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miércoles, 4 de noviembre de 2020

Happenings Ten Years Time Ago

 
De los meses de convivencia de Jeff Beck y Jimmy Page en los Yardbirds durante el año 1966 han quedado como máximo exponente las imágenes de la banda en la mítica Blow-up y un single soberbio que aparecía en el mercado días antes de que Beck abandonara el grupo reduciéndolo a cuarteto con su marcha. Happenings Ten Years Time Ago anticipa con su rock barroco y psicodélico, aunque todavía no progresivo, lo que será el sonido del Jeff Beck Group y Led Zeppelin, con lo que el hecho de que John Paul Jones se ocupara del bajo en lugar de Chris Dreja no parece dato o casualidad baladí. El garage blues de Psycho Daisies completa el sencillo prefigurando el high energy de MC5, pues de la música de los Yardbirds nacieron bifurcaciones varias que a algunos parecerán extrañas e incluso paradójicas, pero que al oyente curtido en nada extrañarán: heavy metal y punk —por simplificar— vienen del mismo sitio. Uno en el que los autores de Roger The Engineer tienen tribuna privilegiada.
 

jueves, 7 de enero de 2016

Roger The Engineer


Único elepé de los Yardbirds compuesto por temas originales en su totalidad, Roger The Engineer —reformulación posterior de un título que en su portada lleva el escueto nombre de Yardbirds bajo la caricatura del mencionado Roger de Chris Dreja— documenta en formato grande el paso de Jeff Beck por el mítico grupo inglés, banda que, como todo el mundo sabe, contará en sucesivas formaciones —clave de su poder eléctrico— con tres de los más grandes y famosos maestros de las seis cuerdas que el rock and roll haya conocido: Eric Clapton, el autor de Truth y Jimmy Page.


Publicado en 1966, Roger The Engineer es quizá la obra maestra del aquí todavía quinteto, pues en él se despliegan todas las capacidades y estilos que los Yardbirds han ido ampliando, tratando e investigando desde que Beck se sube a la nave un año antes. Lost Women (o Woman) abre majestuosa el álbum, haciendo el plato charles de Jim McCarty las veces de la caja de Bobby Gregg —salvando las distancias que haya que salvar (y si es que hay que salvarlas)— en Like A Rolling Stone y Highway 61 Revisited. Rock and roll, blues y psicodelia se alinean en esta magnífica canción que conjura a Bo Diddley en clave británica y sixties. Over Under Sideways Down aúna pop, rhythm and blues y más psicodelia, mientras que The Nazz Are Blue endurece el blues valiéndose de la herencia de Robert Johnson y Elmore James y da con Jeff Beck ocupándose de la voz principal en lugar de Keith Relf. De merseybeat progresivo podríamos catalogar a I Can't Make Your Way, cuyo motivo cambia y se ralentiza durante veinte segundos a mitad del tema para darle unos aires grandilocuentes liderados por un punteo de Beck. Rack My Mind encierra alguno de los solos más salvajes de éste en un tema que contrapone la agresividad del guitarrista con momentos sosegadamente atmosféricos. Miniatura pop que emparenta a los Yardbirds con los Beatles o los Kinks, y en la que Chris Dreja cambia la guitarra eléctrica por el piano, Farewell es el último corte de la primera cara.


Hot House Of Omagarashid es ácido puro para comenzar la segunda, un viaje dadaísta en forma de rock al que se yuxtapone un instrumental tan tópico como Jeff's Boogie, aunque no deje de ser contagioso. En He's Always There garage y beat se dan la mano antes de que Turn Into Earth ensaye una suerte de libérrimo pop gregoriano de manchas psicodélicas. La pegadiza What Do You Want y su primigenio power pop son los encargados de dar paso a Ever Since The World Began, punto y final divido en dos partes absolutamente dispares, pues lo que comienza siendo un adagio pasa a ser rhythm and beat sin solución de continuidad.


El viaje y la experimentación son las características más importantes de Roger The Engineer, gracias a un grupo preocupado aquí, al igual que los músicos de bebop en su  momento y con el jazz, de superar las barrreras del primer rock and roll conservando sus virtudes de inmediatez, sudor y ritmo. Que después vinieran Jimmy Page, el Jeff Beck Group y Led Zeppelin ayudan a comprender el valor e influencia de los Yardbirds, pero la calidad de las canciones contenidas en el disco y la libertad que atesoran hablan por sí solas a la hora de ensalzar uno de los elepés más peculiares de una década que hizo de la búsqueda y la originalidad bandera.