Porco Rosso
Mostrando entradas con la etiqueta Stephen Norrington. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Stephen Norrington. Mostrar todas las entradas
domingo, 14 de diciembre de 2014
LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS de Stephen Norrington - 2003 - ("The Leage of Extraordinary Gentlemen")
Un terrible terrorista conocido como "El Fantasma" está llevando a cabo ataques y sabotajes que pueden crear un conflicto entre Inglaterra y Alemania, conflicto que puede extenderse a nivel mundial. Para averiguar qué está ocurriendo y atrapar a este criminal, el gobierno británico conforma un grupo de grandes guerreros y aventureros: Allan Quatermain, Mina Harker, el capitán Nemo, el doctor Jekyll, el hombre invisible, Dorian Gray y Tom Sawyer. Juntos, se enfrentarán a la peor amenaza que el mundo ha conocido hasta este momento...
El autor de cómics Alan Moore ha renegado siempre de las adaptaciones para la gran pantalla de sus historias de las viñetas. Lo ha hecho tanto si la película ha sido buena (como película por lo menos: ahí están los casos de "V de Vendetta" y "Watchmen", muy controvertidos cuanto menos, sobre todo el de la primera de ellas), mediocre ("Desde el Infierno") o mala. De ésta "La Liga de los Hombres Extraordinarios" llegó a decir lo siguiente: "La única semejanza entre la película y la historieta es el nombre". Tiene razón. Y, además, la obrita de marras no funciona tampoco como "película a secas". Stephen Norrington, el mediocre director del primer "Blade" (que por cierto lleva once años inactivo, desde esta película de 2003, no sé por qué) es el designado para rodar la "cosa" (imagino que por el tirón de la mencionada cinta del cazavampiros de Marvel) y se pasa por el forro descaradamente el cómic de Alan Moore y entrega una aventurita anodina de acción barata con personajes planísimos que faltan al respeto a los de la obra original, que es fantástica, un prodigio de la imaginación y de la calidad, como casi todo lo que sale de la cabeza y de la pluma de este maestro de escritores inglés.
Piensen en una suerte de X-Men, La Liga de la Justicia o Los Vengadores conformados por personajes de la literatura victoriana (en el caso, Allan Quatermain de "Las minas del Rey Salomón", Mina Harker de "Drácula", el Capitán Nemo de "20.000 leguas de viaje submarino", el doctor Jekyll de R. L. Stevenson y el hombre invisible de H. G. Wells) que luchan contra villanos como el Profesor Moriarty (el archienemigo de Sherlock Holmes y Watson) o los marcianos de "La Guerra de los Mundos" del mencionado H.G. Wells y que tienen como aliados y cameos puntuales al orondo hermano del también mencionado Sherlock Holmes, a John Carter, a una suerte de antepasado del "M" de James Bond o al detective Dupin de "Los crímenes de la Calle Morgue" de Edgar Allan Poe entre otros. Sumérjanlo todo en un ambiente de steampunk genial y terriblemente evocador. ¿Se lo imaginan? Pues el cómic es una maravilla; la película es apestosa.
El hecho de que se hayan incluido en el grupo de los protagonistas a dos personajes nuevos como Dorian Gray y Tom Sawyer, que no aparecían en el cómic, no es importante: estos dos personajes fueron muy criticados, pero, de hecho, pegan bastante con el tono de la obra y en el equipo que conforman los otros. No, el problema no son estos personajes nuevos: el problema es que el guión es una basura, los caracteres son planísimos (todos) y encima faltan al respeto, como he dicho, a los originales; los diálogos apestan, la acción es mediocre y la trama es lineal y está infantilizada hasta niveles terribles para intentar aprovechar el tirón del resurgimiento del cine de superhéroes, que comenzó por aquellos años. Nada en esta película de "La Liga de los Hombres Extraordinarios" merece la pena. Es una lástima, porque el material que se tenía para adaptar es fascinante y porque los actores no estaban mal. Como curiosidad, Sean Connery ha interpretado en esta cinta su último papel hasta la fecha. Lo dicho: una lástima. Y otro cómic que se cargan vilmente.
