Porco Rosso

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lunes, 22 de julio de 2013

OPEN RANGE de Kevin Costner - 2003 - ("Open Range")


Charlie Waite, Boss Spearman “Button” y Mose Harrison son ganaderos y pistoleros. Los tres viven en las grandes praderas del salvaje oeste protegiéndose mutuamente y luchando día a día contra la naturaleza. Esconden también pasados tristes y no suelen usar sus armas a no ser que sea necesario. Sus vidas pacíficas experimentarán un terrible giro cuando lleguen a la pequeña ciudad fronteriza de Harmonville, en donde el sheriff está aliado con un poderoso hacendado para gobernar el lugar por medio del miedo y de la corrupción. El enfrentamiento es inevitable cuando los hombres de los dos tiranos se enfrenten al trío e intenten hacerles aceptar sus leyes por la fuerza….


Injustamente denigradísimo después de los estruendosos batacazos de “Waterworld” y de “Mensajero del Futuro”, Kevin Costner ha sabido levantarse y retornar a la calidad artística que un día perdió como cineasta con “Open Range”, uno de los grandes y por desgracia más olvidados westerns de la pasada década. Y es que parece que, aunque Costner haya por fin salido de su decadencia de la segunda mitad los años noventa y de principios del nuevo siglo (como director no hizo nada más tras “Mensajero del Futuro” y, como actor, hasta la reciente “Mr. Brooks”, se destacó tristemente por llevar una carrera de mediocridades y hasta de grandes bodrios –“Entre el amor y el juego”, “Mensaje en una botella”, “Los reyes del crimen”, “Dragonfly”…-), cuesta que le vuelvan a reconocer como lo que era y como lo que vuelve a ser: un genial director en lo que por lo menos al western se refiere y un genial actor (cuando se elige papeles dignos).


“Open Range” bebe directamente de la trafición del western del Hollywood dorado para, con un aura clásica y también épica y poética (animada por una fotografía esplendorosa que ensalza los escenarios naturales como a unos personajes más), narrar la historia de dos viejos vaqueros (geniales Kevin Costner y Robert Duvall) que, en terreno inhóspito y para defender una vez más a la justicia y a lo que aman, tendrán que enfrentarse a unos pistoleros desalmados a los que vencen con su superior fuerza y experiencia y que representan el honor perdido de un mundo que se termina (“Open Range”, no podía ser de otra manera, es completamente crepuscular). La tercera película como director de Kevin Costner es puro John Ford, puro Henry Hathaway, puro Howard Hawks, aunque con un pie en los salvajes oestes de Arthur Penn y de Sam Peckimpah. La violencia más descarnada y sucia (a menudo animada y redondeada con cámara lenta) se pone al servicio de dos personajes heroicos a pesar de su condición de perdedores vitales, condición que llevan con una pasmosa dignidad. “Open Range” es una fascinante obra maestra que será reconocida con el tiempo, al igual que la carrera general de su creador, Kevin Costner.


sábado, 27 de abril de 2013

MENSAJERO DEL FUTURO de Kevin Costner - 1997 - ("The Postman")


Año 2013. La humanidad vive, tras una guerra brutal que casi destruyó el planeta, en pequeñas comunidades apartadas y autosuficientes que intentan luchar como pueden contra los hombres hostiles que merodean en el exterior, entre los restos de la civilización. Alguien va a cambiar esta situación desesperanzada: un hombre misterioso que ha venido de nadie sabe dónde... A repartir las cartas que quedaron sin repartir y a volver a unir a las comunidades.


Alguien tuvo que cogerle mucha, muchísima manía a Kevin Coster. O bien Kevin Costner le hizo una putada tremebunda a alguien y esta persona se la devolvió con creces. Lo que no es normal es que el actor y director, tras bastantes años de ascenso fulminante y éxitos continuados, se hunda a lo bestia en la segunda mitad de los noventa y no levante cabeza hasta varios años después (y nunca llegue a alcanzar la fama y el reconocimiento de cabeza de cartel que tenía en su mejor época). De todos es bien sabido que este señor se estrelló brutalmente con "Waterworld" y, posteriormente, con "Mensajero del futuro", ambas películas post-apocalípticas. Algo raro hubo: las dos cintas eran inmisericordemente puteadas antes de llegar a las salas y se les hizo a ambas una anticampaña terrible. ¿Qué pasaba con Kevin Costner para que esto ocurriera? Pues todavía nadie lo sabe, me temo. El caso es que el tiempo pone a cada uno en su sitio y, si bien ninguna de las dos películas mencionadas era en efecto buena, tampoco ninguna de las dos era tan horripilante como para que se la masacrase de esta forma. "Mensajero del futuro", la segunda obra dirigida por el actor tras su maravillosa "Bailando con lobos", es una película con muchísimos fallos, pero... ¿Se merecía cinco Premios Razzie incluyendo peor película, director, actor y guión? ¿Se merecía la nominación a Peor Película de la Década? ¿Se merecía Costner otra a Peor Actor del Siglo? Es que estamos hablando de algo bastante heavy, creo yo, por una película simplemente mala. Porque tanto en su año, 1997, como en los inmediatamente anteriores y posteriores, hubo películas mil veces más infames que "Mensajero del futuro". Y las sigue habiendo.


