Porco Rosso

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jueves, 29 de junio de 2017

TAXI TEHERÁN de Jafar Panahi - 2015 - ("Taxi")


El cineasta iraní Jafar Panahi recorre las calles de Teherán, la capital del país y su ciudad, en un falso taxi con el que va recogiendo a diversas personas que le van dando su visión crítica de la situación por la que pasa su nación, sometida a una de las peores dictaduras religiosas del mundo.


Jafar Panahi, el incombustible, el valiente sin interrupción, el ejemplo de rebeldía y de lucha por la libertad. Le han criticado últimamente a muchos críticos, valga la redundancia, la condescendencia que han tenido con sus últimas películas y en especial con la última, esta "Taxi Teherán" que hoy comentamos, que se llevó el Oso de Oro de Berlín en su año, solo por la situación por la que está pasando. Yo creo que se lo merece, y además creo que premios como éste son premios a una de las personas más arrojadas y a uno de los más grandes guerreros de la justicia y de la libertad de los últimos años. Ya nos sabemos la historia: por sus ideas políticas y sociales, por su cine, por sus opiniones, Panahi fue condenado por la dictadura de su país, Irán, a estar dos décadas sin ejercer su oficio, sin salir de sus fronteras y sin poder conceder entrevistas en los medios extranjeros. Y él, en los cinco años que llevaba hasta 2015 en esta situación, se las ha apañado hasta ese momento para rodar tres películas y encima para sacarlas en secreto de su país y exhibirlas en festivales internacionales de renombre. Admirable. "Taxi Teherán", más simple que la anterior "Pardé. Closed Curtain", y menos críptica y simbólica, vuelve a los derroteros de "Esto no es una película" y nos entrega un documental de ficción en el que el propio director conduce un falso taxi a través de las calles de Teherán, la capital iraní y su ciudad, al que va subiendo toda clase de gente que va dejando su granito de arena, su opinión, su crítica al sistema. Algunas apariciones son impostadas (no hay otra forma de localizar a personajes tan interesantes) y otras parecen ser completamente casuales. El taxi es una prisión móvil que sirve de metáfora perfecta de la situación no sólo de Panahi, sino de su nación en general.


Contrariamente a lo que se pueda pensar, "Taxi Teherán" está rodada con humor, casi con candidez, y Jafar Panahi, al volante, se muestra como un individuo tranquilo y feliz a pesar de su condena, de apariencia optimista y que no denota en ningún momento ningún tipo de cansancio de su lucha contra su opresivo régimen. Se tratan los asuntos de la falta de libertad, de la pobreza, de la opresión, de la por desgracia marginación de la mujer iraní, relegada a la nada; del fundamentalismo religioso y de su fanatismo entre otros. Todo ante la cámara que registra a una variopinta cantidad de personajes con una gran frescura. "Taxi Teherán", rodada de forma sencilla por vocación y obligación, precaria pero rompedora en un país donde no se puede hacer nada sin que el ojo de los dictadores le vigile a uno y le censure sin descanso, es una obra de un mérito extraordinario, como las mencionadas "Esto no es una película" y "Pardé. Closed Curtain", un cine urgente y, aunque suene pedante y manido, necesario, que se revuelve contra una realidad terrible que azota a un país que en un momento de su historia fue una cuna de libertad y de cultura y que por culpa del fanatismo religioso se convirtió en una de las peores dictaduras del mundo. Imprescindible.


miércoles, 15 de febrero de 2017

PARDÉ. CLOSED CURTAIN de Jafar Panahi y Kambozia Partovi - 2013 - ("Pardé. Closed Curtain")


Un escritor llega a una casa en la playa: se esconde allí con su perro porque las autoridades islámicas de Irán han considerado "sucios" a estos animales y los han prohibido. En el apartado lugar, trata de vivir lo mejor que puede junto a su mascota. Una extraña visita nocturna, sin embargo, trastoca sus planes...


