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lunes, 8 de mayo de 2023

The Art Tatum-Ben Webster Quartet

El 11 de septiembre de 1956 ha de ser recordado, en clave jazzística, por ser la fecha en que el genial Art Tatum graba su último elepé. Última, por tanto, de las sesiones que registra bajo la supervisión de Norman Granz, ésta con Ben Webster cuenta con la misma base rítmica (Red Callender y Bill Douglass) que la realizada en compañía de Buddy DeFranco en febrero del mismo año, también será publicada en 1958 y es igualmente imprescindible, pues aun estando el pianista de Toledo en una situación irreversible que le conducirá a la muerte en menos de dos meses su arte no ha cedido un ápice.

Las palabras que utilicé para describir a Tatum en la colaboración con DeFranco en su momento sirven exactamente igual aquí, ya que su estilo labrado a partir del stride y el swing y "ajeno al bebop", sus "continuos y veloces arpegios", se diría que infinitos, y su dominante e invasiva "voracidad melódica" no varían nada en The Art Tatum-Ben Webster Quartet: son los que definen una personalidad a prueba de bombas. Más sobria y cercana al espíritu de las baladas protagonistas del álbum (de su primera cara sobre todo) es la técnica de Ben Webster, cuyo delicioso saxo tenor contrasta con las teclas de Tatum. Nunca ejerce éste como discreta base rítmica que se suma al contrabajo y a la batería cuando le toca improvisar a aquél, sus notas aspiran a monopolizar la función, pero aunque las que toque Webster sean menos no dejan de brillar.

No importa cuál de los siete cortes escojamos, en todos se repiten patrones similares: Art Tatum nos apabulla con su habilidad sin dejar a un lado la emoción; Ben Webster nos embelesa con su sensualidad. "Ningún hombre hizo serias concesiones al otro", comenta Brian Morton cargado de razón, y, sin embargo, el disco funciona magníficamente, la música es espléndida en cualquiera de sus rincones, de All The Things You Are a Where Or When, y que la comande Tatum inevitable e indudablemente no rebaja el enorme talento de Webster, quien llevaba años demostrándolo y seguirá haciéndolo bastantes más. No será el caso de Art Tatum, ya lo hemos dicho; el alcohol acabará con su vida el 5 de noviembre de 1956, cuarenta y siete años suficientes para alzarse como uno de los mayores virtuosos que el jazz haya conocido.



jueves, 13 de mayo de 2021

Wanted To Do One Together

Publicado también como Ben & Sweets en reediciones de la década de 1980 en adelante (la mía de 2013 sin ir más lejos), Wanted To Do One Together recoge a los maestros Ben Webster y Harry "Sweets" Edison en doble sesión de 6 y 7 de junio de 1962 en los estudios de Columbia de Nueva York, un momento y una ciudad en los que el free jazz y Ornette Coleman se están llevando todo por delante a la espera de que John Coltrane dé el paso definitivo en un par de años. No importa: que dos gigantes del swing —curtidos con Duke Ellington y Count Basie— pudieran parecer fuera de lugar a la sazón con su propuesta demodé afecta a una coyuntura pretérita que hoy nos da casi igual, especialmente porque la música que tocan en compañía de Hank Jones, George Duvivier y Clarence Johnson es estupenda y está interpretada con la mayor de las calidades (y de las honestidades).

El texto de la portada original aporta más información sobre las intenciones del saxofonista y el trompetista, su actitud a la hora de enfrentarse a la grabación: "Ben Webster & "Sweets" Edison querían hacer uno juntos. Muchos años habían pasado desde su último encuentro y querían verse y escucharse de nuevo. Los gratificantes resultados de su reunión están aquí. En un momento en que algunos están conduciendo al jazz a una tercera vía ["third stream"] bastante superficial y otros están ocupados exhumando las raíces, Webster y Edison solo están motivados por la pura pasión de tocar. Duke Ellington lo sabe: Webster estuvo primero en la banda de Ellington en 1935, estuvo en la banda de manera continuada de 1939 a 1943, y se unió de nuevo al grupo durante unos meses en 1948. Count Basie lo sabe también: comenzando en 1937, Edison pasó trece años en la banda de Basie". Sin evitar cierta condescendencia y conservadurismo (lo de "bastante superficial" en relación con el third stream no anda muy desafinado, pero me temo que se usa como acusación a cualquier subgénero de vanguardia), el texto trae datos de interés y da en el clavo en lo de "pura pasión de tocar". Esa pasión, ese placer son captados por el oyente desde el primer corte, alegría hecha de improvisaciones clásicas muy melódicas.

