27 de agosto de 2010

West Coast Jazz #2 - Chet Baker en Vivo

The Complete Pacific Jazz LiveRecordings Of
Chet Baker Quartet with Russ Freeman

(Mosaic MR4 113)

Según Ted Gioia: Un estuche que incluye algunas de las más sólidas actuaciones de Baker y Freeman durante la década de 1950

La historia vuelve a repetirse.
Que Ted Gioia haya elegido tres ediciones de Mosaic Records para sus recomendaciones me puso en aprietos para las dos primeras entradas.
Afortunadamente, no sucederá lo mismo cuando comparta la tercera dedicada a Gerry Mulligan. Pero eso será más adelante, cuando llegue al West Coast Jazz #38.

Para esta vez, la dificultad se salva nuevamente porque las grabaciones en cuestión pertenecen al período que va entre el 24 de julio de 1953 y el 6 de noviembre de 1956 en el que Chet Baker lideraba su propio cuarteto que completaban Russ Freeman al piano; Bob Whitlock, Carson Smith, Joe Mondragon, Jimmy Bond, o Leroy Vinnegar en contrabajo y Bobby White, Larry Bunker, Shelly Manne, Bob Neel, Peter Littman, o Lawrence Marable en batería.
Podría decirse que QUINTAESENCIA dobla la apuesta ya que este Mosaico compila, en tres discos, 21 tomas de la época y la totalidad de esos registros en vivo fueron también documentados en volúmenes separados con "nombre propio"... y con mucho más música.

Una buena parte de la magia del jazz deriva de la interacción entre el músico y su público y ello solo es posible sobre el escenario de un teatro o en un club. Ha llegado a asegurarse que lo peor grabado en vivo por muchos resultó, por lejos, mejor que muchas de sus grabaciones en estudio.
Sucede que el jazz produce entre oyente y músico un fenómeno de empatía intelectual y emocional, un flujo bilateral de estímulos que consigue en ocasiones extraer lo mejor del instrumentista o, en otras, poner de manifiesto limitaciones y defectos que quedaron ocultos en sus grabaciones de estudio, gracias a la técnica y la repetición de tomas.
Se comprenderá mejor esto al escuchar lo que sucedió cuando se grabó la trilogía que va en esta entrada. Antológicas actuaciones realizadas en el Tiffany Club de los Angeles, en el Santa Cruz Civic Auditorium, en el Carlton Theatre de Los Angeles y en el Masonic Temple de Ann Arbor.

Cliqueando sobre cada primer tema, la música para evaluación. En comentarios, los links que contienen la totalidad del álbum y la información completa de cada registro.

01 - All the Things You Are
02 - Isn't It Romantic?
03 - Maid in Mexico
04 - My Funny Valentine
05 - This Time the Dream's on Me
06 - Introduction
07 - Line for Lyons
08 - Lover Man
09 - My Funny Valentine
10 - Maid in Mexico
11 - Stella by Starlight
12 - My Old Flame
13 - Headline
14 - Russ Job


01 - Billie's Bounce
02 - Stella By Starlight
03 - Line For Lyons
04 - Carson City Stage
05 - All The Things You Are
06 - No Ties (Incomplete)
07 - Out Of Nowhere
08 - Deep Purple
09 - Lady Bird


01 - My Little Suede Shoes
02 - Line For Lyons
03 - Lullaby of the Leaves
04 - My Old Flame
05 - Russ Job
06 - The Wind
07 - Zing, Went the Strings of My Heart
08 - Everything Happens to Me
09 - A Dandy Line
10. Frenesí
11 - Moonlight in Vermont
12 - Carson City Stage

22 de agosto de 2010

West Coast Jazz #1 - Chet Baker en Estudio

The Complete Pacific Jazz Studio Recordings
Of Chet Baker Quartet with Russ Freeman
(Mosaic MR4 122)

Según Ted Gioia: En este estuche del sello Mosaic, figuran las seminales grabaciones vocales e instrumentales de Baker a mediados de 1950.

Como lo expresa Eduardo Hojman, en una entrada de su blog dedicada a Chet Baker en ocasión de presentar una colección similar:

Uno de los valores caros a la ética del jazz sostiene que esta música es lo más parecido que hay al tiempo y, como el tiempo, no para; dicho de otra manera, un disco no puede captar más que un pedazo arbitrario de ese continuo, y son más los momentos epifánicos que se pierden que los que se conservan. El corolario vendría a ser que en ningún otro género musical es tanta la distancia que existe entre el acto presencial de la música y su registro grabado, tan pálida la representación de la brillante realidad. Ésa es la razón por la que esta música se presta tanto a descubrimientos cuasi milagrosos de cintas ocultas, de tomas descartadas, de versiones alternativas, puesto que cada una de ellas puede albergar esa esquiva revelación tanto o más que las que fueron a parar al LP oficial. Y seguramente Chet Baker, con su extrema desorganización a la hora de grabar, sus más que dudosos contratos discográficos, su estupefaciente necesidad de conseguir dinero rápido y sin grandes esfuerzos, es uno de los que más se presta a esa clase de hallazgos y repescas.