Jafar Panahi es, definitivamente, un héroe. Porque, aún teniendo prohibido el rodar en su país, Irán, debido a ser un personaje políticamente incómodo, se las ha ingeniado para dirigir en secreto tres películas hasta la fecha que han podio salir de las fronteras de su tierra y llegar a occidente: "Esto no es una película", "Parde. Closed Curtain" y "Taxi Teheran". Hace unos meses comentamos la primera de ellas y hoy nos toca la segunda, que fue una de las sorpresas del Festival de Cine de Berlín de 2013 y que ocasionó protestas contra el gobierno alemán por parte del iraní por haberla exhibido públicamente. "Parde. Closed Curtain" es el filme más inaccesible de Panahi en toda su carrera. Para muchos es un timo, y creo que pueden tener sus razones para considerarlo como tal, pero creo que este juicio es inmerecido. La sola existencia de esta película ya es una proeza. El director tiene prohibido rodar y lo ha hecho a pesar de todo y jugándose su futuro en compañía del co-director y actor protagonista Kambozia Partovi (conocido por otra película iraní polémica: "Border Café"). La película, una suerte de documental de ficción inclasificable protagonizada por actores no profesionales y por el propio Panahi y su equipo, tiene lugar en una casa de campo de su propiedad a las orillas del Mar Caspio. Los medios son mínimos, y la historia es complejísima, muy simbólica y demasiado críptica a veces. Ok, es cierto. Pero es que, amigos y amigas, a Jafar Panahi sencillamente viendo como están las cosas en Irán y cómo ha terminado deviniendo su vida no le queda otra. Y a pesar de todo ello, a pesar de lo oscura que resulta, "Parde. Closed Curtain" tiene unas referencias fácilmente identificables a la represión de la dictadura iraní, al fanatismo político y religioso, al machismo (asunto central en su vida fílmica que no podía falta aquí), al encierro por obligación, a la persecución del diferente, a la censura. Es un ataque frontal al régimen islámico que oprime a Irán,  y eso se puede ver con claridad.


Sí, es cierto que fallan algunas cosas en la cinta: el bombardeo de símbolos es abrumador en algunos momentos y el ritmo general es lento, a veces bastante exasperante, mientras que muchas veces hay planos largos contemplativos en los que no ocurre mucho o casi nada. Y hay además que conocer bien toda la vida y la filmografía de su creador para comprenderla bien (absténganse de verla siquiera todos aquellos que no hayan visto toda la filmografía de Panahi y que no conozcan sus terribles desventuras porque se perderán lo poco verdaderamente claro que este filme tiene). Pero es que, como he dicho, este filme no puede ser de otra manera: o Panahi juega con el simbolismo, o se la juegan a él. En un lugar donde no existe la libertad, el arte no fluye como debería. Y sin embargo, "Parde. Closed Curtain" es una de las obras más valientes de los últimos años y una patada en la boca a una repulsiva dictadura religiosa. Lo dicho: la sola existencia de una película como esta salida directamente de Irán es una proeza heróica.


viernes, 30 de septiembre de 2016

ESTO NO ES UNA PELÍCULA de Jafar Panahi y Mojtaba Mirtahmasb - 2011 - ("In Film Nist")


El director iraní Jafar Panahi está bajo arresto domiciliario en su piso de Teherán y se le ha prohibido rodar ninguna película. Sin embargo, el gobierno no le ha prohibido rodar la representación de un guión y, ni corto ni perezoso, el cineasta llama a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, para que vaya a su casa y grabe su representación improvisada de un guión sobre una estudiante de Arte cuya familia no quiere que vaya a la universidad por ser mujer.


