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No deja de sorprenderme la textura y sabor que le aportan a los bizcochos ingredientes como la zanahoria, la remolacha o el calabacín, hay que probarlos y dejarse llevar...
INGREDIENTES:
130 ml. de aceite de girasol, 260 g. de azúcar, media cucharadita de bicarbonato, 75 g. de cacao puro, 1 cucharadita de café soluble, 300 g. de calabacín rallado, 1 chorrito de vainilla líquida, medio vasito de leche, 270 g. de harina, 3 huevos, medio sobre de levadura en polvo ( 8 gramos ), media cucharadita de sal y un poco de azúcar glas para espolvorear.
ELABORACIÓN:
Precalentamos el horno a 180 grados y engrasamos un molde alargado, tipo cake, forrándolo con papel vegetal para facilitar el desmoldado.
Lavamos muy bien el calabacín y lo rallamos con su piel. Necesitaremos 300 gramos. Reservamos.
Mezclamos en un recipiente grande la harina, el cacao, café, bicarbonato, sal, levadura y azúcar.
En otro recipiente mezclaremos el aceite, los huevos batidos, la leche y la vainilla.
Añadimos el calabacín rallado al segundo recipiente y mezclamos bien.
Mezclamos los ingredientes de ambos recipientes y removemos con una cuchara de madera hasta que la masa se vea integrada y sin grumitos. Si es necesario añadimos un poquito más de leche.
Vertemos la masa en el molde y metemos al horno durante unos 55 minutos. Pinchar el centro y en cuanto el tester salga limpio retiramos del horno y desmoldamos sobre una rejilla para dejarlo enfriar.
Espolvoreamos con un poco de azúcar glas y cortamos en porciones. Lo siguiente es prepararnos para disfrutar.