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lunes, 28 de abril de 2025

Escenas míticas del cine (CDXII)


Spike Lee dirigió en 2018 este film titulado Infiltrado en el Ku Klux Klan, en el que se cuenta la historia basada en hechos reales (y alterada como suele suceder) de Ron Stallworth, interpretado por un magnífico John David Washington, que fue el primer agente de policía afroamericano de Colorado Springs, estado de Colorado, que conseguiría la gran hazaña de infiltrarse en el Ku Klux Klan.
Cuando me refiero a que hay aspectos cambiados con respecto a la realidad (totalmente lícito ya que no es un documental) creo que el director lo hace con un sentido claro, y es el de potenciar determinadas cuestiones. El contexto son los primeros años 70, una época marcada por gran agitación social, con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, estando muy reciente la muerte de Martin Luther King. La historia de este policía afroamericano representa mucho, ya que fue recibido con escepticismo y hostilidad por varios de los que eran sus compañeros e incluso por los mandos. Pero él tenía un objetivo claro, no se echa para atrás y sigue adelante, y lo hará realizando para su comunidad una misión muy peligrosa, tanto como infiltrarse en el Ku Klux Klan. Para ello contará con la inestimable colaboración de Flip Zimmerman, un policía judío también bordado por Adam Driver.
Pero el dilema de Ron es la doble vida que lleva, por un lado ejerce de agente de policía (las conversaciones con el KKK son todas brutales) y la reacción de sus compañeros ante lo que dice, y cómo no, esto también afecta a su vida personal, ya que su escarceo amoroso con Patrice, a la que da vida estupendamente Laura Harrier (todo viene provocado porque ella es un cargo importante del sindicato de estudiantes) y en aquella época los policías (a los que llamaban puercos) estaban mal vistos, y eran un enemigo para las organizaciones reivindicativas afroamericanas, lo que supone que no florezca del todo dicha relación al interferir con su trabajo.


En una escena Mítica Ron ve el anuncio del KKKlan y llama al número y se hace pasar por un blanco muy racista anta la mirada atónita de sus compañeros.

Os dejo con la mítica escena.

domingo, 31 de octubre de 2021

The Last Duel (2021)

Ridley Scott ha dirigido a sus 84 abriles la película El último duelo, basada en una historia real que tuvo lugar a finales del siglo XIV y que tuvo como protagonistas a Jean de Carrouges (Matt Damon) y Jacques Le Gris (Adam Driver), dos amigos que se convirtieron en rivales y enemigos. Todos los hechos tuvieron lugar en la Francia de finales del siglo XIV, cuando Marguerite de Carrouges declaró haber sido violada por el caballero Le Gris, el que tiempo atrás era el mejor amigo de su marido Jean. Ante tal ofensa Jean acusó ante el Rey Carlos VI a su antiguo amigo, ante lo que el monarca (único con poder para hacerlo en aquellos tiempos) decide autorizar un duelo a muerte entre ambos.


Esta película está ambientada de manera perfecta, tanto en las localizaciones, como en los vestuarios de la época y tiene un montaje y una fotografía realmente extraordinarios. Pero ante todo tenemos una historia real contada desde tres perspectivas diferentes, que dividen la película en tres tercios, más uno añadido que es el propio duelo. En cada uno de esos tercios se pueden ver los puntos de vista de Jean de Carrouges, Jacques Le Gris y la más afectada Marguerite de Carrouges que es la que sufrió la violación. Esta tarea parece fácil, pero con una gran maestría el director, repitiendo algunas escenas, sabe dar apreciaciones y detalles que diferencian de manera bastante importante la visión de cada uno de los implicados. Para nada se hace repetitiva y consigue tenerte pegado a la pantalla hasta la última escena. Un ritmo que nunca decae, unas veces más ágil y otras más tranquilo, pero siempre con paso firme.
Se trata de un relato medieval, pero si que es cierto que en determinados momentos se nota un enfoque moderno, aunque se respeta y mucho cuáles eran las normas que regían en aquella época y que importan mucho en la toma de decisiones.


