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Hoy vamos a cocinarlos con una salsa picante que está increiblemente sabrosa. Adaptando la cantidad de guindillas y pimentón picante al gusto de nuestros comensales, tenemos el éxito asegurado. Debéis tenerlos en cuenta también como relleno para una deliciosa empanada. Probad, ya me contaréis.
INGREDIENTES:
1 kg. de mejillones, 1 vaso de vino blanco, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 1 hoja de laurel, perejil fresco picado, 2 cucharadas de aceite de oliva, 2 guindillas, medio bote de salsa de tomate de calidad, 1 cucharada de harina, 1 cucharadita de pimentón dulce y una pizca de picante.
ELABORACIÓN:
1- Limpiamos cuidadosamente los mejillones, retirándoles las barbas y frotamos las conchas con un cepillito.
2- Los ponemos en una cazuela profunda y añadimos el vaso de vino blanco y la hoja de laurel.
3- Tapamos la cazuela y dejamos que los mejillones se vayan abriendo, moviendo con una cuchara de vez en cuándo. A medida que se abren, los retiramos para no sobrecocinarlos.
4- Reservamos el caldo de cocción de los mejillones.
5- Hacemos un sofrito en una sartén con 2 cucharadas de aceite de oliva, la cebolla picada en pequeños daditos y los dientes de ajo fileteados.
6- Cuándo la cebolla esté bien pochada, añadimos la salsa de tomate, las guindillas y el perejil fresco picado. Cocinamos durante 5 minutos, removiendo de vez en cuándo.
7- Agregamos medio vaso de agua de cocción de los mejillones colada , el pimentón dulce y picante y la cucharada de harina. Movemos con unas varillas para que se mezclen todos los ingredientes hasta que la salsa ligue y se vea espesita.
8- Damos un último hervor, rectificamos la sal si fuese necesario y agregamos los mejillones cocidos que teníamos reservados ( con o sin concha, a nuestro gusto).
Están tan buenos que siempre saben a poco, ya veréis!!!