Porco Rosso
Mostrando entradas con la etiqueta Armando Iannucci. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Armando Iannucci. Mostrar todas las entradas
viernes, 4 de mayo de 2018
IN THE LOOP de Armando Ianucci - 2009 - ("In the Loop")
El primer ministro británico y el presidente de los Estados Unidos están planeando iniciar una guerra en un país de Oriente Medio y, en horario de máxima audiencia, Simon Foster, el secretario de estado del Reino Unido, la respalda por error ante unos periodistas. Las críticas le llueven por todas partes en los medios y en las redes, y entre Londres y Washington se aceleran las negociaciones tanto como para detener la contienda como para terminar de precipitarla. Los trapos sucios de la política de ambos países están a punto de salir a la luz mientras en los despachos empieza una batalla de intrigas implacable y delirante.
Hace un mes y algo más tuve el gusto de descubrir la genial "La muerte de Stalin", y, al haberme parecido una película tan magistral, decidí buscar la anterior obra de su director, Armando Iannucci, llamada "In the Loop". Y me ha parecido otra comedia política absolutamente desternillante, incisiva y despiadada. El director se prodigaba ya en este género y ensayaba con una historia en la que políticos ingleses y norteamericanos planeaban una guerra en algún país de Oriente Medio (así, sin más) y se liaban a "tortas políticas", valga la redundancia. El filme es una constante exhibición de diálogos disparados a la velocidad de la luz cargados de inteligencia, de mordacidad, de mala leche y de lucidez política, llenos muchos de ellos de referencias culturales de toda clase. Iannucci elabora una trama que, también con la velocidad de un rayo, despliega un retrato cruel y brutal y sin concesiones de los sumideros de la alta política, donde toda clase de personajillos influyentes tratan de medrar para su bando y llevarse su trozo del pastel del poder sin importar lo que tengan que engañar, manipular o, indirectamente, matar (porque la guerra en el país de marras del Tercer Mundo al fin y al cabo es la reina del ajedrez y a nadie le importa un pito quién tenga que morir allí). Políticos, jefes de comunicación, militares, mediadores, jovenzuelos irritantes, vacas sagradas... Todos se dan la mano en este matadero de realidad donde no hay ninguna piedad. Todos están delineados de una forma sardónica y todos están además interpretados de manera portentosa y divertidísima por muchas caras conocidas del cine inglés (algunas de ellas de famosos cómicos al parecer: no los conozco a todos) y americano.
En especial, creo que se lleva la palma por encima de todo el reparto un soberbio David Capaldi, que creo que entrega el papel más descacharrante y a la vez más horrible. Le siguen de cerca un siempre genial James Gandolfini (inolvidable la pelea verbal que protagoniza con el mencionado Capaldi) y un más que destacado David Rasche. Pero todos y todas están excelentes, sin excepción. Armando Iannucci rueda con cámara en mano, en un estilo recio y directo, de corte brusco y ambiente realista, con desnudez estética, y con gran velocidad. Tal vez al filme le haga falta algún momento más reflexivo, que nos deje digerir un poco más su cascada interminable de personajes, información y chistes, que puede llegar a ser verdaderamente apabullante, y en 106 minutos además. Pero en general es todo el conjunto de "In the Loop" maravilloso, y está lleno de referencias a políticos bien conocidos de los últimos años que son perfectamente reconocibles, valga la redundancia. Muy buena comedia.
miércoles, 14 de marzo de 2018
LA MUERTE DE STALIN de Armando Iannucci - 2017 - ("The Death of Stalin")
1 de marzo de 1953. Moscú. El sanguinario dictador Iósif Stalin es encontrado derrumbado en el suelo de su habitación, inconsciente. El día 5, tras una larga agonía, muere a causa de un ataque cerebrovascular. Empieza, inmediatamente, la guerra en la sombra de sus más cercanos camaradas, que, pelotas e hipócritas, estaban esperando con ansia este momento para ocupar su lugar. Y esta guerra oculta va a ser a muerte: sin cuartel y sin piedad.
El escocés Armando Iannucci es un famoso director, comediante, actor y satírico en su país centrado habitualmente en la política, a la que pone de vuelta y media. Creador de las famosas series "Knowing me, knowing you with Alan Partridge", "The Day Today", "I'm Alan Partridge", "The Armando Iannucci Show", "The Thick of It" y "Veep", ha dirigido también las películas "In The Loop" y "La muerte de Stalin", ambas de un negrísimo y brutal e inteligente humor sin ninguna concesión.
"La muerte de Stalin" no es solamente una de las comedias definitivas del pasado año, sino una de las comedias definitivas de esta década. Estamos acostumbrados a ver en las pantallas a dictadores y genocidas como el eterno y archifamoso líder de los nazis Adolf Hitler, pero no tanto a su gran "homólogo", Iósif Stalin, ese otro asesino monstruoso que ha sido absuelto y perdonado por esa izquierda radical o de chichinabo que es capaz de mirar para otro lado o directamente alabar a tiranos y asesinos sólo por ser de su cuerda ideológica. Aquí, por primera vez en mucho tiempo, se le hace justicia en el cine. Armando Iannucchi rueda, sin un pelo en la lengua y sin ninguna piedad, su versión de la muerte de este ser repugnante en clave de comedia. Y es negra, negrísima, sin concesiones, brutal, terrible y por supuesto desternillante. Revisita ese mundo, tan idealizado por muchos ignorantes y fanáticos, en el que una denuncia inventada, un comentario sin importancia, un chiste, una omisión nimia, llevaba a cualquiera a un campo de concentración, a una sala de torturas o directo al paredón. Todo auspiciado por este maestro de ceremonias del horror que fue Iósif Stalin y por sus asquerosos camaradas, hipócritas, pelotas, serviles y secretamente ansiosos de verle morir para ocupar su lugar. El comunismo queda pervertido en la dictadura de una sola persona, ensalzada por el personalismo más salvaje y por el terror de la peor caza de brujas que tan bien describió George Orwell en sus obras, en la constante vigilancia, en la cultura de la opresión y de la calumnia, de la manipulación, del engaño, de la censura, de la tortura y de la violencia, de la arbitrariedad y de la ambigüedad.
"La muerte de Stalin" nos hace reír a carcajadas, pero sabemos que lo que se está narrando en ella en realidad no tiene ninguna gracia. Es salvaje, e irónica, y escatológica, y sangrienta, y extremadamente irreverente, y molestará a muchos, a los que arrojará un inmisericorde jarro de agua helada sobre sus cabezas. De eso se trata: de molestar, de mearse en vacas sagradas y reírse de ellas sin piedad y de lanzar luz de una maldita vez sobre uno de los peores monstruos que ha parido la humanidad. Reparto coral de matrícula de honor e inolvidable (interpretaciones maravillosas todas, absolutamente todas), ritmo fantástico, diálogos increíbles, humor genial, escenas que ponen los pelos de punta y que se quedan marcadas en la retina para siempre y una capacidad crítica insobornable y a prueba de miles de bombas. "La muerte de Stalin" es una obra maestra de la comedia. Imprescindible. Bien por Armando Iannucci. Sobresaliente.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)