Pero el retrato de los personajes me parece soberbio y además a eso ayuda la gran actuación de los actores. Jean de Carrouges, interpretado por un soberbio Matt Damon, te seduce desde el inicio con esos intentos del caballero por demostrar su valía, un gran guerrero, pero analfabeto y acomplejado en su faceta social, que sale muy reforzado como animal instintivo que cuadra perfectamente con la sociedad de la época, el típico hombre que se ve mejor de lo que es. Pierre d'Alençon al que da vida Ben Affleck, es un personaje muy importante, primo del rey y dueño y Conde de la comarca y que da prioridad en sus relaciones a Jacques Le Gris, a quien trata como su mejor amigo. Affleck, que sinceramente como actor no me vuelve loco, saca aquí su lado más divertido y disfrutable, teniendo la relación con Jean ya deteriorada de antemano. Jacques Le Gris al que interpreta Adam Driver es el personaje enamoradizo, ligón, culto y buen guerrero, pero que se pasa de la raya debido a la barra libre que le concede Pierre, que le protege siempre, por eso intenta irse de rositas después de su fechoría.


Pero la actriz que acaba redondeado el reparto y es la clave de todo es Marguerite de Carrouges, a la que da vida una extraordinaria Jodie Comer, que aporta ese factor emocional que no necesita de momentos dramáticos. De hecho el tercio de la visión de los hechos por su parte es la más aclaratoria de todas, ya que ella deja claro que fue violada, en una época en la que a la mujer no se la solía creer, y dependía exclusivamente de que su marido le quisiera creer y defender. Pero es con la actuación de ella, donde la película crece más y más, una mujer de rompe y rasga para la época, adelantada a su tiempo.
Por último el duelo final está rodado de manera pluscuamperfecta, además de tener por momentos similitudes con Gladiator, cuando el rey (Alex Lawther) disfruta del circo casi romano que está viendo como espectador de primera línea (al igual que Cómodo, al que daba vida Joaquin Phoenix), y tiene clara su preferencia.


En definitiva El último duelo es tremendo en toda sus proposiciones, en su desarrollo y en su desenlace, tanto retratando una rivalidad llevada hasta sus últimas consecuencias, como reflejando un momento histórico con mucha veracidad, a la vez que se da un aire moderno.

Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 21 de diciembre de 2019

Star Wars: Episode IX - The Rise of Skywalker (2019)


J. J. Abrams ha retomado la dirección en el que se supone es el cierre de la trilogía Star Wars, y no sólo eso, el cierre de una saga entera de 9 episodios. No conviene olvidar que desde 2012 George Lucas ya no tenía el control de la saga, que pasó a Disney. Y he de decir, como ya dije en su día del Episodio VIII, donde había unos fallos de guión de Rian Johnson que hacían bajar el nivel, que en esta última entrega era en la que muchas cosas debían quedar resueltas, y en la que debían desaparecer los pocos personajes antiguos que quedaban y hacerlo de una manera digna para ellos. Como ya hizo en el Episodio VII, Abrams despliega su maestría para el entretenimiento, y en la primera parte de la película sobre todo, lo hay a raudales. En eso sigue sin decepcionar, otro tema es como lidia con cuestiones fundamentales. Se trata de un traca final arriesgada, donde hay aciertos, pero también errores dolorosos.


Qué duda cabe que el director debía dar mucha información y desde luego hay sobreabundancia de ella y da la sensación de que ha tratado por todos los medios de que nada se quedara en el tintero, que todo tuviera su explicación y que se disiparan todas las dudas que episodios anteriores habían provocado. Pero para mí, una clave muy importante en toda esta última trilogía, era el personaje de Kylo Ren, ya que sustituir nada más y nada menos que al mejor villano de la historia como era Darth Vader, no es tarea sencilla, y aquí era donde ese personaje debía explotar, y sinceramente la decepción ha sido tremenda, eso hace que cojee todo el film, a pesar de recuperar al malvado Palpatine. Y cuando digo explotar, es que fuera lo más parecido a aquel malvado Vader, pero está a años luz.


Por otro lado, en el sentido positivo, Rey descubre su linaje, algo que nos tenían oculto desde hacía dos películas, pero que sale a la luz aquí, aunque no es una Skywalker, si es la heredera del legado y ha adquirido todas sus habilidades por sus dos grandes mentores Luke y la Princesa Leia. Es la que se torna en protagonista principal y lo asume muy bien, de hecho es la que salva los muebles en todos los sentidos, contando con la inestimable ayuda de Finn y Poe. Esa unión del grupo protagonista es uno de los mayores aciertos del director, que ya lo iniciara dos capítulos atrás.


