Porco Rosso

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viernes, 1 de abril de 2016

FELICES 140 de Gracia Querejeta - 2015 - ("Felices 140")


Elia cumple cuarenta años y, para celebrarlo, ha reunido a sus familiares más cercanos y a sus mejores amigos, a sus seres más queridos, en una lujosa casa rural cerca del mar en la que pasarán unos días de fiesta y relax. Elia tiene además una noticia muy importante que darles a todos. Una noticia buena, muy buena incluso. Sin embargo, su fin de semana de alegría con su gente se va a ver destrozado de golpe cuando les informe de esta noticia... Todos van a cambiar radicalmente cuando sepan su secreto.


Gracia Querejeta había tenido una etapa irregular con películas más flojas dentro de su filmografía como "Siete mesas de billar francés" o "15 años y un día". El año pasado, por suerte, volvió al largometraje con fuerza y nos entregó una de las mejores obras de toda su carrera, esta "Felices 140". Una mujer que tiene un secreto (un secreto agradable, muy agradable incluso) que contar reúne a sus familiares más cercanos y a sus mejores amigos, a las personas a las que más quiere en definitiva, para contarles este secreto y pasar un fin de semana inolvidable con ellos. El secreto de marras, sin embargo, no va a provocar las reacciones que ella esperaba. Gracia Querejeta elabora una fábula social y fatalista en la que explora cómo el dinero en grandes cantidades no sólo puede no dar la felicidad, sino también quitarla sin miramientos. Alrededor de esta idea central, realiza un retrato brutal, cruel y sin concesiones de la avaricia del ser humano, alimentada además por ocho años de crisis económica sin parangón en todo un siglo. La envidia, monetaria pero también vital en general, planea sobre la mayor parte de los personajes de la película, aplastados por la mala situación económica unos o (y esto es más grave) ricos y sobrados de dinero otros pero todos inflados de una implacable gula por el dinero, que condiciona el desarrollo de los asuntos universales que Querejeta trata también: la amistad sobre todo, pero igualmente el amor, la integridad, la justicia, las relaciones familiares, la hipocresía, la locura, el peso del pasado, el miedo al presente y al futuro. El estilo es el realista de siempre de su autora, y en este caso los personajes están perfectamente redondeados y pulidos, son todos absolutamente creíbles y todos tienen carisma sobrado. Los diálogos son fantásticos, de los mejores que la cineasta ha escrito nunca.


"Felices 140" está además, y por si fuera poco, representada por un plantel de intérpretes absolutamente fabuloso que está en total estado de gracia. Maribel Verdú entrega uno de los mejores papeles de toda su carrera sin discusión ninguna. Está fantástica, soberbia en todo su desvalimiento y sufrimiento, y el espectador conecta con este sufrimiento casi desde el primer momento en el que la ve en escena. Los que la rodean no se quedan atrás. Antonio de la Torre brilla como siempre, Eduard Fernández idem, Nora Navas genial, Marian Álvarez sorprendente y Alex O'Dogherty destapa sus esencias en un papel dramático y demuestra sobradamente que se le da igual de bien este género que el de la comedia. La hasta ahora última película de Gracia Querejeta es una joyita del último cine español, una de las revelaciones del pasado año y un magistral retrato humano. No se la pierdan.


domingo, 7 de febrero de 2016

15 AÑOS Y UN DÍA de Gracia Querejeta - 2013 - ("15 años y un día")


Jon vive con su madre en San Sebastián y es un adolescente conflictivo que no para de frecuentar malas compañías y de meterse en problemas. Cuando lo expulsan del colegio, ésta, desbordada por la situación, decide enviarlo a vivir una temporada con su abuelo Max, un militar retirado en un pueblo de la Costa Azul que estuvo en la Guerra de Bosnia. Entre Jon y Max, un hombre de carácter duro y fuerte, la convivencia no va a ser nada, pero que nada fácil, y pronto van a estallar más problemas en el nuevo hogar.