El 1 de marzo de 2010, Jafar Panahi fue detenido en su casa con su mujer, su hija y quince de sus amigos sin ninguna razón. El día 17 del mismo mes, todos salieron en libertad menos el director, al que el gobierno de Irán acusó de estar haciendo una película contra el régimen. Medio mundo del cine atacó a las autoridades iraníes por esto: se firmaron manifiestos, se recogieron firmas, se hicieron actos en festivales de cine, se acusó a Irán por su dictadura y por su falta de libertad. Estuvieron implicados directores y actores de Irán y también de toda clase de países. Hasta Aministía Internacional se sumergió directamente en el caso. Panahi salió de la cárcel tras una huelga de hambre que desató la presión internacional máxima y después de ochenta y ocho días entre rejas durante los que declaró haber sido maltratado por sus vigilantes. A pesar de todo esto, el 20 de diciembre fue condenado a seis años de cárcel y veinte de inhabilitación, tras lo cual apeló la sentencia, lo que le ha permitido, por lo menos hasta ahora, no ingresar en prisión, aunque tuvo que pasar una temporada bajo arresto domiciliario y actualmente, aunque tiene más libertad de movimientos, no puede salir de Irán. La respuesta a todo esto la dio Panahi en 2011 con "Esto no es una película". Como no podía grabar ninguna película, valga la redundancia, rodó en su propia casa un documental protagonizado por él mismo en el que, junto a su ayudante de dirección, Mojtaba Mirtahmasb, trata de rodar un "guión representado". Es decir, Panahi se inventa un decorado simulado y muy improvisado colocando esparadrapos en el suelo y él mismo, siendo director y actor a la vez, lee el guión de una historia sobre una chica que quiere estudiar Arte pero cuya carrera universitaria es frustrada por su machista y represiva familia, que no quiere que una mujer acuda a ninguna facultad. Legalmente, el director iraní no podía grabar películas, pero sí grabar este guión. Valiente como pocos, Jafar Panahi nos da una lección de posibilismo y crea una de sus películas más clandestinas y geniales.


El propio Panahi, en su propia casa, asediado por un gobierno que no le deja salir de allí, graba sus días de frustración entre conversaciones con su abogada para apelar la sentencia de su condena, trabajos de escritura y rodaje con su asistente y encuentros con sus vecinos. Es un falso documental que sin embargo es, a la vez, verdadero. Panahi, amante del metacine y de mezclar la realidad con la ficción, obtiene una obra brutal, incisiva, afilada, en la que pone de vuelta y media al gobierno de su país sin que realmente este gobierno pueda acusarle de nada mientras, además, reflexiona sobre la creación (hasta rueda partes del filme con la cámara de un teléfono móvil) y sobre la censura que lastra esta creación. El asunto central de "Esto no es una película" (nombre totalmente irónico además) es la falta de libertad en Irán en líneas generales y, por supuesto, hay un guiño también para la lucha contra el machismo y el fanatismo religioso. Fantástica obrita maestra.


lunes, 11 de julio de 2016

OFFSIDE. FUERA DE JUEGO de Jafar Panahi - 2005 - ("Offside")


En el estadio de fútbol de Teherán juegan un partido muy importante Irán y Baréin. Los amantes del deporte rey de la ciudad acuden con camisetas y banderas al lugar para animar a la selección nacional y cunde por todas partes un ambiente festivo en el que se canta y se loa al equipo. Todos los iraníes no pueden, sin embargo, disfrutar de esto: las mujeres tienen terminantemente prohibido el acudir al estadio y el mezclarse con los hombres y, muchas chicas jóvenes que adoran el fútbol, se disfrazan de chicos y tratan de colarse en el lugar entre grandes nervios y frustraciones. A varias de ellas la policía las atrapa y son recluidas para ser llevadas a la oficina de Antivicio. Estas chicas les reclaman a sus vigilantes que les dejen ver el partido y comienzan los problemas...


