Porco Rosso

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lunes, 6 de enero de 2014

EL ÚNICO SUPERVIVIENTE de Peter Berg - 2013 - ("Lone Survivor")


Año 2005. Marcus Luttrell es un marine norteamericano destinado en Afganistán a cuyo grupo de combate se le encomienda la tarea de acabar con un peligroso e influyente líder talibán escondido en una base de las montañas. La misión, bien atada desde un principio, se descontrola casi de golpe y Marcus y sus compañeros acaban perdidos y asediados en medio de una ola de terrible violencia...


A mi entender, y dejando de lado experimentos, hay películas bélicas de dos tipos: las que tienen mensaje contra la guerra y las que no lo tienen (las puede haber más o menos patrioteras, más o menos glorificadores del ejército o de la vida militar, pero ninguna he conocido que alabe directamente el hecho en sí de la guerra). "El único superviviente" entra en la segunda categoría y se nota que es un filme de esos que periódicamente se hacen para aumentar el reclutamiento en los USA. Su director, Peter Berg, no se posiciona política ni socialmente y se limita a narrar la historia de una emboscada que los soldados norteamericanos destinados en Afganistán sufrieron en 2005. Sí hace, por una parte, una cierta glorificación (con mucho "buen rollo" incluso) de la vida diaria de los marines y los muestra como una hermandad feliz incluso en la adversidad. Sin embargo, no justifica tampoco ningún conflicto ni suelta ningún discurso patriotero más allá del homenaje sentido (pero desplegado sin efectismos, todo sea dicho) a los que murieron en la mencionada emboscada. También, por otra parte, y es muy de agradecer, no muestra a los afganos como zombies sin alma ni tampoco hace de ellos un retrato maniqueo: en el relato, son una parte básica los habitantes de este torturado país que luchan contra los talibanes y que se comportan de forma solidaria con los protagonistas. El equilibrio está más o menos ajustado para esquivar el simplismo, y se agradece.


Ya en la otra parte del filme, en la técnica, encontramos una película magníficamente rodada. "El único superviviente" no va a ser un "Apocalipse Now", ni un "La chaqueta metálica", ni un "Platoon", ni un "Salvar al soldado Ryan" ni por su maestría tras las cámaras ni por el alcance de su mensaje (que, como he dicho, no se posiciona, para bien o para mal), pero desde luego que como filme bélico cumple, y de sobra. Las escenas de acción y combate son excelentes en todos los aspectos: tienen pulso, tienen garra, impactan lo justo (y hoy que está todo tan tan tan visto es muy difícil hacerlo, vaya que sí) y, además, están espléndidamente ambientadas (la de la caída por el enorme terraplén duele, duele de verdad). Por otra parte, los actores están muy bien, desde el protagónico Mark Walhberg hasta los secundarios que le rodean. La nueva película del irregularísimo Peter Berg no va a ser, como anuncia su cartel, la película bélica más espectacular de los últimos tiempos, pero sí que es potente y solvente en lo técnico y correcta en su contenido a pesar de que se eche de menos el referido posicionamiento antibélico.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

HANCOCK de Peter Berg - 2008 - ("Hancock")



Hancock es un superhéroe que, supuestamente, protege a los habitantes de Los Ángeles. Supuestamente, ya que también es un alcohólico y un crápula que, cada vez que intenta hacer algo bien, lo hace mal sin querer. Por ello, Hancock se siente triste y, sobre todo, solo, muy solo. Su vida va a cambiar radicalmente cuando salve al publicista Ray Embrey de morir arrollado por un tren. Ray le va a proponer algo: cambiar de imagen, aprender a ser menos impulsivo y ganarse la confianza de la ciudad. Sin embargo, Hancock va a tener que enfrentarse a algo más que a su cambio interior y exterior: a su oscuro y desconocido pasado, que va a aflorar cuando conozca a la mujer de Ray…



