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domingo, 22 de diciembre de 2024

Nosferatu (2024)

Robert Eggers dirige este remake de Nosferatu, basado en la clásica novela de Bram Stoker, Drácula. Eggers ha vuelto al género del terror, después de dejarlo en El hombre del Norte y parcialmente en esa genialidad que fue El Faro, aunque este es el género en el que se desenvuelve como pez en el agua y está en su salsa. Pero esta revisión del clásico, tiene puntos muy a favor, dejando de lado las comparativas que siempre salen a escena rápidamente, y desde luego después de un primer visionado en mi butaca me ha resultado visualmente fascinante, me ha atrapado y me ha parecido que está muy bien rodada. Si se han visto anteriores films de este director, es conocido que le gusta hacer las cosas con calma y que sus trabajos tienen una cadencia y un ritmo, que linda con lo hipnótico en ciertos momentos y esa es una cuestión con la que no todo el mundo se engancha.

La verdadera fuerza del film radica en la repugnancia y a la vez lo extrañamente atractivo que resulta el personaje del Conde Orlok, al que da vida Bill Skarsgärd, aunque si que es cierto que la caracterización del monstruo no es todo lo buena que yo pensaba que sería. Pero los verdaderos puntos fuertes de la historia son la puesta en escena, la primera parte del viaje de Thomas Hutter (Nicholas Hoult) es realmente fascinante y su llegada al castillo del conde y su odisea allí fantástica, la recreación de la ciudad de Wüzburg, Alemania, en el siglo XIX, fría y lúgubre que me parece realmente fabulosa y por otro lado también la excelente fotografía de Jarin Blaschke, que es un fiel colaborador de Eggers, y consigue una absoluta obra maestra de claroscuros, velas y antorchas, las escenas nocturnas en las habitaciones, etc., un deleite visual.

Ellen Hutter es el papel clave del film y Lily-Rose Depp hace una actuación realmente convincente, pero el papel de Willem Dafoe que da vida al Profesor Albin Eberhart Von Franz, hace que la película retome mucho empaque con su aparición, ya que es el que realmente sabe que le sucede a ella y quién está detrás de sus episodios nocturnos donde delira de forma brusca. A nadie escapa que esta historia profundamente gótica, tiene un componente de obsesión muy fuerte entre la joven hechizada y el aterrador vampiro que se encapricha de ella, que además ocasiona un terror a su paso realmente temible, incluso plagando una ciudad entera de una enfermedad mortal. El lado teatral que muestra la cinta juega a su favor y es una ayuda, en cierta forma es un acierto.

En definitiva una obra rodada con maestría, conocimiento absoluto del género y con una escena final de esas que se te quedan grabadas.

Os dejo con el tráiler del film.

domingo, 15 de septiembre de 2019

It. Chapter Two (2019)


Andy Muschietti, el director argentino, dirige también esta segunda parte de It, la novela de Stephen King, con este punto final, su capítulo 2, una tarea gigante, que se ha dividido en dos partes, una novela titánica llevada a la gran pantalla con un trabajo encomiable. La It de hace dos años, como ya dije aquí, centraba la trama en seguir las andanzas de un grupo de adolescentes a finales de los años 80 (1989 para ser concretos) en un pueblo llamado Derry, en el estado de Maine, Estados Unidos, que empezaban con la desaparición de Georgie, hermano de uno de los protagonistas, Bill. Todo venía por Pennywise, un monstruoso y diabólico ser que adopta forma de payaso y que habitaba en el alcantarillado de la ciudad, alimentándose de niños que iban desapareciendo de manera misteriosa. A partir de ahí, también salían más temáticas como traumas infantiles, el ahora tan famoso bullying (pero que siempre ha existido), miedos interiores y la maduración de los personajes que plantan cara con valentía al mal encarnado en ese payaso.


Una de las frases que quedaron de aquella primera parte, de ese grupo de adolescentes era la que decía "Somos perdedores y siempre lo seremos". En esta segunda parte han pasado 27 años de aquello, desde que ese Club de los Perdedores formado por Bill (James McAvoy), Beverly (Jessica Chastain), Richie (Bill Hader), Ben (Jay Ryan), Eddie (James Ransone), Mike (Isaiah Mustafa) y Stanley (Andy Bean) se enfrentaron al macabro y despiadado Pennywise (Bill Skarsgärd). Abandonaron Derry, el pueblo que tantos problemas les ocasionó, pero ahora ya siendo adultos, siguen sin poder escapar de su pasado. Es Mike el que les llama, porque vuelven a pasar cosas extrañas en el pueblo, decide reunirlos de nuevo para poder superar sus traumas de la infancia, no sin cierto miedo y resistencia inicial por parte de muchos de ellos.


