Porco Rosso
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lunes, 4 de febrero de 2019
THE OLD MAN AND THE GUN de David Lowery - 2018 - ("The Old Man and the Gun")
1981. El detective de policía John Hunt es asignado al caso de Forrest Tucker, un ladrón de guante blanco ya mayor que lleva toda su vida robando bancos y fugándose de diversas prisiones y que ha vuelto a actuar junto a dos compañeros expertos como él. Esto es un reto gigantesco para John: Forrest es un hombre extremadamente inteligente, que se desvanece en la nada después de cada atraco y que resulta casi imposible de localizar.
David Lowery sigue en su estela de búsqueda de un estilo de autor propio, estilo que creo que ya ha encontrado, con "The Old Man and the Gun". Como escenario, la América profunda, como personajes, seres perdidos, y como seña personal, una narrativa pausada, con ironía y con un profundo sentido del lirismo. Esta nueva obra suya, la última de Robert Redford como protagonista (que por cierto, está genial), es una de esas películas basadas en la historia real de alguien (en este caso el ladrón Forrest Tucker) que es una firme representación de lo que son esos locos Estados Unidos que tan acostumbrados estamos a ver que parece que fuesen nuestro propio país. Este ladrón de bancos, de guante blanco, educado y exquisito en el trato, es un hombre que, simplemente, no puede dejar de robar. Es una cuestión, más que de dinero, de vida o muerte: no tiene nada sentido para él si no atraca. Es una afirmación de su persona, y ahora, que ya es mayor, viejo incluso, que puede estar en el umbral de sus últimos días, más que nunca. Lowery, con un estilazo fino y con una concepción bellísima del paisaje (que ya le ha caracterizado en otras cintas suyas), rueda su aventura final (o no) con un gran sentido del romanticismo: una aventura crepuscular sin embargo alegre, divertida por momentos, llena de dignidad y que implica a todos los que se relacionan con Tucker y les hacen cambiar.
"The Old Man and the Gun" es una obra bellísima, preciosa, cargada de sentimiento y de sugerencia, optimista, curiosa y que plantea dilemas nada fáciles al espectador. Robert Redford está inmenso, soberbio, inolvidable. No queremos que se retire del cine. ¡No, no, no! Nos entrega un papelón genial, nos lleva a otro tiempo, a otra época nada lejana pero ya muy diferente de la nuestra, y nos muestra la lucha de alguien por esa persecución vital indefinida y atormentada que azotaba a personajes como los de Julio Cortázar en "El perseguidor" o "Rayuela" o de Robert Bresson en "Pickpocket". Secundarios como Sissy Spacek y Cassey Affleck están también maravillosos y complementan de forma genial a ese personaje insuperable que es Forrest Tucker. Absoluta joya es "The Old Man and the Gun".
miércoles, 30 de mayo de 2018
A GHOST STORY de David Lowery - 2017 - ("A Ghost Story")
Un joven músico vive con su mujer en una pequeña casa en un barrio a las afueras de Dallas, en Texas. Llevan una existencia feliz y están muy enamorados. Algo inesperado les va a ocurrir, sin embargo...
"A Ghost Story", para muchos la mejor película de David Lowery hasta la fecha, para otros una obra sobrevalorada y horrible, es una de esas creaciones que estará siempre, pienso, rodeada de la polémica. Es una película arriesgada, que no está hecha para gustar a todos, en la que se narra una historia de amor a través del tiempo que sirve al director para reflexionar sobre el propio paso del tiempo, sobre la vida y la muerte, sobre el miedo ante el vacío de la existencia y del universo, sobre el apego a los lugares, sobre la evolución de la humanidad y sobre el estado cíclico de la historia (son los asuntos principales que veo yo por lo menos aquí tratados). El filme juega con la figura de los fantasmas clásicos, los de manta blanca con agujeritos para los ojos, para tratar asuntos trascendentales y duros. "A Ghost Story", de la que no quiero contar mucho porque creo que debe ser afrontada desde una "virginidad" casi total, me parece que está constantemente a caballo entre la genialidad y la pedantería. Creo que tiene momentos maravillosos (la conversación en la fiesta es absolutamente soberbia) y otros pretenciosos sin sentido que tratan de rizar el rizo de una profundidad impostada. Creo, por otra parte, que su concepto estético es originalísimo y su visualidad maravillosa, pero también que es excesivamente larga para lo que cuenta (y cuando 87 minutos se hacen largos es que algo no termina de funcionar). Y creo que sabe crear con maestría emociones muy hondas como el sentimiento de pérdida, de terror ante el vacío o de nostalgia ante el irremisible paso del tiempo pero, a la vez, creo también que deja algunas lagunas de guión que no terminan de hilarse del todo.
En conjunto, me gustan muchas cosas de esta obra única y verdaderamente valiente, que huye de caer en los tópicos y en los lugares comunes sin cesar, pero he de decir que por desgracia también muchas otras me sobran. Creo que pudo haber sido más redonda sin bastante paja de la que tiene metida con calzador (sobre todo en su parte final), pero creo que es una experiencia sensorial y emocional que ha de ser vivida y que Lowery sabe darle un planteamiento novedoso a algo que a priori estaba ya bastante visto. La pareja protagonista, por cierto también protagonista de "En un lugar sin ley" del propio Lowery, está excelente. Sobre todo Rooney Mara, que protagoniza una escena que pone los pelos de punta. "A Ghost Story" es puro altibajo, riesgo (muy valioso siempre) para echar a volar culminado con un aterrizaje forzoso. Independientemente de todo esto, David Lowery se confirma como uno de los directores más interesantes de nuestro panorama de hoy. A finales de este año, estrenará el thriller "The Old Man and The Gun". La espero con curiosidad y muchas ganas.
lunes, 30 de abril de 2018
PETER Y EL DRAGÓN de David Lowery - 2016 - ("Pete's Dragon")
Grace Meacham siempre ha escuchado divertida las historias que su padre ha contado sobre un dragón que vive oculto en los bosques que circundan a su pequeña ciudad. Ella, que trabaja como guarda forestal, nunca lo ha visto, sin embargo. Hasta que un día le ocurre algo... Algo maravilloso y extraordinario.