El injustamente denigrado género de los superhéroes, si bien ha dado a la historia del cine muchas e inmensas bazofias (la mayoría de las adaptaciones de sus aventuras hasta la fecha han sido irregulares, fallidas o directamente tremendos bodrios), también ha proporcionado obras dignísimas (como la injustamente infravalorada “Superman Returns“, la segunda “X-Men”, los dos “Ironman“, “El Increíble Hulk“ o “The Amazing Spiderman“) y algunas (pocas) películas geniales (los dos primeros “Superman“ y los Batman de Tim Burton y Christopher Nolan, el primer “Hulk“ de Ang Lee, “X-Men. Primera Generación“ o “Los Vengadores“). Hay, sin embargo, un "género" (por llamarlo de alguna manera) dentro de este género que es el que corresponde a cierta clase de superhéroe que, además de salvador, es un total y absoluto perdedor, un outsider marginado que lucha sin cesar contra su lado más oscuro o decadente. En el cine, este tipo de superhéroe hasta ahora ha venido más fuertemente encarnado por Batman, por Hulk, por los X-Men y, en menor media, por el ridículo Superman de "Superman III", por el todavía más ridículo (de vergüenza ajena) Spiderman malote de "Spiderman III" y por los personajes más "oscuros" que son Daredevil, The Punisher y El Motorista Fantasma (sus filmes son por desgracia unos tremendos bodrios). En los cómics, sin embargo, este tipo de superhéroe lleva muchos años regalando grandes historias: no sólo hablamos ya de Batman, de Hulk, de los X-Men o de momentos sombríos de otros héroes clásicos; ahí están, por poner algunos ejemplos básicos, las muy conocidas "Watchmen" (bien adaptada por Zack Snyder para mi gusto), "Starman", "La Cosa del Pantano" y "Spawn" (que tuvieron malas y olvidadas adaptaciones cinematográficas décadas atrás), "The Boys" o "Animal Man", que ya han presentado a superhéroes muy humanos para lo bueno y para lo malo y, en lo esencial, outsiders que no se sienten demasiado cómodos en su papel de luchadores por el bien. "Hancock" es una aproximación a este tipo de personaje que en el cine no se ha prodigado todavía con tanto esmero. Peter Berg la dirige con solvencia, con cámaras cercanas a veces y con ciertas auras de documental por momentos (lo que demuestra que el filme busca una personalidad que vaya más allá de lo genérico) y construye un efectivo pero algo fallido retrato de un ser con superpoderes (un solvente Will Smith con un aceptable carisma) que, si bien sabe conjugar a la perfección el drama con la comedia (no muy desfasada para lo que Smith suele hacer en este sentido) se queda en lo políticamente correcto en su representación del personaje.


Hancock es un borracho, un crápula y un marginado que vive en una caravana: esto le basta a Berg para dejar claro que es un ser confictivo y oscuro. No es suficiente: Hancock, aunque intente ir de lo contrario, es pura corrección política y no tiene nada que ver con los superhéroes arriba mencionados, que se debaten sin cesar entre el bien y el mal, entre su lado luminoso y su lado oscuro. Mientras que el mencionado lado oscuro de Batman, Hulk, Spawn o algunos de los Watchmen o de los X-Men les acerca peligrosamente a la violencia, a la desconsideración, al miedo, a la dejadez absoluta o a la crueldad, el lado oscuro de Hancock le acerca al alcoholismo (pero tratado de manera infantil), a tocarle el culo a las tías o a lanzar a un niño respondón por los aires. Hancock tiene vocación de superhéroe atormentado, pero se queda en el camino. Por ello, su película no pasa de ser un simple divertimento. Es ágil, es muy entretenida, es básicamente divertida y tiene momentos con una cierta fuerza. Sin embargo, podría haber sido mucho más. Una vez más, el principal lastre una película de superhéroes es la incapacidad de sus creadores de tomársela en serio. Supuestamente, Peter Berg llevará a las salas la secuela de esta película el año próximo.

 

lunes, 19 de marzo de 2012

VERY BAD THINGS de Peter Berg - 1998 - ("Very Bad Things")


Kyle está a punto de casarse con Laura, la mujer a la que ama, y, como despedida de soltero, se ha marchado a Las Vegas con sus amigos a pasar una noche de desenfreno absoluto. Algo, sin embargo, les destroza la fiesta en la ciudad del juego…. Sin querer, matan a la prostituta que habían contratado y, también sin querer, asesinan a un guardia de seguridad del hotel en el que se alojan. Antes que llamar a la policía, todos deciden enterrar los cadáveres en el desierto y olvidarse de ellos. La vida de Kyle y de sus amigos se convierte, a partir de este momento, en el peor de los infiernos.


