Porco Rosso

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sábado, 15 de julio de 2017

LA GUERRA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS de Matt Reeves - 2017 - ("War for the Planet of the Apes")


Los simios y los humanos llevan cinco años en guerra abierta y los primeros, liderados por César, viajan a través de las montañas, escondiéndose y llevando a cabo escaramuzas, en busca de un lugar mejor en el que vivir o de una forma de lograr la paz. Algo terrible, sin embargo, va a hacer este objetivo difícil, muy difícil. Entre los humanos hay un terrible general de métodos brutales y expeditivos incluso con los de su propia especie que se va a convertir en la peor amenaza a la que los simios nunca se han enfrentado.


A veces, hay películas tan buenas que sus secuelas, sin ser malas en absoluto (y siendo hasta excelentes también), no consiguen superarlas y terminan desluciendo en el conjunto total. Pasa sobre todo con trilogías y con sagas largas. Pasa, en mi opinión, con "El retorno del Jedi" con respecto a sus antecesoras. Y con "El Padrino. Parte III" (un ejemplo muy clásico y muy utilizado de este hecho). Y con la tercera entrega del Batman de Christopher Nolan. Todas estas películas son buenas, y algunas hasta geniales y míticas, pero la sombra de filmes como "El Imperio Contraataca", "El Padrino. Parte II" o "El Caballero Oscuro" es tan alargada que resulta imposible luchar contra ella. Me ha pasado esto en parte con "La guerra del planeta de los simios", tercera entrega de una de las mejores sagas de los últimos años y una de esas privilegiadas que me hacen creer en la casi siempre innecesaria y horrenda cultura del remake. Sus dos predecesoras, "El origen del planeta de los simios" y "El amanecer del planeta de los simios", me resultan tan perfectas, que ésta se resiente (también es cierto que es la menos cuidada y original argumentalmente hablando y que tiene algunos fallos). Repite Matt Reeves en la dirección y nos encontramos ya en una guerra abierta entre simios y humanos. Continúa la parábola social: sigue el antibelicismo, el antiracismo, el antiespecismo (uno de los principales temas de los filmes desde el primero de ellos) y, sobre todo, el discurso contra el odio. El ambiente hace una referencia directa a los campos de concentración y a las dictaduras militares, y se tratan asuntos relacionados como la cultura de la violencia, la lucha por la supremacía racial, la manipulación destructiva de la naturaleza para conseguir beneficios egoístas, las guerras civiles o el colaboracionismo con las tiranías. Todo ello bien desplegado, con lucidez y seriedad, y todo ello completando lo expuesto en los anteriores filmes. La ambientación es de nuevo fantástica, así como la banda sonora, y las actuaciones, tanto digitales como no, son geniales. Creo también que el nuevo villano de la función, un excelente Woody Harrelson, aunque pueda parecer tópico en sus inicios, tiene muchas aristas muy curiosas y capacidad de sorprender al espectador. Hasta aquí todo lo bueno.


"La guerra del planeta de los simios" sí que tiene, como he dicho, algunos fallos argumentales. No son gigantescos: tienen más que ver con pequeños errores y con cierta dejadez en el guión que con otra cosa, pero lo cierto es que terminan cantando. Hay algunos personajes que no están muy desarrollados, algunos secundarios que no sirven para nada y, sobre todo, algunas resoluciones de situaciones muy precipitadas (de ellas hablaré en la zona de Spoilers). Sin embargo, estos errores no hacen que el nivel decaiga demasiado, y ayudan los homenajes a la primera saga, a la de 1968, que están por todas partes y que ayudan a ir esclareciendo por dónde va a tirar esta nueva saga en el caso de que haya una cuarta entrega (que parece que tal vez se puede terminar haciendo finalmente, según han declarado miembros de su equipo creador). Por ahora, tenemos un buen colofón para una de las mejores trilogías de esta década sin ningún género de discusión.