Hoy. al ver en los medios cómo en las calles de todo Portugal se celebraba ayer el triunfo futbolístico de su equipo en la Eurocopa, me ha venido a la mente precisamente esta película tan maravillosa que es "Offside", subtitulada en España "Fuera de juego". Hay países en los que no todos sus ciudadanos pueden asistir siquiera a un simple partido de fútbol. En Irán, la tierra de este gran cineasta que es Jafar Panahi, las mujeres no pueder compartir estadio con los hombres. El profundo fanatismo machista e intransigente de esta nación es el culpable, el fanatismo que denuncia el director en su quinta película larga. "Offside", con protagonista colectivo como la genial "El círculo", vuelve a denunciar lo mismo que ésta: el machismo brutal y terrible que reina en el país iraní, en donde las jóvenes amantes del fútbol han de disfrazarse de chicos para intentar entrar al estadio en secreto a disfrutar de un simple partido de fútbol. Una vez más, la historia que narra el director va saltando de un personaje a otro para retratar esta injusta e indignante realidad, que, sin embargo, está aquí abierta al optimismo. El fútbol, llamado tantas veces "nuevo opio del pueblo", es cierto que puede llegar a idiotizar (todos hemos visto, en muchos países, como la gente sale a la calle a protestar, a destrozar el mobiliario urbano o a darse de palos porque su equipo ha perdido y luego es incapaz de ir a una manifestación para reclamar sus derechos), pero también es capaz de crear una fraternidad donde no la había y de unir a personas aparentemente muy diferentes. Jafar Panahi no se corta un pelo (nunca lo ha hecho) a la hora de denunciar el mencionado machismo: las más jóvenes son las mujeres que se rebelan contra su situación (las mayores son incluso agentes represores guardianes de la tradición más rancia), y viven totalmente desamparadas a merced de reglas sociales que las marginan y las condenan a depender de los hombres en todos los aspectos. Hay algo que parece estar cambiando sin embargo en Irán, desde luego: cada vez hay más chicas jóvenes que tratan de romper con los convencionalismos.


Hay una diferencia grande en esta película que habla del Irán del año 2005 con respecto a las primeras del director: mientras las mujeres de "El círculo" sufrían con más resignación su destino, las chicas jóvenes de "Offside" le contestan a los militares o a los demás hombres, se saltan las normas, les leen la cartilla a los que las marginan, fuman cigarrillos y hasta se quitan los pañuelos que les obligan a llevar sobre sus cabezas. "Offside" es una denuncia frontal más de Panahi al mundo en el que le ha tocado vivir y, sin embargo, como he dicho, es mucho más optimista que sus otros filmes, que la mencionada "El círculo" y por supuesto que la fatalista "Sangre y oro". El fútbol une a las personas y las pone al mismo nivel. Las chicas arrestadas por los militares confraternizan con ellos e incluso estos militares son humanizados: no dejan de ser, la gran mayoría de ellos, soldados rasos obligados a "hacer la mili" o a cumplir órdenes sin pensar para poder salir de ambientes empobrecidos y sin oportunidades. La cámara de Panahi es la de siempre: el rasgo de documental está presente en un estilo profundamente realista que recorre las calles del Teherán de nuestros días con un ojo crítico. "Offside" es otra maravilla de la denuncia social de este grandísimo director y un canto a los derechos de la mujer como pocos hay. Imprescindible.


lunes, 2 de mayo de 2016

SANGRE Y ORO de Jafar Panahi - 2003 - ("Talaye Sorkh")


Hussein es un joven repartidor de pizza a domicilio que, debido a su trabajo ambulante, conoce bastante bien todos los ambientes de Teherán, su ciudad, desde lo más pobres hasta los más ricos, con los que compara su humilde y aburrida vida. Va a casarse en un matrimonio concertado con la hermana de un amigo suyo por pura convención social, no tiene ni un céntimo y se siente hastiado de su vida en un país pobre y en el que no existe prácticamente ninguna libertad. Estas circunstancias van a llevarle a tomar unas medidas que nunca había pensado tomar.


Ligeramente eclipsada tal vez por otras películas suyas más polémicas en su país, "Sangre y oro" es otra de las grandes obras de Jafar Panahi, la cual le reafirma, tras la brutal "El círculo", en las filas del mejor y más combativo cine social. El director iraní vuelve, en su cuarta producción, a retratar la sociedad de su momento en su país y ahora se centra en la pobreza y en la falta de oportunidades. La película comienza con un atraco a una lujosa joyería de Teherán y, a partir de aquí, construye paso a paso la vida de uno de sus dos atracadores, un hombre pobre, sin ningún futuro, que va a casarse con la hermana de un amigo suyo en matrimonio concertado y que trabaja como repartidor de pizza a domicilio. Su oficio le lleva por las calles de la capital iraní y le permite observar cómo es la sociedad hasta en sus más oscuros e ilegales (y en Irán casi cualquier cosa es ilegal) entresijos. Jafar Panahi, de nuevo desde una perspectiva heredada de cierto documental que ya ha puesto en práctica en otros filmes suyos, sigue con su cámara a este desclasado, que visita desde los hogares pobres (el suyo mismo) hasta los más ricos (ricos pero aplastados por la dictadura religiosa y moral del régimen). Asistimos a toda clase de injusticias: marginación de la mujer (uno de los asuntos base de Panahi), intransigencia e intolerancia, pobreza, riqueza desmesurada, nihilismo, falta de oportunidades, clasismo, hipocresía, cultura de las apariencias o represión religiosa (en un país en el que existe una "policía moral" que puede encarcelarle a uno por simplemente montar una fiesta en su casa con sus amigos).