Desde luego en esta segunda parte han tirado la casa por la ventana, hay un diseño de producción enorme, además de un desfile de todo tipo de criaturas horribles, que en muchos momentos es algo desproporcionada en detrimento de la historia. Si que es cierto, que en el plano del terror, esta segunda parte da mucho más miedo que su predecesora, pero juega en una delgada línea, en donde cualquier paso en falso es definitivo. Lo que quiero decir, es que se ha priorizado en muchos momentos ampliar el espectro de público, con lo que la historia se resiente, aparte de ser un film muy largo de casi tres horas donde la tijera se podría haber utilizado, es una prueba del aguante del espectador, me parece un exceso 169 minutos.


Lo que si que diferencia esta cinta de la anterior es la colección de actores de primer nivel como Jessica Chastain o James McAvoy, entre los que ha emergido de manera brutal el eterno secundario Bill Hader, que está sensacional, con unos momentos de humor y comicidad de alto copete. Entre los cameos destacar el del propio Stephen King, como encargado de la tienda donde Bill recupera su antigua bicicleta, Peter Bogdanovic, etc... 
A todo esto se le unen los flashbacks donde aparecen ellos de adolescentes y los actores que les encarnaban en la cinta predecesora.


Sea como fuere, digamos que esta segunda parte explota a lo grande y con mayores alharacas lo que ya había en la primera, así que si te gustó aquella disfrutarás con esta, y si no te hizo tilín...

Os dejo con el tráiler.

jueves, 24 de mayo de 2018

Deadpool 2 (2018)


La segunda parte de Deadpool tiene novedades con respecto a la exitosa primera, por un lado el cambio de director, ya que Tim Miller, por desavenencias creativas con el propio Ryan Reynolds, que aquí es uno de los guionistas, ha sido sustituido por David Leitch, al que recuerdo por Atomic Blonde y la primera parte de John Wick. El resultado es un film muy divertido, que no acaba de llegar al nivel de la primera, pero que asegura entretenimiento.
Conocer la génesis y evolución de este personaje se me antoja esencial, ya que Deadpool representa una conjunción o mezcla de varios temas clásicos en la era moderna del cómic, por un lado el humor negro, la sexualidad por otro, el "anti heroísmo" (el menos convencional de Marvel sin duda) además de la reflexión y la crítica. Incluso y por si fuera poco, hay una similitud curiosa con otro antihéroe de la literatura universal, el Quijote de Cervantes, con el que comparte el delirio y el humor.


Pero el problema que le veo a esta secuela es que mete referencias y parodias a mucha velocidad sin pisar el freno, disfrazándolo de ficción superheroica, aunque por encima de la calidad de esos chistes o gags. Aquí el protagonista, Wade Wilson (Deadpool) es otra vez irrespetuoso, sanguinario, mal hablado e irreverente, de hecho en muchos momentos no cumple en absoluto con las reglas que debe cumplir un superhéroe, se las salta a la torera. Y es ahí, donde parece precisamente que la película resbala, porque se acaba convirtiendo en una historia de redención personal para quizás acoger a otro tipo de público, todo ello mezclado con el personaje que vimos en la primera entrega, y su naturaleza ya conocida.


Una cosa he de dejar clara, hay violencia, mucha, hay extremidades que vuelan, cabezas cortadas y demás, pero digamos que ya desde el principio y provocado por la escena inicial, Deadpool va a contracorriente durante toda la historia, lo que hace que el tono del film cambie debido a su nueva situación. La calidad de los gags sigue siendo buena y en cierta forma eso hace que muchos momentos del film rebajen la intensidad violenta o dramática de ciertos pasajes, pero mientras en la primera parte era la sorpresa, ese factor ya no es una novedad y se esperaba, formaba parte de lo que vamos a ver. Evidentemente la película sigue dirigida a un público adulto, en eso no ha cambiado nada.
Aquí la misión será salvar a un chico llamado Russell (Julian Dennison) que es FireFist un niño mutante de considerables poderes, al que Cable quiere aniquilar, para ello Wilson reclutará a un grupo llamados los X-Force. Antes ha tenido unos desmanes con los X-Men muy graciosos y la descripción de algún personaje secundario es bestial.


Luego están los nuevos personajes que entran aquí, por un lado un Josh Brolin haciendo de Cable, cuya entrada en escena es bastante espectacular y Domino, interpretada por Zazie Beetz, que cumplen perfectamente, aunque en mi opinión les falta algo para ser recordados y hacerte fan de ellos, no sé, una cualidad que les haga llegar a ser míticos y recordables.
Pero el personaje de Ryan Reynolds sigue siendo la estrella indiscutible, primero porque se ríe de si mismo y a partir de ahí todo es posible, es algo que está hecho para él, y su moldeado le ha quedado de lujo, le sienta como anillo al dedo. Pero en conjunto esta segunda parte adolece de cierta frescura, hay momentos en que ya sabes por donde van a ir los tiros (nunca mejor dicho).
Atención al cameo de Brad Pitt, es para estar atentos porque se le ve en un momento concreto...