Se ha buscado provocar emociones en el público, y desde luego que las hay, pero en los clímax es donde da una de cal y una de arena, por un lado dices siii, y por otro dices ¿pero esto qué es?
Se corrigen cosas de Los Últimos Jedi, como que cada personaje iba por su lado, sino que aquí es el grupo el que comanda y una líder dentro de él que toma decisiones. Además Abrams juguetea bastante con el exceso continuamente, y eso hay que dominarlo muy bien cuando te estás jugando el cuello. Por eso avanza sin parar e intentando tocar la fibra en cada una de las secuencias, y hay veces que lo consigue sin duda, golpes de efecto fuertes, pero como ya he dicho para que un film sea grandioso, el villano debe ser muy bueno...


Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 19 de noviembre de 2018

BlacKkKlansman (2018)


Spike Lee dirige este film en el que se cuenta la historia basada en hechos reales (y alterada como suele suceder) de Ron Stallworth, interpretado por un magnífico John David Washington, que fue el primer agente de policía afroamericano de Colorado Springs, estado de Colorado, que conseguiría la gran hazaña de infiltrarse en el Ku Klux Klan.
Cuando me refiero a que hay aspectos cambiados con respecto a la realidad (totalmente lícito ya que no es un documental) creo que el director lo hace con un sentido claro, y es el de potenciar determinadas cuestiones.


El contexto son los primeros años 70, una época marcada por gran agitación social, con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, estando muy reciente la muerte de Martin Luther King. La historia de este policía afroamericano representa mucho, ya que fue recibido con escepticismo y hostilidad por varios de los que eran sus compañeros e incluso por los mandos. Pero él tenía un objetivo claro, no se echa para atrás y sigue adelante, y lo hará realizando para su comunidad una misión muy peligrosa, tanto como infiltrarse en el Ku Klux Klan. Para ello contará con la inestimable colaboración de Flip Zimmerman, un policía judío también bordado por Adam Driver.


Pero el dilema de Ron es la doble vida que lleva, por un lado ejerce de agente de policía (las conversaciones con el KKK son todas brutales) y la reacción de sus compañeros ante lo que dice, y cómo no, esto también afecta a su vida personal, ya que su escarceo amoroso con Patrice, a la que da vida estupendamente Laura Harrier (todo viene provocado porque ella es un cargo importante del sindicato de estudiantes) y en aquella época los policías (a los que llamaban puercos) estaban mal vistos, y eran un enemigo para las organizaciones reivindicativas afroamericanas, lo que supone que no florezca del todo dicha relación al interferir con su trabajo.


Pero lo mejor del film, bajo mi punto de vista, es como maneja el director el humor constantemente, haciendo de la cinta algo muy divertido, sobre todo con la caricatura de muchos de los componentes de esa organización xenófoba, racista e intolerante, incluido su jefe supremo David Duke, al que interpreta un soberbio Topher Grace. Y por otro lado haciendo una denuncia clara contra el racismo (un clásico suyo) tratando de dejar en evidencia a este tipo de formaciones. La denuncia es clara sobre todo cuando casi al final salen las imágenes de los sucedido en Charlotesville, un serio aviso.


Hablamos en definitiva de una gran película donde guión, interpretaciones, montaje, dirección y banda sonora están a un nivel enorme, y donde quizás falta ese remate final para que fuera considerada obra maestra y desde luego apunta muy alto para la próxima entrega de los Óscars y en varios apartados. El carisma que aporta John David Washington a su papel es digno de alabarse, y probablemente reciba sus merecidos premios.
Por otro lado, ese aire retro y soul de muchos de los momentos del film, le confieren una similitud a Jackie Brown, pero sólo en el aire...


