Porco Rosso
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lunes, 7 de diciembre de 2015
EL REY LEÓN de Rob Minkoff y Roger Allers - 1994 - ("The Lion King")
Simba es un pequeño león que, hijo del bondadoso rey de la sabana, Mufasa, es educado para perpetuar el ciclo de la vida y ser un futuro gobernante justo y protector con los demás animales. Su malvado tío Scar le odia: ambiciona el trono y sabe que por su nacimiento nunca lo conseguirá. Por ello, aprovechándose de su ingenuidad, va a tenderle una trampa que le va a permitir dar un golpe de estado y quedarse con el reino. Simba va a verse exiliado y apartado de los suyos... Sin embargo, la sangre de su familia no va a dejar de llamarle...
Llegamos a una de las películas más polémicas de Walt Disney y a una de las que más interpretaciones enfrentadas sigue suscitando: "El Rey León", otro de los mayores éxitos comerciales y críticos de la edad dorada que comenzó para la compañía con "La Sirenita". Basada libremente en la tragedia de "Hamlet" de William Shakespeare, "El Rey León" cuenta de nuevo una historia de superación, de amor, de amistad, de justicia y de lucha del bien contra el mal protagonizada ahora por un león que es expulsado de su reino por su malvado tío y que ha de volver para salvar a los suyos de su tiranía. La película ya trajo su miga porque en Japón fue vista como una copia de la obra del maestro del manga Osamu Tezuka "Kimba, el león blanco", creada en los años cincuenta y con la que comparte mil "casualidades". El estudio Disney dijo desde el principio que todo parecido con la obra de Tezuka era pura coincidencia, pero lo cierto es que los personajes son extremadamente parecidos (algunos iguales) y el nombre del protagonista abre muchas especulaciones (a pesar de que al parecer en suajili "simba" significa simplemente "león") y, además, hasta en la serie "Los Simpson" hicieron un gag sobre cómo Walt Disney copiaba a esta "Kimba, el león blanco". Esta no fue la única polémica, porque asociaciones conservadoras de los USA acusaron a la película de "incitar al sexo libre" (¿?¿?¿?). Y bueno, después de todo esto, viene la interpretación que cada cual le quiere dar personalmente al filme, que, adaptación libre de "Hamlet" aparte, parece volver a aquellos mensajes del Disney de sus primeros tiempos que lanzaban a los cuatro vientos apologías sobre la necesidad de "sentar la cabeza" para que toda la sociedad funcionase bien.
Me explico: "El Rey León", ya desde su inicio, habla del ciclo de la vida como algo necesario. Ok, es cierto: hay un ciclo de la vida y es necesario para bien o para mal. Sin embargo, ya se nos muestra a todos los animales de la sabana mostrando su sumisión incondicional al león, que es el más fuerte y que para colmo se dedica a devorarlos, sólo por ser el más fuerte. Seguidamente, observamos que sólo hay tres leones en una manada llena de leonas. Ok, sé que estas cosas suelen ser así en muchas especies del mundo natural (no tengo mucha idea de mundo natural, lo admito también), pero el ejemplo viene como anillo al dedo a la apología de "sentar la cabeza" mencionada. Después, tenemos a las malvadas hienas, que son malas porque sí, y que son fácilmente manipulables por el malvado Scar sólo porque tienen hambre y porque viven marginadas en el cementero de elefantes. Los leones son nobles y las hienas pérfidas sólo por nacimiento. En fin, tal vez yo soy muy mal pensado, tal vez rebusco cosas donde no las hay, pero estamos hablando de Walt Disney y ya sabemos cómo se las ha gastado esta compañía en otras ocasiones a pesar de que también se ha modernizado cada vez más en los últimos tiempos. Eso sí, después tenemos toda la escena de Timón y Pumba para contrarrestar: vienen a ser una suerte de actualización del Baloo vago, vividor, pacifista y encantador de "El libro de la selva". Sin embargo, son desplazados finalmente por la llamada del deber, claro que sí.
Independientemente de todo esto, hay que decir que "El Rey León" es una joyita de la animación. Los decorados son maravillosos, preciosos, perfectos, y la fluidez de los personajes, llenos de carisma y personalidad, sigue sorprendiendo hoy tanto como en el día de su estreno, hace ya más de dos décadas. Las escenas de acción son de vértigo, los musicales clásicos instantáneos, el romanticismo evocador del conjunto es una joya de la representación y momentos como el desfile de las hienas emulando a los desfiles de los nazis, la estampida de la manada de los ñús o el combate final contra Scar quedarán para siempre en el podio del cine de animación mundial. En conjunto, "El Rey León" es una película soberbia y maravillosa. Y, sin embargo, a mi nunca ha dejado de chirriarme su mensaje "por el ciclo de la vida". ¿Qué pensáis sobre ésto?
miércoles, 5 de marzo de 2014
HAMLET SE METE A HOMBRE DE NEGOCIOS de Aki Kaurismaki - 1987 - ("Hamlet liikemaailmassa")
Hamlet es el accionista mayoritario de uno de los grupos empresariales más potentes de Finlandia, especializado en la fabricación de patitos de goma. Algo podrido hay en este grupo, sin embargo, en el que aparentemente todo parece marchar bien. Se ha orquestado una gran conspiración por parte de agentes ávidos de poder que va a afectar al propio Hamlet y a su familia... Pero Hamlet está dispuesto a desenmascararla y no va a tener piedad con los que planean tocar a los suyos.
