Una de esas escenas míticas y cumbre en la historia del cine, es para mi en el comienzo de El Padrino I, de Francis Ford Coppola que dirige magistralmente en 1972, basada en la novela de Mario Puzo.
La película que comienza con la boda de la hija del Padrino, Connie, tiene su primera y mítica escena cuando Amerigo Bonasera (Salvatore Corsitto) visita a El Padrino (Marlon Brando) pidéndole justicia por la paliza recibida por su hija. Amigos desde hace años, ambos se habían distanciado, pero al suceder esto acude a Don Vito Corleone, para que los que pegaron a su hija y salieron sin condena, paguen por ello.
Memorables momentos en los que El Padrino le dice a Bonasera que sólo se acuerda de él cuando le falla la policía, o cuando alguien mancilla el honor de su hija, que no ha mantenido la amistad porque no quería meterse en líos, a lo que Don Vito le termina sentenciando que los enemigos de sus amigos, se convierten en sus enemigos. El arrepentimiento de Bonasera besando la mano de Don Vito, sirve de reconciliación entre ambos. A partir de ahí habla con Tom Haggen (Robert Duvall) abogado de la familia para encargarle de designar a los que solucionarán ese tema, mientras Santino "Sonny" Corleone (James Caan) observa la escena en silencio.
Disfrutad de la escena.