Os dejo con el tráiler del film.

viernes, 8 de junio de 2018

The Man Who Killed Don Quixote (2018)


Terry Gilliam, el ex Monty Python, dirige este film después de llevar detrás de rodarlo 25 años, y haber podido por fin sacar adelante el proyecto. A finales de los años 90 comenzó el rodaje con Johnny Deep como Sancho Panza y Jean Rochefort como Don Quijote, pero aquel rodaje se suspendió por problemas económicos, inundaciones, un accidente del protagonista, etc., algo que obligó a su cancelación y que quedó reflejado en el documental "Perdidos en la Mancha" (con vocación de making of). Después de infinitos problemas, incluso un antiguo productor que quiso impedir su estreno en Cannes, la cinta clausuró el festival y todo salió adelante. Se ha rodado en España casi toda, Navarra, Madrid y Toledo, pero también Portugal. 



Dicho esto, mi concepto global de la película es mejor de lo que esperaba, teniendo en cuenta que la lectura del Quijote y su traslado a la pantalla es algo que ya sucedió en otros trabajos digamos más fieles, y que no resulta fácil, además de que en este caso concreto hay una subpelícula que yace por debajo del propio film. Estaba claro por donde iría el concepto de Gilliam, y de su guionista Tony Grisoni que adaptan a su manera la novela de Miguel de Cervantes, es decir, tiene la exageración, incluso lo grotesco como signos identificativos, y se permite ciertas licencias acorde a su propia historia. Algo que queda claro ya en el inicio, ya que el director de esa nueva versión (niño mimado del jefe) descubre de forma muy sorprendente, una copia de la adaptación que libremente hizo cuando era estudiante, y por tanto era una persona diferente.


Ese personaje, el director de esa nueva visión del film, Toby, es interpretado por Adam Driver, que se le entiende bien gracias a esos excesos del inicio. Toby es ahora un director de anuncios muy cínico, que se verá envuelto en los delirios estrafalarios de un viejo zapatero español, al que él cuando era estudiante y realizó su corto, convirtió en Don Quijote (interpretado por Jonathan Price). El problema radica en que se vuelven a cruzar sus caminos más de diez años después, y aquel zapatero se cree que es el ingenioso hidalgo de verdad. Todo ello conducirá a una serie de aventuras cómicas (muchas muy bien adaptadas de la mítica novela) y cada vez más surrealistas, lo que hará que Toby (casi obligado a ser Sancho Panza) se vea abocado a enfrentarse a las repercusiones de lo que él rodó cuando era un joven idealista, pero que cambió la vida de un pequeño pueblo español y la de sus habitantes para siempre.


Pero si que es cierto, que mientras vas viendo el trabajo te quedan dos partes distintas en la cabeza y que no están anexionadas ni engrasadas como deberían, y es ahí donde el film no acaba de funcionar. Por un lado esa revisión de la novela, con pasajes llevados de manera magistral, y ante todo esa figura del hombre que ha acabado creyéndose que es El Caballero de la Triste Figura con un más que convincente Price, y la máxima por extensión de que "todos llevamos un Quijote dentro", pero por otro un guión al que le cuesta discernir de manera segura entre los saltos que hay de realidad y ficción, algo que induce a despistar y confundir. 
Lo que si que es realmente chocante, es que a veces la propia película es engullida por sus propios excesos, ya que hay escenas muy influenciadas por lo visto antes.


Y en cuanto al elenco de actores españoles que aparecen en la cinta, Oscar Jaenada como gitano raro, pero puntualmente importante, está bien, Jordi Mollá como mafioso ruso no desentona, pero Sergi López y Rossy de Palma haciendo de moros... ups, me costaron. Stellan Skarsgard es el productor de despacho que busca mecenas, y Olga Kurylenko su esposa despechada e insatisfecha. Joana Ribero como Dulcinea dominada está bastante creíble.
Juntos Price y Driver hacen que el espectador ría y se lo pase bien, hacen un buen tandem, aunque esa mezcla de ironía y surrealismo a paladas no a todos le siente bien.


En definitiva Gilliam ha conseguido hacer realidad un proyecto que parecía ya condenado al ostracismo, pero en líneas generales la narrativa tiene cierta confusión, con algunos momentos brillantes sin duda, pero si que adolece de una continuidad y firmeza, asaltando dudas que quizás vengan provocadas por todo lo difícil que fue llevar a cabo la película.

