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lunes, 10 de mayo de 2021

Neu! 2

Más vanguardista incluso que su predecesor (por las circunstancias que ahora detallaremos), el segundo disco de Neu! sigue anticipando la música electrónica del futuro, el punk, el noise, el post punk y el rock industrial, amarrado al discurso genuino del dúo teutón. Un elepé cuya portada transmite la continuidad en la ruptura de quien mediante matices o alteraciones nacidas de la necesidad se mantiene firme en el axioma kraut de ser —intelectual y artísticamente— la variante europea de la música rock, pues aun siendo geográficamente europea y manifestándose peculiar, la Britsh Invasion hay que situarla en el mundo anglosajón, epígono del blues eléctrico, el rock and roll y el pop, claro, norteamericanos.

Für Immer abre Neu! 2 (1973) recordando por duración y ritmo motorik a la soberbia y mítica pieza que inauguraba su debut —Hallogallo—, once minutos que encandilan sin sorprender, aunque las similitudes hablen de coherencia y personalidad y no de repetición o ausencia de ideas. Spitzenqualität cruza música concreta, ambient y la percusión agresiva (primero) y ralentizada (después) de Klaus Dinger; los sonidos del viento pasan a Gedenkminute (für A + K), una miniatura utilizada como puente a Lila Engel, motorik endurecido que los Sex Pistols y otros de la misma calaña debieron escuchar en algún momento de su vida previa a la fama.

La cara B del trabajo es en la que me apoyo para defender la afirmación que encabeza este texto. Dinger y Michael Rother se quedaron sin blanca en medio de la grabación, inconveniente que suplieron con la imaginación extrema que supone coger un single del año anterior (el que contenía Super y Neuschnee) y manipularlo de mil maneras (la velocidad es la más obvia), sometiéndolo a todo tipo de perrerías hasta dar con un collage revolucionario y radical de veinte minutos que subvierte prácticamente todos los códigos melódicos o armónicos, incluida la dicotomía tonal/atonal, ya que es el juego con dos piezas (suerte de Variaciones Goldberg avant-garde y populares) preexistentes lo que determina el resultado sonoro, en absoluto la composición o la interpretación (aunque tomemos estos términos en un sentido lato que no excluya la conceptos experimentales del siglo XX). Neu! hizo de la necesidad virtud, o al menos apuesta estética, triple salto mortal sin red que a día de hoy todavía incomoda y provoca. Por supuesto, los remixes o remezclas que de aquí descienden son prácticamente intrascendentes, si no ridículos, si los comparamos con la segunda mitad de Neu! 2. Un milagro en el que la casualidad y los problemas pecuniarios tuvieron mucho que ver. El arte —tantas veces— es mucho más prosaico de lo que parece.


jueves, 1 de agosto de 2013

Neu!


Pinchar o reproducir en 2013 el debut homónimo de Neu! (1972) sigue siendo una experiencia artística sin igual, pero, sobre todo, supone un toque de atención para incautos, ignorantes y bocazas (cosas que cualquiera —me incluyo— puede ser en un momento dado): ni Sonic Youth, ni Joy Division, ni los Chemical Brothers, ni Radiohead, ni Spacemen 3, ni Stereolab, ni siquiera el David Bowie de la trilogía de Berlín pasan el filtro de la originalidad una vez cotejados con el extraordinario primer elepé de un dúo que —al igual que otros grupos del trascendental rock que se cuece en Alemania durante aquellos años— no hace ascos a referente alguno porque todos son sometidos a un discurso personalísimo que no se alía con nadie. Klaus Dinger y Michael Rother —que vienen de colaborar con Kraftwerk— abren su mente y su alma para liberar los sonidos que encabeza Hallogallo, ostinato rítmico (o motorik) incesante interpretado por la batería de Dinger y el bajo y la guitarra de Rother y matizado constantemente a lo largo de los diez minutos que dura por guitarras filtradas por diferentes pedales y acreditables, si no me equivoco, a ambos componentes de la banda. Sonderangebot es una pieza de música concreta cuyo futurismo frío y ominoso antecede a Weissensee, tema lento de bella melodía  y cadencia (hasta cierto punto) grandilocuente que contrasta fuertemente con el resto de la primera cara y lleva a Neu! a terrenos no muy lejanos de los ocupados por King Crimson.


La segunda mitad del plástico (que responde al nombre genérico de Jahresübersicht) comienza con un tema —Im Glück— que guarda un drone eléctrico entre el sonido del agua que lo abre y lo cierra. Negativland anticipa clarísimamente lo que serán los mencionados Joy Division y Sonic Youth (en especial los primeros) mediante la repetitiva base rítmica y las seis cuerdas saturadas y ruidosas; sus más de nueve minutos impresionan décadas después de su grabación por la intensidad sin igual de su carácter espasmódico. Lieber Honig es una canción renuente a descripción alguna que añade la desquiciada voz de Linger al acervo instrumental del álbum y vuelve a utilizar el agua como elemento de despedida.

El inconfundible grafiti sobre fondo blanco de la portada —a su vez logotipo del grupo, y repetido con diferentes colores en sus demás trabajos— aporta un aire misteriosamente ingenuo al contenido estrictamente musical de Neu!, aunando con ironía la radicalidad estética de su propuesta con el fetichismo de la cultura pop en la que —inevitablemente— se mueve  la banda. Es en ese punto exacto donde se explica antropológicamente la obra de Neu!, pero la belleza de su primer paso no necesita de más aclaraciones externas. Acérquense a él sin miedo ni complejos si todavía no lo conocen. Los que ya lo han hecho saben bien a qué me refiero.