Cinco años estuvo Gracia Querejeta sin volver a ponerse tras las cámaras después de "Siete mesas de billar francés", de 2007. "15 años y un día", su retorno, vuelve a ahondar en el drama familiar, su "género" predilecto. Es una película más floja que las anteriores, todo hay que decirlo, y también que la posterior, "Felices 140", una obra excelente y sorprendente que estrenó el año pasado y que es de sus mejores creaciones. Para empezar, he de decir que Querejeta a veces se repite, y en esta película lo hace más que en otras y, además, la trama para colmo le sale desdibujada y también algunos personajes. Aunque la cinta esencialmente está bien rodada y es digna, el asunto del niño conflictivo de la excelente "Héctor" vuelve a estar presente y con a veces demasiadas similitudes, mientras que los conflictos familiares básicos del filme están también algo sobados y recuerdan a los de otros de la autora. Sí que está bien explotada la relación entre el mencionado adolescente conflictivo con su abuelo y el intercambio generacional duro que ésta provoca. Sin embargo, el resto de subtramas dejan bastantes veces que desear porque resultan además algo predecibles y porque están inexplicablemente deslabazadas (algunas hasta se quedan colgando), lo cual es extraño en alguien que cuida tanto los guiones como es Gracia Querejeta. Los personajes tampoco están todos lo bien construidos que deberían estar. Ni la relación del abuelo del protagonista con su novia, ni la de éste con sus nuevos amigos está redondeada. El desenlace, incluso, se queda bastante a medias: es brusco, abrupto, y deja montones de cabos sueltos; está terminado de un tajo. En fin, en "15 años y un día" tenemos otra película más de Gracia Querejeta con sus asuntos de siempre (familia, padres e hijos, amor, amistad, choque generacional, secretos familiares y ahora también bullying entre adolescentes, tema de triste actualidad), pero no tan bien acabada como las anteriores suyas. Disfrutable sí, desde luego, pero muy irregular.


martes, 29 de diciembre de 2015

SIETE MESAS DE BILLAR FRANCÉS de Gracia Querejeta - 2007 - ("Siete mesas de billar francés")


Ángela llega al hospital acompañada de su hijo Guille: Leo, su padre, ha caído repentinamente enfermo y está muy grave. Allí está Charo, la novia de éste, que le informa de que, por desgracia, acaba de morir. Ángela se entera entonces de que su progenitor tenía un negocio, una sala de billar que no era rentable y que está en estado ruinoso. Ante una crisis vital, decide hacer algo que muchos ven como una locura: rehabilitar estos billares para reabrirlos con una nueva cara. Pronto, con este nuevo proyecto, empieza a salir a la luz el pasado del padre de Ángela y ella empieza a descubrir sus grandes secretos familiares.


"Siete mesas de billar francés", llegada justo después de "Héctor", es, pienso, una película solvente pero que es igualmente algo olvidable y que se queda bastante detrás de las grandes de su directora, Gracia Querejeta, que con "Cuando vuelvas a mi lado" y la propia "Héctor" realizó dos de sus mejores trabajos con diferencia (especialmente, pienso, con la primera de ellas). Volvemos a tener en la mesa los asuntos habituales que la autora suele tratar: las relaciones personales dentro del marco de la familia y las pandillas de amigos, vecinos y/o compañeros de trabajo. Personajes normales y corrientes, perfectamente reconocibles y en general de toda clase y condición y de variadas edades y generaciones, que viven problemas cotidianos en entornos habituales urbanos o rurales. Tenemos traumas, relaciones deterioradas y que luchan por salir adelante entre madres y padres e hijos, amor, amistad, frustraciones, decepciones, miedo, encaramiento con la muerte, secretos familiares, dobles vidas, lucha por superar el pasado. Todo está muy bien tratado, aunque el filme peca de ser bastante predecible en muchas de sus situaciones, cuya causa y cuya resolución el espectador se la huele a leguas. Lo salvan en gran parte sus actores: en especial, sus actrices. Todo el plantel de intérpretes está genial y en concreto Maribel Verdú y Blanca Portillo, con una química envidiable, están absolutamente y del todo impresionantes.


Los diálogos del filme son por otra parte precisos y lúcidos, y aunque a veces pueden caer en alguna cierta pretenciosidad, se salvan de ello durante la mayor parte del metraje, mientras que la fotografía es notable. Es curioso el hecho de que esta producción puede enmarcarse perfectamente dentro del "género" del "drama deportivo": todo pivota alrededor del billar, que da significado de una forma u otra a muchas de las vidas de sus personajes. No es un género especialmente tratado, y mucho menos en la filmografía española. En conjunto, "Siete mesas de billar francés" es una buena película, aunque es cierto que no se hace retener mucho en la memoria del espectador. No es de las mejores que Gracia Querejeta, pero cumple.


lunes, 16 de noviembre de 2015

HÉCTOR de Gracia Querejeta - 2004 - ("Héctor")


Héctor es un adolescente que acaba de perder a su madre y que no tiene ninguna relación con su padre. Por ello, es acogido en la casa de su tía Tere, la hermana de la primera. La nueva vida de Héctor empieza con problemas: su tía intenta por todos los medios ayudarle a superarlo todo, pero él se ha enfrentado demasiado pronto a la dureza de la madurez y se ha convertido en una persona esquiva y poco comunicativa. Todo se complica más cuando hacen acto de presencia los fantasmas del pasado y cuando su padre retorna repentinamente a su vida y le ofrece la posibilidad de marcharse con él a México, en donde le puede dar una oportunidad para empezar de nuevo.