Estas apreciaciones también son válidas para esta valiosa colección de Mosaic Records que reúne todas las grabaciones realizadas en estudio por cuarteto de Chet Baker con Russ Freeman, el magnífico pianista con quien se reuniera una vez separado del Gerry Mulligan Quartet.
Consta de tres discos y hubiese preferido compartirlos desde la propia recopilación de Mosaic y su magnífico librillo de 24 páginas. Pero... lo imposible demorará un poco más.
No obstante, como las grabaciones recogidas allí fueron registradas en tres discos con "nombre propio" que contienen exactamente lo mismo, confío en que l@s lector@s de QUINTAESENCIA, prioricen, como yo, el contenido musical más que lujosas presentaciones.

Eran las tempranas épocas de las grabaciones sobre discos Larga Duración (LP) de10 y 12 pulgadas que permitían a los músicos liberarse del corsé de los memorables discos de pasta de 78 rpm que les obligaba a ceñirse a un tiempo de tres minutos y medio, como máximo.
En California comenzaban a surgir compañías dispuestas a grabar la nueva música y estas de Chet, como muchas de las que aparecerán en este ciclo, fueron realizadas para el legendario sello Pacific Jazz del visionario empresario Richard Bock.
En estas célebres tomas se refleja la impactante incursión de un joven Chet al mundo del jazz, encapsulando con su talento la esencia del estilo West Coast o "cool jazz".

California era una fiesta...

Chet y Russ aparecen aquí secundados por los contrabajistas Bob Whitlock, Carson Smith y Joe Mondragon, y por los bateristas Bobby White, Larry Bunker y Shelly Manne.

Cliqueando sobre cada primer tema, la música para evaluación.
En comentarios, los links que contienen la totalidad del álbum y la información completa de cada registro.

02 - The Lamp Is Low
03 - This Time the Dream's On Me
04 - Maid In Mexico
05 - Russ Job
06 - Imagination
07 - Long Ago and Far Away (10' LPtake)
08 - Long Ago and Far Away (12' LP take)
09 - Carson City Stage
10 - Easy To Love
11 - Batter Up
12 - No Ties (10' LP take)
13 - No Ties (12' LP take)
14 - All the Things You Are
15 - The Thrill Is Gone (10' LP take)
16 - The Thrill Is Gone (12' LP take)
17 - Band Aid
18 - Bea's Flat
19 - Moon Love (10' LP take)
20 - Moon Love (12' LP take)
21 - Happy Little Sunbeam
22 - Happy Little Sunbeam (alt. take)
23 - I Fall In Love Too Easily
24 - Winter Wonderland (78 take)
25 - Winter Wonderland (LP take)



02 - But Not For Me
03 - Time After Time
04 - I Get Along Without You Very Well
05 - There Will Never Be Another You
06 - Look For the Silver Lining
07 - My Funny Valintine
08 - I Fall In Love Too Easily
09 - Daybreak
10 - Just Friends
11 - I Remember You
12 - Let's Get Lost
13 - Long Ago and Far Away
14 - You Don't Know What Love Is
15 - That Old Feeling
16 - It's Always You
17 - I've Never Been In Love Before
18 - My Buddy
19 - Like Someone In Love
20 - My Ideal

01 - Love Nest
02 - Fan Tan
03 - Summer Sketch
04 - An Afternoon At Home
05 - Say When
06 - Lush Life
07 - Amblin'
08 - Hugo Hurwhey

15 de agosto de 2010

West Coast Jazz: Los Magníficos 50

Hace tiempo que vengo pensando en darle un giro especial al blog.
Creo que he olvidado la intención primera de QUINTAESENCIA: servir como apoyo visual de un programa de radio que hoy ya no existe.
He navegado por el blog como un visitante cualquiera y he sentido, al final de la recorrida, que no hay un hilo conductor que sorprenda.
Alguna novedad aquí... algún clásico allá... pero sin planificación.
Pues bien. Cambiemos.
A partir de la próxima semana, QUINTAESENCIA se propone realizar un ciclo que bien me hubiese gustado realizarlo radialmente: compartir los 50 fonogramas que Ted Gioia sugiere en uno de sus famosos libros, ya considerado como la Biblia del "cool jazz".


