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viernes, 2 de septiembre de 2016

Café Society (2016)

Cartel del film

Siempre, o casi siempre que veo un nuevo film de Woody Allen no me suele decepcionar. Se ha convertido casi en tradición por estas fechas ir a ver su estreno anual, imprescindible para cualquier cinéfilo de pro. Pero claro, esta regularidad no lleva aparejada que todas sus películas tengan el mismo nivel, unas están más inspiradas que otras, pero desde luego cuesta encontrar un film que no tenga calidad o sea una pérdida de tiempo, de eso no hay duda.
Café Society es una buena película, no su mejor film, pero muy disfrutable. Esta cinta, por otro lado, está dentro del apartado de films que Woody dirige y hace el guión, pero no protagoniza.

Kristen Stewart & Jesse Esidenberg

El problema que existe en la filmografía de Woody, es que se ha convertido en un tópico casi de manual, reseñar que lleva varios años rodando simples variantes de historias que ya había contado (En Irrational Man era un caso brutal) o incluso en algún momento hace partes que son remakes de sus propias obras, mezcla de realidad y exageración, aunque no exenta de narcisismo. Eso si, la manera de rodar excelsa de Allen, su perfecta dirección de actores y su narración hablada del film, hace que sus películas sean únicas e intransferibles.

Steve Carell

Como es habitual, aquí hay varios temas recurrentes de su cine, a través de la comedia nostálgica, fórmula ya conocida y que hace que todo gire en torno a la pareja que conforman Bobby Dorfman (Jesse Eisenberg) y Vonnie (Kristen Stewart), un dúo que ya había trabajado junto antes en otros films con buen resultado (Adventureland, American Ultra) y cuya química vuelve a salir a la luz. He de decir que otra cualidad que distingue claramente al Woody de los últimos años, es que el papel que aquí interpreta Einsenberg, lo hubiera encarnado sin problemas él mismo en su época de mozalbete, además de extraer una sensualidad calmada pero irresistible de la Stewart, que es de lo más interesante.


Corey Stoll

La historia se desarrolla en los años 30 del siglo pasado (si, el siglo XX), donde el jóven Bobby Dorfman llega a Hollywood con la intención de trabajar en la industria del cine, cansado ya de trabajar en la joyería de su padre (judío, como no), aprovechando los contactos de su tío Phil (Steve Carell), un importante agente de estrellas de cine con una agenda apretadísima, y el suyo propio. Bobby se enamora de Vonnie, la joven ayudante de su tío que pone a su disposición para que conozca bien Los Ángeles. Aquí se sucederá una curiosa situación, ya que ella es la amante secreta de Phil, el cual piensa romper su matrimonio para irse con ella. Mientras tanto ella intima con Bobby, formándose un triángulo amoroso en el que tendrá que haber una decisión final, que siempre hará daño a uno de los tres (leches, como me suena esto). Todo esto es aderezado con la descripción de la familia de Bobby, su hermano gánsgter Ben (Corey Stoll) cuyos métodos incluyen el asesinato que aprendió desde pequeño, su hermana casada con un izquierdoso meapilas, y sus padres y sus discusiones.

Blake Lively

Excepcional Blake Lively (ya apuntaba maneras en Infierno Azul) como Veronica, la que acabará siendo esposa de Bobby y que conocerá en el club del que empezará de encargado, hasta el arresto de Ben, a partir de lo cual él será el jefe.
Pero me gusta especialmente también, y lo quería destacar, el contraste de luces y sombras en la Meca del Cine para describir la naturaleza esquiva muchas veces del deseo, y la vida sentimental como un claroscuro indescifrable. Y por otro lado ese glamour que desprendía Los Ángeles en la época de esplendor de Hollywood, está perfectamente descrito.
En definitiva un film bastante disfrutable, y con el que pasas un rato agradable, con sus momentos de comicidad habituales, etc...


Os dejo con el tráiler del film.

lunes, 1 de agosto de 2016

Jason Bourne (2016)

Cartel del film

El caso Bourne, El mito de Bourne y el Ultimatum de Bourne son tres películas extraordinarias, que forman una trilogía potentísima. Después del estreno de la última en 2007, Matt Damon aseguró que la historia de Jason Bourne, asesino amnésico en busca eterna de su propia identidad, ya había sido contada. Sólo si había un replanteamiento del personaje en el futuro, podría convencerle para volver a participar, y así ha sido. Y para ello, uno de los detalles fundamentales, es que el protagonismo de su personaje se ha moderado, si antes era él en un 80%, ha quedado reducido a un 60% aproximadamente, debido al aterrizaje de Alicia Vikander, pura fuerza ante la cámara, que se va atenuando por exigencias del guión.


Paul Greengrass vuelve a repetir en la dirección, y eso también se nota, porque rueda de vicio y las escenas de acción, cada vez más monstruosas, están rodadas a la perfección. Pero se mantienen los pilares básicos de la saga, es decir, su ritmo frenético, sus intensas persecuciones tanto en moto como en coche, sus tremendos combates cuerpo a cuerpo, todo ellos ahora dentro de una era turbulenta, donde la crisis ha puesto patas arriba a muchos países. Aunque el director intenta meter asuntos como las protestas contra recortes, o referencias a Snowden y a los derechos que nos arrebatan aquellos que dicen protegernos, realmente estamos en el fondo ante más o menos lo mismo.


Nos encontramos así ante el burócrata corrupto que quiere acabar con Bourne, el taciturno asesino europeo encargado por el corrupto de acabar con Bourne, en este caso interpretado por un gran Vincent Cassel, una gélida agente que se siente inclinada a simpatizar con él o ayudarle, y en el medio de todo esto, el propio Jason sufriendo traumáticos flashbacks y por supuesto dando mamporros a diestro y siniestro, a su estilo, diciendo lo justo.
Pero aquí Bourne, con la memoria recuperada, vive una vida de pelea en pelea por dinero, medio escondido hasta que Nicky Parsons (Julia Stiles) se pone encontacto con él, porque dice haber copiado unos archivos secretos de la CIA donde se lee el porqué de su reclutamiento y la muerte de su padre.


Pero este film donde a veces no cuadra es en el guión, porque tiene detalles algo forzados, aunque reproduce el tono y aspecto de sus predecesoras, pero ha perdido esa ambigüedad y vulnerabilidad que encarnaba el protagonista, que buscaba saber su propio pasado y el color de su propia moralidad, además de su posición de amenaza para la seguridad de su país. Pero aquí Bourne ya sabe quien es, desplazandodo la intriga a lo que ocurrió con su padre, que se llevó a la tumba un importante secreto, pero que en ninguna de las anteriores películas se ocurrió que podía ser relevante.


En el plano actoral Matt Damon lo vuelve a bordar, ya con algunas canas borda el personaje que conoce a la perfección. Tommy Lee Jones está más que correcto como jefe de la CIA, Alicia Vikander es un huracán interpretativo que se come la pantalla, mientras que el villano interpretado por Vincent Cassel le viene al pelo. Los secundarios todos ellos sensacionales, Julia Stiles, Riz Ahmed, Scott Shepherd, etc...
Un thriller rápido, ajetreado y muy bien realizado, donde hay una excelente fotografía con un Jason Bourne más maduro y experimentado, siendo su resultado bastante notable.


Os dejo con el traíler del film.