Mostrando entradas con la etiqueta MC5. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MC5. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de mayo de 2026

Shakin' Street, The American Ruse

Arrancadas de Back In The USA y escuchadas en este single de 1970, las dos canciones que lo conforman nos muestran a unos MC5

  • capaces de practicar/predecir el power pop cambiando de cantante para la ocasión y sustituyendo a Rob Tyner por Fred "Sonic" Smith, que suma las cuerdas vocales a su guitarra,
  • roqueando mejor que nadie con Tyner al frente del grupo y solo magnífico y breve de Sonic anunciado por el primero;

es decir, tocando Shakin' Street y The American Ruse, temas ambos exquisitos y llenos de poder melódico que sirven de ejemplo perfecto para defender que, aparte de ese huracán sónico que lideró el high energy rock and roll junto con los Stooges, sumando a los acordes seminales de Chuck Berry, Little Richard o Bo Diddley la agresividad vanguardista de Sun Ra, John Coltrane o Albert Ayler, el quinteto de Detroit también sabía componer piezas de inmaculada sencillez. Como las dos de este sencillo.



sábado, 20 de diciembre de 2014

Kick Out The Jams


Puede parecer gratuito y hasta cansino llorar constantemente los tiempos pasados en detrimento del presente, pero cuando vamos a escribir sobre el debut de los MC5 no queda otro remedio. "Fuimos Punk antes del Punk. Fuimos New Wave antes de la New Wave. Fuimos Metal antes del Metal. Fuimos incluso "M.C." antes que Hammer", escribía cabal y lleno de sentido del humor Rob Tyner en 1991 —poco antes de morir— para la reedición del álbum. Escuchar a los MC5 en directo en el Grande Ballroom de su ciudad —un edificio hoy abandonado que bien podría simbolizar la actual bancarrota de Detroit— en octubre de 1968 es acudir a la biblia del high energy rock and roll y sentir cómo la música del diablo alcanzaba cotas máximas de electricidad y creatividad que tanto debían a los ritmos primigenios de Little Richard, Chuck Berry o Bo Diddley como al free jazz de Ornette Coleman, John Coltrane o Archie Shepp.


Así es. En Kick Out The Jams (1969) el escenario es tomado por asalto, pero en realidad —tal es su poder— bien podría ser el mundo lo que quiere fagocitar la banda. La arenga revolucionaria —censurada en diferentes ediciones del elepé— que precede a la versión de Ramblin' Rose —añadiendo distorsión y crudeza a la lectura que a su vez hiciera Jerry Lee Lewis— prende la mecha que arde cuando los instrumentos toman la palabra. Las guitarras de Sonic Smith y Wayne Kramer, la voz de Tyner, el bajo de Mike Davis y la batería de Dennis Thompson son un torbellino de pasión y actitud del que mamarán —de Blue Öyster Cult y Dictators a Union Carbide Productions y Hellacopters— miles de grupos en el futuro. Kick Out The Jams, la canción, es desde su nacimiento un clásico arrebatador, interpretado por los Cinco con la energía del que se sabe poseedor de la verdad; energía que en Come Together (nada que ver con el tema de los Beatles), Rocket Reducer No. 62 (Rama Lama Fa Fa Fa) y Borderline se multiplica (si eso es posible), esparciéndose por las tablas hasta llegar al público en forma de aluvión eléctrico que noquea los sentidos. Motor City Is Burning se apropia de un blues de Al Smith que, cual lava sónica, va arrasando el terreno al expandirse. I Want You Right Now es puro poder falocrático, violencia rocker para dominar el original de Colin Frechter y Larry Page y cantar con feroz autoridad "¡Te quiero ya mismo!". Acreditada a MC5 y Sun Ra, Starship puede verse como hipérbole de lo ofrecido, si bien el extenso garabato noise que manda en el tema muestra el lado más vanguardista de la banda. Sus ocho minutos largos, eso sí, confirman la belleza áspera y radical de todo el elepé, capaz de recoger la esencia rompedora y en vivo de los Cinco de Detroit. La que nos sigue gritando "Kick out the jams, motherfuckers!" para recordarnos unos tiempos en los que un quinteto armado de sus instrumentos tenía posibilidades de cambiar la sociedad en la que vivía. O así lo hacía creer.

jueves, 7 de marzo de 2013

Back In The USA


Oscurecido por la luz cegadora que emiten su ígneo debut en directo, Kick Out The Jams, y su magistral despedida en estudio, High Time, el segundo de los tres elepés que MC5 publicó durante su crucial existencia (Back In The USA, 1970) es también un trabajo excelente, si bien deja a un lado la electricidad desaforada para atenerse principalmente al, ni más ni menos, rock and roll. Once canciones que no llegan en total a la media hora —dos de las cuales, las que abren y cierran el álbum respectivamente, son versiones de Little Richard (Tutti-Frutti, así transcrita) y Chuck Berry (el tema que daba título a la grabación)— y ofrecen una inmediatez que no está reñida con la crítica política y la llama revolucionaria que el grupo intenta mantener viva.