Entre las dos primeras entregas de su imprescindible "Trilogía del proletariado", "Sombras en el paraíso" y "Ariel", Aki Kaurismaki entregó su propia versión de la mítica "Hamlet" de William Shakespeare: "Hamlet se mete a hombre de negocios". Como ya hizo con "Crimen y castigo" de Fiodor Dostoyevsky, traslada la acción a la Finlandia de nuestros días y actualiza la obra según su propio estilo. Este "Hamlet" es algo particular: no sólo prescinde de su famoso monólogo, sino que todos los diálogos se vuelven escuetos al más puro estilo del director finlandés y el humor inunda todas las escenas hasta alcanzar ese extraño equilibrio entre hierático, surrealista y macarra que sólo Kaurismaki sabe conseguir. La banda sonora se vuelve ecléctica y navega entre la música clásica, la música popular de la tierra del autor y su eterno y amado rock, mientras que la delirante corte de Dinamarca se transforma en el consejo de una gran y despiadada empresa finlandesa. William Shakespeare no ha perdido actualidad y sus historias, bien adaptadas, suelen moverse con solvencia asegurada por nuestros días: Kaurismaki le adapta bien, sobra decirlo, y aunque opta por cambiar el drama original por la pura tragicomedia (algunos momentos como la aparición del fantasma son absolutamente geniales en todo su humor cachondísimo), no queda resentido el retrato humano de avaricias, envidias, celos, amor, sexo, perfidia y venganza de la obra del gran autor inglés y tampoco el habitual retrato crítico de la era capitalista que casi siempre está presente en las películas del creador.
Posiblemente los más entendidos en Shakespeare destrozaron en su día y seguirán destrozando a "Hamlet se mete a hombre de negocios". Sus razones tendrán, especialmente porque como adaptación, a pesar de mantener como he señalado la esencia original, es bastante libre, y no sólo por ambientarla en la Finlandia de la segunda mitad de los años ochenta. Sin embargo, yo pienso que una de las "gracias" de adaptar a grandes clásicos es poder tener la oportunidad de hacer algo completamente novedoso y presentar otras lecturas que en su momento eran imposibles. Esto también confirma la inmortalidad del propio clásico, ¿no? Sea como fuere, la adaptación de "Hamlet" de Aki Kaurismaki es original y destacada a todas luces y una muestra más de la personalidad cada vez más afianzada en aquel entonces de este hoy en día imprescindible director europeo.
lunes, 24 de junio de 2013
HAMLET de Kenneth Branagh - 1996 - ("Hamlet")
Hamlet, el príncipe heredero del reino de Dinamarca, vive atormentado tras el asesinato de su padre a manos de su tío Claudio, que va a casarse ahora con su madre, la reina Gertrudis. El propio fantasma de su progenitor ha sido el que ha revelado al joven esta vil trama que nadie en toda la corte parece conocer. Hamlet, sin embargo, no va a dejar esto impune y está desarrollando un plan para hacer justicia. Mientras, y por desgracia, las relaciones con el reino vecino de Noruega no marchan bien y se teme un conflicto...
Con su versión de "Hamlet" Kenneth Branagh llegó para muchos al culmen de su colección de adaptaciones a la gran pantalla de obras de su adorado William Shakespeare (llegaron otras después, pero es cierto que ya no han sido tan brillantísimas como ésta). En cuatro horas el director y actor amante del teatro adapta la mencionada obra inmortal según he leído (leí "Hamlet" hace mucho tiempo, tengo que revisarla) de forma íntegra, frase a frase, punto por punto y coma por coma, sin dejarse absolutamente nada en el tintero. Y oigan, lo hace maravillosamente, porque consigue enganchar al espectador que no tiene ni papa de Shakespeare, a sus más fanáticos seguidores (sus críticas suelen ser buenas, y miren que estos amantes del autor inglés suelen ser muy exigentes cuando le tocan a su ídolo) y al que como yo tenía la trama bastante olvidada, y además logra que las mencionadas cuatro horas de metraje (se dice pronto) se pasen, dentro de lo que cabe (porque siguen siendo cuatro horas) en un vuelo. Es todo un prodigio llevar un ritmo adecuado y equilibrado (incluso en los numerosos momentos reflexivos que la historia contiene) en una película de estas características.
Sin embargo, éste "Hamlet" no habría sido lo que ha sido sin su apabullante y amplísimo reparto, en el que hasta el papel más secundario e incluso prescindible porta una cara conocida que se esmera en su momento de gloria. Todos los actores de esta película (de todas las generaciones de los últimos años además), encabezados cómo no por el propio Branagh en el papel protagonista (genial el hombre), brillan con luz propia: Derek Jacobi, Julie Christie, Richard Briers, Kate Winslet, Nicholas Farrell, Michael Maloney, Rufus Sewell, Robin Williams, Gerard Dépardieu, Timothy Spall, Jack Lemmon, Billy Cristal, Charlton Heston, Richard Attenborough, John Gielgud, Judi Dench... En fin, la lista es absolutamente inigualable.
Quedan además una ambientación excelente (en un siglo XIX imaginario que reinventa la de la obra original) y riquísima tanto en los interiores (impresionantes y bellísimos sobre todo éstos) como en los exteriores, una fotografía que la retrata maravillosa y un vestuario de ensueño. Imprescindible ver esta película en su metraje original de las mencionadas cuatro horas: no merece la pena perder el tiempo con las versiones reducidas que circulan por ahí. Kenneth Branagh en estado puro es este inolvidable y mítico "Hamlet".
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