El pop folk depresivo y lo-fi de Elliott Smith sigue creciendo en su tercer disco de 1997. El camino a la destrucción que llegará en 2003 se establece en Either/Or nada más y nada menos que sobre la famosa dicotomía existencial de Kierkagaard y su primer libro, O lo uno o lo otro. Cual recluso de la tristeza, Smith compone doce canciones en las que toca todos los instrumentos (lo habitual en él) y desarrolla sus influencias de Big Star, Beatles, Kinks y otras aunque su voz sea ya propia. Tres de ellas —Between The Bars, Angeles y Say Yes— serán elegidas por Gus Van Sant para la oscarizada El indomable Will Hunting, pues el director sentía mucho aprecio por el álbum y el sentimiento que transmitía. Sentimiento de pesadumbre que se cuela una tras otra en las hermosas melodías de su autor con la excepción de la final y mencionada Say Yes, cuyo carácter positivo, empezando por el título, contrasta especialmente con lo que le ha precedido por estar colocada en el último lugar. Sea como fuere, hablamos de un trabajo estupendo al que sucederán otros tres también imprescindibles (From A Basement On A Hill publicado tras la muerte de Smith) que continúan esparciendo lo rayos de su belleza y desesperación mayoritaria igual que Either/Or.
jueves, 1 de febrero de 2024
jueves, 16 de febrero de 2023
Figure 8
La trágica muerte de Elliott Smith tres años después de que viera la luz su último disco en vida en 2000 sobrevuela sobre cada escucha del exquisito Figure 8, pero no amplifica o desfigura sus estrictos valores artísticos. La misma sensibilidad que le llevó acabar tan horriblemente con su vida es la que sostiene las dieciséis composiciones que durante cincuenta minutos largos emocionan e incluso conmocionan al oyente amante del pop de raigambre beatle y extensiones. La existencia le dolía y le costaba, dolor y esfuerzo que se colaba en sus canciones, aunque paradójicamente (o no) haya en esta colección final (sin contar From A Basement On The Hill) más luminosidad, menos mal rollo que en anteriores. Lo que es indudable es que la musicalidad que despliega Smith es sobresaliente, casi apabullante, combinando la expansión multiinstrumental con la introspección acústica (como de costumbre haciéndose cargo de casi todo lo que escuchamos) sin que chirríe la alternancia o el vigor del álbum se vea afectado. Quizá un título tan genial como In The Lost And Found (Honky Bach), al que se suma la breve, psicodélica e instrumental The Roost, para conformar una sola pieza, nos dé una clave de las intenciones y logros de su autor, tratando de dotar a su power pop de las hechuras barrocas del autor de El clave bien temperado, enriqueciendo los temas con una enorme variedad de arreglos y sonidos. Una amplia gama de teclados, guitarras acústicas y eléctricas, cuerdas, bajos, baterías y alguna cosa más se empeñan con acierto en ofrecer el matiz que engrandezca la base desnuda, que vista las estructuras ya de por sí muy logradas. No hay entre Son Of Sam y Bye (espectral y frugal réquiem de piano solo que nos estremece especialmente al ligarlo con los hechos luctuosos que pondrán fin a los días de Elliott Smith) relleno alguno o flojera artística que valga: todo el trabajo demuestra la habilidad de su creador para, asumiendo las enseñanzas del pasado, dar una y otra vez con la canción redonda y el acabado exquisito y alcanzar el éxtasis sensorial de una obra maestra que responde a sus intenciones, a sus maneras y a su psique.