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jueves, 9 de mayo de 2019
A Portable Altamont
A estas alturas es difícil dudar de que gran parte del mejor rock de los años noventa se hizo en Australia. Los discos que grupos como The Yes-Men, Powder Monkeys, Asteroid B-612, Kim Salmon & The Surrealists, New Christs, Bored!, Hard-Ons o Cosmic Psychos grabaron durante aquella década son razones inapelables, palmarias para sostener nuestro aserto. Otra cosa es que no se conozcan o que el peligro y la electricidad se descarten de favor de montones de propuestas flácidas que inundaron un final de siglo marcado por la despolitización del proletariado y su traducción musical: el indie.
Brother Brick es una de esas bandas australianas que hizo bandera del high energy, el punk y el hard rock, minoritaria y olvidada como pocas pero musicalmente impecable. A Portable Altamont (1999) es el único álbum publicado por un trío salvaje en el que brilla superlativa la guitarra de Stewart Cunningham, héroe de la distorsión antípoda que viene de finiquitar los míticos Proton Energy Pills cuando el grupo cobra vida y formará parte asimismo de dos de los nombres arriba mencionados. Sin volar tan exageradamente alto como Not Meant For This World o Prosody, ya que citamos otros proyectos de Leadfinger, el disco ofrece material de enorme validez. El hormigón armado que sirve de ferralla a las canciones —fraguado en escuchas de Wipers, MC5, Dead Boys, Stooges, Dictators o Black Sabbath— deja a veces hueco a ese dramatismo existencial que el mejor rock australiano suele poseer y que aquí ya hemos señalado varias veces, aunque lo de Beyond My Hands y Derelict Eyes sea excepción en el continuo y furibundo ataque a situar cerca de los que a la sazón lanzaban New Bomb Turks o Hellacopters. El perpetrado por Brother Brick en A Portable Altamont sin pedir permiso a nadie, o lo que un servidor entiende por rock and roll.
jueves, 1 de octubre de 2015
See You Tonight
Minoritario y olvidado en un escena ya de por sí de culto y endogámica como la australiana, Brother Brick fue un grupo de rock and roll liderado por el gran Stewart Cunningham —único miembro fijo del trío durante su devenir— que pasó por la década de los noventa sin pena ni gloria, pero cuya música era tan volcánica como el mejor high energy parido en la tierra de Radio Birdman. El EP que hoy comentamos, See You Tonight (2000), fue su canto de cisne, publicado por un sello español (Bang! Records) al igual que su único álbum, A Portable Altamont, había sido editado un año antes —tras pasar tres grabado sin que nadie se hiciera cargo de él— por la discográfica francesa Hellfire Club Records.
Compuesta por Leadfinger, la canción que da título al trabajo es una delicia cuyos tonos evocadores remiten al power pop, aunque las seis cuerdas de Cunningham, la batería de Nick Reith y el bajo de Jay Curley vayan sobrados de distorsión y pegada. Color Me Impressed es una versión bastante fiel al original de los Replacements, si bien la cadencia y el sonido que aporta Brother Brick tienen algo de los Hard-Ons (o al menos a mí me lo parece). También ajeno, Mistery es un tema de los Wipers endurecido por Leadfinger y sus compañeros que, sin añadir demasiado al original, demuestra el buen gusto de la banda.
Finalizaba así el epé y la carrera de un trío condenado a no salir del mundillo underground a pesar de la calidad de su música y la maestría de su cantante y guitarrista, como de sobra ha demostrado a lo largo de los lustros en Proton Energy Pills, Asteroid B-612, The Yes-Men o Leadfinger (grupo). La emoción que trasladan sus dedos y (a veces) sus cuerdas vocales nunca ha obtenido el éxito merecido, como si las palabras fracaso y decepción sobrevolaran siempre ahí por donde pasa. Obviamente, nada tiene que ver esto con la categoría de su arte, y la escucha de See You Tonight o el resto de la (breve) obra de Brother Brick se encarga de corroborarlo. Pues, por mucho que a alguien todavía pueda parecérselo, ni las ventas aseguran la calidad ni la calidad asegura las ventas.
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