En resumen Deadpool 2 sigue siendo hilarante en muchos momentos y sin llegar a las cotas de novedad y sorpresa de la primera por razones obvias, mantiene un muy aceptable nivel de diversión asegurada. Pero he de decir, que sigue teniendo unos detalles tontos que me ganan, como la moto en la que va Deadpool persiguiendo al camión de alta seguridad, o la manera en que se cargan a un enorme personaje, el casting de los miembros de X-Force, son cosas que solo verás aquí... Por supuesto decir que la escena post-créditos es indispensable en cualquier título de Marvel, pero aquí es imprescindible por su calidad y momentos brutales, además de acumular mala baba que a veces echo en falta en el propio film.


Os dejo con el tráiler de Deadpool 2.

martes, 30 de enero de 2018

Escenas míticas del cine (LXX)


El cineasta argentino Andrés Muschietti dirigió It en 2017, otra película de mi top 5, el relanzamiento de la novela de Stephen King, un clásico en toda regla, para la gran pantalla, cuya anterior encarnación fue en formato de miniserie televisiva en los años 90, que tanto aterrorizó a una generación y cambió de forma increíble la figura del payaso, que quedó estigmatizada. Este director ya había dirigido Mamá hace cuatro años, y recibió este encargo de Warner Bros., que desde luego le consagra en el género de terror.
La historia que nos cuenta el film, y que es una adaptación del libro de King, que sin duda quita cosas y se pierden algunos detalles como es normal, está bastante conseguida.
La trama se centra en seguir las andanzas de un grupo de adolescentes a finales de los años 80 (1989 para ser concretos) en un pueblo llamado Derry, en el estado de Maine, Estados Unidos, que empiezan con la desaparición de Georgie (Jackson Robert Scott), hermano de uno de los protagonistas. Todo viene por Pennywise (interpretado por Bill Skarsgârd), un monstruoso y diabólico ser que adopta forma de payaso y que habita en el alcantarillado de la ciudad, alimentándose de niños que van desapareciendo de manera misteriosa. 
Esa es la primera escena de la película, cuando Georgie busca el barquito de papel de su hermano por el riachuelo de agua y llega hasta la alcantarilla donde aparece Pennywise...



Os dejo con la escena...

sábado, 16 de septiembre de 2017

It (2017)


El cineasta argentino Andrés Muschietti ha dirigido It, el relanzamiento de la novela de Stephen King, un clásico en toda regla, para la gran pantalla, cuya anterior encarnación fue en formato de miniserie televisiva en los años 90, que tanto aterrorizó a una generación y cambió de forma increíble la figura del payaso, que quedó estigmatizada. Este director ya había dirigido Mamá hace cuatro años, y recibió este encargo de Warner Bros., que desde luego le consagra en el género de terror.
La historia que nos cuenta el film, y que es una adaptación del libro de King, que sin duda quita cosas y se pierden algunos detalles como es normal, está bastante conseguida, cuenta con una cuidada fotografía de Chung-Hoon Chung y una gran banda sonora de Benjamin Wallfisch.


La trama se centra en seguir las andanzas de un grupo de adolescentes a finales de los años 80 (1989 para ser concretos) en un pueblo llamado Derry, en el estado de Maine, Estados Unidos, que empiezan con la desaparición de Georgie, hermano de uno de los protagonistas. Todo viene por Pennywise, un monstruoso y diabólico ser que adopta forma de payaso y que habita en el alcantarillado de la ciudad, alimentándose de niños que van desapareciendo de manera misteriosa. A partir de aquí, también salen más temáticas traumas infantiles, el ahora tan famoso bullying (pero que siempre ha existido), miedos interiores y la maduración de los personajes que plantan cara con valentía al mal encarnado en ese payaso.


En cuanto a la calificación de la película y si realmente tiene momentos de terror doy mi opinión, evidentemente es un film al que no llevaría a niños pequeños para que no tengan traumas ni pesadillas, pero yo en mi butaca disfruté de un muy buen film, con algún metraje inesperado por la sorpresa pero que no me dio miedo alguno. Pero si nos ceñimos al libro, que es bastante más salvaje y va mucho más allá, si que es cierto que hay pasajes donde podría haber sido muy más incisiva y haber arriesgado a tope, por lo que en cierto sentido ha ido a lo seguro y con tintes más comerciales, sin dejar de ser buena.