Después de "Cuando vuelvas a mi lado", su mejor película para mi gusto a falta todavía de ver la reciente "Felices 140", Gracia Querejeta volvió una vez más a su asunto recurrente, la familia, para entregar un nuevo drama con "Héctor", que fue una de las películas más premiadas del Festival de Cine Español de Málaga en su año, 2004. Los temas habituales de la directora vuelven una vez más a la palestra. Héctor, interpretado por un entonces muy joven Nilo Mur (para unos solvente, para otros demasiado frío en este papel -yo creo que lo hace bien y se ajusta a su personaje-), es un adolescente que tras la muerte de su madre va a vivir con su tía y con la familia de ésta. Su llegada, como era de esperar, desata un torrente de sentimientos encontrados en su hogar adoptivo y el pasado vuelve para atormentarlos a todos pero también para ayudarles a avanzar, a mejorar y a dar carpetazo a etapas tristes. Gracia Querejeta delinea un filme de narrativa suave, minimalista casi en algunas ocasiones, con gran peso para los diálogos y en un estilo extremadamente realista, cien por cien cotidiano y costumbrista del que sin embargo sabe extraer poesía urbana. Sigue perfeccionando su cine, que se reafirma en la plena forma de su personalidad ya plenamente definida tras los fracasos de "Una estación de paso" y "El último viaje de Robert Rylands", sus dos primeras y muy irregulares películas. Los actores están excelentemente dirigidos y en especial una esplendorosa Adriana Ozores brilla con luz propia y entrega al personaje más interesante y redondo de la obra. Queda la cierta polémica del trabajo del mencionado Nilo Mur, que para muchos es malo; como he dicho, yo no lo pienso: creo que se ajusta a su personaje, un adolescente que se ha visto obligado a enfrentarse a la madurez y a la dureza de la vida demasiado pronto. Creo que "Héctor" es una excelente película sobre el peso del pasado, la muerte, la familia, el paso del tiempo y la lucha por la superación.


jueves, 10 de septiembre de 2015

CUANDO VUELVAS A MI LADO de Gracia Querejeta - 1999 - ("Cuando vuelvas a mi lado")


Tres hermanas muy diferentes, Gloria, Ana y Lidia, se reúnen después de bastante tiempo sin verse a causa de la muerte de su madre. Las tres se encuentran en el pueblo en el que se criaron y en el que su progenitora vivió siempre. Allí, descubren cuál era su última voluntad: que sus cenizas se dividan y se repartan... Entre tres personas diferentes. Gloria, Ana y Lidia están a punto de enfrentarse a su pasado común y a una historia familiar llena de secretos, de rencores y de reproches.


En la irregular filmografía de Gracia Querejeta, brilla con luz propia "Cuando vuelvas a mi lado", el que creo que es, hasta la fecha y a falta de ver el que ha estrenado este año, "Felices 140", el mejor de todos sus filmes. Gracia y su padre Elías Querejeta firman un guión perfecto, redondo, en el que tres hermanas muy diferentes pero que comparten de una forma u otra un mismo pasado se reencuentran tras el fallecimiento de su madre y reviven la saga familiar que les ha llevado hasta este mismo momento. Como se imaginan, hay secretos importantes para ellas que van a surgir a la luz. Gracia Querejeta dirige con garra, con lirismo, con potencia dramática una historia de reencuentros muy comedida, sin efectismos y también sin maniqueísmos, que tiende un puente entre la España de la dictadura de Franco y la de nuestros días para tratar asuntos como el paso del tiempo, la muerte, la frustración vital, el machismo, la hipocresía social, la represión de una sociedad que por suerte ya ha desaparecido (la del mencionado franquismo), el amor y el desamor, la soledad, la imposibilidad de dejar atrás el pasado u olvidarlo y las relaciones familiares de toda clase (en especial las relaciones entre hermanas). Todo el elenco actoral está exclente: todos ellos, desde las tres hermanas hasta sus padres pasando por los secundarios. Un diez para todos ellos, valga la redundancia, y para Querejeta, que los dirige de maravilla.