Os dejo con el tráiler del film.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Star Wars. Episode VIII: The Last Jedi (2017)


Ayer asistí al estreno del Episodio VIII de Star Wars, el día del estreno oficial mundial, aunque ya en algunos cines hubo pre-estrenos con sesiones tipo long run que te ponían éste y el anterior episodio juntos, algo muy friki, en fin. Como ya dije en su día con respecto al Episodio VII, en aquella cinta dominaba la nostalgia, aunque conseguía ser un divertimento excelente con la introducción de los nuevos personajes que rejuvenecían la saga. Pero aquí, aparte del avance de la historia de la mítica saga, que no puede parar, se me antojaba ya de antemano que había que dar un golpe de timón y arriesgar, y Rian Johnson (que también el guión es suyo) lo hace y de qué manera. Pero claro, cuando se arriesga pueden pasar dos cosas, que haya aciertos, fallos o que la cosa se quede repartida, y para mi en este caso hay de ambas.


Los esfuerzos de Rian Johnson por dejar su sello en este trabajo son loables, pero no lo consigue del todo. Y me refiero a cuestiones de estructura de guión que quedan algo inconexas y que realmente afectan al resultado final. Y eso que ha metido probablemente muchas más partes de humor, que hace que probablemente sea la más chisposa, pero hemos de tener en cuenta que Star Wars en general interesa por su historia, no porque se le quiera dar un aspecto más humorístico. Los Porgs, por ejemplo, esos bichitos que son mezcla de pingüinos y pájaros al final resultan de lo más simpáticos, pero el problema está en que hay situaciones y sobre todo pasajes del film que me sobran, como los habitantes de la isla de Luke Skywalker, que poco aportan a la historia, por ejemplo.


En cuanto al punto donde se encuentra esta entrega, la terrible Primera Orden es aún más poderosa y tiene completamente contra las cuerdas a la Resistencia, que está liderada por una veterana ya, General Leia Organa (Carrie Fisher). En ese pequeño grupo de resistentes, sigue el piloto Poe Daremon (Oscar Isaac) que encabeza una misión para destruir un acorazado de la Primera Orden, así empieza el film, donde el inicio es espectacular y de gran nivel pero deja una cosa clara, y es que habrá una clara división de historias paralelas, ya que por otro lado la joven Rey (Daisy Ridley) tiene y debe definir su futuro y pasos, además de su vocación, una vez que sabe que tiene la Fuerza y que para encauzarla deberá ver a Luke Skywalker para pulirla. Luke vive aislado del mundo en una recóndita isla, rodeado de animales variopintos...
Esta separación de los caminos de los protagonistas hace carecer de unidad al film en una buena parte del mismo.


Por otro lado, dentro de la Primera Orden hay un personaje, Kylo Ren (Adam Driver), que si bien en el anterior episodio mataba a su padre, después de muchas luchas interiores, y estaba como en proyecto de ser un auténtico monstruo malvado, aquí ya será mucho más dañino y poderoso, y se acercará muy mucho a recordar por momentos a Darth Vader.
En el lado positivo, que lo hay, el extraño vínculo que se crea entre Rey y Kylo está muy bien hilado y probablemente sea de los mejores aciertos. Y como no el aspecto visual, que aunque ya se presupone, sigue a niveles maravillosos.
Pero aquí las parejas de baile que se van formando a lo largo de la película, a veces no me encajan, incluso hay una parte central que me sobra (la parte del casino).
Pero ya aviso que hay un momento concreto de la cinta, donde está el mejor momento de la película que podía haber sido muy brillante se quede a medias, casi en decepción. 


En resumen, para todos aquellos que se tragan los episodios de la saga como si fueran gominolas, será otra más, para los que miramos un poco la coherencia de lo que se va avanzando, queda claro que aquí hay cosas que han quedado raras, sin definir e inconexas, y por supuesto hay momentos donde las sorpresas te dejan bastante atontado y casi diría que bastante descolocado.

