enredado con una prostituta típica y tópica. Aquí verdaderamente a Allen el casticismo italiano, o su intento de imitación, se le va de madre y tenemos un terrible festival de la catetada y del oscurantismo sexual. No tiene gracia y sus personajes resultan hasta molestos y anacrónicos. "A Roma con amor" es una colección desigual que suspendería estrepitosamente si no fuese por la historia de Roberto Benigni. El peor Allen desde 2008. Una pena.
jueves, 13 de abril de 2017
MIDNIGHT IN PARIS de Woody Allen - 2011 - ("Midnight in Paris")
Gil Pender es un escritor y guionista norteamericano que viaja a París con su prometida Inez y su familia para pasar unas vacaciones. En la capital francesa, Gil, soñador y algo aburrido de su rutina, da largos paseos y especula con cómo sería la ciudad durante los años veinte del pasado siglo, años en los que miles de grandes artistas de todos los campos vivieron o coincidieron allí. Una noche, un coche extraño se para junto a Gil. Algo maravilloso está a punto de ocurrir...
Los últimos años del creativamente hiperactivo y compulsivo Woody Allen, marcados por sus "aventuras europeas" que le han llevado varias veces fuera de su Nueva York de casi siempre, han sido y son irregulares. Es algo ya ampliamente dicho, comentado y sabido. Una película por año desde hace cuarenta pasa factura hasta a los más grandes genios: es un hecho. Sin embargo, de vez en cuando nos sigue regalando el director neoyorkino algunas cintas que se acercan a lo que fueron sus primeras etapas. Una de ellas es sin ninguna duda "Midnight in Paris", una de sus últimas grandes creaciones. En ella vuelve a echar mano de doblar la realidad y de la creación de mundos fantásticos para explicar el real y los sentimientos de sus personajes. Como en "La Rosa Púrpura de El Cairo", el protagonista del filme, un Owen Wilson genial e inolvidable, viaja a un lugar mágico, el París de la Belle Epoque, para interaccionar con los grandes artistas que en aquel momento vivían o estaban de paso por la capital francesa: Ernest Hemingway, Francis Scott Fitzgerald y su amada Zelda Fitzgerald, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Cole Porter o Gertrude Stein interactúan con él, entre otros cuantos. Entre artistas de toda clase, entre escritores, poetas, pintores, músicos o mecenas, el personaje central del filme vive noches de bohemia que le hacen replantearse su vida en la actualidad, marcada por la rutina y el aburrimiento de las clases altas neoyorkinas que ya conocemos. Woody Allen vuelve a tratar sus asuntos de siempre (amor y desamor, frustraciones vitlaes y sueños, sexo, arte, relación entre lo real y lo imaginario, relaciones personales variadas, desencuentros generacionales...) en una gran ciudad cultural, como casi siempre, y acompañado del mejor jazz, como siempre. Pero aquí está de buena estrella. Sus diálogos vuelven a ser una maravilla de la sencillez inteligente, y su capacidad evocadora y romántica está al cien por cien.
"Midnight in Paris" es tal vez menos incisiva que otras películas de Allen (salvo algún comentario político o social más aislado), pero es también extremadamente encantadora. Es el ejemplo perfecto de película sencilla pero que trata temas complejos de forma clara y sin pedanterías. Y todo ello con un reparto coral en estado de gracia. Owen Wilson demuestra que cuando quiere, cuando se aleja de sus habituales comedias diarreicas, es capaz de ser un actorazo, y aquí nos regala una interpretación que exuda romanticismo y melancolía a raudales. De matrícula de honor. Los secundarios no se quedan atrás: todos, y son muchos, lo clavan, en especial un estrambótico Adrien Brody haciendo de Dalí que es absolutamente desternillante. "Midnight in Paris" es un retorno puntual al mejor Allen, al original, desprejuiciado, imaginativo y brillante. A mi me parece un filme maravilloso y bastante poco valorado.
