Porco Rosso

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miércoles, 27 de agosto de 2014

LOS MERCENARIOS III de Patrick Hughes - 2014 - ("The Expendables III")


Durante una misión en Somalia, Barney Ross y sus expertos mercenarios se topan de golpe con alguien al que el primero creía muerto y enterrado hacía ya muchos años: Conrad Stonebanks, un hombre cruel y despiadado que forma parte del triste pasado del propio Barney. Este encuentro inesperado va a cambiar para siempre al grupo, que se va a enfrentar una vez más a una de las batallas más peligrosas que ha conocido.


El director australiano Patrick Hughes ha dirigido hasta este momento dos películas: el western "Red Hill" y la comentada "Los Mercenarios III".


"Los Mercenarios III" transita de nuevo por la línea de la delirante "Los Mercenarios II": la trama vuelve a ser simple hasta decir basta en pos del mejor de los cachondeos posibles; ver a los grandes héroes del cine de acción de los ochenta y los noventa unidos con algunos de nuestros días dando sopapos y haciendo chistes y homenajes a todos ellos y al propio género. Como la segunda parte de la saga, la película cumple... Si uno sabe a lo que viene. Hay momentos para todo en la vida del cinéfilo: hay momentos para ver películas de Woody Allen o de Ingmar Bergman, hay momentos para ver buen cine comercial como por ejemplo el de Steven Spielberg o Christopher Nolan, y hay momentos para ver cine chorra del bueno. Porque también hay buen cine chorra, desde luego. Y sí, el argumento de "Los Mercenarios III" es como he dicho simple hasta decir basta, la historia es lineal en el peor de los sentidos, los diálogos sólo buscan explotar a lo bestia los tópicos y los lugares comunes del cine de acción y de las carreras de los protagonistas de la película y las escenas de combate son las esperables: una montaña rusa de espectacularidad pirotécnica desbocada y loca, muy loca. Y leñe, para eso se va al cine a ver "Los Mercenarios III"; para lo mismo que va a ver sus dos primeras partes.


Volvemos a tener una trama de venganza cargada de testosterona y de feromonas, de frases grandilocuentes conscientemente chorras, de amistad ante de todo y de "justicia a golpe de músculo y de tiro en limpio". Y nos meten de carne fresca a Wesley Snipes, Harrison Ford, Antonio Banderas (en el que es el mejor de los nuevos personajes y prácticamente el mejor de toda la película con diferencia) y a Mel Gibosn de villano de la función. Y de extra tenemos a Kelsey Grammer (ese Frasier Craine de "Cheers" y "Frasier" y ese Actor Secundario Bob de "Los Simpsons"), al guaperas Kellan Lutz (que se está prodigando en el cine de acción últimamente), a la experta en artes marciales Ronda Rousey, a Robert Davi (que fue malo de "Los Goonies" y de James Bond en "Licencia para matar"), al joven actor Glen Powell y al boxeador profesional Víctor Ortiz. El propio poster de la película es toda una declaración de intenciones: aparecen juntos todos los protagonistas, los buenos y los malos, sonriendo, de buen rollo. Y eso es "Los Mercenarios III": una película hecha con muy buen rollo y sin pretensiones de ninguna clase.


Sí que hay que decir que se echan de menos a los personajes de las anteriores entregas que aquí faltan y que no quisieron repetir papel: Michey Rourke, Chuck Norris y sobre todo Bruce Willis, que entregó un caracter muy carismático que por desgracia no aparece ya (aunque se le mete su correspondiente pullita cachonda). También faltan Jean-Claude Van Damne, Liam Hemsworth y Eric Roberts, aunque faltan por razones "evidentes". Igualmente, es criticable el hecho del poco protagonismo que tienen en "Los Mercenarios III" personajes clave de las otras entregas como Jet Li (leñe, sale diez minutos y ni siquiera se luce en las artes marciales cuando en la primera parte era absolutamente básico). Sea como sea, se le perdonan estos fallos a una película que pone el colofón a una de las trilogías más alegres y divertidas del último cine de acción. Para disfrutar sin prejuicios, por supuesto. Y si viene una cuarta parte, mejor que mejor.