Os dejo con el tráiler del film.


viernes, 6 de enero de 2017

Paterson (2016)

Cartel del film

Jim Jarmusch dirige Paterson, un film, que habla de un hombre llamado así y que vive y trabaja en una ciudad no muy grande, también del mismo nombre, perteneciente a New Jersey, Estados Unidos. Él es conductor de autobús, y en sus huecos y ratos libres es poeta, antes de iniciar su jornada laboral retoca versos, al igual que en su descanso para comer, y encuentra inspiración en la realidad de las conversaciones cotidianas del autobús, en las charlas que mantiene con su mujer Laura, en la caja de cerillas que utilizan ambos y que ve cada mañana cuando desayuna, en los encuentros por la calle cuando pasea a Marvin, su perro, en los sucesos que hay en su bar habitual, etc.,


Pero el acercamiento de Paterson a la literatura y a la poesía en concreto, parte de una serie de autores, alguno paisano incluso, que los tiene como referentes y responde a una de las más fieles definiciones de pureza y verdadero amor al arte. Paterson tiene como musa a la propia vida, a la que rinde homenaje constante con cada una de sus composiciones (quizás sobra al principio de la película la repetición continua de los versos), que tienen por un lado una ingenuidad juvenil, pero con detalles y agudeza, y cuya base son sentimientos honestos, los de un hombre tranquilo, paciente y que pocas veces se altera.



Adam Driver da vida a Paterson, en una actuación contenida pero brillante, mientras la bellísima Golshifteh Farahani interpreta a Laura, su pareja, una persona completamente opuesta a él, con gran acierto. Si Paterson está chapado a la antigua, no utiliza móvil (sólo en casos de emergencia pide uno) y lleva una vida rutinaria, ella está todo el día en casa pintando, haciendo cupcakes o comprando una guitarra por internet para poder ser cantante de country, según ella. Su estilo estravagante y bastante curioso, también lo aplica a la cocina, cosa que a veces puede chirriar a Paterson, que ni se inmuta.


Más allá de si la vida del protagonista es criticable o no, su visión desde el punto de vista del poeta es extraordinaria, ya que se emociona con la belleza natural de las cosas, tal y como son, sin artificios, como cuando se cruza con una niña que también es poeta como él, y ella le recita unos versos que ha escrito y a él le parecen de una armonía y belleza sublimes, es entonces cuando en su mundo todo es perfecto, todo se alinea, y todo encaja.
Es evidente que Jarmusch compone un film de rasgo lírico con un ritmo pausado, pero cuya historia te embauca, a pesar de que la vida de su protagonista no es precisamente de cambios bruscos, pero incide en la recuperación de los valores pasionales, como amar la naturaleza, y la felicidad que ocultan las cosas más sencillas.


Es fácil caer en la crítica a un personaje como Paterson, meterlo en el grupeto de gente media que lleva una vida rutinaria para llegar al fin de semana, pero claro eso le da de comer a él y a su chica, cuyos ingresos son ocasionales en alguna feria que vende sus cupcakes caseros. Pero cuando nuestro hombre, basado en su rutina, saca su lado de poeta, él mismo se libera y ve un horizonte completamente distinto. Eso si, en ningún momento el director juzga a sus personajes, te los muestra pero sin prejuicios.
Interesante también el contraste que se nos ofrece con uno de los tipos habituales del bar donde toma su cerveza diaria mientas pasea al perro, ya que por un lado ve a un tipo que es rechazado por otra mujer constantemente, mientras él tiene a una guapísima mujer cuyos puntos de conexión son teóricamente lejanos, ese infeliz-feliz.


En definitiva, una buena película, de cine de autor si, pero de esas historias distintas y diferentes que te dejan pensativo, y gracias a las cuales sabes que hay muchas veces que tomarse la vida de otra manera y apreciar otras ciertas cosas.

Os dejo con el tráiler.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Star Wars. Episode VII: The Force Awakens (2015)

Cartel del film 

Mucho tiempo ha sido el esperado para ver la nueva entrega de la saga de Star Wars, habida cuenta encima de la ausencia de la Fox y que Disney se ha hecho cargo de esta nueva etapa, vistos los planes de la productora de George Lucas. Pero evidentemente hay cosas que nunca cambiarán, como ese inicio donde el mítico "en una galaxia muy, muy lejana..." que nos pone en antecedentes de lo que vamos a ver. La música de John Williams hace el resto y los aplausos saltan en la sala 25 de Kinépolis. Sobra decir que todo lo que esta saga lleva consigo, los frikies vestidos, los atuendos más que singulares, los niños jugando con espadas láser, etc., forman parte ya del show.
Aquí va mi visión del film, sin spoilers.


