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domingo, 20 de enero de 2019

Glass (2019)


Conviene recordar que M. Night Shyamalan es un director de cine y guionista que saltó al estrellato más absoluto con El Sexto Sentido (1999). A partir de ahí cualquier producción suya era esperada como un gran acontecimiento, El Protegido (2000) es otro gran film, acogido con no tanto entusiasmo, aunque se convirtió en película de culto con el tiempo. Lentamente fue cayendo la atención que se prestaba a sus nuevas películas, que en algunos momentos resurgió, como en Señales (2002) o El Bosque (2004). Pero claro, la pobre repercusión de Airbender, el último guerrero (2010) y After Earth (2013) volvieron a llevar casi al olvido al director de origen hindú. Ya con La Visita (2015), algo cambió a mejor, y con Múltiple, una segunda parte del Protegido, todo volvió a un gran nivel. Ahora llega Glass (Cristal), que sumada a El Protegido y Múltiple, cierra la trilogía.


Es por esto que se torna imprescindible haber visto antes las dos primeras partes de la trilogía, simplemente porque esos personajes están muy bien explicados en ellas. Aquí se funden Protector, Cristal y La Bestia que comanda La Horda, con los que el director ha organizado un discurso donde mezcla la naturaleza del superhéroe, los hombres que tienen virtudes extraordinarias y todo ello relacionado con el universo del cómic.
El primer gran reto al que se enfrentaba el director, era encajar los universos de las dos primeras películas en esta, que siendo el mismo estaban en escenarios distintos, aunque si que es cierto que esas dos películas difieren mucho y hay 17 años de distancia entre ambas. Es por esto, que este film se parece más al universo de Múltiple, aunque he de aplaudir el ensamblaje de ambas.


Bruce Willis es el protector, único superviviente de un accidente de tren provocado por Don Cristal (Samuel L. Jackson) que tiene huesos de mantequilla que le han provocado ya 94 fracturas, pero un cerebro superdotado, a los que se une James McAvoy, poseedor de 23 personalidades distintas, entre ellas la más peligrosa "La Bestia", y los tres articulan el mensaje de Shyamalan, donde extiende el dilema de si tienen realmente superpoderes, o son casos excepcionales de enajenados mentales que necesitan urgentemente tratamiento psiquiátrico. Es curioso como al inicio tanto Willis y McAvoy tienen mayor protagonismo, para en el segundo acto florecer la mente perversa de Cristal para ser la que ejecute todos los fregados.


La diferencia de esta película con las otras dos, es que aquí los tres son internados en un centro psiquiátrico, desarrollándose allí la gran parte de la película, y entrando en acción la Doctora Ellie Staple, interpretada por Sarah Paulson y que será clave a la hora de entender que se está haciendo con ellos realmente dentro del centro.
También aparecen Anya Taylor-Joy, la chica Casey, que sobrevivió a la Bestia, el hijo del Protector Joseph Dunn, interpretado por Spencer Treat Clark (que ha crecido bastante desde El Sexto Sentido, unos 20 años) y Mrs. Price, madre de Elijah (Cristal) que velan por su cuidado.


En cuanto a los tres personaje principales, el de McAvoy es el que menos cambios sufre, es realmente una continuación (está completamente majara, incluso diría que más). Pero el tiempo si ha pasado y se nota en Willis, que vuelve a estar soberbio interpretando a David Dunn (después de un tiempo de flojos films) y un Jackson cuyo lado oscuro y perverso le va como anillo al dedo. Y la película funciona de maravilla cuando ellos tres están en acción, y flojea cuando se centra en sus familiares más cercanos o amigos.
Eso si amigos, el señor Shyamalan ha cerrado la trilogía de una manera brillante, sin dejar indiferente a nadie. 


Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 22 de enero de 2018

The Post (2017)


Los archivos del pentágono es el nuevo film de Steven Spielberg, cuyo currículum no vamos a descubrir aquí ahora, y que desde luego es uno de los grandes. Aquí se mete en una historia real, que supuso uno de los episodios más destacados del periodismo norteamericano del siglo XX. Hablamos de una época muy convulsa en Estados Unidos, la que componen los años en los que se libró la Guerra de Vietnam en los años 60 y primeros 70.
The Washington Post no era un periódico referente, llegaba tarde a todas las historias y titulares importantes, y su nueva jefa Kay Graham (Meryl Streep) acababa de heredar ese puesto tras el suicidio de su marido, pero carecía de ese liderazgo que se supone debía tener un puesto así. Su rumbo parecía que iba a cambiar con su salida a bolsa, pero ahí surgió la oportunidad de oro, seguir publicando un documento secreto que hasta entonces solo había destapado The New York Times. Ben Bradlee (Tom Hanks) fue el otro gran impulsor.