David Lowery es un director que ha probado de sobra que busca una personalidad como autor con "En un lugar sin ley" y "A Ghost Story". Entre ambas, sin embargo, dirigió, en 2016, "Peter y el Dragón", un remake de la película famosa "Pedro y el Dragón Elliot", una obra de los estudios de Walt Disney (no incluida en su cánon de clásicos) de 1977 dirigida por ese extraño todoterreno, algo infravalorado, que fue Don Chaffey, autor también de los clásicos "Jasón y los Argonautas" y "Hace un millón de años". Esta nueva versión de esta obra es una película de encargo para Lowery: hay que tenerlo en cuenta en todo momento. Aunque él intenta hacer algo digno y serio, su trama no da para más: es la historia de amistad entre un dragón y un niño con un mensaje sobre la mencionada amistad y ecologista. Punto. Hay poco margen para hacer algo personal. Sin embargo, y tratándose de un remake de esos que ahora están de moda en Disney, consistentes en re-rodar sus clásicos con actores, "Peter y el dragón" no resulta horroroso. Especialmente, en lo visual es una delicia: el dragón es precioso, con un toque "perruno", y parece estar hecho de hierba. Muy bien en este sentido. La historia es normalita, y los personajes también, y es todo cien por cien predecible. Sin embargo, no se da gato por liebre: lo que hay es lo que se ve, y no se recurren a mensajes ñoños ni efectistas. Lowery no trata a los niños, el público potencial de este filme, como a tontos, lo cual ayuda. Y los actores y las actrices dan dignidad a unos personajes bastante limitados, y eso también se agradece. "Peter y el Dragón" es una película alimenticia pero hecha en todo momento con un mínimo de cariño. Se le agradece a Lowery, especialmente porque es bastante difícil, como autor, tomarse en serio una obra en la que se tiene un poder muy acotado y que tiene unos objetivos demasiado simples para lo que un autor busca. No va a pasar a la historia y ni siquiera tendrá un lugar destacado en su filmografía, pero en todo momento se puede ver y disfrutar bien.
viernes, 23 de marzo de 2018
EN UN LUGAR SIN LEY de David Lowery - 2013 - ("Ain't Them Bodies Saints")
Años setenta. Bob Muldoon ha escapado de la cárcel, en la que cumplía condena por atraco y por haber herido a un policía y, escondido, regresa a su pueblo, en el que vive su mujer, Ruth, compañera criminal a la que él encubrió, con la hija pequeña de ambos. Las cosas para los dos, que quieren tratar de llevar una vida normal, no van a ser nada fáciles.
El norteamericano David Lowery se ha movido hasta ahora entre filmes de autor y otros que son puros encargos comerciales. Ha desarrollado, en casi todos ellos sin embargo, una clara personalidad como artista en busca de nuevas formas de narrar y de historias sugerentes. Debutó, tras la película de episodios "Deadroom" y numerosos cortometrajes, con el filme "St. Nick", que no he podido encontrar por ninguna parte. Luego, llegó la comentada "En un lugar sin ley", el remake encargo "Peter y el Dragón" y la original y muy personal pero no del gusto de todos "A Ghost Story".
"En un lugar sin ley" parece completamente, como han apuntado de hecho algunos críticos, un sentido homenaje al cine estadounidense descarnado de los desencantados años setenta, a esos dramas con toques de thriller ambientados en esa eterna Norteamérica profunda y rural llena de individuos que han de llevar, casi por imposición, existencias problemáticas. Incluso se ambienta en esos años. David Lowery entrega un drama de amor que no es especialmente original en su premisa, que puede resultar muy vista y trillada, pero que está hecho con un mimo sin par. Sus dos protagonistas, unos excelentes Rooney Mara y Casey Affleck, que repetirían con él en "A Ghost Story" por cierto, están maravillosos, entregadísimos, sufrientes, y hermosos en toda su desolación. Los secundarios también están muy bien interpretados y tienen muchas aristas. Pocos son buenos o malos del todo, y algunos como el de Ben Foster y el de Keith Carradine no sólo no son nada simples, sino que construyen a la perfección el universo del filme con sus historias complementarias, llenas de dilemas. David Lowery rueda todo con un lirismo muy bien conseguido, con una acción explosiva excelente y con un sentido de la épica realista muy notable para hablar de esas eternas y siempre emocionantes historias de perdedores que han de vivir, a causa del fatalismo, al borde de la perdición un día tras otro. La fotografía de Bradford Young es magnífica, y nos traslada a ese mundo fronterizo entre la ciudad y la naturaleza que es casi un personaje más de la trama. Pobreza, falta de oportunidades, redención, violencia atávica, azar, imposibilidad de salir de agujeros vitales. Todos estos asuntos tan americanos están contenidos en "En un lugar sin ley", y todos tratados con lucidez y claridad y por medio además de unos hermosos diálogos. Muy destacada obra de un director que, ciertamente, promete.
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