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jueves, 1 de septiembre de 2022

Alive III

Solo por un explosivo comienzo que suma Creatures Of The Night y Deuce ya merece la pena este Alive III de Kiss lanzado al mercado en 1993. Por supuesto que cualquier comparación con los dos primeros directos de los neoyorquinos es ridícula, pues las canciones ahí son mejores y en el tercero no está Ace Frehley. Sin embargo, y como afirma Juanjo Ordás, el doble plástico "tiene la virtud de aglutinar lo mejor de los últimos años del grupo con un sonido muy natural que hace que las canciones suelten lastre ochentero", cosa que I Was For Made For Lovin' You deja clara al perder su sentido disco en favor del hard rock de estadio. Los Kiss no maquillados y más metalizados funcionan bien con Bruce Kulick a la guitarra y el recién llegado Eric Singer a la batería, si bien las composiciones de Paul Stanley y Gene Simmons de los setenta rescatadas para la ocasión —la citada Deuce, Watchin' You, Rock And Roll All Nite y Detroit Rock City— resalten en un conjunto básicamente válido en su totalidad, a excepción de Forever, horterada máxima escrita por Stanley y Michael Bolton, pues la otra balada que escuchamos, I Still Love You, no suena mal. Digamos, en fin, que si Alive! y Alive II son obligatorios, Alive III no lo es pero mantiene la dignidad de un grupo que hacía años que había dado lo mejor de sí.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Destroyer

 
Los de los tres primeros discos en estudio que desembocan en el doble y magnífico Alive! son y serán mis Kiss favoritos, lo que no quiere decir que no aprecie o no me gusten los siguientes tres elepés y el sabido, segundo y muy notable doble álbum en directo (al menos en sus tres cuartas partes). Destroyer (1976) es el primer plástico en ver la luz tras el éxito del mencionado Alive!, e indica un cambio de rumbo de la mano del productor Bob Ezrin, a quien debemos, como es notorio, lo mejor de la obra de Alice Cooper, el Berlin de Lou Reed y el The Wall de Pink Floyd.
 
 
 
Obviamente, el rock and roll inmediato y de alto voltaje de Kiss, Hotter Than Hell y Dressed To Kill no se ha ido a otro sitio de parranda. Los dos fantásticos temas que encabezan el trabajo, Detroit Rock City y King Of The Night Time World, son puro rock salvaje pensado para explotar sobre un escenario. God Of Thunder no pierde rabia eléctrica, pero sí que levanta el pie del acelerador para entregarnos un medio tiempo brillante lleno de efectos de sonido. Más novedades nos trae Great Expectations, una canción pop que abre parafraseando a Beethoven, incorpora los teclados de Ezrin, incluye un coro juvenil de apoyo y lleva el título de una novela de Dickens: ¡madre mía!, ¿es esto Kiss?, imagino pensando a muchos fans de la banda cuando llegaban al cuarto corte de la función.
 

No va a más el pensamiento, pues Flaming Youth, Sweet Pain y Shout It Loud cortan de tajo las grandes esperanzas pop mediante tres piezas rotundas, resplandecientes y muy melódicas, las dos primeras con Dick Wagner sustituyendo con maestría a Ace Frehley y su guitarra solista. Beth interrumpe el desenfreno rocker con la balada por antonomasia del repertorio de los neoyorquinos, lo que no significa nada bueno per se, piano de Bob Ezrin y orquesta filarmónica instrumentando la cursilería. Menos mal que Do You Love Me recupera el oremus antes de que, oculta y sin acreditar, la breve e insignificante Rock And Rol Party concluya el disco.

Que Rock And Roll Over, quinto paso de Kiss, devolviera al grupo al terreno de sus primeros días (hard rock y high energy directos al mentón) bien pudiera significar que no quedó muy satisfecho con el resultado de Destroyer, pero, por encima de otras consideraciones, lo que parece claro es que el cuarteto no se había sentido completamente cómodo —sin que de ello se deduzcan reproches a su labor— con la dirección tomada por Ezrin. Sea como fuere, hablamos de un conjunto notable que inicia, por otro lado y vía Ken Kelly, la transformación de Paul Stanley, Gene Simmons, Ace Frehley y Pete Criss en esos personajes de cómic que muestra la portada y que quizá ya fueran desde el principio.

