Porco Rosso

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jueves, 28 de marzo de 2019

MARTE NECESITA MADRES de Simon Wells - 2011 - ("Mars needs moms!")


Milo y su madre se llevan fatal: discuten todo el día, no están de acuerdo en nada, y él además se porta especialmente mal con ella para fastidiarla. Una noche, algo delirante ocurre: unos marcianos bajan a la Tierra y secuestran a la madre de Milo... Y él los sigue a su planeta. Tienen oscuros objetivos.


Los últimos años de Simon Wells no han sido especialmente buenos. "La máquina del tiempo" no marchó todo lo bien que debería haber marchado y fue muy criticada, y nueve años después dirigió "Marte necesita madres", una película que le llegó de rebote después de que Robert Zemeckis no la pudiese dirigir. Este filme, que fue un fracaso tal que su estreno en muchos países fuera de los USA fue cancelado para que pasase directamente al mercado doméstico, usaba la misma técnica de captura del movimiento que "Polar Express" o "Beowulf", y prácticamente lo único que tuvo en condiciones fue su animación. Escenarios muy bellos, personajes muy bien recreados y poco más hay que destacar. La historia es muy simple y muy predecible, los mencionados personajes son puros tópicos, las escenas de acción muy normalitas y, sobre todo, la trama va a trompicones y la mayor parte de las escenas están mal enlazadas. Toda la narración es farragosa y todas sus soluciones son gratuitas y precipitadas, y todo ocurre porque sí, sin explicación convincente para casi nada. Hay además otra cosa: el sustrato ideológico de la película, centrado en la apología enfermiza de la familia tradicional y en la figura de la madre como elemento idealizado, es muy rancio, muy norteamericano en el peor de los sentidos. "Marte necesita madres" es una película para niños y fin, y puede ser entretenida y cumplir su función, pero no busquen en ella nada aparte de esto. Desde 2011, Simon Wells no ha dirigido nada más. Una lástima.


martes, 18 de diciembre de 2018

LA MÁQUINA DEL TIEMPO de Simon Wells - 2002 - ("The Time Machine")


1899. Alexander Hartdegen es un científico que vive en Nueva York y que cree fervientemente en que es posible viajar a través del tiempo, una tesis que defiende sin cesar en la universidad en la que imparte clases y que le supone el desprecio de otros profesores. Una noche, mientras pasea con su novia Emma, una tragedia se cierne sobre ellos...


Sí, Simon Wells es el bisnieto de H.G. Wells. Por eso mismo, esta película puede parecer un pecado para muchos. Y es normal, porque esta versión que dirigió de "La máquina del tiempo", una de las obras clave del mítico escritor y padre de la ciencia ficción, se pasa por el forro el legado de su bisabuelo. Su sustrato político y social está muy simplificado, y sus ideas sobre la cuarta dimensión ni aparecen, y encima todo se lía en una historia de amor muy tópica y cutre y en una reflexión sobre el destino que no viene demasiado a cuento. Entiendo a los fans del autor de "La guerra de los mundos" y "El hombre invisible": esto es una infamia. Sin embargo, y para ser justos, tengo que decir que la película es muy divertida y tiene un acabado estético bastante aceptable y que capta bien los preceptos ambientales del steampunk. También, que Guy Pearce lo hace muy bien. Ok, vale, no me maten: no es suficiente. Lo sé. Soy el primero al que le molesta que cojan una obra clásica e imperecedera y la desfiguren para hacerla comercial y contentar a los públicos menos o nada exigentes. Y es verdad que tampoco es ésta la mejor cinta del propio Simon Wells, que creo que en la animación, su forma de crear predilecta, se defiende mucho, pero muchísimo mejor que en la imagen real.


Sin embargo, y a pesar de todo esto, tengo que reconocer también que esta máquina del tiempo tampoco da vergüenza ajena. Aunque prime la acción y la aventura por encima de todo. Aunque los morlocks sean algo cutres y Jeremy Irons como villano de turno esté verdaderamente terrible y hasta ridículo por momentos. Aunque se reduzca al final todo al bien contra el mal más basiquito. "La máquina del tiempo" de 2002 es una adaptación mala, de esas de tres al cuarto, sí, y eso es un delito viniendo del bisnieto de su creador, vale, pero tampoco es algo horroroso, ni una bazofia al estilo de Michael Bay ni tampoco una comedia diarréica.


lunes, 24 de septiembre de 2018

BALTO de Simon Wells - 1995 - ("Balto")


Balto es un mestizo entre perro y lobo que malvive con sus amigos el ganso Boris y los osos polares Luk y Muk en los alrededores de la pequeña ciudad de Nome, en Alaska. Marginado por los perros e ignorado por los lobos, no tiene ni un lugar ni una identidad propias. Un día, la perrita Jenna, la única que le acepta y le respeta, le dice que su ama, Rosy, está gravemente enferma de difteria, como otros tantos niños, y que la medicina se ha agotado y es imposible traerla de otra ciudad debido al brutal temporal que azota la zona. Balto va a tomar una decisión que va a cambiar su vida...