Y centrándonos en el film, la duda era clara, ¿estaría a la altura de sus predecesoras? Y sobre todo hablo de las que cronológicamente lo son, es decir, La Guerra de las Galaxias (1977), El Imperio Contraataca (1980) y El Retorno del Jedi (1983). Lo aclaro más adelante.
30 años después de la victoria de la Alianza Rebelde sobre la segunda Estrella de la Muerte (ahí se quedaba el Retorno del Jedi), la galaxia sigue en guerra. Aquí se ha constituido una nueva República, pero una siniestra organización, la Primera Orden, ha resurgido como alma del mal y del lado oscuro de las cenizas del Imperio Galáctico. A los viejos héroes de antaño, que luchan ahora en La Resistencia, se suman nuevos y jóvenes héroes como Poe Dameron (Oscar Isaac), un piloto de caza, Finn (John Boyega) un desertor de la Primera Orden (antiguo soldado), Rey (Daisy Ridley), una jóven chatarrera, y BB-8, un andoride errante y muy peculiar. Todos ellos juntos lucharán contra las Fuerzas del Mal, encabezadas por El Capitán Phasma (Gwendoline Christie), de la Primera Orden y Kylo Ren (Adam Driver), un temible y misterioso personaje que empuña una espada láser de luz roja (recordando por momentos a Darth Vader con su presencia), un malo malísimo, cuya lucha interior tendrá consecuencias sorprendentes.

Finn & Poe

He de decir, primero ante todo, que la nostalgia domina la película, y eso hace que pueda embaucarme y no ser objetivo, pero os aseguro que lo seré. Digamos, a modo de resumen, que el comienzo es extraordinario, tiene un bajoncillo hacia la mitad y remonta en el final con alguna que otra indefinición, que trataré de explicar bajo mi perspectiva. En esa primera parte es donde me ganan totalmente una Daisy Ridley, que para ser su primer film de altura está brutal, se come la pantalla desde el minuto 1, un John Boyega más que digno y un Oscar Isaac que está tremendo, aunque algo desaprovechado, eso si, la química que hay entre Ridley y Boyega y entre Boyega e Isaac es palpable y evidente, lo que hace que esta primera parte sea una gozada hasta la aparición de las viejas glorias, cosa muy de admirar.

Chewbacca & Han Solo

Y llegan las apariciones esperadas, como no, los aplausos se desbordan con la aparición de Han Solo (Harrison Ford muy mayor), Chewbacca (Peter Mayhew) y La Princesa Leia (Carrie Fisher) más gallina vieja que nunca. Ni que decir tiene, que Harrison Ford sigue ocupando la pantalla como pocos, los guiños humorísticos de Chewbacca son imprescindibles y ella... ella es una princesa, mayor, pero princesa. Pero para mi la auténtica estrella del film es BB-8, un pequeño robot de forma esférica, cuya misión en la trama del buen guión, es imprescindible, ya que porta una información muy valiosa, y que encima es ágil, listo y lleno de gags de humor, qué expresividad y qué carisma el del "bichito esférico". La parte de R2-D2 y C3PO simple y llanamente me enterneció. Ahhh si... y Luke Skywalker (Mark Hamill)... también sale claro... más aplausos.

BB-8 y Rey


La parte central de la película es dominio absoluto del director, que sin duda maneja un juguete carísimo que le sienta bien y no le quema en las manos. Su narrativa es excelente, el montaje que ordena desde las alturas perfecto, la fotografía excelsa además de un despliegue de precisión, fuerza e imaginación que hay que reconocer que en algún momento te hace levitar del asiento y aplaudir a rabiar, como el instante de la aparición del Halcón Milenario (más aplausos en la sala) esa "chatarra".
Todo está medido al detalle, y la familiaridad que desprende el conjunto es innegable, además de las naves, las criaturas, los entornos, etc., puestos al día para ser abrazados por los viejos fans y los nuevos. Pero... si... hay un pero, y es que cuando esa nueva perspectiva que ofrece este film empieza a dominar la película, hay algo que no acaba de casar, esos dos mundos que se juntan, el antiguo y el nuevo, faltan lazos fuertes y nexos de unión más claros, ahí para mi está el punto débil.