ESPACIO PARA SPOILERS: Pierde bastante la trama con el hecho de que escaparse del campo de concentración sea tan fácil: un túnel justo debajo de la prisión y por la noche un único guardia... Muy mal ideado y aparte de poco original es absurdo. Tampoco sabemos nada del mundo de los humanos salvo la existencia de esos dos ejércitos enfrentados que se aparecen en el filme. ¿Y que ocurre en el resto del planeta? ¿Europa, África, Asia...? ¿No han podido reestablecer el acceso a Internet los soldados cuando tienen con ellos helicópteros, misiles y en general tecnología militar punta? Falta redondear todo esto. Sí ayudan los homenajes a la saga de los años sesenta y setenta, en especial en entrañables personajes como Nova y Cornelius y en el hecho de que los humanos estén dejando de hablar y viviendo una regresión. Si hubiese cuarta entrega, creo que todos sabemos ya por dónde andarán los tiros.


jueves, 24 de julio de 2014

EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS de Matt Reeves - 2014 - ("The dawn of the planet of the apes")


César ha construido un poblado simio perdido en las montañas en donde él y los de su raza viven de forma absolutamente pacífica y en comunión con la naturaleza. Hace mucho que no ven seres humanos: parecen haber desaparecido por completo. No los echan de menos. Sin embargo, su tranquilidad está a punto de verse perturbada... Cuando los mencionados humanos vuelvan a la zona y... Traten de entablar relaciones con ellos, relaciones que atemorizan a muchos simios que les ven como la peor amenaza del planeta.


No entiendo, sinceramente, las causas de las bastante numerosas críticas frías que he leído de "El amanecer del planeta de los simios", película que me parece, hasta este momento, el estreno definitivo del verano (aunque aún queda más de la mitad y habrá que ver qué es lo que todavía ha de venir) y, desde luego, uno de los grandes estrenos de este año. Si "El origen del planeta de los simios" de 2011 fue el mejor de los reinicios que podía tener la saga de los primates más legendaria tras aquel patinazo que dió Tim Burton en el año 2001, ésta, su segunda parte, es todavía mejor. Matt Reeves, un director simplemente solvente que hasta este momento había despuntando con la buena "Monstruoso" pero que desde entonces sólo había dirigido el innecesario y nada interesante remake de "Déjame entrar" de 2010 se confirma, por lo menos por ahora, como promesa total del cine fantástico y de ciencia ficción con una película maravillosa en todos los aspectos. Inspirada ligeramente en aquella horrible quinta entrega de la vieja saga ("La batalla por el planeta de los simios", de 1973) al igual que su antecesora se inspiró en la cuarta ("La rebelión de los simios", de 1972), "El amanecer del planeta de los simios" respeta toda la esencia de la franquicia y todo el material previo pero dándole una original vuelta de tuerca que vuelve a insistir en la "marca de la casa": pacifismo, antibelicismo, ecologismo. El aspecto técnico es magnífico y la trama y los personajes son una delicia de principio a fin.


Andy Serkis vuelve a demostrar que es un actorazo "digital" y repite como el mítico César y Jason Clarke realiza también un papel excelente como su nuevo "alter-ego" humano. El resto de los secundarios está excelente de la misma manera, mientras que la ambientación, amenazante, oscura, lluviosa en la mayor parte del metraje, recupera (junto a una banda sonora de Michael Giaccino que remite a los sonidos primitivos de la primera "El planeta de los simios" de 1968) el mejor escenario post-apocalíptico: sugerente, deprimente, indómito y lleno de posibilidades a pesar de todo. La trama combina a la perfección los momentos intimistas (geniales, y el prólogo en el poblado simio es una joya en este sentido) con el puro drama y con la acción más poderosa (y hasta tenemos una escena bélica que pone los pelos de punta). Los asuntos, como he dicho, son los de la franquicia: la crítica a la violencia y a la guerra está bien clara, así como el ataque frontal al racismo y al especismo (nada maniqueo, pues hay tanto humanos racistas y especistas como simios que lo son) y el comentario agudo sobre la crueldad del ser humano a la hora de tratar a los animales con los que comparte el planeta. También se despliegan otros asuntos más encubiertos pero de total actualidad como la manipulación política y de los héroes y mártires, como el fascismo o como el control del poder por medio del miedo y del odio institucionalizados.