lunes, 18 de junio de 2018

Alive II


Si fuera por el primero de los dos elepés que le dan forma, Alive II (1977) estaría a la altura del primer, excepcional y ya legendario directo de Kiss. La potencia del cuarteto en vivo sigue intacta y se suma a una colección de canciones que en nada envidia a las interpretadas en Alive!, en especial las cinco que —demoledoras, altivas y sexuales— se sitúan en la primera cara. Así es. La energía superlativa que cobran Detroit Rock City, King Of The Night Time World, Ladies Room, Makin' Love y Love Gun al ser expuestas frente a los fans del grupo confirma a Kiss como una de las bandas más excitantes en el panorama hard de los años setenta, o, lo que es lo mismo, de todos los tiempos. Independientemente de alharacas escénicas y maquillajes inconfundibles (parte del espectáculo que no seré yo quien critique), Ace Frehley, Gene Simmons, Paul Stanley y Peter Criss poseen sus instrumentos con la fuerza de los dioses (del rock and roll). Ya en la siguiente cara, ni Calling Dr. Love, Christine Sixteen, Shock Me, Hard Luck Woman y Tomorrow And Tonight rebajan sustancialmente nivel e intenciones, guitarras, bajo, batería y voces roquendo sin contemplaciones sobre la base de composiciones infalibles.


¿Y qué pasa con el segundo plástico? ¿Es que se produce una debacle que lanza el conjunto del doble álbum al cajón de los trabajos prescindibles? ¡No, en absoluto! Si nos olvidamos de Beth, la balada, I Stole Your Love, God Of Thunder, I Want You y Shout It Out Loud siguen mostrando la destreza de Frehley a la guitarra solista, la percusión estentórea de Criss y la lascivia amplificada de Stanley & Simmons. ¿Entonces? Pues que hay una cuarta cara con material nuevo de estudio que, sin ser desdeñable, si supone una merma cualitativa y de intensidad. Independientemente de que Bob Kulick sustituya a Ace Frehley en tres de los cinco cortes, y aun disfrutando de ellos, ni All American Man, Rockin' In The USA, Larger Than Life, Rocket Ride y la versión del Any Way You Want It del Dave Clark Five están a la altura de lo que, salvaje y acerado, les ha precedido sobre las tablas. Ahí donde Kiss mordía, y más si las canciones a defender eran de lo mejor de su repertorio.

domingo, 21 de febrero de 2010

Alive!

Entre los clásicos dobles elepés en vivo de los años setenta, Alive!, publicado por Kiss en septiembre de 1975, ocupa un lugar privilegiado que el tiempo no ha hecho sino confirmar.

Entre 1974 y 1975, Kiss edita sus tres primeros discos en estudio y pone la guinda con Alive!, que les catapulta al éxito masivo en Estados Unidos, sobre todo entre los adolescentes. Moviéndose entre el high energy de los Stooges y el hard rock de Alice Cooper, la música de Kiss no tiene el componente experimental que tienen los dos grupos de Detroit y apela al joie de vivre —las mujeres, el rock and roll y la juerga son el leitmotiv de las letras— de una generación que ha dicho adiós definitivamente a la utopía hippie —quizá el espejismo de unos jóvenes malcriados— y se prepara despolitizada y anestesiada para afrontar el neoliberalismo con el que Ronald Reagan terminará por hundir en las cloacas morales a su país.

Registradas en ciudades como la mencionada Detroit o Cleveland, las canciones (ayudadas por una parafernalia escénica que, obviamente, se pierde en el vinilo) se suceden una tras otra haciendo valer en directo la condición de himnos que ya tenían en el estudio, pero sin la energía de la que el escenario dota al cuarteto. Simmons, Stanley, Criss y Frehley suenan como un cañón, un vendaval de rock and roll, pero hay que reconocer que la guitarra del último destaca por su estilo único e incisivo, como si se te agarrara al estómago.

En fin, que tras escuchar y cantar Hotter Than Hell, C'mon And Love Me o Rock Bottom uno se pregunta por qué la vida no es como proclaman Simmons y compañía: rock and roll all nite and party every day. Quizá pueda parecer pueril esta afirmación, pero ¿qué es el adulto sino un niño enmascarado por la cultura, el disimulo y la desazón? No paren de mover los pies mientras lo piensan, pero, sobre todo, no paren de mover los pies a ritmo de Kiss y su Alive!