Era evidente que este testigo que se pasa de generaciones se viera reflejado en la pantalla, y aunque alguna aparición que otra es algo forzada, debe dejar claro de donde venimos, para saber hacia donde vamos, y que así las generaciones nuevas sepan apreciar la grandeza que encierran aquellos films de finales de los años 70.
En definitiva nos hayamos ante un trabajo entretenidísimo, de eso no cabe duda, pero no es una obra maestra, quizás también se le ha mirado con lupa en ese sentido, pero era algo de esperar. Sin duda supera a los Episodios I, II y III, pero no a la trilogía antígua (IV, V y VI).


Ojalá que las siguientes entregas nos hagan emocionarnos todavía más, lo deseo de corazón.

Os dejo con el tráiler oficial.

viernes, 10 de enero de 2014

Inside Llewyn Davis (2013)

Cartel del film

 
 
Muchas ganas tenía de ver la nueva película de los hermanos Joel y Ethan Cohen, a los que adoro, ya que su filmografía me ha producido momentos inolvidables. Pero con "A propósito de Llewyn Davis" vuelven a estar ahí arriba, narrando una historia de un cantautor que recorre la escena musical folk de Nueva York en 1961. Está parcialmente basada en las memorias "The Mayor MacDougal Street del músico y activista Dave Van Ronk. El protagonista principal es Oscar Isaac (Llewyn Davis), Justin Timberlake (Jim), Carey Mulligan (Jean) y John Goodman (Roland Turner) entre otros.
 
 


 Oscar Isaac, Justin Timberlake & Carey Mulligan


 
En febrero de 1961, Llewyn Davis es un cantante popular que lucha (anteriormente un marino mercante) en el Greenwich Village de Nueva York. Su compañero musical, Mike (cantado por Marcus Mumford), se ha suicidado y su reciente álbum en solitario Inside Llewyn Davis no está a la venta, no tiene dinero y está durmiendo en los sofás de amigos y conocidos.
En cuanto a los actores que rodean el film, secundarios de lujo, quiero destacar a Carey Mulligan (qué guapa, leñe) y su sólida y gran interpretación, que pierde toda su inocencia para fulminar al protagonista, no sólo con una mirada, sino con unos problemas (que a Gallardón le harían vomitar) y con una frase lapidaria "todo lo que tocas lo conviertes en mierda, como el hermano tonto del rey Midas" y la del gran F. Murray Abrahan (el inolvidable Salieri de Amadeus), que en una sólo escena, con dos miradas y dos frases lo borda.



Oscar Isaac


 
Es una película sobre perdedores, sobre uno de esos perdedores a los que se les coge un cariño poco justificable si no nos escudamos en el hecho de que se trata de “nuestro perdedor”, ese al que estamos siguiendo la pista desde que recibe la primera hostia en el minuto uno (física y psíquica), de un loser, que tiene en su carácter tantos rasgos nuestros (la mayoría exagerados y la minoría fotocopiados) y que no podemos evitar sentir cierta identificación inmediata, aunque mantengamos la distancia hipócrita diciendo "a mi eso no me pasaría", cuando en el fondo es uno de los nuestros.



John Goodman
 
 
 
Los hermanos Cohen son unos magos, no sólo en contar historias de perdedores, sino en crear personajes increíbles, como el que aquí interpreta Oscar Isaac con reminiscencias de El Nota, algunas otras de los fugitivos de O Brother, o esa secretaria y esa oficina ajenas al paso del tiempo, a la informática y a la digitalización, que ya encontramos en "Quemar después de leer", o ese enorme (en todos los sentidos) John Goodman, que nos recuerda a aquel tipo irascible que arrojó contra sí mismo las cenizas de su amigo, también en "El gran Lebowski".
 
En resumen, un film extraordinario, que recomiendo con ganas (sobre todo a aquellos que les gusta la música) y cuyo final es una descripción total de lo que es la suerte o tener estrella en la vida y lo que es ser un perdedor, cuando te pegan después de actuar y encima en el mismo local tocaba un joven ¿Bob Dylan?...
 
Os dejo con el tráiler.