El protagonista de "Sangre y oro", joven pero ya cansado de vivir, cansado de intentar progresar sin éxito ninguno, aburrido de su monótono y mal pagado trabajo, presa de la más enorme apatía social, incapaz de hacer nada para combatir su triste realidad social, decide tomar cartas en el asunto de las formas más extremistas imaginables. Hay un comentario a este respecto incluso sobre la penetración que la cultura de masas de los Estados Unidos con todos sus tópicos es capaz de alcanzar incluso en un país tan opuesto al suyo y tan hermético como es Irán, una dictadura de carácter religioso. El hecho de que todo comienza como un atraco es un triste homenaje incluso a ese mundo de consumo y libertad al que su protagonista nunca podrá acceder. Excelente drama de Jafar Panahi, uno de los directores más valientes que existen.


viernes, 18 de marzo de 2016

EL CÍRCULO de Jafar Panahi - 2000 - ("Dayereh")


Una mujer da a luz a una niña y cunde el pánico en su familia porque esperaban un niño. Tres mujeres encarceladas tienen un permiso especial para estar fuera de prisión y tratan de alcanzar una nueva vida. Una mujer busca la ayuda de una amiga que trabaja en un hospital para que le ayude a abortar porque su embarazo no es deseado. Una madre abandona a su hija en la calle con la esperanza que la adopten unos viajeros occidentales. Una prostituta ejerce su trabajo en la sombra y es denunciada por uno de sus clientes. Todas estas mujeres viven en Teherán, y todas son marginadas y oprimidas por la sociedad de Irán.


Jafar Panahi es uno de los directores más valientes del mundo del cine. Con "El globo blanco" y "El espejo" se atrevió a realizar apuntes críticos sobre la represiva sociedad de Irán, su país, pero ya en "El círculo", la película que le hizo famoso en todo el planeta, la crítica era frontal y abierta. "El círculo" es una obra de denuncia de la situación de la mujer iraní, sometida en absolutamente todo al hombre y tratada como un objeto. La trama es, como el nombre del filme indica, circular, y dentro de este círculo vicioso se mueven sus protagonistas, todas mujeres, todas aplastadas por el régimen de la República Islámica, todas marginadas y todas tratadas como esclavas sin derecho a la libertad. El comienzo de la película ya sólo pone los pelos de punta: una mujer da a luz una niña en vez de un niño y cunde el pánico en su familia porque una hija vale mucho menos que un hijo. Seguidamente, recorreremos un grupo de historias que van saltando de una a otra donde conoceremos la realidad cotidiana terrible de mujeres que han salido de la cárcel (por crímenes que no son crímenes) y que son despreciadas por todos, de mujeres que no pueden tomar un transporte público por ir sin la compañía de un hombre, de madres que intentan abandonar a sus hijas para que viajeros occidentales las adopten y puedan tener vidas dignas en un lugar donde no les cierren todas las puertas solo por ser mujer, de esposas sometidas al marido en todos los aspectos de su vida, de prostitutas cuyos servicios son requeridos por los propios hombres que luego las desprecian y las denuncian públicamente. El hombre en todas estas historias apenas aparece en caracteres importantes: deambula como una sombra de un lado a otro y solamente existe para oprimir, para mandar, para reprimir, para moralizar desde la pura hipocresía o para arrestar,