FELICES VACACIONES DE SEMANA SANTA. ME RETIRO UNOS DÍAS DEL BLOG Y LA SEMANA QUE VIENE SEGUIMOS CON MÁS COMENTARIOS DE PELÍCULAS :)
viernes, 24 de febrero de 2017
CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS de Woody Allen - 2010 - ("You will meet a tall dark stranger")
Sally, una mujer de Londres, tiene problemas familiares. Sus padres, ya mayores, se han divorciado y él se ha casado con Charmaine, una joven y antigua prostituta de la que Sally no se termina de fíar. Por otra parte, su madre, muy deprimida, no deja de visitar a una adivina charlatana y timadora que controla su vida como quiere. Finalmente, su esposo Roy, con el que no le va bien, publicó hace años un libro que tuvo mucho éxito pero no ha vuelto a escribir nada digno y es presa de un bloqueo tremendo que le tiene amargado. Sally, ante todo esto, empezará a trabajar en una prestigiosa galería de arte y allí se sentirá atraída por un hombre que cree especial. Mientras, todo se descontrola a pasos agigantados.
Creo que el Woody Allen "negro" de los últimos tiempos está bastante infravalorado. Es cierto que el director no es el que era. Es cierto. Y es cierto que los temas de sus películas ya se repiten más que el alioli y que los recicla constantemente. Pero también es cierto que el hombre estrena una película por año desde hace cuarenta. ¿Quién puede decir lo mismo? Creo que, como la para mi excelente "El Sueño de Cassandra", "Conocerás al hombre de tus sueños" ha sido injustamente vilipendiada. Que sí, que el asunto del desencanto vital, la ambición desmedida, la hipocresía social, la comunicación perdida en la pareja, los amores intergeneracionales, la caída en el crimen del hombre común agobiado por la mediocridad y el crimen sin resolver lo hemos visto ya montones de veces en la filmografía del director neoyorquino y en mejores películas de todas sus etapas creativas. Ok, nadie dice que no. Esta película de Allen de 2010, en la que por cierto vuelve a cambiar Nueva York por Londres, vuelve a ser una vez más un compendio de sus obsesiones de siempre con su destripe a la clase alta social e intelectual de siempre. Pero... Es que está bien hecha. O por lo menos a mi me lo parece. Sí es cierto que los personajes están algo desdibujados, y que los diálogos no son tan geniales como en otras obras del autor y que, además, hay tramas más poderosas e importantes que otras y que a estas otras, valga la redundancia, las terminan desplazando. El director no juega bien aquí con la compensación y el desenlace de la cinta le queda un poco colgando y con flecos. Pero el conjunto funciona, y tiene ese "algo" que recuerda al cine negro crítico con los vicios burgueses de Claude Chabrol que tienen las películas negras del último Woody.
Finalmente, tengo que decir también que a mi juicio hay dos personajes fantásticos en la película: los de Anthony Hopkins y Josh Brolin, que como siempre actúan muy bien. Y algunos momentos de indudable buen cine (en especial los relacionados con la trama del personaje de Brolin y su caída en la perdición moral). En fin, "Conocerás al hombre de tus sueños" es una película que no es pareja, que no es redonda y que desde luego está muy lejos del Woody Allen de siempre, pero tampoco la veo como para que haya sido tan destrozada. Hablando en concreto de sus últimos años, no llega a "Match Point" o a "El Sueño de Cassandra", pero tampoco es una mediocridad cutre como "Scoop" o un desastre horrendo como "Vicky Christina Barcelona".
martes, 24 de enero de 2017
SI LA COSA FUNCIONA de Woody Allen - 2009 - ("Whatever Works")
Boris Yellnikoff es un viejo físico de Nueva York que sale con Melodie, una jovencita de la que podría ser su abuelo. Boris es narcisista, engreído, misántropo, pesimista e hipocondriaco, y está resentido con el mundo porque cree que este no lo aprecia. La jovial Melodie va sin embargo a operar un cierto cambio en su forma de pensar, y también lo van a hacer una serie de nuevas circunstancias personales que van a llegar en breve a su vida y que él no espera.