Producido por su mentor Jon Landau, que se ponía por primera vez a los controles, Back In The USA invita a mover los pies, pero no reduce totalmente el poder sónico de la banda y las guitarras de Wayne Kramer y Fred "Sonic" Smith, que se desbocan por momentos en Tonight, Looking At You, The American Ruse, The Human Being Lawnmower (donde los Cinco se acercan a los Who) y la amplificación del original de Berry. Let Me Try, sin embargo, es una hermosa balada adornada con los teclados de Danny Jordan y Shakin' Street, cantada por Smith, power pop de cadencia deliciosa.

Presidida por la inconfundible e inmortal voz de Rob Tyner, la colección que canciones que entregaba MC5 hace ahora cuarenta y tres años, más allá de valoraciones estéticas, ha ejercido su influencia, al igual que el resto de su obra, en cientos de grupos de todo el mundo y época. No es por otra razón que hayamos escuchado interpretadas por los Dictators, los Damned, Michael Monroe o los Hellacopters, entre otros, algunas de las composiciones que la mítica formación de Detroit incluyó en Back In The USA. Sus ilustres antecedente y consecuente no son óbice —acabo— para que sea obligatorio poseer una copia de aquél en las estanterías.

viernes, 9 de abril de 2010

High Time

Cosecha soberbia, la de 1971 es sin duda una de las mejores de la historia del rock. Sticky Fingers, Who's Next, Tago Mago, Led Zeppelin IV o Surf's Up son obras mayúsculas que quitan el aliento al ser citadas del tirón. Pero cometeríamos un error garrafal si olvidáramos que también en 1971 vio la luz el tercer y último disco de la apisonadora de Detroit, MC5. Porque High Time nada tiene que envidiar a los trabajos citados de Stones, Who y compañía.

En High Time la muralla de sonido de Kick Out The Jams y la urgencia rocanrolera de Back In The Usa han desaparecido, las arengas antisistema se han hecho a un lado y las composiciones van acreditadas personalmente a cada autor, no a todo el grupo, como en los dos primeros discos. Sin embargo, la (alta) energía se mantiene intacta y las canciones son las mejores que jamás compusieron los Cinco. Seis de los ocho temas del álbum superan los cinco minutos, lo que permite a Fred "Sonic" Smith y Wayne Kramer explayarse, acercándose a su manera a las jam bands psicodélicas de la costa oeste americana encabezadas por la Grateful Dead.

La soberbia Sister Anne, escrita por Smith, abre High Time como un latigazo: las guitarras, las armónicas, el piano de Pete Kelly, la base rítmica, Rob Tyner cantando como nunca… El grupo alcanza el éxtasis musical en una canción que cierra sus más de siete minutos con una inesperada fanfarria. Siguen los Cinco a todo trapo en Baby Won't Ya, otra maravilla de Fred Smith, para a continuación cantar a Miss X, preciosa balada compuesta por Wayne Kramer. La veloz Gotta Keep Movin' (Dennis Thompson) cierra la primera cara. La segunda comienza con el único tema compuesto por Rob Tyner, Future/Now, que trae ecos de los primeros MC5, alimentados por la vanguardia jazz que va de Charles Mingus a Sun Ra o Archie Shepp. Vanguardia que también fagocita Skunk (Sonicly Speaking), la joya de Fred Smith que cierra High Time bañada por ardientes vientos. Entremedias, dos arrogantes medios tiempos, Poison y Over And Over, escritos por Kramer y Smith respectivamente.

Ya no habría tiempo para más. En 1972, el grupo se separaría, y en 2003, muertos ya Tyner y Smith (a quien su mujer Patti Smith rindió emocionante tributo en Gone Again), Mike Davis, Wayne Kramer y Dennis Thompson se reunirían para un concierto en Londres que dio paso a giras más extensas bajo el nombre de DKT/MC5 y la compañía de músicos ilustres. Como yo mismo tuve oportunidad de comprobar, las cosas habían cambiado demasiado desde aquel glorioso año de 1971. Que mejor elogio para High Time que el de afirmar que, a pesar de lo extraordinario de aquella cosecha, ésta no hubiese sido tan suculenta sin la presencia de la obra maestra de MC5.