El también productor y actor (visto en "Chicago Hope", "Collateral", "Ases calientes"...…) estadounidense Peter Berg es un irregular director poseedor de una filmografía muy variada en la que se alternan obras geniales como la injustamente algo olvidada "Very Bad Things" o la serie "Friday Night Lights" con otras interesantes como "La sombra del reino" y con algunos bodrios como "Tesoro del Amazonas". Es un cineasta versátil (eso sí) que, posiblemente, todavía esté buscando su camino hacia la personalidad. Veremos qué ocurre con él en el futuro. Su filmografía se compone de la genial comedia negra "Very Bad Things", del horrible filme de aventuras "Tesoro del Amazonas", del drama deportivo "Friday Night Lights" y de su serie de televisión, del thriller político "La sombra del reino", de la película de superhéroes "Hancock" y del filme de invasión alienígena "Battleship".


Surgida en plena ascensión de la "Tarantinomanía" (el buen pero sobrevalorado director había roto moldes hacía cuatro años con "Pulp Fiction" y hacía seis con "Reservoir Dogs") y justo en el mismo año en el que Guy Ritchie presentaba "Lock & Stock" (dos más tarde arrasaría con "Snatch"), "Very Bad Things", bastante olvidada hoy en día y ensombrecida por las obras de los mencionados Tarantino y Ritchie (que tampoco es mal director pero que peca bastante de repetitivo), ha de ser reivindicada constantemente como lo que es: una de las mejores comedias negras de los años noventa y, desde mi punto de vista, una obra maestra del género. Peter Berg debuta de manera fulminante con la historia de cinco amigos que han de intentar seguir llevando vidas normales tras haber matado sin querer a una prostituta y a un vigilante de seguridad durante la despedida de soltero de uno de ellos en Las Vegas. La trama, llevada por el director con gran agilidad y soltura, expone a sus cinco protagonistas y a la novia del novio (valga la redundancia) a unas situaciones tremendamente retorcidas y estrambóticas dominadas por un humor canalla, surrealista por momentos y, sobre todo, negro, negrísimo.


"Very Bad Things" contiene escenas de un sadismo y de una crueldad cómica que resultan todavía hoy más impactantes que las, por ejemplo, creadas por los mencionados Tarantino y Ritchie. Para el recuerdo quedan los dos primeros asesinatos (con pomo de puerta y sacacorchos), la limpieza "profesional" del cuarto de baño ensangrentado, la recomposición de los cadáveres y el ritual religioso en el desierto, la lucha final contra la novia o el delirante desenlace, un prodigio de retrato del desencanto del sueño americano. Y es que "Very Bad Things", además, es toda una sátira social (despiadada como pocas) del american way of life: sus personajes, algunos tiernos y la mayoría despreciables, representan a un horrible grupo de seres egoístas, neuróticos, desquiciados, deshumanizados, cobardes y hombres masa verdaderamente terrible producto del mundo moderno. Tenemos al novio "hombre florero" (un excelente Jon Favreau, ahora también director) capaz de las peores acciones para contentar a su novia, una joven convencional y estándar a más no poder obsesionada con casarse a toda costa interpretada por una genial Cameron Díaz. Y tenemos a sus amigos: dos hermanos con rencillas no superadas entre ellos (y uno religioso practicante), un hombrecillo mediocre y apocado sin voz ni voto en el grupo y un salvaje competidor urbano sin escrúpulos al que da vida Christian Slater en el genial papel del que es el mejor personaje de la película junto al de Cameron Díaz, personaje que es el que domina al resto con su cinismo, su hipocresía y su miedo y que únicamente encuentra rival en la también terrible novia de su amigo. Sangrienta, sádica, delirante y con un fondo social verdaderamente patético y triste como pocos (ese desenlace…), "Very Bad Things" es una joya de la comedia negra que debe ser recuperada.