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jueves, 23 de abril de 2026

Howling Wolf Sings The Blues

Publicado originalmente en 1962 y reeditado en 1966 con el título de Big City Blues, Howling Wolf Sings The Blues acude a las catacumbas del indispensable bluesman mediante una serie de grabaciones de 1951 y 1952 —sus primeras grabaciones— que seguramente no habrían tenido lugar sin la intervención de un jovencísimo Ike Turner que se encarga del piano. 

Sin estar a la altura superlativa de discos ya comentados aquí como Moanin' In The Moonlight, Howlin' Wolf o The Real Folk Blues, donde las canciones recopiladas desatan a la bestia para dar con el blues más feroz jamás conocido, éste que rescata a un Howlin' Wolf primigenio en el estudio, que no en su arte pues ya cuenta con cuarenta años, muestra a un músico incisivo dotado de ese vozarrón tan expresivo por el que será conocido, además de su armónica y su guitarra. De entre los ocho temas destaca, por sí mismo y por lo que devendrá, Crying At Daylight, primera versión de lo que acabará siendo Smokestack Lightning, aunque esta hipnótica y minimalista composición ya existía con diferentes nombres tiempo atrás, expolio tradicionalmente asumido en el mundo del blues.

¿Y por qué he dicho ocho temas si hay diez en el elepé? Extraña pregunta, ¿no? Pues sí. La respuesta es que dos piezas del mítico one-man band Joe Hill Louis, Twisting And Turning y Backslide Boogie, son añadidas para que disfrutemos (y mucho) de su armónica, su guitarra y su percusión aun sin saber muy bien qué hacen en un disco de Howlin' Wolf. Sea como fuere, se pasa un rato estupendo con la media hora, aumentada en futuras ediciones, de Howling Wolf Sings The Blues. En compañía del ya citado Ike Turner, Willie Johnson, Willie Steele… y Joe Hill Louis, por supuesto.



jueves, 27 de marzo de 2025

More Real Folk Blues. Howlin' Wolf

Si la serie The Real Folk Blues, en su capítulo dedicado a Howlin' Wolf, había recopilado singles del mítico bluesman registrados entre 1956 y 1965, siendo los de los años sesenta mayoría, More Real Folk Blues (1967) retrocede en el tiempo para recoger grabaciones del periodo 1953-56, periodo del que se alimentaba asimismo y en parte el primer elepé de Wolf, un soberbio Moanin' In The Moonlight que puede servir como pista a quien no conozca el disco que hoy comentamos pero sí haya saboreado las virtudes del debut de nuestro hombre.

Acompañado de diferentes músicos cuya sola mención paralizaría un tren, Wolf (voz y armónica) ofrece una bacanal de blues eléctrico seminal y salvaje sin el que la carrera de MC5, Led Zeppelin o Tom Waits sería difícil de imaginar. Las tres primeras canciones (Just My Kind, I've Got  A Woman, Work For Your Money) y la séptima (I Love My Baby) muestran a Wolf todavía en Memphis antes de dar el salto a Chicago, con Willie Johnson a la guitarra y ciertamente comedido si lo comparamos con la primera canción que escuchamos en Chicago y 1954. I'll Be Around es un blues lento, feroz y tendente a la disonancia en el que Howlin' Wolf lleva sus cuerdas vocales al límite y achicharra su armónica junto con Otis Spann (piano), Willie Dixon (contrabajo), Hubert Sumlin, Jody Williams (guitarras) y Earl Philips (batería). Tremebunda descripción del macho acosando a la hembra y momento cumbre del elepé y de la carrera del maestro, la incuestionable grandeza y superioridad de I'll Be Around no debe preocupar al oyente, pues el material que sigue es excelente y no es necesario cotejarlo con una pieza tan descomunal. Destacan en él, la obsesiva You Gonna Wreck My Life (No Time To Go), que prefigura absolutamente la segunda etapa del antes mencionado autor de Bone Machine; el fantástico trabajo de Otis Spann en Neighbors, I'm The Wolf y Rocking Daddy, tres cortes salidos de una misma sesión (o varias en días cercanos) en la que, aun sonando el conjunto formidable, sus teclas sobresalen voraces, energéticas y relucientes, y el caos controlado de I Have A Little Girl, en el que un sexteto similar al de I'll Be Around, sustituyendo a Spann por Henry Gray, suena igual de poderoso que una orquesta de treinta miembros.