"Balto" fue una de esas películas de los años noventa que, de manos de compañías como la Universal, trataban de emular el estilo de Walt Disney y que tuvieron una suerte y una calidad irregular, como la propia "Rex, un dinosaurio en Nueva York", que produjo Steven Spielberg y que dirigió el mismo Simon Wells. Basada en la historia real de un perro conductor de trineo que salvó la vida de varios niños enfermos tal y como se cuenta en el filme, "Balto" es una película muy bella que ha sido bastante olvidada de forma, pienso, injusta. Sigue la estela de los clásicos del susodicho Disney: personaje que lucha contra la adversidad y se supera a sí mismo y a su contexto discriminatorio y encuentra el amor y la amistad. Todo está sin embargo trabajado con mimo, desde la muy hermosa animación (en especial el tratamiento de la luz me parece genial) hasta los personajes (protagonistas magníficos, secundarios con mucho carisma -en especial Boris y los osos polares- y un villano despreciable y de altura). El mensaje contra el racismo y a favor de la valía personal independientemente de los orígenes está bien expuesto y sin demagogias, y el filme tiene una acción frenética, un humor muy bien integrado y un cierto toque adulto y serio, romántico y melancólico, con momentos muy líricos, que destaca. En este caso, Simon Wells se desmarca de lo fallida que era "Rex, un dinosaurio en Nueva York" y entrega un filme animado más que notable que creo que merece ser más reivindicado. Tras "Balto", pasaría a Dreamworks para encargarse de "El Príncipe de Egipto", la cual comenté hace varios meses en esta etiqueta.


jueves, 3 de mayo de 2018

REX, UN DINOSAURIO EN NUEVA YORK de Simon Wells, Phil Nibbelink, Dick Zondag y Ralph Zondag - 1993 - ("We're Back: A Dinosaur's Story")


El sabio y bondadoso profesor Neweyes viaja a la Prehistoria para dar de comer sus cereales especiales "Brain Grain" a cuatro dinosaurios. Estos cereales les dotan de inteligencia y les dan la capacidad de hablar. Con ellos, viaja al futuro, a Nueva York, con un objetivo: hacer felices a los niños que quieren conocer en persona a dinosaurios de verdad. Sin embargo, algo ocurre: el profesor Screweyes, el malvado hermano de Neweyes, quiere a estos dinosaurios para integrarlos en su circo del horror...


"Rex, un dinosaurio en Nueva York" es una película dirigida por cuatro directores de entre los que destaca Simon Wells, que siempre ha intentado hacer una animación personal con mayor o menor éxito. Los otros tres son Phil Nibbelink (que co-dirigió con Wells "Fievel va al Oeste", que ya comentaré con la saga completa), Dick Zondag (que ha colaborado en series animadas) y Ralph Zondag (que es uno de los directores de "Dinosaurio" de la Disney). Este filme, producido por Steven Spielberg en 1993 para aprovechar claramente el tirón de "Parque Jurásico" (hasta se ve el nombre del filme en un cine en la película), es una curiosidad que permite seguir las carreras de estos animadores, en especial la de Wells, que por cierto es nieto del gran escritor H.G. Wells (y tal vez por eso adaptó la obra de su abuelo "La máquina del tiempo" en 2002). "Rex, un dinosaurio en Nueva York", tiene algunos puntos interesantes, pero en general su historia es muy pobre y sus personajes también. Tiene ese ambiente "wellsiano" (nunca mejor dicho viniendo de su nieto) y de toques "steampunk" que resulta bastante encantador y un villano con cierto carisma (que tiene una radio con la que capta los miedos de las personas para asustarles). Sin embargo, el resto falla, y bastante. Los personajes son muy planos, todos, y la trama también, basada en un conflicto muy simple con lagunas de guión por todas partes. El drama es muy básico y el humor no funciona. Y se nota mucho eso: busca aprovechar el tirón de la primera "Parque Jurásico" para sacar más réditos de la moda de los dinosaurios de aquel año 1993 y de los posteriores. La animación cumple, e integra elementos en 3D que para la época son resultones, pero nada más. Estamos ante una película simplemente curiosa y para coleccionistas de filmografías que, como yo, disfrutamos observando la evolución de los autores. Pero poco más. No se puede decir que sea horropilante, pero no se puede tampoco decir nada más allá de que "no molesta".