Tras la horrenda "Vicky, Christina, Barcelona", el retorno de Woody Allen a su Nueva York de casi siempre le sentó bien. "Si la cosa funciona", sin ser una de sus grandes comedias en absoluto, funciona (valga la redundancia con el título) mejor. Al parecer, el autor tenía el guión de esta película escrito desde los años setenta y en un cajón a la espera de ser interpretado algún día, y ese día llegó bastantes décadas después. Ahora es el actor, cómico y showman Larry David el que da vida al personaje principal, el que habría sido el propio Woody Allen en los mismos setenta o en los ochenta. Y bueno, lo cierto es que nos volvemos a encontrar su película de siempre, con sus temas de siempre, aunque básicamente bien hecha. El director de "Annie Hall" tiene una capacidad para reinventarse bastante increíble: sabe sacar los mismos argumentos una y otra vez y darles giros de tuerca para que funcionen una gran mayoría de las veces. El mencionado Larry David es un hombre maduro que tiene una relación amorosa con una mujercita de la que podría ser no su padre, sino su abuelo, y otras de otro tipo con diversas personas, familiares y amigos. Estas relaciones hacen que su personaje vaya cambiando, y este personaje básicamente es un misántropo insoportable, pesimista, descreído, hipocondriaco, narcisista, agudo pero que encaja mal ciertos chistes dirigidos a las cosas que le gustan o le llenan. En fin... Eso mismo: el Woody de siempre. Se reflexiona sobre lo esperable también: el amor, la vida, la muerte, el sexo, las relaciones, el paso del tiempo, la cultura judía, lo execrable que tiene la humanidad, el futuro... Vaya, que "Si la cosa funciona" es la enésima película del cómico neoyorkino con sus temas habituales con la vuelta dada para que parezca nueva. Pues bueno, en general funciona. Es entretenida y tiene momentos inteligentes. Otros no lo son tanto y hay chistes que ya perdieron la gracia en 2009 (se nota que eran de los setenta), y hay personajes muy destacados como el del protagonista y otros bastante desaprovechados como el de Evan Rachel Wood (que no deja de ser una jovencita en busca de novio-padre bastante tópica) o el de Patricia Clarkson, que daba para mucho más. "Si la cosa funciona" es de las películas más normalitas de Woody Allen, aunque viniendo de la mencionada "Vicky, Christina, Barcelona" todo se ve un poco mejor. No pasará a la historia de su filmografía, pero cumple. Aún así, se le puede exigir mucho, muchísimo más a este gran director.
sábado, 24 de diciembre de 2016
VICKY CRISTINA BARCELONA de Woody Allen - 2008 - ("Vicky Cristina Barcelona")
Vicky y Cristina son dos jóvenes norteamericanas que van a pasar unas vacaciones en Barcelona. Vicky es una chica serena y que en este momento desea casarse con su prometido. Cristina, por el contrario, es aventurera y no se quiere atar a nada ni a nadie. Disfrutando de la ciudad, van a conocer a una pareja un tanto particular: Juan Antonio y María Elena, que se aman pero que a la vez no pueden dejar de discutir. Cristina va a desarrollar una relación especial con ellos.