Aunque este tema haga que el More Real Folk Blues llegue a su fin, no quiero acabar este texto sobre tan magnífica compilación sin nombrar al guitarrista Lee Cooper y el pianista Hosea Lee Kennard, quienes también aportan su sabiduría instrumental para terminar de redondear el trabajo. Doce razones adicionales para tener a Howlin' Wolf en la cúspide del blues de la segunda mitad del siglo XX, quizá, si me apuran, en lo más alto. Y que me perdonen Muddy Waters y John Lee Hooker.



lunes, 24 de enero de 2022

Moanin' In The Moonlight

Nutriéndose de singles grabados a lo largo de la década, el elepé con el que debuta en 1959 Howlin' Wolf —Moanin' In The Moonlight— es una deliciosa miscelánea del primer blues eléctrico en la que encontramos, aparte del genial cantante y armonicista, aquí y allá y entre otros, nombres como los de Otis Spann, Ike Turner, Fred Below o Willie Dixon, quien además de tocar el contrabajo en la mitad de los temas aporta el mítico Evil. Sin minusvalorar ninguna de sus doce canciones, contiene el álbum yuxtapuestas dos de las composiciones más inolvidables y exitosas de Wolf: How Many More Years y Smokestack Lightning, ambas con la impagable guitarra de Willie Johnson. Desbordando talento e imaginación, solo dicha dupla serviría para que su autor estuviera en el panteón de la música popular, pero no debemos olvidar el resto. Citaremos, verbigracia, el ostinato de No Place To Go por sus valores y porque viene a recordar de dónde viene el Tom Waits reinventado en los años ochenta; el ya mencionado Evil, en el que el piano de Spann brilla por encima de los otros instrumentos; I'm Leavin' You, o cómo predecir el sonido de Eric Clapton en solitario dos décadas antes; o la languidez de I Asked For Water (She Gave Me Gasoline), título tremendo para el clásico dolor sentimental del blues. Clásico imprescindible, Moanin' In The Moonlight es el primer paso en formato grande de un monstruo llamado realmente Chester Burnett al que en esta casa no nos cansamos de rendir pleitesía. Los habituales ya lo saben.

lunes, 27 de mayo de 2019

Howlin' Wolf


De título homónimo, el segundo plástico de Howlin' Wolf —también conocido como The Rockin' Chair Album por su portada— contiene una serie de singles que, al igual que tantos elepés de finales de los cincuenta y principios de los sesenta, son más bien recopilatorios que discos largos urdidos como tal. Independientemente de estas consideraciones, que no prejuicios, la música que sostiene las doce canciones de Howlin' Wolf (1962) es una absoluta maravilla, magnífico blues eléctrico en composiciones clásicas que las versiones de Stones, Sam Cooke, Doors y Cream, por citar las más conocidas, harán universales. Lecturas de temas como The Red Rooster, Spoonful y Back Door Man, escritos por un Wille Dixon que, además de encargarse del contrabajo en buena parte del álbum, es autor de todos los cortes excepto un par de Wolf y uno de St. Louis Jimmy. Blues urbano adscrito a la escuela de Chicago, el de Wolf huele a campo y a pantano llevado a la ciudad de los hermanos Chess. Acompañado por diferentes intérpretes de la talla superlativa del propio Dixon, Otis Spann, Lafayette Leake, Jimmy Rogers o Freddie Robinson, nuestro hombre expulsa por su boca historias de cuernos, adicciones, posesión, amor y decadencia que cantadas por Wolf cobran una verdad primigenia que parece incontestable, y se revelan, por otro lado, influencia básica de Tom Waits. Siéntese en la mecedora, agarren la guitarra que esto preside y disfruten del barro y la miel que Howlin' Wolf y los suyos nos untan durante media hora larga.

miércoles, 13 de febrero de 2019

The Real Folk Blues. Howlin' Wolf


La mítica serie The Real Folk Blues que Chess puso en circulación a mediados de los sesenta para aprovechar el tirón de la British Invasion, pues todos los grupos británicos de aquella oleada habían crecido sobre la base de los mejores bluesmen del sello de Chicago, tuvo como protagonistas a cinco nombres clave de la historia del blues eléctrico: Muddy Waters, John Lee Hooker, Memphis Slim, Sonny Boy Williamson y Howlin' Wolf, este último de quien nos vamos a ocupar. Publicado a finales de 1965 (o principios de 1966 según otras fuentes), la recopilación de material de Wolf contiene nueve temas de éste y tres de Willie Dixon (mayoritariamente grabados en la década de 1960) que en manos del autor de Moanin' In The Moonlight y los músicos que le acompañan devienen gloria bendita, en especial si hablamos de las composiciones propias y el Tail Dragger de Dixon. De las doce canciones que en poco más de media hora se ventilan destaca la inicial Killing Floor, conocida universalmente por las versiones de Jimi Hendrix y Led Zeppelin, pero que la lectura original de nuestro vocalista hace que nos sintamos más cerca de ese matadero donde acaba el amante traicionado plenamente consciente de que va ser engañado. Trasunto de Little Richard en la portada de su inmortal debut, Here's Little Richard, el Howlin' Wolf exageradamente sonriente de la portada es el que nos va a cantar —contradicciones del negocio— penas, disgustos y aventuras —blues— respaldado por su guitarra y armónica, otras guitarras, pianos, bajos y baterías; instrumentos que dibujan al hombre negro alejando el dolor a base de compases afroamericanos  que interpretados por Wolf cobran una belleza prístina injertada en la sangre. La de su pueblo, sus avatares y, cómo no, sus melodías.