viernes, 21 de septiembre de 2012

LOS MERCENARIOS II de Simon West - 2012 - ("The Expendables II")



Durante una misión aparentemente rutinaria, los mercenarios de Barney Ross se tropiezan con Villain, un mercenario rival famoso por ser terriblemente sanguinario que les tiende una trampa y les juega una macabra mala pasada... Los mercenarios de Barney Ross van a clamar venganza contra Villain por su acto. Que se prepare Villain.


Simon West es un mediocre director de acción sin nada especialmente destacado que se mueve entre el producto solvente (pero habitualmente discretito y nada más) y entre la bazofia más infame. Su carrera, sin ninguna gran obra, se compone de "Con Air", "La hija del general", el primer "Tomb Raider", "Cuando llama un extraño", "The Mechanic", "Contrareloj" y "Los Mercenarios II".


Me ha gustado "Los Mercenarios II" todavía más que la primera parte, y eso que su argumento ya está en esta ocasión reducido a lo casi esquemático para ofrecer una total y absoluta orgía de acción loca y cachondeo padre con la que yo por lo menos me lo he pasado muy pero que muy bien. Stallone pasa la batuta de la dirección al mediocre Simon West, que ejerce su labor con funcionalidad, para dedicarse ya sólo a protagonizar la segunda parte de su homenaje al cine de acción ochentero y noventero, en el que hay una triste baja, la de Mickey Rourke (aunque parece que volverá a retomar su personaje en la tercera entrega) y en el que Jet Li, no sé debido a qué, aparece poco más de diez minutos (esperemos que en el siguiente filme tenga un poco más de protagonismo, porque fue uno de los personajes básicos del primero). Sin embargo, estos dos hechos se subsanan con las dos nuevas adquisiciones estrella del filme: Jean-Claude Van Damne, que hace de malo malísimo de la función y que además lo hace con gracia y con carisma, y el inefable Chuck Norris, que hace de Chuck Norris, es decir, de ser absolutamente omnipresente y omnipotente. Si a esto le sumamos que hay otro nuevo mercenario joven en el grupo interpretado por Liam Hemsworth que cumple bien con su papel y que Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger tienen mucho más protagonismo que en la primera parte y por fin protagonizan escenas de acción, se pueden imaginar que el delirio está servido.


En "Los Mercenarios II" casi todo lo que ocurre es, absolutamente, por la cara. Sí, por la cara. Hay una venganza de fuego, y unos malos muy malos, y unos buenos muy buenos, y fanfarronería, y camaradería bastarda, y homenajes y parodias incesantes, y frases míticas que no paran de surgir y por supuesto un espectáculo pirotécnico donde todo revienta y explota indiscriminadamente. Eso es lo que queríamos, ¿no? Por lo menos, eso es lo que yo buscaba, y me lo han dado. Ver a Stallone, Willis y Schwarzenegger disparando juntos es de órdago, ver a Van Damne haciendo su patada voladora a los mercenarios es de órdago, ver a Chuck Norris matando a ejércitos enteros él solo sin recibir un rasguño es de órdago, ver a Dolph Lundgren haciendo bromas sobre su vida personal es de órdago y ver al mencionado Schwarzenegger con un puro subido en una excavadora y apareciendo de la nada para salvar la situación es de órdago. Sí, la película sin estos protagonistas sería una bazofia, pero afortunadamente tiene estos protagonistas, y yo me lo he pasado teta, pero teta teta con "Los Mercenarios II".

jueves, 20 de septiembre de 2012

LOS MERCENARIOS de Sylvester Stallone - 2010 - ("The Expendables")



El experimentado guerrero Barney Ross lidera un grupo de poderosos e infalibles mercenarios unidos, además de por el trabajo, por la amistad y la camaradería más absolutas. Juntos, no hay misión que se les resista. Sin embargo, la banda completa va a ser puesta a prueba cuando les encarguen acabar con el sanguinario dictador Garza, que domina con mano de hierro la isla sudamericana de Vilena, donde lleva a cabo oscuras actividades. Los mercenarios de Barney Ross se van a enfrentar a unos terribles enemigos y, además, van a poner a prueba su lealtad como grupo.