Pocas denuncias del machismo hay tan brutales, contundentes y demoledoras como la de "El círculo", película que me extraña que no hubiese causado a Panahi más problemas en su país en su momento (el director pisaría la cárcel y conocería el arresto domiciliario por desgracia más tarde, pero por otros asuntos relacionados también con la exigencia de libertad en Irán o por otros de sus filmes)."El círculo" está rodada en un estilo seco, sobrio, casi amateur, con toques de documental, como lo están prácticamente todas las obras de este director. Se desarrolla a lo largo de todo un día y priman los espacios o cerrados o nocturnos, opresivos, que la cámara, cercana y agobiante o lejana y deshumanizada, capta con todo el realismo. Los diálogos son duros, cargados de denuncia, de fatalidad, de pesimismo. Los personajes están descorazonados, pero aún así sacan fuerzas de flaqueza y una enorme dignidad para seguir adelante (me quedo con el de la prostituta, absolutamente genial y maravilloso). "El círculo" es una película necesaria, y una denuncia impecable de algo terrible que todavía ocurre en medio mundo.


martes, 26 de enero de 2016

EL ESPEJO de Jafar Panahi - 1997 - ("Ayneh")


Mina, una niña de seis años de Teherán, sale de su escuela al terminar las clases y, como todos los días, espera a que su madre la recoja. Sin embargo, su madre no viene. Los demás niños se van y las profesoras también. Mina se queda sola en la puerta del colegio, esperando... Y su madre sigue sin venir. Entonces, decide ir a su casa sola y pedir ayuda a los adultos que encuentra en su camino... Adultos egoístas o incomprensivos que más que ayudarla lo que hacen es entorpecer su búsqueda.


"El espejo", la segunda película de Jafar Panahi, sigue la estela de su debut, "El globo blanco", en su base principal. La cámara del director iraní sigue a una niña que se ha vuelto a perder en el incomprensible e incomprensivo mundo de los adultos. No sabe por qué pero, a la salida de la escuela en un día normal y corriente, nadie ha venido a buscarla, y ninguno de los mencionados adultos que la rodean puede ayudarla o quiere hacerlo con seriedad. Panahi vuelve a seguir a esta niña a través de las calles de Teherán, su ciudad y capital del país, siendo testigo de injusticias sociales. Volvemos a tener como asuntos centrales la mencionada incomprensión del mundo adulto y la situación de la mujer en Irán, marginada por las leyes machistas que la someten al hombre, y otros como la lucha generacional, la picaresca o la falta de libertad en la nación, que tiene un régimen dictatorial profundamente religioso. Hay, sin embargo, un punto que diferencia a este filme de "El globo blanco" y que no revelo aquí (para eso está el espacio de "spoiler"). No quiero decir mucho más a partir de este momento, pero sí quiero señalar que el filme tiene en este mencionado punto un momento álgido, valga la redundancia, de sorpresa que es capaz de pillar al espectador de forma totalmente inesperada. Excelente apuesta de Panahi por hacer algo diferente. Sin embargo, también tengo que decir que, pasado este punto del filme, éste se vuelve bastante soporífero. Su cámara recorre demasiadas calles iguales, demasiados planos iguales y demasiadas situaciones repetidas. Es como si de repente a Panahi se le hubiese ido la mano grabando absolutamente todo en busca de una sensación de verosimilitud forzada e incluyéndo cada cosa captada con la cámara en el montaje sin dejarse nada.


"El espejo" cae en el sopor, tristemente, y se vuelve muy aburrida, muy errática incluso, cuando no tendría que haber sido así. Y digo tristemente porque no deja de ser, desde luego, una propuesta diferente y social en un país en el que no se deja hacer mucho cine diferente y social precisamente y porque sabe sorprender para luego por desgracia desinflarse y dejarnos con el caramelo en la boca. La película queda así en una promesa fallida. En conjunto, y aunque es recomendable, pienso, es mucho mejor "El globo blanco" o la soberbia y posterior "El círculo".