En 1971, los principales periódicos de EEUU tomaron una valiente posición a favor de la libertad de expresión, informando sobre unos documentos del Pentágono, archivos secretos donde el gobierno había mentido al pueblo de manera sistemática, algo que había durado cuatro décadas y cuatro presidencias del gobierno.
La administración Nixon quería restringir la primera enmienda, pero se encontró ante ellos con la unión del mundo periodístico y sobre todo de estos grandes gigantes, lo que derivó en una dura batalla legal ante el Tribunal Supremo.
Spielberg lo borda en situar el escenario, algo crucial para que la película sea estimulante y no una mera descripción de los hechos, y el enfoque lo va variando, dependiendo de la parte que quiere potenciar. Por ejemplo impera el drama cuando se centra en la figura de Kay Graham, a la que da vida una, como siempre, inmensa Meryl Streep.



Precisamente el personaje de la Streep, es el que el director elige para ir viendo su transformación paso a paso, primero con ternura, mientras le costaba decir con palabras lo que pensaba debido a sus dudas internas y su progresiva evolución hasta que llega el momento de tomar decisiones, que serán de un calado tan importante que afectarán a su vida. Su interpretación vuelve a ser majestuosa, la de una veterana que moldea de manera impresionante todo papel que toca.
Por su parte Tom Hanks está también magnífico (y con peluca algo ridícula) y será el encargado de llevar a todo el periódico a publicar esos informes, cuando andaban más metidos en noticias del corazón que en asuntos de periodismo de investigación, donde el humor suaviza las cosas.


Es ahí en la parte de investigación, cuando predomina el thriller, donde reluce Ben Bagdikian, redactor del Washington Post, y que interpreta también de manera excelente Bob Odenkirk, que será el que calibrará como la publicación de esos documentos podría afectar a todos en el periódico, y saber exactamente a qué estaban jugando y cuales podrían ser las consecuencias.
Como villano que se define a si mismo, Richard Nixon, del que el propio director ha decidido utilizar grabaciones reales, y al que siempre se le ve de lejos en la Casa Blanca hablando por teléfono, sin tener un primer plano del actor que le interpreta (Curzon Dobell), algo que me recordaba a malvados de los dibujos animados...



En definitiva una buena película donde no faltan los héroes, aquí todos con pluma o máquina de escribir, a pesar de que el margen de sorpresa en la historia es corto y puede resultar algo previsible, que lo es, pero consigue centrar la trama en las consecuencias de publicar unos papeles de tal calibre, y no en como se consiguieron, aunque eso está narrado como es lógico al inicio del film. Muy bien llevada esta cinta, y sabiendo donde enfatizar las partes importantes, además de un elenco de actores magnífico.


Os dejo con el tráiler.

lunes, 30 de diciembre de 2013

12 Years a Slave (2013)

Cartel del film
  
 
Steve McQueen dirige su tercer film, el más arriesgado y ambicioso hasta el momento, después de sus dos primeros trabajos Hunger y Shame ambos en círculos más independientes.
El film no es otra película más sobre el esclavismo en Estados Unidos antes de la Guerra de secesión, sino que, basándose en una historia real a través de las memorias del protagonista, se centra en la pérdida de libertad de un personaje concreto, narrando de forma brutal y honesta dicha historia, casi con la sensación de que te lo cuentan por primera vez, sobre todo el tema de como los negros eran tratados como pura mercancía y herramientas de trabajo, no como seres humanos y como eran vejados y humillados.
 
 
 
 
En los años previos a la Guerra Civil de Estados Unidos, Solomon Northup (Chiwetel Ejiofor), un hombre negro libre que vive en Nueva York, es secuestrado y vendido como esclavo. Solomon deberá luchar no sólo por continuar vivo sino también por preservar su dignidad frente a la crueldad de su amo (Michael Fassbender). Su esperanza, alimentada por inesperados gestos de amabilidad y ayuda, no le abandonará a lo largo de su odisea de doce años. La oportunidad de Solomon de conocer a un abolicionista canadiense (Brad Pitt) cambiará su vida para siempre.




No hay nada peor que ser privado de tu libertad y eso nos muestra el director con toda su crudeza, sin ninguna concesión, mientras describe la desesperación del protagonista en sus intentos de convencer a sus amos de que él es un hombre libre y no un esclavo. Esa desesperación la muestra con un estilo de cámara tremendo, una gran fotografía y encuandres casi imposibles, además de recurrir en varios momentos al recurso del flashback, todo ello acentuando el efecto a causar en el espectador.
 

 
Ni que decir tiene, que las interpretaciones de Michael Fassbender (cada vez más camaleónico), Chiwetel Ejiofor (estremecedor) y Brad Pitt son sobresalientes, teniendo más peso en el film los dos primeros. A destacar el debut de Lupita Nyong'o en un papel de esclava convertida en objeto de deseo de su dueño y odiada a su vez por la mujer del mismo.
Para colmo la música corre a cargo de Hans Zimmer, que completa un elenco espectacular para describir este drama.
 
Os dejo con el tráiler de esta impactante película.