Los nueve minutos de Better Go regalan, por ese orden, solos ejemplares de la trompeta de Sweets, el contrabajo de Duvivier, el saxo tenor de Webster y el piano de Jones en un tema que adelanta la belleza que está por venir. How Long Has This Been Going On? demuestra que Webster —protagonizando y dominando la pieza— pasa del tempo rápido del swing al lento de las baladas sin despeinarse protegido por una base rítmica la mar de cálida. Kitty retoma cadencia y aromas de Better Go, pero deja a Duvivier sin intervención solista. My Romance es la segunda balada del plástico, si bien Sweets suma su trompeta al tenor de Webster, improvisando entre los dos solos del segundo. Vuelta a la (relativa) velocidad en Did You Call Her Today?, donde se incluyen, al igual que en Kitty, solos de Sweets, Webster y Jones, teniendo que lucir Duvivier y Johnson —una vez más— su categoría en el acompañamiento. Cierra el álbum una lectura de la mítica Embraceable You, empatando las baladas con las que no lo son (tres y tres) y siendo Sweets en este caso el líder de la puesta en escena. Como dicen ambos títulos yuxtapuestos, Ben & Sweets Wanted To Do One Together, y sus deliciosos sonidos les dieron la razón. Aun no quebrantando las normas.


 

sábado, 20 de agosto de 2011

Ben Webster And Associates

Sobrevuela inevitable el espíritu de Lester Young en este comité de sabios del saxo tenor reunido el 9 de abril de 1959. Juntos Ben Webster, Coleman Hawkins y Budd Johnson, y muerto Young el mes anterior, es lógico que el nombre de éste venga inmediatamente a la cabeza. Pero si ese trío de monstruos no les ha quitado el hipo, añadiremos a Roy Eldridge a la trompeta, Jimmy Jones al piano, Les Spann a la guitarra, Ray Brown al contrabajo y Jo Jones a la batería. A nadie podrá sorprender, entonces, que lo que dicho octeto deje registrado en Ben Webster And Associates sea sencillamente espléndido.

Al contrario de otros músicos más o menos coetáneos, caso de Louis Armstrong, Webster no fue reluctante al bebop, y aun habiéndose curtido en las orquestas de swing, la libertad armónica que el nuevo jazz de Parker, Roach, Gillespie y compañía ofrece está reflejada en su obra en general y en este disco en particular. In A Mellow Tone es una versión del tema de Duke Ellington, en cuya big band estuvo integrado Webster a principios de los años cuarenta dotándola de nuevos bríos.* Durante veinte minutos, guiados por un tempo comedido, los ochos intérpretes dan una clase magistral de improvisación, relajados pero finos, disfrutando (todo un privilegio) de su trabajo. De-Dar está compuesto por Webster, y sus menos de cinco minutos, en contraposición al corte que les precede, son frenético swing protagonizado por los tres saxofonistas, la trompeta de Eldridge y el piano de Jimmy Jones. También de Webster, Young Bean mantiene el brío y la acción, esta vez con intervenciones solistas de todo el octeto. Time After Time es una balada escrita por Jule Styne y Sammy Cahn en la que el saxo de Webster parece secretar feromonas masculinas atraído por alguna mujer maravillosa. La quinta y última pieza, Budd Johnson, vuelve a ser de Ben Webster, e incide en la línea y el ritmo desarrollados en In A Mellow Tone, manteniendo la categoría demostrada en toda el elepé. Más de cincuenta años después, esa categoría de Ben Webster And Associates se mantiene incólume. No hay mejor elogio para una obra y los artistas que la crearon. No pudo tener Lester Young mejor réquiem.

*Así lo atestiguan, al menos, las grabaciones que yo conozco, que van de febrero de 1940 a julio de 1942. Escuchen, por ejemplo, la espectacular intervención de Ben Webster en Cotton Tail, tema registrado en Hollywood el 4 de mayo de 1940, y no les quedará duda alguna.