martes, 20 de febrero de 2018

EL PRÍNCIPE DE EGIPTO de Simon Wells, Steve Hickner y Brenda Chapman - 1998 - ("The Prince of Egypt")


Egipto es un imperio inmenso y poderoso y el pueblo hebreo es su esclavo y trabaja para su gloria construyendo sus grandes pirámides y monumentos y llevando una existencia miserable. Moisés es hijo del faraón y vive, ajeno a todo esto, en el palacio real con su familia y con su hermano Ramsés, que es además su mejor amigo. Moisés lleva una vida feliz y llena de lujos, y Ramsés le adora y le quiere. Ambos son inseparables. Algo, sin embargo, está a punto de ocurrir... Moisés va a recibir una revelación que va a cambiar todo lo que conoce para siempre...


Simon Wells es un animador que ha trabajado para diversos estudios y que ha tratado siempre de aportar algo de personalidad a sus obras, aunque hayan sido encargos comerciales y aunque no siempre lo haya logrado. También saltó a la imagen real. Su filmografía se compone de "Fievel va al oeste", "Rex,, un dinosaurio en Nueva York", "Balto", "El Príncipe de Egipto", "La máquina del tiempo" y "Marte necesita madres".


"El Príncipe de Egipto" fue la segunda película animada de Dreamworks Animation, y apareció en las salas el mismo año que "Antz", aunque fue muy diferente. Estaba realizada con métodos tradicionales (aunque contaba con insertos en 3D, una moda muy de finales de los años noventa) y, en vez de ser una comedia como aquella, era un drama. Es hoy, también, y por desgracia, una película que ha sido bastante olvidada y de forma injusta. Me da la sensación de que en sus inicios Dreamwoks arriesgaba más que actualmente, porque "El Príncipe de Egipto", sin ser perfecta, adaptaba unos capítulos de "La Biblia" centrándose en el mensaje religioso (sí, es una película religiosa, eso es innegable), pero desarrollando paralelamente una historia muy adulta de dos hermanos separados de forma radical por un destino cruel. Porque, por encima de todo lo demás, esta obra va sobre esa separación, sobre esa rivalidad y sobre ese dolor. Moisés y Ramsés son los protagonistas principales, y ambos pertenecen a pueblos diferentes, y ambos se quieren, pero están condenados a enfrentarse. Este filme no es para niños, en absoluto, o por lo menos no es para niños muy pequeños. Tiene momentos sobrecogedores. Y los dos protagonistas no son nada planos. Moisés llora tanto al ver sufrir a su pueblo en la esclavitud como al ver sufrir al pueblo egipcio cuando sus primogénitos y su propio sobrino son asesinados por el poder de ese Dios del "Antiguo Testamento" que exterminaba razas enteras para favorecer a otras o que condenaba a los suyos a castigos centenarios con una severidad desproporcionada por faltas a veces claras y a veces no tanto. Ramsés es un racista y un clasista, pero ama a su hermano y le echa en cara que lo abandone (genial la canción en la que le acusa de haberle traicionado: pone los pelos de punta).


Y el filme, además, trata asuntos como la libertad, el mencionado racismo y el clasismo, o la justicia. Aunque todo esté pasado por el filtro religioso, que lo cierto es que tampoco es lo principal, lo cual es muy de agradecer. Se nota que hay implicados en la obra directores como Simon Wells o Brenda Chapman (que luego se encargaría de "Brave" para el estudio de Pixar), que tratan de darle una vuelta al material que tienen, a priori con pocas posibilidades al ser una adaptación de "La Biblia", para sacar algo diferente de algo tan visto. "El Príncipe de Egipto" no es la película animada perfecta, pero sabe usar perfectamente lo que tiene para proponer una trama adulta. Muy, muy destacada, y desgraciadamente, muy, muy poco tenida en cuenta. Creo que hay que revalorizarla, y lo digo yo que detesto por norma general el cine religioso porque creo que no tienen ningún interés la mayoría de las veces para un espectador que no lo sea. Muy buena y muy infravalorada.