SPOILER:

El punto en el que la pequeña protagonista de la película se niega a seguir grabando y se enfada con el director y su equipo es magistral. Deja al espectador con la boca abierta y nos desvela que realmente estamos ante una suerte de documental de ficción basado en el rodaje de la propia película. Cien puntos para Jafar Panahi. Sin embargo, como he dicho, tras esta gran sorpresa el conjunto se pierde en la repetición. Es una pena, pero eso no quita que este golpe de efecto sea magnifico, golpe de efecto que además sirve para reflexionar sobre la naturaleza del cine, de cualquier arte representativo, y para retratar todavía con más precisión la sociedad iraní actual desde un ojo doblemente agudo que establece poca diferencia entre la ficción y la realidad. Muy destacado este punto del filme y lástima de lo que viene después y que lastra el conjunto.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

EL GLOBO BLANCO de Jafar Panahi - 1995 - ("Badkonak-e Sefid")


Día de Año Nuevo en Irán. Razieh es una niña de ocho años hija de una familia humilde de Teherán que sueña con comprar un pez de colores para la celebración de dicha fiesta. Tras mucho insistir, convence a su madre para que le de dinero para adquirir el animal. Sin embargo, de camino a la tienda, pierde el billete, que acaba varado en un sumidero seco al que no puede acceder. Razieh buscará ayuda de todos los vecinos de la zona para recuperarlo... Por desgracia, pocos se van a prestar a escucharla siquiera en un día en el que todo el mundo anda ajetreado y preparando el Año Nuevo o deseando salir pronto de su trabajo.


Jafar Panahi, antes de haber sido arrestado y perseguido por la dictadura de su país, Irán, ya comenzó su andadura como director de cine con una obra social que, bajo la apariencia de una historia cotidiana como otra, esconde ataques a la mencionada dictadura y a la sociedad iraní de su momento (que por desgracia sigue siendo la misma de nuestros días). El guión de "El globo blanco", el primer filme de Panahi, corre a cargo de su amigo y también director iraní Abbas Kiarostami, el cual, como en algunas de sus primeras obras (especialmente se dejan ver los ecos de la excelente "Dónde está la casa de mi amigo"), retrata el mundo de la infancia y su relación con el de los adultos. Una niña, hija de una familia humilde de un hogar como otro cualquiera de Teherán, quiere comprar un pez de colores para celebrar el Año Nuevo (al parecer es una costumbre iraní) y, tras insistirle a su madre, logra que le dé un billete de gran valor para que realice la compra. Sin embargo, esta niña pierde dicho billete, que se le queda varado dentro de un sumidero seco de una tienda que está cerrada. Ahora empieza su periplo para encontrar a alguien que le ayude a recuperarlo. La trama es extremadamente simple y va siguiendo, en un estilo directo y cien por cien realista, a esta niña, que en su aventura cotidiana se topa con toda clase de personajes de diversos estratos de la sociedad de Teherán. Aquí es dónde Jafar Panahi y Abbas Kiarostami despliegan la crítica social del filme, que, imagino que para poder esquivar la censura, suele aparecer velada pero, sin embargo, bien presente con un poco de complicidad del espectador.


En "El globo blanco" tenemos, pienso, dos asuntos centrales: el clasismo y el machismo. También está la pobreza, aunque deriva en gran parte de estos dos temas. El mundo de los adultos desprecia al de los niños, y dentro del mundo de los adultos se escucha mucho más a un hombre que a una mujer, a un rico que a un pobre, a un iraní que a un inmigrante por ejemplo afgano. La protagonista de la obra es mujer, niña y pobre, y deambula por las calles de su barrio sin que demasiada gente le haga caso (y su propia madre escucha más a su hermano que a ella sólo por ser éste el mayor y el hombre) e incluso se topará con un encantador de serpientes que tratará de timarla. La solidaridad viene de manos de los que son como ella: de otros niños y de otras mujeres. No siempre, claro, pero sí en la mayor parte de los casos. "El globo blanco" es un alegato social contra la discriminación, como lo serían posteriores obras de este hombre tan valiente y tan ejemplar que es Jafar Panahi, que iría aumentando progresivamente su tono de denuncia de la dictadura islámica de Irán y que por ello llegaría a ser encarcelado repetidas veces sin por ello cejar en su empeño. Admirable persona y mejor director.