"El amanecer del planeta de los simios" es una joya del cine de ciencia ficción y una película que coloca al reinicio de esta franquicia en las estrellas del último cine. En 2016 llegará, según se ha anunciado, su tercera entrega y, según también se ha dicho, la volverá a dirigir Matt Reeves. Ansioso estoy. No se la pierdan: es una película para ver, además, en las grandes salas; un espectáculo comercial como los de antes, inteligente y con contenido; un retorno a lo que el cine de este tipo debería ser.


martes, 18 de febrero de 2014

DÉJAME ENTRAR de Matt Reeves - 2010 - ("Let me in")


Owen es un niño tímido y apocado que no tiene amigos y que es acosado y maltratado constantemente por sus compañeros del colegio. Owen se siente atraído por Abby, su nueva vecina, una chica misteriosa que se acaba de mudar a su vecindad. Entre Owen y Abby empieza a surgir algo especial... Sin embargo, a la vez, empiezan a ocurrir extraños incidentes en el barrio de ambos...


Una película como la versión de 2010 de "Déjame entrar" nos sirve perfectamente para analizar la ahora tan de moda "cultura del remake". Nunca he sido partidario de realizar remakes, pero, en ciertas ocasiones, pueden resultar enriquecedores, especialmente cuando la nueva versión llega muchos, pero muchos muchos años después de la clásica para complementarla con una visión extra de lo narrado en aquella (y cuando el director, además, es un autor y no un simple artesano). Por ejemplo, mientras escribo se me ocurre el ejemplo de la excelente versión de "Nosferatu" que el maestro alemán Werner Herzog rodó en 1979; una versión que renovaba el mito del clásico del también alemán Murnau de 1922 respetando el material original pero aportando novedades al conjunto. Y hablamos, además, de que existe una diferencia de 57 años, más de medio siglo, entre ambos filmes: el remake está justificado, y además es que no es un remake cualquiera; es un fantástico remake. Caso bien distinto es el del "Déjame entrar" sueco de 2008 y el "Déjame entrar" americano de 2010. Caso que es el de muchas películas y muchos remakes más. Hollywood se apropia de cualquier idea venida de otro país y la "remakea" cuándo y cómo le da la gana. Ok. En su derecho están si lo pagan. Pero es que hacer una película igualita a la original tan sólo dos años después del estreno de ésta y encima quitarle las escenas más "impactantes" o "políticamente incorrectas" de aquella tiene delito.


Objetivamente, no se puede decir que el "Déjame entrar" de Matt Reeves, ese director que despuntó con la buena "Monstruoso" en 2008, sea una película mala. No, no lo es: es correcta, los actores están bien (especialmente los niños, una vez más -unos muy jóvenes entonces Chloe Grace Moretz y Kodi Smith-McPhee que están fantásticos-) y técnicamente cumple. ¡Pero es que leches, es un calco de la de Thomas Alfredson! Y, como he dicho, para colmo ha sido víctima de la mutilación de algunas escenas consideradas menos correctas para las grandes salas. Encima, casi cachondeo. ¿Qué sentido tiene ver una película de 2010 que calca a otra de 2008? Reconozco que soy bastante freakie y en su día vi esta "nueva" "Déjame entrar". Pero, con todo lo freakie que soy, tengo que decir que fue una pérdida de tiempo (por suerte, no de dinero). Este remake, como tantísimos otros, es absoluta, completa y delirantemente innecesario y un ejemplo perfecto de las tonterías que hace la industria masiva tantas veces. Vean la versión sueca y pasen de este calco. "Déjame entrar" de 2010 es una película sin sentido.


domingo, 30 de enero de 2011

MONSTRUOSO de Matt Reeves - 2008 - ("Cloverfield")


Un grupo de amigos de Nueva York pasa una noche de juerga: están despidiendo al hermano de uno de ellos, que se va a marchar a trabajar a Japón una temporada. Algo muy extraño ocurre de repente: se ha escuchado una enorme explosión, el caos ha estallado en las calles, algunos rascacielos se han derrumbado en segundos y la cabeza de la Estatua de la Libertad está cortada y en medio de una calzada. Todos huyen pero deciden a la vez hacer algo: grabar lo que ocurre.