Muchos de los que fuimos niños en los ochenta y en los noventa soñábamos con ver en una misma peli a los más famosos actores del cine de acción de ambas décadas, a nuestros ídolos de entonces. Bruce Willis, Sylvester Stallone, Arnold Swarzenegger, Chuck Norris, Jean-Claude Van Damne o Steven Seagal e incluso, por qué no, Dolph Lundgren (que bueno, no era tan famoso, pero al fin y al cabo era el mítico Iván Drago de la saga "Rocky", el también mítico He-Man y aquel Punisher olvidado y cutre pero que nos hizo flipar siendo enanos) juntos en un cóctel de acción era algo que siempre habíamos ansiado ver y con lo que fantáseábamos en el patio de recreo del colegio. Y bueno, con la saga de "Los mercenarios" (horrorosa la traducción al español, de pura vergüenza por lo cutre y nada exacta que es) nuestro sueño se ha hecho realidad en parte (de los mencionados sólo falta por aparecer Steven Seagal...). No sé qué le ocurrió a Stallone alrededor del periodo que abarca 1997 y 2006, en el que se dedicó a protagonizar bodrio tras bodrio e incluso a estrenar tristes despropósitos que salieron directamente al mercado del vídeo y el DVD. Por suerte, el actor ha salido de este bache de prácticamente una década y ha rehabilitado con dignidad sus míticas sagas "Rocky" y "Rambo" ejerciendo como protagonista, director y productor, como artífice total, vaya. Y qué mejor momento, en el que está claramente de moda el pastiche-arti-retro-bastardo con filmes como "Kill Bill", "Grindhouse", "Machete", "Hobo with a Shotgun" o "Abraham Lincoln. El cazador de vampiros" que desarrollar esta saga y meter, en un mismo filme de acción, a los mencionados Stallone, Willis, Swarzenegger y Lundgren (Norris y Van Damne se quedarían para la secuela) y acompañarlos además del actoralmente resucitado Mickey Rourke, de estrellas de la acción más jóvenes como Jason Statham o Jet Li, del ex-jugador de fútbol americano Terry Crews, del ex-luchador Randy Couture, de David Zayas como el malo maloso y de Eric Roberts, que hace (cómo no) del otro villano de la función. Y bueno, con este reparto bomba, se pueden imaginar que la acción está servida.


"Los mercenarios" no sería posiblemente una buena película si no fuese por sus actores y por lo que representan. Está rodada con oficio y las escenas de acción son espectaculares y más que correctas, pero la historia es simple y está muy vista: es un refrito de cosas que hemos disfrutado en miles de cintas de acción de todas las décadas, buenas y malas. Pero eso es lo que busca Stallone por otra parte: los tópicos están servidos de manera consciente, y los homenajes y las parodias a las películas clásicas y modernas de todos sus protagonistas, y los diálogos con la chispa irónico-nostálgica, y por supuesto los buenos son muy buenos y los malos son diabólicos y hay un elogio de la amistad y la camaradería y hay muchos chistes molones y fanfarrones. Y no falta, cómo no, la persecución desquiciada de turno, y el show de artes marciales, y la pirueta pirotécnica y el combate final testosterónico y delirante. Pero eso es lo que queremos los fans del cine de acción, ver a todos estos actores que marcaron nuestras infancias y adolescencias juntos en una misma película que es consciente de lo que es; un pastiche, pastiche pero efectivo y con gracia y bien hecho. Yo me lo pasé teta con "Los mercenarios", y todavía me lo he pasado más teta con su secuela, todavía más desquiciada. Véanla sin prejuicios y disfrútenla.