jueves, 5 de junio de 2014
BLADE de Stephen Norrington - 1998 - ("Blade")
Blade y su amigo y maestro Whistler se dedican a dar caza a la peor amenaza que acecha a la humanidad: los vampiros, que viven ocultos entre los hombres y que tratan de controlarlos en secreto. Sin embargo, por vez primera los propios vampiros están también en peligro. Uno de ellos, Deacon Frost, ambicioso y despiadado sin límites, planea hacerse con un poder milenario inimaginable que le permitirá ser el señor casi invencible del mundo tanto humano como vampiro. Blade va a tener que pararle los pies.
Stephen Norrington es un director mediocre que, desde el año 2003, no ha dirigido nada. Su filmografía se compone del filme de terror y ciencia ficción "Máquina letal", de la comentada "Blade", del drama "El último minuto" y de la cinta de acción "La Liga de los Hombres Extraordinarios".
"Blade" fue el filme visagra entre las "viejas" sagas de superhéroes del cine y las "nuevas". En 1997 Joel Schumacher terminó de cargarse el fabuloso mundo de Batman de Tim Burton con la infame "Batman & Robin" y en 1998 "Blade", el cazavampiros de Marvel (muchos se olvidan de que, efectivamente, este personaje pertenece al universo de Spiderman, X-Men, Los Vengadores y compañía) era un éxito de taquilla y abría el paso a la llegada, pocos años después, de las primeras películas de los mencionados Spiderman o X-Men. El hoy devaluado y anclado en papeles de filmes de acción menores Wesley Snipes, que en ese momento se encontraba en la cresta de la ola del cine comercial tras películas como "Los blancos no la saben meter", "Demolition Man", "Asalto al tren del dinero" o "Fanático" (y que incluso en aquellos años también hacía de vez en cuando papeles de más enjundia en películas de Abel Ferrara o Spike Lee) fue el elegido para ser Blade y, la verdad, supo aportarle carisma (que después de la trilogía de este personaje su carrera perdiese para siempre el interés es otra cosa). Blade era un cazarvampiros chulo, testosterónico, "tuneado", con armas y objetos para fanfarronear por todas partes, con frases lapidarias chorras y, por supuesto, con un buen corazón. Vaya, era una vez más el héroe de acción habitual de los ochenta y los noventa. Fue efectivo y hoy es un clásico de este tipo de cine y del de superhéroes, y nadie se imagina, por lo menos hasta ahora, a otro Blade que no sea él.
"Blade", dirigida por el mediocre Stephen Norrington, no es ninguna maravilla a pesar de ser entretenida y de ser ciertamente importante, aunque a menudo no se lo reconozcan, en la transición que he comentado hacia el cine de superhéroes "actual". La película tiene lagunas de guión por todas partes, escenas cogidas con alfileres, diálogos malos, improvisaciones y errores de bulto que son directamente de concepción (Blade a plena luz del día por la calle armado hasta los dientes y todo el mundo pasa de él... Joder, es duro). Los personajes también son bastante planos (los buenos, los malos, y ya). Sin embargo, las escenas de acción cumplen (y la del prólogo en la discoteca vampírica se ha convertido en un clásico del cine de superhéroes con el paso del tiempo) y el ritmo también. Hay que señalar de la misma manera que Kris Kristofferson tiene el carisma suficiente para apoyar al héroe y que Stephen Dorf, que también se ha devaluado mucho y que realizó años después de "Blade" papeles en películas verdaderamente infames (hoy parece ir, poco a poco, remontando el vuelo de nuevo tras trabajar con creadores como Lee Daniels, Michael Mann o Sofia Coppola) entrega el mejor villano de toda la saga. No es que los otros dos sean especialmente maravillosos, pero Dorf supo interpretar a un vampiro esnob y exquisito, conspirador y sexy, con mucha solvencia (al César lo que el del César). "Blade" no es ninguna maravilla, pero tiene su página en la historia del cine de superhéroes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)