Pero desde luego, para mi lo mejor del film es la paleta de actores jóvenes que lo bordan, así tenemos a Jaeden Lieberher (Bill Denbrough, el hermano mayor de Georgie), Jeremy Ray Taylor (Ben Hanscom, el gordito nuevo que está enamorado de la chica), Sophia Lillis (Beverly Marsh, una belleza de niña que encima promete mucho como actriz de futuro), Finn Wolfhard (Richie Tozier, el de las gafas con toques de humor muy buenos), Chosen Jacobs (Mike Hanlon el chico de color, que llaman desescolarizado), Jack Dylan Grazer (Eddie Kaspbrak, el chico hipocondriaco empastillado por su rara madre) y Wyatt Oleff (Stanley Uris, el judío), siete portentos con madera de estrellas, química brutal entre ellos y espectaculares en pantalla.
No me olvido de Bill Skarsgârd, que hace de Pennywise, sublime, reinventando el personaje de Tim Curry e incluyendo tics genuinos.


Es ahí, en los momentos de pandilla cuando más disfrutable es el film, con los toques de humor, los dramas que se provocan por el continuo atosigamiento de los malotes al grupo de perdedores, más que cuando el film pretende infundir miedo atroz. Digamos que se ve crecer y madurar a los chavales a una velocidad demasiado grande, sin saber en realidad de sus vidas más a fondo. Por otro lado sus 135 minutos pueden aparentar ser largos, pero en este caso me parecen correctos, de hecho ya se ha filtrado que hay una versión más larga que saldrá en la edición de dvd y blue-ray.


Está confirmada la segunda parte, pero sin hacer aún, sería con los chavales ya creciditos, y desde luego estaré ansioso de ver el resultado. Por el momento ayer lo pasé bien en el cine con It.

Os dejo con el tráiler.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Atomic Blonde (2017)



Atómica es una película dirigida por David Leitch (conocido por la primera entrega de John Wick), y que está basada en la novela gráfica "La ciudad más fría" de Antony Johnston y Sam Hart. Es una trepidante historia de espionaje, ambientada en los días previos a la caída del muro de Berlín en noviembre de 1989, y en la que Charlize Theron interpreta de manera soberbia un papel que antes cualquier estrella masculina del cine de acción habría hecho. Sin duda que el papel que hizo en Mad Max: Furia en la carretera, le ha ayudado a ampliar su espectro a las películas de acción, y le sienta como anillo al dedo, fuera aparte de su atractivo que sigue intacto.


Lorraine Broughton, papel al que da vida Charlize Theron, es una espía del MI6 que es enviada a Berlín para recuperar una lista, que incluye a todos los agentes británicos, americanos y franceses encubiertos en el lado este de la ciudad. Pero su misión tendrá otra segunda parte no menos importante, descubrir a un agente doble que vende información confidencial a los rusos. Sin duda que las persecuciones, las peleas y escenas de acción están rodadas de manera espectacular, muchas de ellas partiendo casi de la improvisación, o eso nos dan a entender y muchas veces están por encima del guión, que casi se intuye desde el inicio.
James McAvoy es David Percival, el jefe de la inteligencia británica que lleva diez años en Berlín, y que en teoría debe facilitar la entrada de Lorraine y debe darle su ayuda.


Al parecer Charlize se entrenó a fondo para el film y no necesitó de dobles para las escenas de acción, algo muy de agradecer y que nos da momentos impagables, como la escena de lucha en un edificio, al que ella va después de que hayan disparado al desertor de la Stasi que se había aprendido la lista de memoria en su cabeza. Son no menos de cinco minutos realmente impactantes, donde el repertorio es brutal y el falso plano secuencia es una auténtica gozada.
Buena recreación del Berlín del 89, consigue a partir del trazo colorístico que siempre sepamos en que lado del muro estamos.


También hay tiempo para las relaciones, y Lorraine tendrá su affaire particular. Eso si, su personaje de Lorraine ha sido posible gracias a lo que Charlize aporta al papel, no sólo se trata de una espía inteligente, le da muchos más tonos, es perspicaz, atenta, fría cuando debe serlo y ante todo piensa, y actúa en consecuencia, todo ello le vale para formar una personalidad a la que se le ven pocos puntos vulnerables, aunque los tiene. James McAvoy está como siempre extraordinario y se hace notar en cada escena que aparece, mientras Sofia Boutella que hace de Delphine Lasalle, no desentona para nada interpretando a la tierna y todavía no muy experta espía francesa. Veteranos como John Goodman dan el contrapunto de experiencia justo.


En definitiva un divertimento brutal, un film bien ambientado, unos actores estupendos, vamos que yo salí del cine encantado, de las cintas que más he disfrutado este año. Si además añadimos una banda sonora donde están New Order, David Bowie, Depeche Mode, Queen, etc., pues poco más que decir.

Os dejo con el tráiler.