Que sí, que la cinta no es nada buena y que incluso tira para directamente mala en algunos momentos. Que sí, que es un western post-apocalíptico refrito de otras cintas de su género sin nada nuevo que contar. Que sí, que Kevin Costner aquí no está muy inspirado ni tras la cámara ni delante de ella. Que sí, que la película es grandilocuente, bastante pretenciosa, vergonzosamente patriotera y, para colmo, es larga (casi tres horas) y no es que tenga demasiado ritmo ni la trama demasiado bien administrada. Pero es lo que digo antes: habiendo películas mil veces peores que ésta (porque las hay, vaya que sí)... ¿Se merecía "Mensajero del futuro" ser arrastrada por el barro de esta manera? Sobre todo porque, por otra parte, que levante la mano el actor o el director que no haya tenido nunca ningún soberano patinazo (que los hay, pero son pocos, bastante pocos). Y sobre todo porque Kevin Costner dirigiría en 2003 otra película maravillosa y que creo que no está justamente valorada: "Open Range". Desde hace diez años el actor no se pone tras la cámara. Una pena, porque "Mensajero del futuro" es una película, y "Bailando con lobos" y "Open Range" son dos.



POR CIERTO, COMO CURISIDAD: "MENSAJERO DEL FUTURO" SE AMBIENTA EN EL AÑO... 2013. JEJEJE.

miércoles, 20 de abril de 2011

BAILANDO CON LOBOS de Kevin Costner - 1990 - ("Dances with wolves")


1860. El teniente norteamericano John J. Dumbar es enviado solo a un puesto avanzado muy al oeste en el que pasa sus días tomando impresiones del lugar. Pronto establece contacto con los indios de las cercanías. Pronto, también, su visión sobre ellos y sobre su país cambia, lo que le fuerza a tomar una decisión: dejar su vieja vida. El teniente Dumbar se va a convetir en un protector de los pieles rojas, los auténticos habitantes de Norteamérica, que son exterminados y marginados por los hombres blancos.


Hubo un tiempo (finales de la década de los ochenta y la primera mitad de la de los noventa especialmente) en el que Kevin Costner era una gran estrella que convertía en rentable casi todo lo que tocaba, tanto si lo hacía en su faceta de actor como si lo hacía en las de director o productor. Después de haberse estrellado comercialmente protagonizando “Waterworld” de Kevin Reynolds (que sigo pensado que no era una película tan horripilante como en su momento se dijo), volvió a estrellarse dos años después con “Mensajero del futuro” (esta ya sí era una cinta verdaderamente terrible), la cual además de protagonizar dirigió. Su carrera, a causa de esto (aunque yo pienso que tiene que haber otras razones que nadie o pocos conocen) cayó en picado en todos los aspectos durante finales de los noventa y principios del nuevo siglo. Actualmente Kevin Costner está logrando alzar de nuevo el vuelo gracias a papeles como los que interpretó en su filme “Open Range” o en la reciente “Mr. Brooks”. No voy a hablar hoy de él como actor, sino como director. Debutó con una de las obras maestras más premiadas de la década de los noventa: “Bailando con lobos”, tras lo cual, como he comentado, se hundió con la bazofia “Mensajero del futuro”, un western postapocalíptico infumable. Su última creación sin embargo ha sido la soberbia “Open Range”, un western de sello clásico que le ha devuelto la credibilidad artística que había perdido y que ha sido injustamente infravalorado en líneas generales. Amante del mencionado género (el western), el Costner cineasta combina a la perfección dentro de tramas cargadas de humanismo la violencia brutal (a veces a cámara lenta como ocurre en los filmes de Sam Peckinpah) con un lirismo épico de aura clásica influido por el de grandes como John Ford o Howard Hawks. Sus personajes han de luchar contra un mundo en el que prima la injusticia y a menudo se ven forzados a utilizar la violencia para acabar con la que otros ejercen sobre los débiles. “Bailando con lobos” y “Open Range” son dos de los más importantes westerns modernos de la historia, y, concretamente, el último de ellos, es el mejor western comercial de los últimos años junto a "El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford" (aunque se le haya hecho poquísimo caso). Creo que, injustamente, se recuerda más a Kevin Costner por “Waterworld” y por “Mensajero del futuro” que por estas dos maravillas o por sus papeles también excelentes en películas como “Silverado”, “Los Intocables de Elliot Ness”, “Robin Hood, Príncipe de los ladrones”, “JFK” o “Un mundo perfecto”. Pienso que su figura ha sido demasiado maltratada gratuitamente.


Basada en una novela de Michael Blake, “Bailando con lobos” es uno de los mejores westerns de los años noventa y, además, una de las películas norteamericanas decisivas de esta década, película que arrasó en los Oscars y en las taquillas y que lanzó al reconocimiento como director a Kevin Costner, que había debutado con ella tras las cámaras. En un estilo de influencias clásicas, presentó el actor una soberbia aventura épica humanista en la que un oficial de caballería del ejército de los Estados Unidos abandona su vida militar para dedicarse a la lucha por los derechos de los indios, masacrados, marginados y olvidados por el gobierno de su país, a cuyos enviados tendrá que enfrentarse mientras, a su vez, intenta integrarse en la cultura de los que intenta proteger, radicalemente opuesta a la suya pero cargada de valores que en ella se han olvidado. El propio Costner interpreta maravillosamente a este oficial, llamado Dumbar, y, además, sabe dirigir un acertadísimo drama reivindicativo y revisionista que bebe del western de grandes como John Ford. El filme combina la violencia más terrible y brutal con un lirismo que se mueve sin cesar entre la exaltación y la delicadeza. La ambientación de la época está recreada con gran realismo y apoyada por una esplendorosa fotografía (inolvidables los paisajes que se nos regalan constantemente). Con un gran ritmo y pulso narrativo (dura tres horas que se pasan en un vuelo) y con una bellísima y ya mítica banda sonora de John Barry, “Bailando con lobos” es una película que todavía hoy sorprende como en el día de su estreno.