Matt Reeves únicamente ha dirigido tres películas hasta la fecha: la comedia romántica “Mi desconocido amigo”, la comentada “Monstruoso” y el remake de "Déjame entrar". Ha sido además creador junto a su gran amigo J.J. Abrams de la serie “Felicity”.


“Monstruoso” es la monstruosa traducción española de “Cloverfield”, una película de terror que explota una vez más el estilo del documental de ficción que ya vimos en otras cintas míticas del género como “Holocausto Caníbal” o “El proyecto de la Bruja de Blair” (comentada en este blog), pero con la novedad de que ahora la amenaza viene de un gigantesco monstruo que sigue la más pura tradición del mito que impusieron “Godzilla” o "King Kong". La idea, de J.J. Abrams, es verdaderamente original, y el resultado conseguido por Matt Reeves tras la dirección va mucho más allá de lo solvente. Nueva York es atacada por la mencionada bestia y un grupo de jóvenes amigos que intenta huir de la ciudad y rescatar a los que se han quedado atrás graba todo lo que les ocurre. La película cuenta con una corta y concisa introducción, tras la cual todo se precipita en la pura acción, frenética y salpicada de momentos verdaderamente angustiosos. “Cloverfield” sabe innovar dentro de un género que parecía que no podía ofrecer ya sorpresas (aunque hace pocos años y casi a la par que esta película disfrutamos la excelente “The Host”, que también rompió con este prejuicio): su trama es interesante desde los primeros minutos, los personajes tienen un mínimo de desarrollo interior y no son simple carnaza para el bicho de turno, las escenas dramáticas están muy logradas y el terror a lo desconocido está retratado de una manera genial (con las obligadas referencias a la paranoia terrorista post 11 de Septiembre) por medio de la sugerencia, ya que el invasor es mostrado tras un velo hasta el desenlace, cuando se le puede por fin observar en todo su esplendor. “Cloverfield” está cargada de imágenes impactantes y de grandes momentos: es ciertamente estremecedor ver por vez primera a la bestia oculta entre los rascacielos o en televisiones rotas, sus crías (y el sonido que emiten) consiguen asustar de verdad (especialmente durante la persecución en el metro derruido), algunas muertes sorprenden por su crudeza (se llega a rozar el gore), los escenarios impresionan (la Estatua de la Libertad decapitada, el caos callejero, la ciudad tomada por los militares…), la tensión está conseguidísima (especialmente en el mencionado metro y en el rascacielos inclinado) y el ataque al helicóptero produce un cierto pánico (a pesar de lo irreal que es su consecución). Quedan como puntos “negativos” el hecho de que no se desarrolle la trama más allá de las puras vivencias de los protagonistas (no se dice absolutamente nada del origen y de la naturaleza del monstruo ni de lo que finalmente ocurre con él) y el que no haya lugar para las metáforas y mensajes ocultos que suelen guardar este tipo de filmes (aquí entra la inevitable comparación con la crítica social que esconde “The Host” o con el mensaje antinuclear de “Godzilla”, que sí estaban abiertas a numerosas interpretaciones). Claro que también hay que mencionar el hecho de que el filme tendrá una secuela en breve en la que, supuestamente, se revelarán sus claves. De todas maneras, no se puede negar que “Cloverfield” es un entretenimiento dignísimo y muy recomendable y todo un soplo de aire fresco y originalidad para las carteleras comerciales.