Todos los genios tienen sus grandes patones, y Woody Allen tuvo el más grande de su vida en 2008 con la que fue una de sus películas más publicitadas precisamente: "Vicky Cristina Barcelona". El director continuaba con su gira por grandes ciudades europeas y volvía a ambientar una cinta fuera de su Nueva York de casi siempre. Ahora, después de su trilogía londinense, le tocaba a España y concretamente a Oviedo y Barcelona. Y a priori teníamos una historia de las habituales de las suyas: de relaciones personales y sobre el amor, el desamor, el sexo, el arte y diversas frustraciones y dilemas vitales. Inexplicablemente, aquí la cosa se le va de las manos como nunca en su vida se le ha ido nada. "Vicky Cristina Barcelona" es un topicazo andande tanto en cuanto a personajes como a ambientación se refiere. Oviedo y sobre todo Barcelona son mostradas como unas ciudades de postalita guay, llenas de tópicos españoles de los brutos, y el trío protagonista y también los secundarios son directamente penosos. El filme nos narra las aventuras y desventuras amorosas de unos pijos que son ricos y que se dedican a vivir la vida como viene y encima a dar lecciones baratas de cómo vivirla. Porque miren que son baratas. Los diálogos de siempre de Woody Allen, inteligentes, irónicos, brillantes, no están aquí por ninguna parte. Todo es puerilidad y tontería, pijerío idiota y divagaciones sobre todo y nada. Lo peor es que no hay ninguna crítica a las altas sociedades y a su esnobismo, como sí que la hay en las demás películas del director que retratan este mundo con un ojo agudo y sin contemplaciones. Aquí no: aquí el mensaje social brilla por su ausencia. Y nos encontramos recorriendo una Barcelona de guía turística con una panda de ricachones ociosos dedicados a hacer un arte cutre y a hablar de filosofía barata mientras beben vinos caros y mientras nos replanteamos una y otra vez hacia dónde leches quiere ir esta historia, para colmo errática y sin mensaje claro.
Como he dicho, los personajes de "Vicky Cristina Barcelona" son absolutamente penosos. Scarlett Johansson es una americana esnob e insoportable sin oficio ni beneficio y empanada más sosa que una patata sin sal. Pero la palma se la llevan desde luego el dúo conformado por Javier Bardem y Penélope Cruz. El primero es un macho ibérico de catálogo, pero muy artista y muy guay, por supuesto, que habla de idioteces que a nadie menos a él y a sus amantes de turno le importan y que pontifica sobre todo sin saber de casi nada. La otra es una gritona histérica verdaderamente infumable. Si el trío protagonista de esta cosa intenta ser atractivo, Woody Allen no ha estado más equivocado en toda su vida. Y esto es, en fin, esta porquería de película, aburrida, infame, indigna de alguien que, aunque dirija una obra todos los años sin falta y pueda verse artísticamente agotado alguna que otra vez (lo cual es normal), no debería permitirse semejantes resbalones. "Vicky Cristina Barcelona" es la peor película de toda la carrera del director de "Annie Hall" con mucha diferencia. Una basura, vaya.
viernes, 11 de noviembre de 2016
EL SUEÑO DE CASANDRA de Woody Allen - 2007 - ("Cassandra's Dream")
Ian y Terry son dos hermanos de Londres muy diferentes. El primero es frío y calculador y trata de ofrecer una imagen siempre de triunfador social y de hombre exquisito. El segundo es un perdedor que lleva una vida desastrosa y que tiene una adicción grave al juego. Los dos tienen problemas económicos que, por suerte, su tío Howard, que vive en los Estados Unidos, en donde ha hecho una gran fortuna, soluciona. Howard, sin embargo, les pide un favor a sus sobrinos a cambio... Un favor que les va a poner ante el peor dilema moral de sus vidas.
He aquí una de las películas más infravaloradas tanto de su año como de toda la filmografía de Woody Allen. Es cierto que el director neoyorkino ya estaba en 2007, hace nueve añitos ya, inmerso en su etapa actual: la de dar una de cal y otra de arena. Sin embargo, da precisamente eso, y disculpen la repetición: una de cal y otra de arena. Y el Woody Allen más negro, el "chabroliano" por así decirlo, está, creo, bastante infravalorado. "El Sueño de Casandra", última obra de su trilogía londinense (compuesta por la genial "Match Point" y la esta sí mediocre "Scoop"), es otra inmersión de Allen en la lucha entre lo correcto y lo incorrecto y entre la ambición y la integridad. Una vez más, se explora el asunto de los crímenes sin castigo que ya vimos en la mencionada "Match Point" o en su inolvidable "Delitos y faltas" y una vez más tenemos un retrato desolador y sin concesiones de la burguesía de los países desarrollados más esnob, rica por fuera y pobre por dentro, aplastada por las exigencias idiotas del mundo moderno más hipócrita y enferma por la ascensión social y por la búsqueda del poder y el dinero a toda costa. Ewan McGregor y Colin Farrell están inmensos (ambos en uno de sus papeles menos valorados) como dos hermanos muy diferentes que se ven perdidos en una espiral de horror que les lleva a cometer acciones terribles. Es éste un Allen diferente, nada cómico, muy crudo y brutal y triste, muy triste, y desesperanzado. Es cierto que se repite, pero también lo es que sabe reciclarse con dignidad casi siempre.
