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miércoles, 17 de abril de 2019

The Last Men On Earth


The No. 6 Dance, un trabajo potentísimo, había puesto muy alto el listón para Five Horse Johnson, pero el torbellino hard de los de Toledo mantenía sus propiedades en el siguiente The Last Men On Earth de 2003. El rock metalizado de origen setentero pasado por los pertinentes filtros grunge y stoner sigue definiendo el discurso de la banda, canciones perfectamente edificadas que necesitan del máximo volumen para conectar correctamente con la energía vertida en cada una de las interpretaciones. Pocas diferencias o avances, sí, pero un acabado a prueba de bombas, rock and roll fornido y elegante que confirma lo sabido (el espacio entre Led Zeppelin, ZZ Top y Soundgarden) sin caer en copia o inercia. Si acaso, la ausencia de ese desfase eléctrico y temporal llamado Odella que cerraba el anterior y mencionado plástico del grupo; ausencia que vista la fiabilidad de todas y cada una de las composiciones, la combustión a la que los instrumentos someten a ritmos y melodías y la fulminante coherencia sónica del álbum, simplemente hace que éste sea algo inferior a The No. 6 Dance. Peccata minuta cuando la rotundidad de sus diez temas y cuarenta y cinco minutos —de Cry Rain a Yer Mountain— afirma sin ambages la categoría de The Last Men On Earth y sus autores.

viernes, 11 de diciembre de 2015

The No. 6 Dance


Amamantados por el southern, el hard, el stoner y el blues rock y curtidos sobre los escenarios de los Estados Unidos, los integrantes de Five Horse Johnson publicaban en 2001 The No. 6 Dance, su cuarto trabajo y para la mayoría de sus seguidores la obra maestra de su producción, sin desmerecer discos posteriores como The Last Men On Earth. Nombres tales que Lynyrd Skynyrd, Black Crowes, ZZ Top, Led Zeppelin, Soundgarden, Kyuss, George Thorogood, Cactus, Cream, Free o Fleetwood Mac vienen a la mente durante la escucha del álbum, pero en la intensidad con que la banda de Ohio interpreta sus canciones late el convencimiento de quien quiere comerse el mundo con herramientas ya conocidas (Swallow The World es el título de uno de sus temas) para regurgitarlo suyo y lustroso. Esta orgía de electricidad tiene su colofón en los más de catorce minutos de Odella, revisión de un corte que ya estaba en su primer plástico, Blues For Henry. Pétreas e inquebrantables, guitarras y base rítmica avanzan intimidatorias hasta entrar en un furibundo trance ácido que conduce el tema (y el disco) hasta su final, si bien los efluvios de tan radicales sonidos siguen haciendo mella en el oyente una vez concluidos, obviando esa pista oculta en la que brevemente escuchamos voces de los miembros de la banda. Lúcido y compacto, The No. 6 Dance no sabe de bajones o errores, ni siquiera cuando el It Ain't Easy de Ron Davies —aquél que David Bowie hiciera universal— es adaptado al aguerrido universo artístico de Five Horse Johnson para convivir sin problema alguno con las composiciones originales de los autores de The Mistery Spot. Una joya, en definitiva, que los amantes del rock and roll más acerado no deberían dejar pasar si todavía no la han escuchado.