Ted Gioia es un connotado crítico de jazz e historiador musical.
Pianista y compositor, entre cuyas obras se encuentran The End of the Open Road (1988), Tango Cool (1990) y The City is a Chinese Vase (1998), posee grados académicos de las universidades de Stanford y Oxford y es dueño de una de las colecciones más grandes de material de investigación sobre jazz y música étnica en los Estados Unidos.

Es bien reconocido por La Historia del Jazz y Delta Blues, dos obras que en su momento fueron elegidas como libros notables del año por el New York Times.
Otros de sus aportes famosos a la literatura jazzística fueron Healing Songs y Work Songs (ambos de 2006), su más reciente The Birth (and Death) of the Cool de 2009 y la que motivará esta nueva etapa de QUINTAESENCIA: West Coast Jazz - Modern Jazz In California, 1945/1960 que en el correr de los tiempos ha tenido dos portadas características.
Actualmente publica reseñas sobre ficción contemporánea y participa en el portal jazz.com donde, no sin críticas de sus lectores, ha preparado una lista de 100 temas fundamentales del cool jazz; desde grabaciones de 1920, que considera precursoras del estilo, hasta publicaciones de artistas actuales.

Lo que se ha dicho de esta obra:
"... se encuentra entre las más distinguidas obras de erudición de jazz..."
Terry Teachout, The Wall Street Journal

"...un libro que necesitaba desesperadamente ser escrito y cuyo resultado sorprendió como un hito y una obra maestra... "
Bruce & Joel Klauber, Jazziz

"El libro de Gioia está considerado como la biblia de West Coast Jazz y, como tal, es el más erudito y comprensible sobre el tema. Es poco probable que alguna vez pueda ser mejorado"
Steve Voce, Jazz Journal International

Desafortunadamente, este libro fundamental nunca fue traducido al español.
Pero aquellos que se animen a leer en inglés algo que además está incompleto, el sitio google books permite acceder a la revisión de algunas de sus páginas.

Al final del libro, aparece lo que motivará el futuro inmediato de QUINTAESENCIA, cinco páginas en las que Gioia sugiere las 50 grabaciones representativas de esa seminal época.





Vaya como simple adelanto, la portada de la ambiciosa obra con las que comienza el recorrido: grabaciones de fundamental audición. Chet Baker en el pináculo de su carrera.

En The Complete Pacific Jazz Studio Recordings of The Chet Baker Quartet With Russ Freeman, se recoge en tres cd's una formidable colección que originalmente fueron el fruto de 18 discos de pasta o de vinilo. Gloriosas ediciones de 10 pulgadas monoaurales.
Y un compromiso más.
Volveré a mostrar en un reproductor de audio, como abre cada disco.
Pero en los comentarios de cada entrada estarán los links de descarga de cada uno de ellos.

Imposible irnos sin algo de música... algo de lo que vendrá.
Como se dice en radio: espero que sea de vuestro agrado. Espero que salga bien.
Hasta la próxima semana.









1 de agosto de 2010

Un porteño en Barcelona

Para un blog de jazz, nada mejor que otro blog de jazz.
O mejor aun, valgan las redundancias, nada mejor que otro blog de jazz mejor al que uno desearía hacer.
Eso me pasa personalmente con blogs que, gracias al perfil que elaboran de una grabación, me hacen olvidar la urgencia de lo nuevo y me obligan inteligentemente a detenerme en discos que ya tienen la estatura de clásicos o que merecieron tenerla.
Barcelona Jazz Bar de Eduardo Hojman es uno de ellos. Cada vez que lo visito mi tiempo se detiene y me interno en el placer de la lectura.
Sucede que Hojman combina en sus análisis la mejor prosa literaria con el profundo conocimiento que ha adquirido con sus miles de horas en el aire del jazz.

Eduardo Hojman nació en Buenos Aires en 1964 y actualmente reside en Barcelona. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y traductor literario. Colabora en secciones y suplementos culturales argentinos y españoles como los del periódico ABC y en las revistas especializadas Cuadernos de Jazz y Jaç. Es miembro de la Jazz Journalists Association de Estados Unidos. Trabajó como editor de ficción extranjera en la editora Emecé, donde creó la colección Narradores Actuales. Algunos de sus cuentos fueron seleccionados en las Bienales I y III de Arte Joven (1989 y 1991) y galardonados en el concurso "Homenaje a Julio Cortázar" del Fondo Nacional de las Artes.

