Porco Rosso

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lunes, 17 de julio de 2017

BABY DRIVER de Edgar Wright - 2017 - ("Baby Driver")


Baby es un joven que es un as del volante y un melómano empedernido. Trabaja para Doc, un ladrón profesional y experto, como conductor de coche de atracos. Siempre está escuchando música, y no hay huida que se le resista por arriesgada y complicada que sea. Baby, sin embargo, quiere dejar este mundo en el que se mueve. Esto, por desgracia para él, no es tan fácil cuando está metido hasta las cejas en un ambiente violento y peligroso.


"Baby Driver" es la primera película de Edgar Wright que no es, en sus grandes líneas, una comedia. Aún con variaciones en sus guiones, todas las demás creaciones de este director lo eran (y por cierto, debo comentar en el blog las que me quedan). Este último y recién estrenado filme suyo es un thriller de acción negro que, la verdad, presenta una trama poco original pero que sabe enganchar al espectador con su ritmo vertiginoso, sus pequeñas sorpresitas, su estética y narrativa "cool" y sobre todo su música, que es una selección de auténticos temazos de muchos estilos. Baby Driver es un conductor especializado en escapar de atracos que es melómano empedernido y que está siempre escuchando música. Trabaja con ladrones y criminales y quiere salir del mundillo de peligros en el que se mueve, pero esto como se imaginan no va a ser tan fácil. Todo lo que presenta este filme lo hemos visto miles de veces, pero lo cierto es que Edgar Wright construye una trama que, a pesar de su simpleza, consigue ir ensamblando giros de guión resultones, incluso teniendo en cuenta que en su desenlace se descerebra bastante. Los personajes no son nada del otro mundo y son todos bastante tópicos y planos, pero resultan básicamente carismáticos y, sobre todo, están todos interpretados con una mínima gracia (aunque algunos prometan mucho en un inicio y al final acaben dando bastante poco). La representación femenina, como se ha dicho desde el estreno del filme, es deficiente, aunque tengo que decir que el personaje de Eiza González no me parece tan machista como han calificado: creo que es una tía de armas tomar que se cepilla a cualquiera que trate de tocarla, y no creo que este tipo de personaje sea para nada una mujer florero. Finalmente, como he dicho, el ritmo es frenético, y esa es la principal baza del filme: en combinación con la excelentemente seleccionada música y con unas escenas de acción muy buenas, consigue atrapar al espectador y logra que la película, aún con todos sus lugares comunes y elementos desaprovechados, se pase en un vuelo y entretenga cien por cien. "Baby Driver" no es la mejor obra de Edgar Wright, pero es un cambio de género novedoso en su filmografía que se recibe con agrado y que engancha con su melomanía "cool". Recomendable estreno veraniego: cine palomitero del bueno.


domingo, 23 de noviembre de 2014

SPACED de Simon Pegg y Jessica Stevenson - De 1999 a 2001 - ("Spaced")


Tim Bisley es un dibujante de cómics de Londres que trabaja en una tienda de... cómics. Daisy Steiner también es de Londres y quiere ser escritora, aunque la suerte que ha tenido hasta ahora en su arte ha sido irregular. Ambos, sin apenas conocerse, se lanzan a alquilar juntos un piso por pura conveniencia. Ambos, con sus respectivos amigos y sus nuevos vecinos, se embarcan en una aventura cotidiana delirante que, inesperadamente, va a cambiar sus vidas.


"Spaced", debido a ser inglesa y no norteamericana y debido a haber tenido únicamente dos temporadas de tan solo siete capítulos cada una, es una sitcom mucho menos conocida que otras de su tiempo como la peso pesado "Friends" o como otras que llegaron años después pero con las que comparte ambiente ("The Big Ban Theory", por ejemplo). Estrenada en 1999 y cerrada (hasta nueva orden, porque parece que había interés en realizar una tercera temporada) en 2001, "Spaced", creada y además protagonizada por el actor y cómico Simon Pegg y por la también actriz Jessica Stevenson (ambos de sobra conocidos además fuera de las pantallas británicas, especialmente Pegg), es una serie cómica totalmente "freakie" que, a finales de los noventa, rompió con los tópicos de que este tipo de producciones tenían que contar con personajes de "cuerpos cien" mientras realizaba un retrato tierno, irónico y divertidísimo sobre las vidas de jóvenes que entonces se salían de la norma de lo considerado "habitual" o más bien "cool" (hoy en día el ser "freakie" es algo completamente normal: en aquellos años nada lejanos realmente no éramos tantos como ahora -lo dice un "freakie" total y absoluto y orgullosísimo de serlo-). Tim (Pegg) es un dibujante de cómics que trabaja en una tienda de cómics, valga la redundancia, y Daisy (Stevenson), es una aspirante a escritora sin mucho éxito. Ambos comparten piso y su piso es, diariamente, una delirante tierra de aventuras.