"El Sueño de Casandra", como toda buena historia negra, realiza un retrato social sin concesiones por medio del estudio de cómo los seres supuestamente respetables de nuestra sociedad terminan sumergidos en el crimen más vil y rastrero. Es un estudio de los límites que el ser humano es capaz de traspasar en casos extremos y de cómo estos les afectan, cómo les cambian, cómo les sumergen o no en la culpa o en el dilema ético y moral. En un estilo sobrio, el director de Nueva York, por tercera vez seguida fuera de su ciudad amada de siempre, retrata un paisaje urbano esta vez sin inspiraciones románticas: Londres es una urbe otoñal gris donde viven personajes grises. No entiendo cómo está película genial está tan olvidada y tan vilipendiada por algunos. Desde mi punto de vista es una de las obras grandes del mejor último Allen.
martes, 13 de septiembre de 2016
SCOOP de Woody Allen - 2006 - ("Scoop")
Sondra Pransky es una joven estudiante de periodismo norteamericana que está pasando una temporada en Londres con unos amigos. Una noche, durante un espectáculo de magia, se le aparece el fantasma de un periodista asesinado para darle una noticia bomba: él conoce la identidad del conocido como "Asesino del Tarot", que aterroriza a la ciudad. La vida de Sondra se desliza por una delirante carrera tras la noticia... Y va a estar acompañada en su investigación por alguien que no esperaba...
Woody Allen se repite, es cierto; es algo que sus más acérrimos fans tienen asumido y reconocido incluso. Sin embargo, a veces se repite bien. La soberbia "Match Point" era un reciclaje de "Delitos y faltas" y esta "Scoop" que rodó al año siguiente y de nuevo ambientada en Londres, lo es, por lo menos yo lo veo así, de "Misterioso asesinato en Manhattan". La cosa, sin embargo, aquí le sale a Woody solamente regular. Él también mete sus patas, y desde la pasada década ha destacado por regalar a veces una de cal y otra de arena (y es que también cuando se rueda de forma tan compulsiva como él es verdaderamente difícil mantener siempre un nivel excelente). "Scoop" es una comedia sobre asesinatos divertida, con su parte inteligente, claro, pero más ligera que otras del director. Hay homenaje a Hitchcock, hay unos crímenes sin resolver, hay un toque surrealista, hay una pareja muy diferente que tiene que resolver esos crímenes junta, hay suposiciones e intriga y hay mucho cachondeo, hasta en los momentos mas serios. Sí, como he dicho, es todo un reciclaje de "Misterioso asesinato en Manhattan". Pero, si esta es una de las mejores películas del director neoyorkino, "Scoop" es de las más olvidables. Sus personajes son flojos y hasta repetitivos, las actuaciones están simplemente "ok", los diálogos no son tan chispeantes como otras veces y el desenlace se adivina bastante pronto. Entretiene, desde luego, pero para el nivel de alguien como Woody Allen un "entretiene" a mi por lo menos no me vale, y mucho menos a estas alturas. Hasta los más grandes tienen sus cositas más mediocres, y ésta es definitivamente una de las peores creaciones del autor de "Annie Hall". Para los completistas.