La belleza de su escritura fue mi elección para la primera entrada de QUINTAESENCIA y, si bien en la columna lateral encontrarán desde hoy un vínculo que les dirija directamente a su interesante blog, la siguiente es otra magnífica muestra de la sutileza que emplea cada vez para encantarnos con el jazz.


Hay quienes la comparan con Billie Holiday. Se la cita como influencia directa de Peggy Lee, Rosemary Clooney o Dinah Shore. Sin embargo, su nombre nunca estuvo asociado al panteón de las grandes vocalistas de jazz. «Jamás ha recibido el crédito que se merece», dijo de ella Truman Capote. Pero su influencia fue mucho más allá de su rango estilístico o su insoslayable sensualidad: al ser la primera cantante en dedicar un álbum entero al mismo compositor, Wiley inventó lo que se conoció como «songbooks», formato luego popularizado por Ella Fitzgerald.
Con ustedes, la misteriosa dama blanca del jazz.

Lee Wiley nació en 1908. Lee Wiley nació en 1915. Lee Wiley nació en 1910. Era descendiente directa de una princesa cherokee, a lo que debía su altiva y letal belleza, su mote de «Pocahontas» y su carácter monárquico. Huyó de su casa en la década del ’20 para ir a Nueva York y volcarse al jazz. A principios de la década siguiente, la caída de un caballo la dejó ciega, pero recuperó la vista y tanto ese accidente, como un roce con la tuberculosis, interrumpieron su carrera musical pero no la anularon. Todos, al parecer, querían casarse con ella, incluído Artie Shaw, quien, con ocho bodas a sus espaldas, le propuso matrimonio a Lee. Ella, a la sazón con dos ex maridos, se rehusó. Trabajar con Lee Wiley era difícil y conflictivo; trabajar con Lee Wiley era una maravilla. Era alcohólica, y condenaba manifiestamente las adicciones de otros músicos. Era orgullosa a un extremo. Daba tanta importancia al poder de su belleza que la presunta declinación de ésta fue una de las razones de su retiro a partir de la década de los sesenta.

La biografía de esta misteriosa cantante es (como su voz) líquida, fluye sinuosa entre los hechos y la fantasía, entre las leyendas promocionales y los adjetivos de incondicional admiración por su voz y su belleza (cabello del color del trigo, piel olivácea) que la salpican. Entre la buena cantidad de «oportunidades doradas» que perdió por su carácter o su integridad, destaca un acontecimiento: su renuncia a formar parte de uno de los programas radiales más importantes del momento por la negativa de los productores de incluir al compositor Victor Young, quien era en esa época su compañero sentimental y profesional.

En 1939, Wiley grabó un «álbum» (ocho «lados» de 78 rpm) dedicado íntegramente a Gershwin. Su éxito la instó a hacer lo propio con Cole Porter en 1940, el tándem Rodgers & Hart en 1940 y 1954, Harold Arlen en 1943 y el dúo compositivo Youman-Berlin en 1951, creando en los hechos lo que luego se conoció como songbooks o cancioneros, ese formato tan popularizado por Ella Fitzgerald. En el medio, grabó Night in Manhattan, un disco de 10 pulgadas (un formato intermedio y desaparecido, más pequeño que el LP que conocemos) con ocho canciones, algunas clásicas, como Manhattan de Rodgers & Hart, otras menos conocidas, como Any time, any day, anywhere, de la que ella compuso la letra. Aparecido en innumerables compilaciones, este disco, en la que Wiley canta acompañada de Bobby Hackett y Joe Bushkin, forma el centro de la edición que nos ocupa, a la que se le añadieron cuatro temas más con un dúo de pianistas, Stan Freeman y Cy Walter. Para muchos su mejor disco, Night in Manhattan es perfecto en los ocho temas originales, que suenan, a la vez, deliciosamente anticuados y profundamente sensuales, con una voz que puede ir de la ronquera insinuada al vibrato más rancio, y que expresa una extraordinaria densidad de significados en prácticamente cada nota. La trompeta de Hackett la acompaña con la dosis justa de discreción y protagonismo, y en este marco Wiley llega incluso a insinuar un tono cool, una sutil ironía, que le va perfecto. Los temas con el dúo de pianistas no están a la misma altura; en cualquier caso, Night in Manhattan es hoy tal vez la mejor opción para sortear el bache de la ignorancia e impregnarse de Lee Wiley, la Greta Garbo del jazz, como se ha dicho por ahí.

Lee Wiley
Night in Manhattan
Lee Wiley (voc.); Bobby Hackett (t); Joe Bushkin, Stan Freeman, Cy Walter (p).
Nueva York, 1950