La misma deconstrucción que Jane's Addiction aplicara a hard rock y funk, la aplican el bajista y el guitarrista en su reverso oscuro, sin el carácter lúdico e irreverente que Farrel imprimía, como si buscaran un ambiente monocromo y depresivo para dar (y lograrla) cohesión al álbum. O como si buscaran, sobre todo Avery, con esa voz tan lúgubre, distanciarse de su anterior proyecto en una actitud abierta a cualquier hallazgo pero con unas premisas claras. Rock potente que escapa de las clasificaciones como de la peste, Deconstruction es un trabajo ambicioso y largo (setenta minutos), pero sobre todo experimental y personal, que se nutre de las ideas de Eric Avery, las espléndidas guitarras de Dave Navarro (que sólo con lo que había grabado con Jane's Addiction ya hubiera pasado a la historia) y la solvente batería de Michael Murphy, que no es Stephen Perkins aunque tampoco lo pidan las canciones.
Difícil destacar unas de otras, por cierto, pues el disco funciona como inequívoca unidad, y la escucha completa denota gran coherencia en un ensimismamiento que remite sin contradicción al after punk británico. Citemos, si acaso, la contundencia eléctrica de Dirge, la desnudez semiacústica de Son, la fantasmagórica primera parte de One, que acaba convertida en un emocionante trallazo en la segunda, los siete minutos de America ("I was America this morning driving just to drive no destination in mind just spinning my wheels") y el breve apunte de That Is All ("I don't want to spend another day looking back "), al que se yuxtaponen y contraponen los dos minutos instrumentales de Kilo que parecen aportar algo de luz y esperanza que cierre el disco… y la trayectoria de Deconstruction.