"Cuando vuelvas a mi lado" es otra exploración más de los asuntos habituales que parecen obsesionar a su directora, asuntos que pivotan habitualmente (casi siempre de hecho) alrededor de las relaciones familiares y de todo lo que se mueve en su entorno y de los secretos que laten en sus recovecos más oscuros (asuntos repetidos en prácticamente, si no todas, sus demás creaciones). La ambientación es una delicia, así como la fotografía de los exteriores y los interiores en los que la cinta tiene lugar. Muy recomendable película y una de las mejores del cine español de su década. Con su tercera obra tras las irregulares "Una estación de paso" y "El último viaje de Robert Rylans" Gracia Querejeta alcanzó su punto clave.


jueves, 2 de julio de 2015

EL ÚLTIMO VIAJE DE ROBERT RYLANDS de Gracia Querejeta - 1996 - ("El último viaje de Robert Rylands")


Juan Noguera es un joven profesor de español que se muda una temporada a Oxford para impartir un curso de literatura española en su prestigiosa universidad. Juan se hospeda en la casa de su gran amigo Alfred Cromer, que vive con su hermana y la hija pequeña de ésta. Su llegada al campus coincide con el retorno a la ciudad tras diez años fuera del también profesor Robert Rylands, un hombre polémico del que la familia de Cromer no guarda buenos recuerdos. Muchas cosas van a cambiar en el entorno de Juan... Y muchos secretos del pasado van a salir a la luz.


Hasta que rodó la excelente "Cuando vuelvas a mi lado", su mejor película desde mi punto de vista, Gracia Querejeta dio algunos tumbos en busca, tal vez, de su identidad como cineasta. Debutó con la ya comentada y fallida "Una estación de paso", a la que le siguió "El último viaje de Robert Rylands", que era una adaptación libre de la novela "Todas las almas" de Javier Marías, al cual no le gustó nada la película, tan poco que acabó denunciándola ante los tribunales (ahora hablaré de ello). El segundo filme de Gracia Querejeta está estéticamente cuidadísimo. La fotografía es una delicia y tanto los interiores como los exteriores del Oxford que retrata son espléndidos, así como el melancólico y romántico uso de la luz. Sin embargo, la película falla en sus personajes, que no están bien definidos, y en sus diálogos, que son bastante pedantes y pretenciosos y que no dicen demasiado cuando intentan decir mucho. La trama tampoco está especialmente bien delineada: no sabemos muchas veces a dónde va y trata a veces demasiados asuntos (relaciones paterno-filiales, amor, amistad, enfermedad, paso del tiempo, superación del pasado, muerte y hasta cuestiones históricas y lingüísticas) que no termina de cerrar. Debido a esto, el ritmo se resiente mucho y termina el conjunto resultando lento y perdiendo alicientes con rapidez. "El último viaje de Robert Rylands" es muy flojita, muy olvidable. Tiene buenas intenciones, pero no las culmina, Javier Marías, como he dicho, llevó la película a los tribunales (en un proceso que empezó en 1996 y terminó en 2006) y acusó a Querejeta de "desfigurar su libro hasta hacerlo irreconocible". Su nombre y el nombre original de su novela fue eliminado de la película y de sus títulos de crédito.


domingo, 8 de marzo de 2015

UNA ESTACIÓN DE PASO de Gracia Querejeta - 1992 - ("Una estación de paso")


El joven Antonio, mientras deshollina la chimenea de su casa, observa que han comenzado a reparar una de las casas vecinas, que llevaba tiempo abandonada y que una vez habitó un hombre misterioso al que en el barrio llamaban "El Nazi". Antonio se interesa por esta persona y empieza a investigar sobre ella... Pronto, descubre algo que no esperaba: en su propia familia laten secretos inconfesables y su padre no es el hombre que pensaba que era.


Gracia Querejeta tuvo unos inicios irregulares antes de despuntar con "Cuando vuelvas a mi lado", su gran película desde mi punto de vista. Su género predilecto es el drama, y este drama suele ser familiar. "Una estación de paso", su primera película, es ya un ensayo costumbrista y minimalista de casi todas las que vendrían después. El asunto central se repetiría en sus otros filmes a menudo: una familia aparentemente normal guarda secretos inconfesables. En este ambiente, a menudo también los jóvenes alcanzan la madurez. Es lo que le ocurre a Antonio, el protagonista, que vive su adolescencia, una etapa siempre complicada, y que a través de la investigación que realiza de un vecino al que en su barrio llamaban "El Nazi" descubre que su padre no es realmente el hombre que siempre ha pensado que es. "Una estación de paso" me parece una película muy floja: los secundarios, que abarcan toda clase de relaciones personales (amistad, vecindad, pareja...) para complementar a la familia del carácter principal, están muy flojos y no tienen carisma suficiente para mantener la parte del metraje que les corresponde y para ser comparsas efectivas del protagonista. Los diálogos me parecen también demasiado poco naturales, muy engolados, ñoños incluso a veces. La historia se sigue bien, pero pierde el interés en algunos momentos debido a esto, a pesar de que estéticamente el filme cumple de sobra (la fotografía es excelente y Querejeta maneja bien el minimalismo narrativo) y los actores también (menos el niño, que es infumable, la verdad). Debut irregular, desde luego: habría que esperar a futuras obras de la autora más destacadas.