Los dos actores y guionistas, ayudados por el director Edgar Wright tras la cámara (que ha trabajado numerosas veces con ambos en otras producciones), despliegan una absolutamente loca historia que, entretenidísima, se mueve constantemente entre lo "bruto", lo surrealista, lo absurdo y lo inteligente y que bombardea al espectador sin descanso con homenajes a la llamada "cultura pop": especialmente los protagonistas son los cómics y el cine, pero tienen también cabida los videojuegos, la literatura, la pintura o la música. Los diálogos son chispeantes y los personajes un prodigio de carisma: desde los dos protagonistas (perdedores con gracia y enorme dignidad y totalmente alejados de los cánones de belleza esperables) hasta los secundarios (un obseso de las armas y de la vida militar, un pintor misántropo, una madura devorahombres, una pijita remilgada y loca, una ex-novia ególatra...) pasando por los meramente circunstanciales. Los asuntos que se tratan, desde una óptica tan cómica como a la vez seria y adulta, son los habituales: el paso a la madurez, la "lucha por la vida" en las ciudades, la búsqueda de empleo y los empleos frustrantes para los jóvenes, el compaginar la cotidianeidad más aburrida con la dedicación a un arte o a una pasión, los viajes iniciáticos, el poder evocador y curativo de las juergas y, por supuesto, las relaciones de amistad y de amor.


"Spaced" es una de las grandes comedias de la televisión de los años noventa, aunque no haya sido tan conocida fuera de las fronteras del Reino Unido. El modelo que hemos visto en la mencionada "The Big Bang Theory" ya lo teníamos aquí ocho años antes de su estreno (sin desmerecerla, ojo). Es una lástima que sea una serie tan corta: verdaderamente, uno, al terminarla, se queda con ganas de más, de mucho más. ¿Tendremos algún día su tercera temporada, ahora que está de moda recuperar series cerradas y abrirlas de nuevo? Mientras, los que no la hayan visto, que no se la pierdan. Es una joyita.


sábado, 11 de junio de 2011

SCOTT PILGRIM CONTRA EL MUNDO de Edgar Wright - 2010 - ("Scott Pilgrim vs. The World")


Scott Pilgrim, joven friki de Toronto, conoce a la mujer de sus sueños: la cautivadora Ramona Flowers, la cual parece además corresponderle. Los problemas, sin embargo, le van a venir también con ella y todos de golpe: los siete malvados ex novios de Ramona no están dispuestos a permitir que salgan juntos y van a hacer todo lo posible para destrozar sus vidas. Para colmo, Knives Chau, la actual novia de 17 años de Scott, tampoco está dispuesta a dejarlo escapar de ninguna de las maneras. La existencia de Pilgrim está a punto de transformarse en un delirante infierno.


Edgar Wright es uno de los creadores de la mítica sitcom "Spaced" y un excelente humorista de la gran pantalla que suele sustentarse en la parodia de diversos géneros para crear filmes de acción visualmente originales y espectaculares en los que se dan cita los gags de todo tipo, desde el más brutal y zafio hasta el más inteligente e irónico. Su filmografía, aún corta, se compone de la parodia de western "A fistful of fingers", de la parodia de película de zombies "Zombies party", del filme de acción cómico "Arma letal" y de la comentada "Scott Pilgrim contra el mundo".


"Scott Pilgrim" lleva a la pantalla los hilarantes cómics del mismo nombre del canadiense Bryan Lee O'Malley y, como dichos tebeos, narra la historia de un joven friki que ha de luchar contra los malvados ex novios de la chica a la que ama, Ramona Flowers. Bastante fiel a la obra escrita, la película es un delirante paseo por el Toronto actual cargado de homenajes a otros cómics, al cine, a la música, a las culturas canadiense y norteamericana y a los videojuegos. La trama está estructurada de hecho como un videojuego clásico: los ex novios se van presentado y Scott va acabando con ellos uno por uno. No se engañen porque sea tan estrictamente lineal: es divertidísima. "Scott Pilgrim contra el mundo" es una comedia enérgica que nunca aburre y que desatará más de una carcajada, especialmente a todos los que amen el mundo en el que sus protagonistas se mueven, parodiado con mucho cariño. La acción está cargada de inventiva visual, de geniales ideas (los novios al ser vencidos dejan monedas, la música de videojuegos estilo "The Legend of Zelda" suena por todas partes, hay una barra para "descargar orina" que se vacía al ir al baño, los veganos visten como el superhéroe Linterna Verde y tienen poderes especiales) y se sustenta en unos personajes muy bien interpretados (no sólo lo borda el ahora bastante famoso Michael Cera: el resto del reparto brilla) y con un carisma apabullante (la cautivadora Ramona Flowers -el sueño platónico de cualquier friki-, el cínico mejor amigo gay de Pilgrim y su cotilla e insoportable hermana, la oriental loca de diecisiete años, la músico misántropa, el supervillano ególatra). "Scott Pilgrim contra el mundo" es una bomba de diversión ingeniosa y cargada de buen hacer en todos los aspectos.