lunes, 8 de agosto de 2016
MATCH POINT de Woody Allen - 2005 - ("Match Point")
Chris Wilton, joven tenista profesional retirado, consigue entrar, gracias al enchufe de su amigo Tom Hewett, como profesor de este deporte en una prestigiosa escuela de Londres donde sólo los ricos pueden permitirse recibir clases de mano de grandes estrellas y viejas glorias. Allí, Chris, que sueña con entrar a toda costa en la clase alta de la ciudad y conseguir con ello el triunfo económico y social, enamora a Chloe, la hermana de Tom... Aunque también se queda prendado de su novia, una exhuberante norteamericana llamada Nola. La vida de Chris va a dar un giro radical... Y se va a sumir en derroteros terribles que nunca había imaginado.
En 2005, se opera un cambio pequeño pero importante en la carrera de Woody Allen: a partir de ese año, producirá tres películas en Gran Bretaña y las ambientará allí ("Match Point", "Scoop" y "El Sueño de Casandra") y, desde este momento, el director saldrá de vez en cuando de su amada Nueva York de siempre (y ya de "casi siempre") para poner la acción de sus filmes en ciudades europeas como la mencionada Londres, Oviedo, Barcelona, París o Roma. Algunas ya las había visitado, pero no habían sido el lugar básico en el que sus personajes viven sus experiencias. "Match Point", la primera de esta nueva etapa en la carrera del director, me parece una película maravillosa y una de las mejores suyas de los últimos años, aunque a veces no es valorada, pienso, como se merece. Es cierto que Woody Allen se repite. Es algo asumido: hasta los genios se repiten. Muchas de sus películas más modernas son directos reciclados de temas de sus películas clásicas. "Match Point" no es una excepción: el asunto del crimen sin castigo ya había sido tratado amplia y magnificamente en la obra maestra de Allen de 1989 "Delitos y faltas". Sin embargo, una gran capacidad que este cómico tiene es la de reciclarse casi siempre bien y demasiadas veces hasta muy bien. Esta película que hoy cometamos es una obra de reciclaje, es cierto, pero está espléndidamente desarrollada. Un fascinante Joanthan Rhys Meyers dirigido con una mano maestra (qué grande es este actor y cómo de bien le vienen esta clase de papeles) se asoma al mundo del asesinato y conoce de primera mano todas sus implicaciones. Como en las mejores obras de corte negro, el ambiente que le envuelve está podrido, muy podrido.
Se despelleja sin miramientos y sin piedad a la clase alta más esnob de Europa, que resulta no ser muy diferente de la de los USA (y aquí Allen es un genio para ponerlos a parir bien) para desplegar un mundo de escuelas deportivas de lujo, de fiestas caras, de esnobs insoportables, de conversaciones supuestamente trascendentes de salón y de comidas y bebidas exquisitas que esconde ambiciones desmedidas, personas despiadadas, insolidaridad máxima y un pasaje directo y sin paradas al lado más oscuro de la condición humana. Me recuerda todo esto mucho también al cine de Claude Chabrol. Será porque por primera vez Woody está con todas sus implicaciones en el viejo continente."Match Point" es una delicia de la película negra. Es dura, escueta, cruel, brutal, sin concesiones y con un poso de ironía amarga delicioso. Su ambiente aséptico, de lujo impersonal, de aspavientos caros que en el fondo son baratos, de una Londres que no conoce aparentemente la pobreza ni la necesidad pone todavía más los pelos de punta con lo que acontece. Sus diálogos son lucidísimos y sus personajes despliegan un carisma (un carisma a veces maldito) tremendo. No se quedan atrás en sus interpretaciones secundarios como Scarlett Johansson, Emily Mortimer o Brian Cox: todos excelentemente dirigidos. "Match Point", a menudo tratada como una obra menor del genio de Nueva York, es una joya y una de sus mejores películas, una película además que demuestra que cuando quiere el prolífico y obsesivo de la creación de Woody puede sorprendernos otra vez. Imprescindible.
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